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miércoles, 30 de julio de 2014

Las diez cosas que más sacan de quicio a los clientes de los hoteles

¿Qué nos indigna en un hotel? Una web de reservas pregunta a los viajeros. Estos son los resultados 



No es ningún secreto. El número de reservas de hoteles y aviones vía internet crece cada día. Como también lo hacen los comentarios de los clientes en la red, con mejor o peor intención. Según un estudio de ITB y la Worms University of Applied Sciences, uno de los principales motivos que mueven a los viajeros a escoger vía online un hotel en concreto, y no otro, son las opiniones escritas por los antiguos clientes del establecimiento. 

Además de la evaluación general y de la información que se publica sobre el propio establecimiento, los usuarios de la red confían más en los huéspedes anteriores. A pesar de que la mayoría son conscientes de la subjetividad de las valoraciones y saben que no se debe confiar en ellas a ciegas, el 90% las usan para reafirmarse en su decisión. 

Cabe destacar, que según el estudio, se calcula que en torno al 20% de esos comentarios serán leídos por el 70% de las personas que buscan un hotel online. Si las respuestas y los comentarios muestran alguna queja o duda sobre el hotel, el 35% de los clientes potenciales no harán su reserva y, dos de cada diez comentarán estas opiniones negativas con sus allegados. 

No obstante, el estudio también destaca que el 70% de las reservas de hotel se corresponden con los comentarios de los huéspedes que ayudaron a los nuevos clientes a tomar la decisión definitiva. Y, aún mejor, para el 20% el establecimiento supera sus expectativas. 

El portal hotel.info ha examinado las opiniones de sus usuarios para comprobar qué es lo que más les molesta. Este es el resultado. 


En resumen, lo que más molesta a los clientes es el coste adicional de la red Wi-fi, de la plaza de aparcamiento o del desayuno y la falta de servicio.

Fuente: ABC

Las islas más románticas

Tras el estrés y el trabajo de todo un año que mejor lugar para relajarse que una isla paradisíaca junto a tu pareja. Aquí os dejo algunas de las más románticas: 


1. Islas Phi Phi. Tailandia. Para amantes de lo exótico 



Es uno de los destinos más paradisiacos del mundo, con la espectacular bahía Maya donde se rodó la película de Dicaprio ” La playa”, corales vírgenes, playas de ensueño, mucho sol, tranquilidad y comida exquisita hacen de este lugar un paraíso en la tierra. 

Para alojarte puedes quedarte en el Phi Phi Island Village Beach Resort & Spa, uno de los mejores complejos de la isla.

O el Holiday Inn Resort Phi Phi Island, con bungalows individuales integrados en el paisaje.
Pero ten en cuenta que al ser parque nacional está integrado en la naturaleza y quizás eches en falta algún lujo. 

2. Seychelles. Para los viajeros más cool. 



Belleza, calma y armonía es lo que se respira en alguna de sus 115 islas. Mahé y Praslin son las más conocidas pero hay muchas más por descubrir. Un paraíso natural para compartir con tu pareja y una excepcional variedad de flora y fauna para disfrutar de la naturaleza alejado del mundanal ruido.

Un hotel: Hilton Seychelles Northolme Resort & Spa. Lujo en mitad del paraíso. 

3. Isla Mauricio Para viajeros enamorados. 



En pleno Océano Índico se encuentra esta isla de contrastes: plantaciones de té que recuerdan a la India, paisajes africanos, lagunas y playas, corales, mucha naturaleza y relax. 

Vete al Shandrani Hotel y verás lo que es lujo o a One&Only Le Saint Gerán, un 5 estrellas superlujo. 

4. Bora Bora, Polinesia Francesa. Paraíso exótico



Sus playas, su belleza, y la razón de que el turismo masivo no haya llegado aún a este paraíso de la recóndita Polinesia Francesa, hacen de Bora Bora un increíble destino.

¡Quién no quiere perderse en estos parajes!. Bungalows sobre el aguas cristalinas y mar turquesa, actividades acuáticas de todo tipo, comida internacional, langosta a gogó y turismo de alto standing es lo que te esperan en este enclave idílico.

El InterContinental Thalasso-Spa Bora Bora ha sido votado como uno de los más románticos del planeta. ¡Hay que visitarlo ! 

5. Islas Fiji Para olvidarse de todo 



En pleno Océano Pacífico tienes más de 300 islas donde poder ir. Hermosas playas, arrecifes de coral y mucha,mucha tranquilidad es lo que te ofrecen estas alejadas islas. 

Si quieres tranquilidad y poco ruido recomiendo el Nukubati Island Resort, pequeño hotel de 7 habitaciones para parejas solitarias y románticas. 

6. Santorini,Grecia. La perla del egeo 



Sol, islas, playas y una configuración geológica especial le da esa belleza salvaje y única a Santorini. Thira , la capital , es quizás el pueblo más bello y singular del Egeo. Se encuentra construida y asomada sobre el extremo de un precipicio que mira sobre el hueco dejado por el volcán. Existen numerosos alojamientos pequeños, mediterráneos, con encanto con su terraza y vistas sobre la famosa nombrada Caldera.

Para alojarse dos opciones para diferentes bolsillos:

7. Bali La isla de los dioses 



Esta paradisíaca isla, es famosa por sus elaborados templos y la cordialidad de sus gentes. Playas bordeadas de palmeras. La isla está repleta de manantiales, densas junglas y pueblos con una maravillosa cultura.

The Samaya Bali es un hotel con 24 exclusivas villas. Seguro que en su con piscina privada te sentirás cerca de los dioses.

O si lo prefieres puedes alojarte en uno de los mejores resorts del mundo: Four seasons Resort Bali.

8. Islas Maldivas. Para perderse entre corales 



En este paraíso de más de 1200 islas se viene a descansar y a disfrutar de su fauna marina. Solitarias y pequeñas islas con todo lujo en las que te puedes sentir como un Robinson. 

En el atolón de Baa , el Soneva Fushi Resort & Spa, espectacular resort con un precio prohibitivo.

Para los mortales un resort más económico: Kuramathi Village en un pequeño atolón y con muy buenas críticas de los viajeros. 

9. Zanzíbar. La isla de las especias 



Con todo el color y el sabor de África,esta isla es ideal para relajarse después de un safari por tierras africanas. Un clima magnífico, playas de arena blanca larguísimas y excursiones por la isla merecen una visita por esta joya en el índico.

Un par de opciones:

  • la económica, Pongwe Beach Hotel. Pequeño y tranquilo complejo que cuenta con 16 habitaciones. Con las mejores críticas de los viajeros. Desde 59 euros.
  • La Gemma Dell’ Est, resort de 138 habitaciones a pie de playa. 

10. Aruba , el caribe desconocido. 



Isla de las pequeñas antillas, perteneció a los Paises bajos y está situada muy cerca de Venezuela.

Playas de arena blanca y turismo americano. Alquílate una Harley y paséate por la isla de playa en playa. La isla está llena de grandes hoteles, todos ellos opulentos y lujosos. 


11. Islas Caimán. Un paraíso fiscal para viajeros con altos ingresos 



Refugio de piratas en el siglo XVII en la actualidad es lugar vacacional de financieros, ejecutivos y turistas de todo el mundo. Su capital Georgetown, perfecta para compras y su famosa playa de las 7 millas es espectacular. 

No podéis perderos la ciudad de las rayas, a una hora en lancha donde podreis fotografiaros y tocar cientos de rayas. Os aseguro que se vive una experiencia inolvidable.

Este hotel, en plena playa de las 7 millas colmará todos vuestros sueños: Ritz-Carlton Grand Cayman.

12. Islas Hawai. Para parejas amantes del surf 



El destino de ensueño de muchos enamorados lo tiene todo: desde lagunas tropicales de azul intenso, playas de arenas blancas, preciosas cascadas, vegetación exuberante y serenas montañas, hasta volcanes activos. Y por supuesto olas a todas horas. 

El Four Seasons Resort Maui es un 5 estrellas de precio prohibitivo solo para bolsillos muy solventes.

Sin embargo, el Hapuna Beach Prince Hotel es de precio más módico y tiene unas críticas excelentes.

lunes, 28 de julio de 2014

Cómo dormir en una suite en París y pagar lo que quieras (o puedas)

Cinco hoteles parisinos se suman a un modelo de negocio contra la crisis que nació en Estados Unidos. Así funciona 



¿Y si pudieras pagar lo que considerases justo por un hotel en el centro de París? Este arriesgado experimento es el que han puesto en marcha varios hoteles del a capital francesa durante la temporada alta. Un movimiento conocido como Payez ce que vous voulez (Paga lo que quieras), con el que esperan atraer más turistas a la ciudad. 

Un concepto que puso en marcha por primera vez Aldric Duval en la cafetería del hotel de tres estrellas Tour d’Auvergne, en el distrito de la Ópera. En vez cobrar a los clientes el precio que venía en la carta por las bebidas, optó por pedirles que pagasen el valor que creían merecían el servicio y la consumición. El éxito de su iniciativa le llevó a trasladarla al precio de las habitaciones del hotel, y ahora ha terminado por llamar la atención de varios hoteles repartidos por todo el territorio francés. 


En concreto, son cinco los hoteles del centro de París, como el Hotel Plaza Opera o The Villa Bohème, los que dejan que los clientes paguen lo que consideren justo por los servicios recibidos, entre el 21 de julio y el 10 de agosto. 

Duval define este tipo de operación como un «contrato de confianza», y lo cierto es que deja todo el poder a los huéspedes, que podrían incluso pagar solo un euro por una noche en una habitación doble en plena temporada alta. 

De hecho, la elección de las fechas es lo que más ha llamado la atención sobre esta actividad, que muchos hoteles en Cannes o Niza ya ponen en práctica durante la temporada de invierno. 

Promoción en tiempos de crisis 


Este modelo de negocio en el que el cliente decide cuánto quiere (o puede) pagar nació en la cadena de comida rápida Panera Bread, en Missouri (Estados Unidos). Sin embargo, se ha ido adaptando a otros sectores para atraer la clientela. 

Lo cierto es que Francia es el país más visitado del mundo (en torno a 83 millones de turistas cada año), y París su destino principal. Sin embargo, la imagen de «ciudad cara» puede alejar a potenciales visitantes, algo que se trata de evitar con iniciativas como esta. 

Por eso, iniciativas como ‘Payez ce que vous voulez’ intentan luchar contra esta idea y atraer a los clientes a sus establecimientos. De hecho, Duval afirmó que la primera idea fue ofrecer habitaciones gratis a las primeras quince personas que respondiesen correctamente a una pregunta colgada en su página web, pero decidió que dejar el precio final en manos del cliente era más divertido y enriquecedor para el establecimiento. Al menos, como crítica tras la estancia. 

Fuente: ABC

viernes, 25 de julio de 2014

Bienvenidos a Mamá Georgia


No hablamos del estado norteamericano al que cantaba Ray Charles, sino del pequeño país ex soviético con vistas al mar Negro. Aquí nació Iósif Stalin, tienen el Mcdonald’s más apreciado de Foursquare, utilizan un alfabeto imposible y construyen rascacielos con norias en su interior. ¿Os parece muy contradictorio? No pasa nada, así es Georgia. Un país entre Asia y Europa, que combina un pasado soviético con sus raíces tradicionales. Cuatro países en uno.


1. Gente acogedora. Es algo que se acostumbra a decir a menudo, pero en el caso de los georgianos es cierto. Son gente extremadamente atenta, que te invitan a probar sus productos, cantar melodías populares con ellos o jugar a la pelota por la calle. Para ellos, el invitado es el más importante. 

2. Hermanos ibéricos. En la antigüedad se llamaba a los georgianos ibéricos, algo que desconcertaba mucho a los geógrafos antiguos. “Reino de Iberia” era como los romanos y griegos se referían a una parte del país caucásico. 

3. Parecidos razonables. Otra similitud con España está en el nombre actual: “Georgia” rinde homenaje al patrón del país, San Jorge. Este santo también es patrón de Aragón, Cataluña y las Islas Baleares, así como de Alcoy, Cáceres y Madrigueras en Albacete. 


4. Idioma imposible. El georgiano es una de las lenguas más difíciles de aprender y su alfabeto tampoco ayuda: todas las letras parecen nubes y corazones. Son famosos por sus grupos consonánticos, con palabras de hasta 5 consonantes seguidas (por ejemplo ‘mt͡sʼvrtnɛli’, que significa ‘entrenador’). Pero tranquilos: los georgianos son amantes de la gestualidad. 

5. Pasear por el futuro. Lo de Batumi es muy curioso. Esta localidad situada al oeste del país, es una explosión de rascacielos sorprendentes. La curiosa torre Alphabet o el hotel Radisson –que también es sede de una universidad- tiene una noria dentro del propio edificio. Para disfrutar entre clase y clase, suponemos. 


6. Norteamérica al revés. Otro edificio digno de visitar, también en Batumi, es la Casa Blanca invertida. En realidad se trata del White Restaurant, un local que juega con la geometría como si de Escher se tratara mientras sirve comida tradicional georgiana. 

7. Tbilisi es también una capital de contrastes. Sus barrios populares contrastan con un centro histórico cada vez más turístico, que conserva a la perfección edificios antiguos. La catedral de Sameba, con su cúpula dorada, es la tercera catedral ortodoxa más grande del mundo y la Catedral de Sioni nos traslada a pleno siglo V. 


8. Mama Georgia. Es un símbolo habitual de los países ex soviéticos: una estatua enorme, situada encima de una colina, que en el caso de Tbilisi es la Madre de Kartli. El simbolismo es claro: con una mano saluda a los amigos con un vaso de vino, y con la otra ahuyenta a los enemigos con una espada.

9. Vistas de pájaro. Para conocer la estatua de cerca, se puede coger un moderno teleférico hasta sus pies. Desde allí, se consiguen vistas impresionantes sobre toda la ciudad y la impresionante fortaleza Narikhala. 

10. Comprar pasaportes antiguos. Los puedes encontrar en los mercados de la capital, donde simpáticos vendedores ofrecen todo aquello que encuentran por ahí. Cámaras de fotos analógicas, discos antiguos y vasos de porcelana compiten con el producto estrella: los pin comunistas con la cara de Stalin. 

11. Jugar al dominó. Es otra de las pasiones secretas de los tbilisianos. Encontrarás grupos de personas jugando durante horas a este juego de mesa. Si miras a alguno de los participantes, te invitará a unirte a su particular fiesta. Aunque es un dominó con reglas propias que cuestan de entender, la experiencia vale la pena. 


12. Metro soviético. Los que hayan visitado Moscú lo verán enseguida: esas escaleras mecánicas infinitas, que van a una velocidad completamente desproporcionada y nos llevan hasta un submundo de estilo comunista, son reconocibles para el viajero soviético. 

13. Aguas termales. Los amantes de las termas también tienen su lugar en la capital georgiana. En encantador distrito de Abanotubani, con sus características edificaciones en forma de huevo, ofrecen baños públicos con vistas a la mezquita de la ciudad. 

14. Cuerdas con sabor. Se llaman Churchkhela y son de aquellos dulces que, en un principio, cuestan. Parecen unas salchichas bañadas en miel, pero en realidad son nueces o avellanas ensartadas en una cuerda y recubiertas con jugo de uva. Un dulce a prueba de dentaduras. 


15. Calorías perfectas. Los huevos revueltos llegan a un nuevo estado de perfección gracias al Khachapuri. Este pan relleno de queso no es sólo calórico, sino también maravilloso. Es uno de los platos más tradicionales y una pesadilla para los que tienen problemas de colesterol. ¿Otra opción? Los deliciosos dumplings gigantes conocidos como Khinkali. 

16. Artesanía en la carretera. Familias enteras se dedican a vender productos de todo tipo al lado de gasolineras o en pequeños descampados. Es habitual ir parando por la carretera para conseguir alimentos de gran calidad a precios muy razonables. 

17. Visitar a Stalin. Es uno de los destinos favoritos de los amantes de la historia. La ciudad de Gori fue el lugar de nacimiento del Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, y hoy en día acoge el Museo Stalin. También se puede visitar la casa donde nació y el carruaje personal con el que viajaba. 


18. Playas negras. No lo llaman ‘Mar negro’ porque sí. Unos días calmado y sereno, este mar de arena oscura se enfurece en cuestión de segundos y sus olas llenan de miedo a los más aprensivos. Báñate con zapatos a prueba de piedras, ya que éstas están en toda la costa. 

19. Pueblos con encanto. Si quieres visitar localidades interesantes, la recomendación es ir hasta Kobuleti, un pequeño pueblo de playa con graciosas edificaciones –algunas recuerdan a la casa de American Horror Story- y mercados al aire libre. 


20. Apuntarse al supra. Es una de las mejores experiencias de todo el país. Los invitados se reúnen entorno a una mesa repleta de comida, y brindan por todo aquello que les llega al corazón. Entre lágrimas y abrazos, consiguen una catarsis que –más allá de la resaca del día siguiente- les hace sentir como nuevos.

21. Pedir deseos. En la colina de Tbilisi es habitual colgar nuestros deseos de los árboles. Esto es lo que hace la gente que visita el lugar, llenando de color y buenas intenciones las ramas más altas. Algo mucho más ecológico que los problemáticos candados de amor motivados por Moccia.


22. McDonalds de diseño. Volvemos a las locuras arquitectónicas de Batumi para señalar uno de los McDonalds más curiosos del mundo. Parece un invernadero de diseño, de paredes redondeadas envueltas por un impresionante jardín de flores. Si no te fijas bien, por la noche, podrías hasta pensar que es la cúpula del Louvre. 

23. Embriagarse con chacha. Aunque el vino es uno de los símbolos de Georgia –y en todo el país encontrarás vinos de muy buena calidad- el chacha es la verdadera estrella de la sobremesa. De intenso sabor, este aguardiente de 70 grados conocido como “vino de vodka” es tan querido que incluso hay una fuente en Batumi que, durante diez minutos al día, ofrece chacha gratuito.

Fuente: Traveler

12 buenas razones para viajar a Tailandia


Hubo un tiempo en que Tailandia era uno de los secretos mejor guardados del planeta. Sus virginales islas, sus enormes pináculos graníticos y el color turquesa de sus aguas lo convertían en uno de los paraísos más singulares del mundo. Pero todo eso terminó. La antigua Siam era una joya demasiado valiosa como para ser obviada por el resto de los mortales. 


 

A mediados de los 80, las primeras oleadas de turistas empezaron a “invadir” el país robándole parte de su encanto y misticismo. Sin embargo, ninguno de ellos consiguió arrebatarle su alma, ni borrar la sonrisa de los tailandeses. Aquí va una lista con 12 motivos por los que visitar uno de los lugares más hedonistas de la Tierra. 

1 – La seguridad 



De la misma manera que le pasa a la mayor parte del Sudeste Asiático, Tailandia es un país muy seguro para el visitante. Si se actúa con un mínimo de conocimiento rara vez surgirán problemas a lo largo del viaje, aun así no está de más llevar anotado el número de la policía turística (telf.: 1155). Asimismo, no se ha de bajar la guardia en la capital con algunos de los timos clásicos al turista, como: inflar los precios del taxi, los paseos interesados en tuk-tuk, los cierres de templos ficticios con el fin de llevar al turista a otro lugar con algún interés oculto, etc. 

2 – Los precios baratos 



Aunque hace una década era un país mucho más barato, Tailandia sigue siendo sumamente asequible para cualquier europeo. Se puede comer en un puesto de la calle por unos 30-40 baths (0,75 €), en un restaurante local por unos 120 baths (3 €) y en uno turístico a partir de 300 baths (7,50 €). En cuanto al alojamiento, los precios varían según la ciudad/isla, pero desde 5 euros se pueden encontrar habitaciones básicas en una guesthouse. Los transportes son también muy baratos: un tren cama de 16 horas de Bangkok a Chiang Mai ronda los 600 baths (15 €), los barcos a las islas están entre 100-400 baths (2,5-10 €), mientras que los transportes urbanos en grandes ciudades como Bangkok se cogen por tan solo unos céntimos de euro. 

3 – Gente amable en el “país de la sonrisa” 



No es de extrañar que a Tailandia se la conozca como el “país de la eterna sonrisa”. Nada más aterrizar en su capital uno ya percibe la amabilidad, cortesía, hospitalidad y el carácter relajado de sus gentes. A pesar de la barrera idiomática el tailandés siempre tendrá un gesto sonriente hacia el turista y una inclinación de cabeza hacia su interlocutor en señal de respeto y educación. Los tailandeses son tranquilos, viven la vida con una gran paz sorbida del budismo, idolatran a Buda y sienten un gran respeto por la familia real, siendo su rey el monarca vivo que más tiempo lleva en el trono (67 años). Todos los días el país se paraliza un minuto mientras suenan los compases del himno nacional. 

4 – Islas paradisíacas (de verdad) 



Si por algo ha traspasado fronteras la antigua Siam es por sus paradisíacas islas. Auténticas joyas apostadas a ambos lados del continente. En la parte occidental, bañadas por el mar de Andamán se localizan, entre otras, Ko Lipe, Ko Tarutau, Ko Lanta o Ko Phi Phi, esta última es una de las más espectaculares del país y cuenta con playas y paisajes que quitan el hipo. No obstante, la mano del hombre se ha empeñado en urbanizar sin cabeza y la ha robado gran parte de su encanto. Del lado este (Golfo de Tailandia) quedan: Ko Samui, Ko Pha-Ngan y Ko Tao, que también han sufrido la “fiebre del cemento” en sus propias carnes pero que siguen siendo lugares idílicos para descansar mientras se disfruta de sus aguas cristalinas. 

5 – Facilidad para moverse / viajar 



Tailandia es un país fácil en todos los sentidos, incluido en movilidad y transporte. Hasta el viajero más novato sería capaz de trazar un itinerario sin tener que romperse mucho la cabeza. En todo el país es muy típico que te vendan en los propios alojamientos o en cualquier oficina de turismo el “pack completo” bus+ferry, el precio en muchos casos es el mismo que si se tratase de hacer por cuenta propia el mismo itinerario por lo que ir desde cualquier punto del país a una isla o viceversa es sumamente sencillo. Mención aparte merecen los vuelos internos: son baratos, ahorran tiempo en los desplazamientos y son uno de los mayores cebos con los que Tailandia atrae viajeros de todo el mundo a su territorio. 

6 – Excelente gastronomía 



Que la palabra utilizada por los tailandeses para referirse a comer sea kin kao (literalmente, comer arroz), ya dice mucho sobre cuál es la base de su gastronomía. Tailandia es el mayor exportador de arroz a nivel mundial y la mayoría de sus platos incluyen el cereal. A parte, son muy frecuentes los fideos (noodles), usados unas veces para hacer sopa y otras para freir en un wok. El wok es la sartén que suelen utilizar los tailandeses para cocinar, generalmente usando aceite de palma. Los platos más populares y que no se deben pasar por alto son: el phat thai, el khao phat y el kai phat bai ka-phrao kai. Los curries, las gambas, el calamar, la soja, las verduras y el pollo son algunos de los ingredientes básicos en la excelente y saludable alimentación “thai”. 

7 – Diversión a raudales 



Tailandia se lo sabe pasar bien. A lo largo de todo el año hay fiestas y celebraciones, la mayoría relacionadas con la religión y las supersticiones. El Songkran (fiesta del agua) conmemora el año nuevo budista, es una de las más populares y se celebra con especial intensidad en la mítica Khao San Road, en Bangkok. Existen fiestas sumamente extrañas como el Festival Vegetariano de Phuket, en las que los más osados se atraviesan la cara con piercings de tamaños desorbitados, o el Festival de los Tatuajes, que tiene lugar en el templo de Wat Bang Pha, en la localidad de Nakhon Chaisi.

Asimismo, se celebran festejos dedicados en exclusividad a la juerga y el hedonismo, es el caso de la “Full Moon Party” que se celebra cada luna llena en la isla de Koh Pha-Ngan y reúne a cerca de 20.000 personas, en su mayoría jóvenes mochileros ávidos de drogas y alcohol. 

8 – Los masajes 



Uno de los mayores placeres del país son los masajes. Desde 150 baths (poco más de 3 euros) cualquiera puede darse un masaje de una hora de duración. Los tres más típicos son el “thai massage”, que es el más tradicional e intenso; el “foot massage” o masaje de pies; y el “oil massage”, que es un masaje con aceite mucho más relajante. Existen otras especialidades con aloe vera y otras cremas y lociones. Asimismo se puede probar el “fish massage” que consiste en introducir los pies en grandes acuarios llenos de pececillos que se encargan de morder impurezas y pieles muertas. 

9 – Base para llegar/viajar por el Sudeste Asiático 



La mayor parte de los vuelos procedentes de Europa que se dirigen a la región del Sudeste Asiático aterrizan en Bangkok. El aeropuerto de Suvarnabhumi (BKK) es uno de los que mayor volumen de pasajeros mueve en el mundo, de los cuales un buen número viajan hasta la capital tailandesa con la idea de pasar unos meses explorando los países vecinos, principalmente Laos, Vietnam, Camboya y Birmania (Myanmar). Bangkok es la ciudad de la zona desde la que parten más vuelos de bajo coste a los países vecinos, por lo tanto es una buena base de operaciones para organizar un viaje por toda la región. Air Asia es la crème de la crème de las compañías aéreas “low cost”, el sueño de todo viajero con poco presupuesto. 

10 – Sus parques naturales 



No todo son islas paradisíacas en Tailandia. El “país de la eterna sonrisa” está tapizado en verde, su naturaleza es salvaje y cuenta con una variada gama de especies animales y vegetales. Su territorio está plagado de bosques y parques naturales: Khao Yai, Khao Sok, Umphang y Doi Inthanon son solo algunos de los más destacados. Para acceder a estos parques se suele pagar alrededor de 10 euros, disponiendo de cabañas y bungalós para pernoctar dentro de sus límites, en la mayoría de los casos. Hacer una caminata por alguno de ellos es la mejor manera de contactar con la naturaleza y disfrutar de los paisajes selváticos, las montañas, los arrozales, los ríos, las cascadas y los saltos de agua. 

11 – Los templos y la cultura budista 



Los amantes de la arquitectura centenaria tienen un motivo más para viajar a un país plagado de templos budistas. Tailandia tiene su “Angkor particular” en Sukhotai, cuyo parque histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad contando con los vestigios de 21 edificios de interés. Ayyutahaya, la antigua capital, es otro de los lugares que concentran un mayor número de templos, siendo posible realizar una excursión de un día desde Bangkok. Asimismo, la capital cuenta con algunos de los templos más hermosos del país como el Wat Arun y el Wat Po. 

12 – Sus cervezas 


 

La cerveza es otro de los sellos de identidad del país. Las marcas más populares son: Chang, Shinga y Leo. La primera es la más vendida de las tres y la que tiene mayor gradación, superando los 6 grados de alcohol. La Shinga es la más suave, mientras que la Leo tiene más cuerpo que la Shinga, pero menos alcohol que la Chang. Todo viaje a Tailandia (se beba o no), estará marcado por las cervezas, a todas horas consumidas por las hordas de turistas en los bares y restaurantes de las islas y ciudades. Por todo esto no es de extrañar que uno de los souvenirs favoritos de quienes visitan el país sea una camiseta con la marca impresa de una de estas cervezas.

Fuente: Cadena SER

lunes, 21 de julio de 2014

Los 60 destinos vacacionales más baratos y más caros para este verano

El comparador de precios trivago.es publica un ranking de precios de destinos costeros españoles. Este estudio sirve como complemento al estudio tHPI, en el que se analizan mensualmente varias ciudades españolas y tiene como objetivo dar a conocer la situación en cuanto a tarifas de destinos de verano, ya que muchos usuarios siguen a la búsqueda del mejor precio y ofertas de última hora. 



El precio de corte del estudio es 107 euros, la media en España por noche de habitación doble. Cifra que delimita por debajo los 30 destinos vacacionales más económicos a los que viajar en julio y que supera las 30 localidades más caras del ranking. Un total de 60 destinos vacacionales de entre los más buscados para este mes. 

Los 30 destinos más económicos del estudio 


Entre los treinta destinos costeros por debajo de la media española, 107 euros, encontramos principalmente localidades de la costa norte, como Galicia, Cantabria o Asturias, aunque cabe destacar el destino canario de Puerto de la Cruz en Tenerife, el más barato de la lista con un precio medio por noche de 60 euros. 

Pese a todo entre los diez más económicos destacan destinos gallegos como Sanxenxo el segundo más barato (70€) o Ribadeo (79€); a los que se suman dos destinos cántabros con precios muy asequibles como Suances (70€) y Comillas (81€); y asturianos como Gijón (85€). Hay también varios andaluces como Carboneras (74€), Barbate (77€) o Matalascañas(80€). Se puede decir que estos son los destinos de costa más recomendables en lo que a precio se refiere, ya que todavía ofrecen importante disponibilidad para el mes de agosto. 


Los 30 destinos más caros del estudio 


La otra cara de la moneda son aquellos destinos que destacan por sus elevados precios, siendo Santa Eulalia en Ibiza el que puede salir más caro, con un precio medio por noche que puede llegar a alcanzar los 271 euros por noche. Le sigue La Manga en Murcia, dónde a estas alturas puede llegar a costar hasta 244 euros pasar la noche. Andalucía cuenta con tres destinos entre los 10 más caros de la lista como son Marbella (217€), Zahara de los Atunes (164€) o Roquetas de Mar (162€). Zonas como Cala Millor en Mallorca pueden costar hasta 171 euros noche, 170 euros dormir en Salou (Cataluña) o 177 euros en la localidad de Hondarribia en Euskadi. Sin olvidar dos destinos canarios tan populares como Maspalomas (183€) o Costa Adeje (180€). 


Fuente: Tecno Hotel

viernes, 18 de julio de 2014

Nueve imprescindibles para vivir un verano perfecto en el Algarve

¿Es posible distinguir el sueño de la vigilia? Pellízcate y toma nota, es una realidad. El sur de Potugal es todo un reino dedicado a los placeres de la vida. Además, la hospitalidad es una característica del pueblo portugués y en este paraíso tiene un valor añadido. Como prueba, hemos recogido nueve tips junto a fotos y vídeos para acercarte lo más posible a las puertas del Edén en la tierra. 


1. UNA LLEGADA POR TODO LO ALTO


Puedes aterrizar en el aeropuerto de Faro. Otra opción es tomar un vuelo hasta Lisboa o bien en AVE hasta Sevilla y luego un tren de línea regular hasta Huelva y, desde allí, puedes solicitar a tu hotel el servicio recogida o bien alquilar un coche. ¿Qué tal un chófer esperándonos en el aeropuerto con un Bentley reluciente? O mejor, ¿un helicóptero que te deje en pleno hotel? 

2. UN HOTEL PARA SENTIRSE COMO UN EMIR: VILA VITA PARC 


Una estancia en la suite Oasis Premium Rooftop Ocean, es un seguro de tranquilidad y relax. Las amenities del hotel son de la exclusiva Claus Porto, una marca familiar muy apreciada por Michelle Obama y Oprah Winfrey. Aquí sabes que todo se cuida con detalle.
Comienza el día desayunando un delicioso Pāo de Deus con vistas al Atlántico. Los jardines de la villa parecen cuidados por elfos (en la realidad, son mantenidos por más de 45 jardineros que además, tienen su propio vivero). En definitiva, todo está siempre impecable. El aroma de las flores de los limoneros, naranjos y por la noche, la Dama da Noite, largan su perfume embriagador. Las borboletas (mariposas) danzan por doquier junto a cisnes blancos, patos... que conviven en esta suerte de Edén. 


Salimos de este Edén del Algarve para fijar la atención en otros alojamientos de Vilamoura que pueden ofrecerte experiencias alternativas como son el Grande Real Santa Eulalia y, si tienes barco, te resultará práctico hospedarte en la Real Marina Residence en el puerto deportivo de Olhão o en Tivoli Marina Vilamoura. Si lo tuyo es el golf, tu hotel podría ser el nuevo Tivoli Victoria en Vilamoura. 


3. RELAJARSE EN UN SPA


Dentro del propio resort Vila Vita Parc hay espacio para el culmen del relax: el Vital Spa. Allí te recibirá Neli. Una de sus especialidades, el tratamiento Le Roi Salomon, con productos de la firma francesa La Sultana de Sabana con aroma de flor de loto. Es todo un viaje sensorial de cinco pasos. Otro hotel que cuenta con un spa estupendo es el Tivoli Victoria, situado en Vilamoura, con Elements Spa by Banyan Tree (la famosa marca tailandesa). 

4. LOS SABORES DE LA PLAYA LUSA


Si quieres una parada gastronómica sin despegarte de la arena de la playa, deberás hacer parada y fonda en Arte Nautica Beach. Elige una de las mesas con vistas al mar. Todo aquí está decorado con mimo sin olvidar dónde nos encontramos: caracoles y conchas rodeadas de sésamo pintado de negro sobre fino algodón. 

Entre otros aderezos, destaca el Piri-Piri casero, típico en todo Portugal (es más fuerte que el tabasco) y que suele utilizarlo para acompañar carnes estofadas. Deja que Felipe, el maître, te ofrezca el pescado del día, quizás una dorada o un carabinero, una combinación estupenda. Eso sí, el aperitivo deben ser las típicas Pataniscas de Bacalhau (bacalao, cebolla y perejil, todo empanado). El secreto tras esta sencilla receta es un bacalao pescado pocas horas antes y las expertas manos de Sao, la cocinera. Ella es de Angola, que fue colonia portuguesa, y escapó con ocho años de una larga y dura guerra civil que posteriormente dio lugar a la independencia del país. 


Para acompañar semejante manjar luso, una cerveza Super Bock, producto portugues. Por último, una tabla de quesos regionales: queso curado mixto, cabra de Sierra de la Estrella, oveja de Alentejo y oveja con cabra de Porto Alegre. De postre, no te pierdas el flan de huevo con naranja. Después de haber probado parte de Portugal, ya puedes rematar el menú con un augardente medronho (típico del Algarve hecho a partir de bayas) y, como último capricho, un expresso Delta, Diamante, que posee las mejores propiedades organolépticas, acompañado de un pastel de Belém. Sin lugar a dudas, esta es una experiencia inolvidable para los cinco sentidos. 


5. RESTAURANTES TRADICIONALES Y GOURMET 


En el Algarve comerás muy bien. Y punto. Según sean tu presupuesto y tus preferencias, tendrás mucho donde elegir. En cuanto a la cocina regional, en Sagres, moluscos, percebes y el pastel de miel; en Faro, arroz con almejas, sopas de pescado y, de postre, aquellos hechos con higos o almendras; Vilamoura es el destino perfecto para comer unas sardinas en un ambiente estupendo. Y, siempre que puedas, prueba el medronho, un licor típico hecho a base de la fermentación de bayas y el licor de higos. 

Nuestra recomendación TOP: Ocean. Sus dos estrellas Michelin avalan el trabajo culinario del austriaco Hans Neuner, chef que recoge Portugal y lo traslada como un Dios a la mesa. Pura alquimia en la cocina. En Ocean uno no come: vive una experiencia culinaria, servida de manera inigualable, sobre caracoles, conchas de nácar, coral, caucho y azulejos antiguos. Los vinos son excelentes, como el rosado Principal Tête de Cuvée, con un impacto aromático, fresco, de notable elegancia y complejidad. 

Recomendamos el rodaballo del Atlántico con espárragos blancos, pata negra, menta… acompalado con un Conceito Rita Ferreira Marques, Sauvignon Blanc 2.011, orgánico, herbáceo, picante, de grosellas y pomelo rosado: un sabor vintage. Tampoco puede faltar el rabo de ternera con apio, trufas de Périgord, y foie gras. ¿El acompañamiento? Un Château Barde-Haut 2.000 (de Bordeaux, Francia), un moderno St. Emilion, aromático y sexy creado por la renombrada familia vitivinícola, Garcin-Cathiard. 

Como punto y final, pídete un Madeira Banana, el postre, realizado con minuciosidad por la patissier de Hans. En la copa, un néctar de color ámbar. Se trata del aromático Excellent Moscatel Roxo de Casa Horácio Simòes (Setúbal, Portugal). 

Todo lo que se sirve en Ocean proviene de la Herdade dous Grous, la "tierra de las grullas". Se trata de un refugio de estilo tradicional de 700 hectáreas en la provincia de Alentejo. Este pintoresco reducto es el huerto del hotel Vila Vita Parc. Al salir de Ocean sólo cabe preguntarse, "¿para cuándo su tercera estrella Michelin?" Están en ello. Por último, una sorpresa: bombones caseros de chocolate servidos sobre un coral. 


6. MOMENTO PARA RELAJARSE EN LA PLAYA


La Praia dos Tremoços es una de las opciones playeras más naturales. Arena impecable y un mar transparente despertarán todos tus sentidos. El plan perfecto: llevar tu picnic personalizado y descansar la vista en el mar.

Otras playas que merecen un paseo y un baño son la Praia da Falésia, amplia playa de aguas cristalinas con restaurantes estupendos; Armação de Pêra, una playa extensa, de arena fina y cuya agua suele rondar los 23º. Aquí llegan valientes pescadores con todo tipo de pescados desde las nueve de la mañana. Imprescindible también darse un paseo por el Parque Natural de Ría Formosa en Vilamoura. En cambio, en Sagres, además de conocer sus leyendas, puedes hacer surf o animarte a explorar el mundo como lo hizo Enrique el Navegante. Sin necesidad de vivir aventuras, puedes contemplar la caída del sol desde los acantilados. 


7. SURCANDO LOS MARES DEL ALGARVE


Si eres un lobo de mar, lo suyo es llegar a la marina de Portimão. De camino, haz parada en las salinas de Estomba. Aquí, las bandas de pelícanos crean la sinfonía del lugar. Durante la travesía por estas aguas serás escoltado en proa por delfines. Divisarás playas vírgenes pero te recomendamos fondear en Ponta da Piedade. Además de las formaciones rocosas, que parecen haber sido colocadas por gigantes, en este viaje descubrirás las grutas con sus playas. Maravillado, es fácil imaginarse que, en otra época, por allí pasaron piratas y quizás aun este escondido algún tesoro. 


8. TIEMPO PARA EL TREKKING 


Si eres un amante de la naturaleza, disfruta de la Ría de Alvor. Una zona protegida para apreciar su flora y fauna donde se unen montes, laguna y mar. Tampoco debes perderte un paseo por Fóia en la sierra de Monchique, un reducto de paz estupendo para la práctica del senderismo. Puedes hacer un recorrido de 12 km. y llegar hasta el Percurso das Cascatas.


9. ACTIVIDADES CULTURALES DEL SUR PORTUGUÉS


Si te gusta el representativo azul portugués, déjate caer por Silves, una ciudad histórica. En Porches encontrarás una gran oferta de tiendas donde venden su reconocida cerámica. Ambos caminos para llegar a ellos son deliciosos, pasarás por tierras de cultivo con naranjos, almendros, algarrobos e higueras. En Faro, la capital del Algarve, conocerás su magnifico estuario, frecuentado por flamencos, y el barrio moro, judío, la catedral, el faro hasta restos romanos. No te pierdas una noche de fados en Casa Grande, un bar de vinos en una casa secular. 

Fuente: Traveler