jueves, 9 de octubre de 2014

10 lugares increíbles de Sudamérica: en imágenes

Echa una ojeada a vista de pájaro desde la comodidad de tu escritorio, o desde el tren, o desde donde sea que estés leyendo esto. Recorre algunos de los lugares más alucinantes de Sudamérica y, por qué no, si puedes, ve a verlos en persona... en algún momento de tu vida. 


1. Cataratas del Iguazú (Argentina/Paraguay/Brasil) 


Si vas a ver cataratas, hazlo a lo grande. Las Cataratas del Iguazú están formadas por 275 saltos que dan pie a una de las cataratas más grandes del mundo, tanto que se extienden a lo largo de la frontera entre tres países. El mayor de los altos alcanza ni más ni menos que 80 metros de altura. 


2. Praia Vermelha, Río de Janeiro (Brasil) 


Muy conocida por el voleibol playa y la canción homónima de Barry Manilow, Copacabana se lleva toda la fama mientras que la pobre Praia Vermelha, más pequeña, carda la lana a su sombra. Sube con el teleférico hasta el pico Pan de Azúcar para estas vistas, de las que disfrutó 007 mientras luchaba con Tiburón en Moonraker


3. Parque Nacional Torres del Paine, Patagonia (Chile


¿No te recuerda esta imagen los documentales del National Geographic sobre el cóndor andino? ¡Menudos paisajes! Pues eso, un lugar para experimentar los Andes en todo su esplendor es el Parque Nacional Torres del Paine, una magnífica región de macizos cubiertos de glaciares, montañas salpicadas de nieve, altísimas cimas, lagos de inmaculadas aguas azul claro, cristalinos ríos destelleantes y guanacos, esos animales con aspecto de llama. 


4. Huacachina (Perú


En el lugar en el que se levanta Huacachina no había nada hasta la década de 1930, cuando unos peruanos creyeron que sería buena idea construir alrededor del lago... un auténtico oasis en el desierto. En la actualidad, como era de esperar, atrae a muchos turistas que esperan llegar y ver a la legendaria sirena que dicen vive en el lago... y que se dedican a ir en buggy por las dunas. 


5. São Paulo (Brasil) 


En lo referente a puentes, el Octávio Frias de Oliveira es un ejemplo muy interesante. Los aficionados a los puentes comentan entusiasmados que es el único del mundo con dos pistas curvas sostenidas por una única estructura de hormigón. También es un hervidero en lo que respecta a delitos: no hay manera de que dejen de robar desde cables hasta luces.


6. Salvador de Bahía (Brasil


La «capital de la alegría de Brasil» debe este apelativo a su tendencia a montar fiestas, fama alimentada sin duda por enormes cantidades de ron (para mantener el cliché). El punto culminante de su calendario social es el carnaval de la ciudad, oficialmente la fiesta más grande del planeta, cuando cuatro millones de personas se pasan una semana entera muy «alegres» para luego jurar no volver a beber ron en la vida. 


7. Huayhuash (Perú) 


No, no hemos estado trasteando con el Photoshop, y es que la ruta por Huayhuash, en la cordillera homónima de los Andes, fue considerada la «segunda ruta más bonita del mundo» por la revista National Geographic. ¿Impresionante, verdad? 


8. Montevideo (Uruguay


Te diriges al paseo marítimo para contemplar la puesta de sol y dar un paseo con la intención de hacer hueco para un enorme y copioso sándwich de carne con huevos y vegetales (la especialidad uruguaya, el chivito, o «bomba de colesterol») y mira con qué te encuentras. El tiempo en Montevideo suele ser subtropical, aunque parece ser que la aguanieve es un «fenómeno habitual» en invierno. 


9. Bogotá (Colombia


A lo mejor te desanima la reputación de peligrosa de Colombia, y, aunque sí es verdad que quizá no sea muy seguro pasearse bien entrada la madrugada con un par de martinis de lichi de más por Bogotá, eso pasa en cualquier parte. No te pierdas la zona histórica de la ciudad, La Candelaria, y oriéntate (es gigantesca) cogiendo el teleférico que sube al cerro de Monserrate. 


10. Machu Picchu (Perú) 


Como era de esperar, no podíamos dejarlo fuera de la lista. Se puede llegar a subir hasta lo alto de la montaña que ves aquí, aunque un requisito imprescindible es no tener ni pizca de vértigo. 


Fuente: Skyscanner

miércoles, 8 de octubre de 2014

El río subterráneo navegable más largo de Europa está en Castellón

A 20 minutos de la playa hay un tesoro de la naturaleza único: todavía no se conoce el final de la gruta ni el origen del río 



Las grutas de Sant Josep, en Castellón, esconden en su interior un tesoro: el río subterráneo más largo de Europa, oculto en una cueva natural de incomparable belleza. Aunque ninguna expedición ha conseguido hallar todavía el final de la gruta ni el origen del río, podemos visitar buena parte de este increíble paraje. El recorrido se divide en dos partes, la primera se realiza en barca y la segunda a pie, a través de una galería seca. La excursión se convierte en toda una aventura no apta para claustrofóbicos. 


Visitar las grutas de San José nos permite sumergirnos en las profundidades de la tierra y contemplar el espectáculo que el río ha creado a su antojo tras siglos de erosión. A cada paso que damos, las estalactitas y estalagmitas nos sorprenden con sus caprichosas formas. 


Recorrido.La visita tiene una duración de unos 45 minutos. Se realiza un recorrido en barca (zona azul) de casi 1.400 metros, y 255 mts. a pie por una galería seca (zona marrón). Existe un tramo de 1.932 mts. (zona roja) inaccesible al público. 


La historia. La Cavidad de les Coves de San Josep es conocida desde el Paleolítico Superior, hace unos 17.000 años, como lo demuestran los yacimientos arqueológicos encontrados en la boca de acceso. La proximidad de un poblado ibérico también nos indica que en esa época la cueva fue conocida y explorada, al igual que durante la larga dominación romana, a la vista de una lápida encontrada.... dedicada a Caio Cneo Craso, hijo del cónsul romano Marco Licinio Craso. En el año 1902 dos grupos de personas compitieron por ver quienes eran capaces de adentrarse más. Durante los siguientes años fue creciendo el interés por conocer con detalle la cueva. 

A pesar de las múltiples visitas de espeleólogos, no se conoce el origen del Río ni el final de la gruta. 

Tarifa, adultos: 10 euros. Niños, de 4 a 13 años, 5. 

Dónde. El río subterráneo de las Grutas de San José se encuentra situado en el Parque Natural de la Sierra de Espadán, en La Vall d'Uixó, en la provincia de Castellón. 

Fuente: ABC

martes, 7 de octubre de 2014

Un paseo por Mónaco

Hay que reconocerle a Grace Kelly haber convertido a Mónaco en un suspiro eterno de glamour y coquetería. Los millonarios y cortesanos acuden encantados de conocerse a lucir sus últimos modelos deportivos y presumir de la eslora de los barcos de su propiedad atracados en el puerto. La dinastía más longeva de Europa y el mundo, los Grimaldi, son uno de los ingredientes de una ciudad estado vista por el común como un circuito urbano de Fórmula 1 donde entre curvas y chicanes tintinean zapatos de tacón y se abren las puertas de los descapotables frente al casino.



Pero Mónaco es mucho más que el papel de una revista del corazón y cuenta con numerosos atractivos para escaparse a conocerlo. Para ello os proponemos un paseo de punta a punta que, mientras nadie diga lo contrario, sigue siendo gratis. 

Tratándose del segundo país más pequeño del mundo, sólo por debajo del Vaticano, no podemos acudir con demasiadas pretensiones. Si salimos de la estación de ferrocarril o aparcamos nuestro vehículo en uno de los muchos parkings públicos que dispone el Principado (y que resultan sorprendentemente económicos) debemos buscar siempre el puerto, enlace o puente entre dos mundos elevados como son, al oeste la ciudad vieja nacida a partir del Palacio de los Grimaldi y al este Montecarlo con su imponente casino y sus hoteles cinco estrellas con Lamborghinis frente a la puerta. A partir de ese momento tendremos muy claro cuáles son los tres mundos o espacios de Mónaco. 

El puerto deportivo 


Más que un paseo marítimo se trata de un paseo entre yates de jeques y multimillonarios sin límites en su tarjeta oro. En verano abren atracciones para los niños y se llenan de puestos de comida rápida que son el salvoconducto perfecto al turismo corriente que no extiende cheques a la ligera y se dedica únicamente a ver pero no tocar. 


La zona del puerto tiene mucho movimiento. Es un trasiego constante de gente que se mueve entre Montecarlo y el barrio del castillo a los que sirve de nexo. Al otro lado de las colinas nos esperan dos facetas muy interesantes de este diminuto (que no humilde) país situado en las estribaciones de los Alpes y asomado al Mediterráneo más azul. 

El barrio del castillo 


Desde el puerto deportivo sólo cabe subir. Al occidente del aparcadero de yates nacen caminos en cuesta y escalinatas desde las que salvar un buen desnivel atravesando frondosidades. De repente nos adentramos a la Edad Media y a los tiempos de Francisco, el primer regidor de los Grimaldi en la Mónaco de finales del siglo XIII que no dudó en disfrazarse de monje para subir al trono. 


Una puerta de acceso en piedra y puestos de vigilancia de la parte amurallada de la ciudad nos sirve para ponernos frente al castillo, o más bien palacio de los Grimaldi. Las almenas son la excusa que queda para llamar castillo a lo que es un palacio o palacete con fachada renacentista sin demasiadas florituras pero sobrio y elegante. Desde uno de sus balcones sale la familia principesca ocasionalmente, algo que hemos visto en algunas de las bodas de unos miembros de la realeza europea que siempre han dado mucho que hablar. 


En la roca del castillo principesco, además de unas vistas magistrales del puerto, de Montecarlo y de las torres elevadas que nacen en las montañas, aparece una sucesión de edificios clásicos que debemos observar. Pintados en color pastel que se abren en callejuelas las cuales siguen los trazados de la agitada historia de este curioso país.

Tomemos la calle que tomemos, amén de mostrarnos esa Mónaco tradicional alejada de las grandes construcciones, siempre llegaremos a la Catedral de estilo neorromántico consagrada en 1875 sobre el lugar que ocupó la humilde iglesia de San Nicolás. El lugar donde yace la pareja más famosa que nos ha dado el Principado, Rainiero III y Grace Kelly, es probablemente el más visitado de todos. El destino final de la musa de Alfred Hitchcock ha convertido en legendario a este hermoso y fotogénico templo de piedra blanca. 

Otro de los atractivos del barrio del palacio principesco es el Museo Oceanográfico. Sólo con la fachada merece la pena una visita que es incapaz de decepcionar. Se trata de uno de los mejores museos marinos de toda Europa. Inigualable en emplazamiento y merecedor de alargar una estadía en tierras monegascas. 

Montecarlo y su casino 


Del castillo debemos bajar nuevamente al puerto. No hay otro remedio si queremos llegar al otro lado de Mónaco, a Montecarlo. Lo ideal es hacerlo siguiendo el circuito por el que pasan veloces los vehículos de Fórmula 1 cada año en el Gran Premio de Mónaco. Hay numerosas huellas de los boxes e incluso los neumáticos impregnados en el asfalto por parte de corredores como Fernando Alonso, Hamilton y otras figuras que podemos ver hoy día en televisión. Aunque mucho antes se la jugaran por allí los Fangio (que tiene una estatua en el puerto), Fitipaldi, Sena, Schumacher y compañía. Se mire donde se mire Mónaco es historia viva del automovilismo mundial. 


Pasamos el puente, tomamos la chicane más mítica de la Fórmula 1 y llegamos al área del casino de Montecarlo. Un edificio construido por Garnier, el mismo que levantó la Ópera de París, nos muestra la grandiosidad de uno de los lugares más concurridos de Mónaco. Y, sin duda, el espacio con más millonarios por metro cuadrado. Basta con ponerse frente a la fachada principal y ver cómo los aparcacoches no dan abasto con los Ferrari, Bentley, Lamborghini o Rolls Royce de turno. Es un auténtico placer para quienes les apasionen los coches deportivos puesto que difícilmente en otro lugar se puedan encontrar tantos y tan juntos al mismo tiempo. 

El hotel de París, en un lateral, es otro de esos clásicos inconfundibles de ese Montecarlo de corte elitista. El conjunto es para quedarse a verlo aunque al cabo de un tiempo las escenas de tránsito de grandes fortunas pueden rozar los límites de lo obsceno. Y también de la envidia, por qué vamos a negarlo. 


Y con el casino como último sabor de boca salimos de Mónaco por donde hemos venido. Muy cerca aparecen algunos destinos de la Costa Azul que requieren nuestra atención como Niza, Cannes, Menton, Antibes o ese Saint-Paul-de-Vence encaramado a una montaña. Cambiamos el caviar por el bocadillo de chopped que nos espera para volver… 

Un lugar único, lleno de magia, lujo y mucho glamour para una escapada romántica, disfrutar de unos días en la Costa Azul y relajarse por las bonitas calles del principado. ¿Te viene a Mónaco?

Fuente: Cadena SER

lunes, 6 de octubre de 2014

Xi’an sin guerreros

Sí, fue el descubrimiento casual en 1974 de las 8000 estatuas de terracota lo que ha hecho que Xi’an sea conocida mundialmente, pero esta ciudad china tiene mucho más que ofrecer. Desentrañamos los atractivos por los que deberías conocerla más allá de la ineludible visita a los compañeros de ultratumba del primer emperador.


 

LA MURALLA


El tamaño y la solidez de su estructura hacen que nos inclinemos ante el poder de los emperadores chinos. Es de esos monumentos que nos transporta instantáneamente al pasado y el contundente recordatorio de la época en la que la mayor parte de las ciudades chinas estaban fortificadas (hoy es la única muralla intacta que se conserva y ayuda a hacernos una idea de lo que eran, por ejemplo, las de Pekín antes de que fuesen derribadas en los años 50). 

El recorrido por su perímetro –en bicicleta preferentemente porque 14 kilómetros cuestan lo suyo- deja sin aliento por la anchura y amplitud de la construcción. Asomándose a sus almenas, al atardecer, se asiste a la vida en los parques que la circundan (con chinos haciendo taichi, aerobic o baile), y comparar exterior e interior del perímetro amurallado nos proporciona una visión del pasado y presente de China, con los grandes centros comerciales y rascacielos desafiando la altura del centro histórico. El camino de la muralla es hoy la calle más despejada, agradable y con mejores vistas de la ciudad. 


LA TORRE DEL TAMBOR Y LA TORRE DE LA CAMPANA


Si la proverbial contaminación de Xi’an –últimamente más controlada– nos lo permite, las torres del tambor y de la campana asomarán saludándonos en el clásico eje norte-sur del centro de la ciudad –estructura urbana que se repite por todo el país–, aunque la del tambor esté un poco desviada hacia la izquierda. Marcaban el amanecer y el atardecer, y aún hoy sirven de referencia como centro de la ciudad –la de la campana– y acogen espectáculos en los que los tambores consiguen que te vibre hasta el estómago (obviamente, la del tambor). 


EL BARRIO MUSULMÁN


El hogar de la comunidad Hui en la ciudad es uno de esos amalgamas de la historia que nos vuelven locos porque por momentos te confunden sobre si estás en un zoco de Marrakech o en el corazón del norte de China. Si ya buena parte del país se nos aparece como un gigantesco bazar, estas callejuelas multiplican el efecto. Hay souvenirs de madera y de jade, juegos de palillos y tableros de mahjong, especies del oriente próximo y del lejano, sedas, frutos secos y mujeres con hiyab vendiendo el libro rojo de Mao en un contraste único e inolvidable. 


LA GASTRONOMÍA 


La pasta es, más que el arroz, el plato omnipresente de Xi’an, ya sea en fideos finos, gordos o anchos (delicioso el biang biang mian, una especie de sopa de fideos con carne y tomate). Se impone probar la comida callejera del barrio árabe, todo un ejemplo de food trucks fuera de toda sospecha de ser trendy. En estos puestos sirven pinchos de diversas procedencias, dulces que podrían ser libaneses, aparecen repentinos aromas a kebab, por todas partes se ofrece el pan relleno de cordero convertido en una especie de hamburguesa local y el caqui y la granada nos tientan en forma de pieza de fruta o de zumo recién exprimido. 


LA GRAN PAGODA DEL GANSO SALVAJE


Este edificio del siglo VII y los jardines que le rodean son ejemplo de la arquitectura de la dinastía Tang, la de los emperadores que dejaron una huella más profunda en la ciudad (su nombre es el reclamo para actuaciones de danzas clásicas y cenas-concierto). Su sobria estructura piramidal es también uno de los referentes de la expansión del budismo en China, al albergar una de las escuelas y centros de traducción de textos budistas más importantes del país, construida en torno al cuidado de los textos que el monje Xuanzang trajo de India. 


LA MEZQUITA


Entre el bullicio del barrio musulmán aparecen los muros de la tranquila mezquita de la ciudad, todavía en uso. Es un placer pasear por ella encontrando los elementos clave de los edificios musulmanes –el agua, los patios, las celosías- pero mezclados con las pagodas y estructuras chinas. Entre sus salas en las que se exhiben libros de estudio y fotografías de visitantes ilustres (familia real española incluida) se pasea entre los miembros de la comunicad musulmana local enfrascados en sus abluciones o atentos al minarete para llamar a oración, de silueta inconfundiblemente oriental. Una de esas visitas que te hacen ver lo volubles que pueden ser tus ideas sobre los países, las religiones y las fronteras.

 

Fuente: Traveler

viernes, 3 de octubre de 2014

10+1 lugares secretos de París

Cuando visitas París, debes visitar varias cosas. Para llegar a ellas te topas con pequeñas mareas de turistas por toda la ciudad que entran y salen de ésos puntos más visitados, convirtiéndolos en lugares muy fáciles de identificar y acceder. Sería muy fácil hablarte de ellos. 


1. Cine subterráneo privado 


El Café Germain de París, con su diseño súper chic y sensual hecho bajo la autoría de la artista India Mahdavi, esconde un secreto en su piso subterráneo: un cine privado. Bajo el ambiente íntimo y confortable de este espacio, se realizan proyecciones clásicas o 3D para grupos de hasta 24 personas. 

El espacio, que lleva por nombre German Paradisio, puede ser reservado para fiestas privadas, presentaciones a la prensa, pre-estrenos y transmisiones de eventos deportivos.

2. El parque Bosque de Vincennes 


Un castillo, teatro, hipódromo, lagos, jardines tropicales, un fuerte, un zoo recién remodelado, granja y hasta un templo budista, son parte de los secretos que esconde el mayor oasis urbano parisino que un día fue de uso exclusivo de la realeza. 

En el Bois de Vincennes puedes alquilar un bote y pasear por el lago, o alquilar una tumbona y relajarte el resto del día. Está un poco alejado del centro, razón por la cual es menos visitado por los turistas, pero puedes llegar usando la línea 8 del metro y bajándote en la estación Liberté. Llevar un libro es opcional, pero bastante recomendable. 


3. La boutique vintage Didier Ludot 


En la boutique Didier Ludot, cerca del Museo del Louvre, piezas de alta costura verdaderamente vintage esperan por nuevos dueños que les amen. Puedes encontrar desde un vestido de fiesta de los ochenta diseñado por Oscar de la Renta hasta un Balenciaga de los años sesenta que perteneció a la Princesa Lilian de Bélgica. 

Las piezas que se encuentran a la venta en ésta boutique no son del tipo camiseta de dos euros que consigues en tiendas de segunda mano: aquí los vestidos guardan la historia de la moda y el diseño, y bien podrían formar parte de un museo. 

4. El mural “Je t’aime” 


En el barrio de Montmartre, se ubica la plaza “Place des Abbesses”, y justo al lado hay un pequeño parque donde encontrarás el “Mur de "Je t'aime". Un mural muy fotogénico que fue creado como un homenaje al amor por los artistas Frederic Baron y Claire Kito. 

En el mural, la palabra “te amo” está escrita en más de 300 lenguas y dialectos. 

Para llegar usa la parada del metro Abbesses. Hay varios cafés, tiendas y restaurantes. Así que puedes pasar buena parte del día en este escondido rincón. 


5. Mercadillo Les Enfants Rouges 


Vale, no es el secreto más secreto de París, pero el mercado “Les Enfants Rouges” no decepciona. Sus puestos ofrecen ingredientes frescos llenos de vida y color casi toda la semana (cierra lunes y miércoles). Encuentras quesos, carnes, pescados y mariscos, frutas, vegetales, flores, panes y pasteles. 

Pero eso no es todo. Lo que hace de este mercado un lugar secreto y especial de París son los pequeños restaurantes étnicos que funcionan en su interior. Los platos más populares son los cous-cous africanos. Entra y deléitate. ¡No te arrepentirás! 


6. La Fundación Cartier 


Su fachada de vidrio que integra árboles y plantas, dándole verde al edificio, será el toque particular que te hará ubicar a La Fundación Cartier. Está en uno de los extremos del Boulevard Raspail. En este recinto se exponen obras y se realizan interesantes eventos relacionados con arte contemporáneo durante todo el año. La fundación apoya nuevos talentos y artistas de todas partes del mundo. 

Además del arte, sus bonitos jardines con cientos de especies de plantas, guardan un secreto especial: Un cedro plantado por el escritor Chateaubriand en 1825. 


7. La Sainte Chapelle 


Este monumento ubicado en la Ile de la Cité, es una imponente obra gótica cuyas capillas cuentan con una belleza impresionante. Sus más de 500 metros cuadrados de vitrales, dejan entrar mucha luz y color, y aunque no es tan famosa como su vecina la Catedral de Notre Dame, sin duda es un tesoro de París que debes descubrir. 

En una de sus capillas, reservada para la realeza, se guardaban con recelo dos reliquias muy importantes: la corona de espinas de Jesús y un pedazo de la cruz. Tesoros que costaron más dinero que el invertido en la construcción del edificio. Hoy en día estas piezas ya no se encuentran expuestas aquí, pero dejaron marcada a la Sainte Chapelle como una de las más interesantes del país. 


8. La salsa de mantequilla del restaurante Le Relais de l’Entrecôte 


L’Entrecôte, como es más conocido este restaurante francés, guarda la receta de la salsa de mantequilla para su filete de solomillo como un invaluable tesoro. Recelo que entenderás cuando pruebes ese pedazo de carne derritiéndose en tu boca junto al sabor de la salsa que le acompaña. Aunque muchos lo han intentado, nadie ha conseguido igualarla (ni lograr que se confiese la receta). 

El restaurante tiene su secreto en varias sedes. Te recomendamos que en vez de jugar a investigar los ingredientes tú también, te acerques hasta alguna de sus direcciones y disfrutes de una comida para recordar. 


9. Canal Saint-Martin 


Uno de los barrios menos conocidos pero con más encanto en París, es el que rodea al Canal Saint-Martin. Se trata de una zona tranquila y relajada de la ciudad, muy visitada por jóvenes artistas, estudiantes y amantes de la moda. Siéntate en un café en la ribera, recorre sus calles llenas de tiendas o instala tu manta de picnic un domingo por la tarde y mira la gente pasar... 


10. Parque Astérix 


Al norte de la capital francesa se encuentra un parque dedicado a Astérix, la serie de dibujos animada francesa. En el Parque de Astérix hay atracciones y espectáculos. Montañas rusas enormes, circo romano, show de delfines, restaurantes y tiendas. Un paraíso para los fanáticos de estas caricaturas e ideal para familias que buscando algo nuevo o diferente en París. 


11. ¡Extra! Museo de los Vampiros y las criaturas fantásticas

 
Está en las afueras y es uno de esos lugares que continúan siendo un misterio para muchos de los visitantes de París. Y es que la ciudad de la “luz” también tiene su lado oscuro: el peculiar museo cuenta con más de 1500 libros, armas, pinturas y más de 1000 películas vampíricas en sus estantes. 

En el este museo se dan conferencias sobre las fuerzas oscuras del mal, acompañadas de dos cócteles muy apetitosos (o ¡eso dicen!). El museo está abierto todo el año, y la visita de ser reservada previamente a través del correo electrónico museedesvampires@sfr.fr 


Fuente: Skyscanner

jueves, 2 de octubre de 2014

Las 10 mejores cosas gratis que hacer en Berlín

“Pobre pero sexy”. Este lema tiene sus razones. En primer lugar porque en Berlín parece que hay más creatividad que dinero y, en segundo, porque hay muchísimas actividades gratis con las que disfrutar de tu visita sin rascarte el bolsillo. 

1. Museos e historia 


Berlín está llena de historia y si la que más te interesa es su historia reciente y la reunificación de Alemania no te puedes perder la East Side Gallery ni el Memorial del Muro de Berlín

Estos dos museos al aire libre conmemoran la división de Berlín y el Muro. En la East Side Gallery podrás admirar obras de arte con las que artistas internacionales expresaron su alegría tras la caída del muro en 1898. Llegar aquí es tan fácil como andar a lo largo de la calle Mühlestraße – lo ideal sería empezar en la estación de tren de y dirigirte hacia la calle Warschauer Straße. 

El Memorial del Muro de Berlín (o Gedenkstätte Berliner Mauer) se centra en el sufrimiento que la división del país le causó a Alemania. Además de la exposición que hay en el exterior también puedes visitar el Geschützturm y encontrar más información en el centro de visitantes que hay al lado. 


East Side Gallery: ¿Dónde? En Mühlenstraße entre Ostbahnhof (la estación de tren del Este) y la estación de S-Bahn en Warschauer Straße ¿Cuándo? En cualquier momento, pero mejor que haya luz del día. 

Memorial del Muro de Berlín: ¿Dónde? Bernauer Straße 119 (está muy cerca de la estación de S-Bahn de Nordbahnhof, la estación de metro de Bernauer Straße y la de tranvía de Gedenkstätte Berliner Mauer) ¿Cuándo? Mejor visita la exposición al aire libre durante el día; el resto de los lugares están abiertos cada día (excepto los lunes) de 9.30 a 18h. 

2. Mercadillos 


Berlín tiene incontables mercadillos, pero el que está en la zona del antiguo Reichsbahnausbesserungswerk (RAW) es especialmente interesante porque tiene un aire industrial increíble, mucho arte urbano y algunas de las mejores gangas. 

¿Dónde? Revaller Straße 99 (Parada de S-Bahn y metro de Warschauer Str.) ¿Cuándo? Cada domingo entre las 9 y las 19h. 


3. Paseos por la ciudad y tours 


Ya que estás en una ciudad llena de historia, deberías informarte sobre las principales atracciones, en especial sobre las que son gratis. Si te unes a uno de los tours en muchos idiomas de Berlín que salen de la famosa Puerta de Brandemburgo además podrás conocer a muchos otros viajeros. Estas rutas duran tres horas y media y son gratis, aunque se recomienda darle al guía una propina de 3€. El punto de encuentro es junto al Starbucks que hay al lado de la puerta y el tour te enseñará algunos de los mejores rincones de Berlín. Eso sí, lleva calzado cómodo, porque vas a andar mucho. 

Si prefieres ver Berlín por tu cuenta te puedes descargar un archivo en MP3 para descubrir 27 lugares interesantes de la ciudad en esta web: http://www.hoerpol.de/en/ De momento está solo en inglés pero podrás reproducirlo en tu teléfono o tableta y escuchar testimonios de eventos históricos, además de descubrir todos los detalles de cada uno de los rincones. 


4. El karaoke de Mauerpark 


¿Alguna vez habías soñado con actuar sobre un escenario? ¿Y delante de más de mil personas? Pues bien, ¡en Berlín puedes! Los cantantes pueden poner a prueba su talento en el anfiteatro que hay en el Mauerpark. Si sólo quieres ir como público, únete a los cientos de personas que van cada domingo y disfruta del buen rollo. Justo al lado está el legendario mercadillo del Mauerpark. Así que si te gustan las compras, ya tienes dos motivos para ir. 

¿Dónde? Bernauer Strasse 63-64 (cerca de la estación de tranvía de Wolliner Straße y del metro de Eberswalder Straße) ¿Cuándo? Cada domingo entre las 15 y las 20h (el mercadillo está abierto todo el día) 


5. Bailar hasta la madrugada 


¡En el Clärchens Ballhaus se han celebrado fiestas desde hace más de 100 años! Además se usó como escenario para la película Malditos Bastardos de Quentin Tarantino, así que hasta Brad Pitt ha estado aquí. Y como buena sala de baile, hay clases de baile gratis. Te sentirás como si hubieras retrocedido en el tiempo. 

¿Dónde? Auguststraße 24 (cerca de las estaciones de tren de Hackischer Markt y Oranienburger Straße) ¿Cuándo? Abierto a diario a partir de las 11h. 


6. Date un chapuzón en un lago 


Dentro y en los alrededores de Berlín hay unos cuantos lagos que se usan de forma recreativa para nadar o tomar el sol en verano. Especialmente bonitos y accesibles con transporte público (además de un paseíto) son el Tegeler See en el norte de Berlín (la estación de metro más cercana es Alt-Tegel) y el Krumme Lanke (la estación de metro más cercana es Krumme Lanke). Si cuando vas hace buen tiempo anímate a darte un chapuzón. No te arrepentirás. 


7. Salir de fiesta 


El Crack Bellmer es una sala pequeña pero como suele estar abarrotada no tienes que preocuparte si no bailas muy bien, porque casi ni te verán. Está abierta cada día y normalmente los DJs pinchan música House o Deep, los Viernes música Vintage y los domingos también Electro Swing. Una curiosidad: con tu primera consumición el DJ se lleva un euro de propina. 

 ¿Dónde? En la zona RAW, la entrada está en la esquina de Simon-Dach Straße con Revaller Straße (estación de metro y tranvía de Warschauer Straße) ¿Cuándo? Abierto a diario entre las 19h y las 5 de la madrugada. 


8. Berlín desde las alturas 


Para hacerte una idea del tamaño de Berlín no hay nada mejor que subir a las alturas y echarle un buen vistazo. Así que toma nota de estos lugares desde los que podrás ver la capital de Alemania desde arriba. 

Kreuzberg en el Victoriapark 

En el Victoriapark está Kreuzberg, una colina de 66 metros de altura que ofrece grandes vistas de los barrios de Berlín Mitte y Kreuzberg, además de partes del antiguo aeropuerto de Templehof. En tu camino hacia la cima, de paso, párate a admirar las cataratas que hay en plena ciudad. ¿Dónde? Kreuzbergstr. 62 (estación de tranvía Yorkstraße; estación de metro Mehringdamm) ¿Cuándo? A cualquier hora 


 
Si prefieres subir en un ascensor a tener que andar cuesta arriba por una colina, entonces tu lugar perfecto es la cafetería de la Universidad Técnica de Berlín. Está en la planta 20 y desde aquí disfrutarás de algunas de las mejores vistas de la ciudad mientras saboreas comida a precios muy económicos. ¿Dónde? Ernst Reuter Platz 7 (estación de metro Ernst Reuter Platz) ¿Cuándo? De lunes a viernes entre las 9 y las 17h. 

9. Parques, los pulmones verdes de Berlín 


Berlín es una ciudad muy verde en la que relajarse y disfrutar del tiempo es muy fácil. En la mayoría de los parques incluso es posible hacer barbacoas. Uno de nuestros lugares favoritos es el Tempelhofer Freiheit, situado en el antiguo aeródromo del aeropuerto de Templehof. En esta zona, que es más grande que Mónaco, puedes pasear, tomar el sol, o sencillamente venir con un libro a descansar. Suele hacer bastante viento, así que si te gusta hacer volar cometas, tráete una. En la entrada en Oderstraße hay varios lugares en los que podrás demostrar tus habilidades culinarias en la barbacoa. 


¿Dónde? Tempelhof (estación de metro y tranvía de Tempelhof; estación de metro de Leinestraße – cerca de la ubicación de las barbacoas). ¿Cuándo? El parque está abierto cada día de las 6 a las 22.30h. 

10. Música en directo (en la calle o no) 


Berlín es una ciudad muy cultural, artística y variada. Quizás por eso es un lugar excelente para escuchar buena música en la calle. Hay muchos lugares pero te recomendamos que te pases por Mauerpark, Monbijoupark y Maybachufer, que también es muy conocido por su mercadillo, perfecto para encontrar alguna ganga. 


11. Monumento al Holocausto 


El monumento a los judíos de Europa Asesinados es un monumento que te conmoverá. Diseñado por el arquitecto Peter Eisenman es un campo inclinado de 19.000 metros cuadrados sobre el que se sitúan 2.711 estelas de hormigón de alturas diferentes. Pasear entre ellas es una experiencia de otro mundo. Hay un subterráneo anexo en el que están los hombres de todas las víctimas del Holocausto conocidas. 

¿Dónde? Cora-Berliner-Strasse 1 (está casi al lado de la puerta de Brandemburgo) ¿Cuándo? A cualquier hora 


12. La playa de Berlín 


¿Te gustan los malabares y la playa? Entonces acércate a Yaam, donde hay una zona de arena lo más parecida a una playa posible y además podrás poner en práctica tus habilidades de malabarista. Pero si prefieres algo diferente en este lugar en pleno Berlín también hay un espacio para jugar a vóley playa, tenis de mesa e incluso un half pipe. Y por sito todo esto fuera poco, las veladas suelen amenizarse con música en directo y gastronomía africana. 

 ¿Dónde? Stralauer Platz 35 (Ostbahnhof – Estación de tren del Este). ¿Cuándo? De miércoles a domingo a partir del mediodía. 


Fuente: Skyscanner