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jueves, 9 de octubre de 2014

10 lugares increíbles de Sudamérica: en imágenes

Echa una ojeada a vista de pájaro desde la comodidad de tu escritorio, o desde el tren, o desde donde sea que estés leyendo esto. Recorre algunos de los lugares más alucinantes de Sudamérica y, por qué no, si puedes, ve a verlos en persona... en algún momento de tu vida. 


1. Cataratas del Iguazú (Argentina/Paraguay/Brasil) 


Si vas a ver cataratas, hazlo a lo grande. Las Cataratas del Iguazú están formadas por 275 saltos que dan pie a una de las cataratas más grandes del mundo, tanto que se extienden a lo largo de la frontera entre tres países. El mayor de los altos alcanza ni más ni menos que 80 metros de altura. 


2. Praia Vermelha, Río de Janeiro (Brasil) 


Muy conocida por el voleibol playa y la canción homónima de Barry Manilow, Copacabana se lleva toda la fama mientras que la pobre Praia Vermelha, más pequeña, carda la lana a su sombra. Sube con el teleférico hasta el pico Pan de Azúcar para estas vistas, de las que disfrutó 007 mientras luchaba con Tiburón en Moonraker. 


3. Parque Nacional Torres del Paine, Patagonia (Chile) 


¿No te recuerda esta imagen los documentales del National Geographic sobre el cóndor andino? ¡Menudos paisajes! Pues eso, un lugar para experimentar los Andes en todo su esplendor es el Parque Nacional Torres del Paine, una magnífica región de macizos cubiertos de glaciares, montañas salpicadas de nieve, altísimas cimas, lagos de inmaculadas aguas azul claro, cristalinos ríos destelleantes y guanacos, esos animales con aspecto de llama. 


4. Huacachina (Perú) 


En el lugar en el que se levanta Huacachina no había nada hasta la década de 1930, cuando unos peruanos creyeron que sería buena idea construir alrededor del lago... un auténtico oasis en el desierto. En la actualidad, como era de esperar, atrae a muchos turistas que esperan llegar y ver a la legendaria sirena que dicen vive en el lago... y que se dedican a ir en buggy por las dunas. 


5. São Paulo (Brasil) 


En lo referente a puentes, el Octávio Frias de Oliveira es un ejemplo muy interesante. Los aficionados a los puentes comentan entusiasmados que es el único del mundo con dos pistas curvas sostenidas por una única estructura de hormigón. También es un hervidero en lo que respecta a delitos: no hay manera de que dejen de robar desde cables hasta luces.


6. Salvador de Bahía (Brasil) 


La «capital de la alegría de Brasil» debe este apelativo a su tendencia a montar fiestas, fama alimentada sin duda por enormes cantidades de ron (para mantener el cliché). El punto culminante de su calendario social es el carnaval de la ciudad, oficialmente la fiesta más grande del planeta, cuando cuatro millones de personas se pasan una semana entera muy «alegres» para luego jurar no volver a beber ron en la vida. 


7. Huayhuash (Perú) 


No, no hemos estado trasteando con el Photoshop, y es que la ruta por Huayhuash, en la cordillera homónima de los Andes, fue considerada la «segunda ruta más bonita del mundo» por la revista National Geographic. ¿Impresionante, verdad? 


8. Montevideo (Uruguay) 


Te diriges al paseo marítimo para contemplar la puesta de sol y dar un paseo con la intención de hacer hueco para un enorme y copioso sándwich de carne con huevos y vegetales (la especialidad uruguaya, el chivito, o «bomba de colesterol») y mira con qué te encuentras. El tiempo en Montevideo suele ser subtropical, aunque parece ser que la aguanieve es un «fenómeno habitual» en invierno. 


9. Bogotá (Colombia) 


A lo mejor te desanima la reputación de peligrosa de Colombia, y, aunque sí es verdad que quizá no sea muy seguro pasearse bien entrada la madrugada con un par de martinis de lichi de más por Bogotá, eso pasa en cualquier parte. No te pierdas la zona histórica de la ciudad, La Candelaria, y oriéntate (es gigantesca) cogiendo el teleférico que sube al cerro de Monserrate. 


10. Machu Picchu (Perú) 


Como era de esperar, no podíamos dejarlo fuera de la lista. Se puede llegar a subir hasta lo alto de la montaña que ves aquí, aunque un requisito imprescindible es no tener ni pizca de vértigo. 


Fuente: Skyscanner

lunes, 6 de octubre de 2014

Xi’an sin guerreros

Sí, fue el descubrimiento casual en 1974 de las 8000 estatuas de terracota lo que ha hecho que Xi’an sea conocida mundialmente, pero esta ciudad china tiene mucho más que ofrecer. Desentrañamos los atractivos por los que deberías conocerla más allá de la ineludible visita a los compañeros de ultratumba del primer emperador.


 

LA MURALLA


El tamaño y la solidez de su estructura hacen que nos inclinemos ante el poder de los emperadores chinos. Es de esos monumentos que nos transporta instantáneamente al pasado y el contundente recordatorio de la época en la que la mayor parte de las ciudades chinas estaban fortificadas (hoy es la única muralla intacta que se conserva y ayuda a hacernos una idea de lo que eran, por ejemplo, las de Pekín antes de que fuesen derribadas en los años 50). 

El recorrido por su perímetro –en bicicleta preferentemente porque 14 kilómetros cuestan lo suyo- deja sin aliento por la anchura y amplitud de la construcción. Asomándose a sus almenas, al atardecer, se asiste a la vida en los parques que la circundan (con chinos haciendo taichi, aerobic o baile), y comparar exterior e interior del perímetro amurallado nos proporciona una visión del pasado y presente de China, con los grandes centros comerciales y rascacielos desafiando la altura del centro histórico. El camino de la muralla es hoy la calle más despejada, agradable y con mejores vistas de la ciudad. 


LA TORRE DEL TAMBOR Y LA TORRE DE LA CAMPANA


Si la proverbial contaminación de Xi’an –últimamente más controlada– nos lo permite, las torres del tambor y de la campana asomarán saludándonos en el clásico eje norte-sur del centro de la ciudad –estructura urbana que se repite por todo el país–, aunque la del tambor esté un poco desviada hacia la izquierda. Marcaban el amanecer y el atardecer, y aún hoy sirven de referencia como centro de la ciudad –la de la campana– y acogen espectáculos en los que los tambores consiguen que te vibre hasta el estómago (obviamente, la del tambor). 


EL BARRIO MUSULMÁN


El hogar de la comunidad Hui en la ciudad es uno de esos amalgamas de la historia que nos vuelven locos porque por momentos te confunden sobre si estás en un zoco de Marrakech o en el corazón del norte de China. Si ya buena parte del país se nos aparece como un gigantesco bazar, estas callejuelas multiplican el efecto. Hay souvenirs de madera y de jade, juegos de palillos y tableros de mahjong, especies del oriente próximo y del lejano, sedas, frutos secos y mujeres con hiyab vendiendo el libro rojo de Mao en un contraste único e inolvidable. 


LA GASTRONOMÍA 


La pasta es, más que el arroz, el plato omnipresente de Xi’an, ya sea en fideos finos, gordos o anchos (delicioso el biang biang mian, una especie de sopa de fideos con carne y tomate). Se impone probar la comida callejera del barrio árabe, todo un ejemplo de food trucks fuera de toda sospecha de ser trendy. En estos puestos sirven pinchos de diversas procedencias, dulces que podrían ser libaneses, aparecen repentinos aromas a kebab, por todas partes se ofrece el pan relleno de cordero convertido en una especie de hamburguesa local y el caqui y la granada nos tientan en forma de pieza de fruta o de zumo recién exprimido. 


LA GRAN PAGODA DEL GANSO SALVAJE


Este edificio del siglo VII y los jardines que le rodean son ejemplo de la arquitectura de la dinastía Tang, la de los emperadores que dejaron una huella más profunda en la ciudad (su nombre es el reclamo para actuaciones de danzas clásicas y cenas-concierto). Su sobria estructura piramidal es también uno de los referentes de la expansión del budismo en China, al albergar una de las escuelas y centros de traducción de textos budistas más importantes del país, construida en torno al cuidado de los textos que el monje Xuanzang trajo de India. 


LA MEZQUITA


Entre el bullicio del barrio musulmán aparecen los muros de la tranquila mezquita de la ciudad, todavía en uso. Es un placer pasear por ella encontrando los elementos clave de los edificios musulmanes –el agua, los patios, las celosías- pero mezclados con las pagodas y estructuras chinas. Entre sus salas en las que se exhiben libros de estudio y fotografías de visitantes ilustres (familia real española incluida) se pasea entre los miembros de la comunicad musulmana local enfrascados en sus abluciones o atentos al minarete para llamar a oración, de silueta inconfundiblemente oriental. Una de esas visitas que te hacen ver lo volubles que pueden ser tus ideas sobre los países, las religiones y las fronteras.

 

Fuente: Traveler

miércoles, 1 de octubre de 2014

10 maravillas del mundo para tu lista de deseos

¿Un safari en Sudáfrica? ¿Una suite nupcial en las Seychelles? ¿O algo un poco más loco? ¿Adónde te gustaría ir? Hemos elegido 10 lugares excepcionales que tienes que visitar por lo menos una vez en la vida. ¿El año que viene quizá? 


1. Adršpach-Teplicei, República Checa

 
¿Tienes pensado viajar a Praga? Dedica un día a visitar el bonito a la vez que curioso Parque Nacional de las Rocas de Adršpach-Teplice. Los amantes de los saltos de roca en roca (sí, los hay) se volverán locos con las estrambóticas formaciones de arenisca, aunque también se pueden apreciar sin tener que despegar los pies del suelo. 


2. Monasterios de Meteora, Grecia 


Los Monasterios de Meteora son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Y la verdad es que estas increíbles construcciones de la región griega de Tesalia estilo nido de águila merecen con creces tal distinción. ¿Qué te parecería un rápel por estas pequeñinas? ¿Mejor no? A eso lo llamo yo sensatez. 


3. Salar de Uyuni, Bolivia

 
¿Sabías que el salar de Uyuni, en Bolivia, es el mayor desierto de sal del mundo? Vale, otra pregunta, ¿qué desiertos de sal conoces? Ahí le has dado, ¿eh? 


4. Cataratas del Niágara, Canadá

 
Le llega ahora el turno a una clásica maravilla del mundo: las imponentes Cataratas del Niágara. Aunque hemos puesto Canadá, lo cierto es que una de las tres cascadas que la forman, con el acertado nombre de Cataratas Estadounidenses, está en los Estados Unidos. Las otras dos, las cataratas Velo de la novia y las Herradura de caballo (o Canadienses), se encuentran con orgullo en la parte canadiense. 


5. Seljalandsfoss, Islandia

 
A escala ligeramente menor que las del Niágara, la cascada Seljalandsfoss, en Islandia, es aún más impresionante por sus características. Para disfrutar de unas vistas que no se suelen ver en los salvapantallas de los ordenadores, haz una excursión por detrás de esta belleza de sesenta metros de altura. Eso sí, asegúrate de llevar un buen impermeable. 


6. Bahía de Halong, Vietnam

 
Unas 1.600 islas e islotes salpican la bahía de Halong en un espectáculo de formas y siluetas surrealistas. Nadie vive en estas extrañas y maravillosas moles de calizas del golfo vietnamita de Tonkin porque son demasiado peligrosas. En pocas palabras, porque se hacen pedazos. La caliza no deja de erosionarse, formando un extravagante paisaje marítimo y terrestre de arcos, torres y cuevas. 


7. Aït-Ben-Haddou, Marruecos 


Es posible que reconozcas este lugar. Las ciudad fortificada de Aït-Ben-Haddou, entre el Sáhara y Marrakech, ha sido el set de rodaje estrella de un buen número de películas, como El hombre que pudo reinar, Gladiator, La Momia y La joya del Nilo. 


8. Ngorongoro, Tanzania

 
El que crea que el porte del flamenco (el ave) tiene algo que ver con el flamenco (la danza) no puede estar más equivocado. Y es que no hay más que ver a un flamenco (el ave) de verdad para darse cuenta de lo desgarbados que son los pobres. Para más inri, si los miras de cerca verás que además son bastante feos. Eso sí, hay literalmente millones de flamencos (el ave) en el Ngorongoro, en el Gran Valle del Rift, en el África oriental. Y cebras. 


9. Playa Whitehaven, Australia 


¡Guau! Considerada por muchos la mejor playa de Australia, Whitehaven es algo más tranquila que Bondi en plena temporada surfera. Es una de las muchas playas de aguas turquesas y arena blanca que hay en las islas Whitsunday, cubiertas de bosque tropical, en la costa de Queensland. 


10. Lago Kaindy, Kazajistán

 
Este tiene que ser uno de los lugares más raros del mundo. El bosque bajo el agua del lago Kaindy, en las montañas kazajas de Tian Shan, se formó después de que un terremoto provocase un desprendimiento de tierras que dio paso a este extravagante lugar, con árboles cubiertos por agua con una profundidad de hasta treinta metros. El submarinismo aquí es solo para los más atrevidos. 


Fuente: Skyscanner

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Los castillos más bonitos de Europa

Los mejores castillos del mundo, o al menos los más bonitos, están en lugares increíbles. Encima de montañas, junto a lagos, en islas, rodeados de vegetación, se reflejan en el agua… y todos, por más diferentes que sean, tienen la capacidad de hacer soñar al que los visita. 


Si no tienes planes para tus vacaciones o necesitas ideas, ¿qué te parecería hacer una ruta en coche por los castillos más bonitos de Europa? Es una idea estupenda y una buena manera de disfrutar del tiempo libre. Así que sigue leyendo, porque aquí van 13 fortalezas, palacios y castillos que te darán ganas de salir volando. 


Castillo de Bran, Rumanía

 
Por si no fuera suficiente con sus tejados rojizos, la vegetación frondosa que lo rodea y un paisaje, nunca mejor dicho, de cuento, el Castillo de Bran está rodeado por un halo de misterio. Esta fortaleza medieval en Transilvania (Rumanía) es uno de los lugares más visitados del país por la leyenda que lo vincula al Conde Drácula. Realmente, este personaje histórico tenía su residencia en otra fortaleza, pero esto no ha impedido la gente lo siga llamando “El castillo de Drácula”. Así que no te asustes y déjate llevar por el encanto medieval de Bran. 


Castillo de Eilean Donan, Escocia, Reino Unido

 
Pese a su tamaño reducido, el castillo de Eilean Donan es el protagonista de muchísimas postales y fotografías que se hacen los turistas en Escocia. Construido sobre un islote y conectado con la tierra por un precioso puente de piedra, cuando la marea sube se refleja en el Loch Duich como si de un espejo se tratara. Su aspecto actual es fruto de la restauración a la que fue sometido por el clan MacRae a principios del siglo XX. Y es tan bonito que ha salido en varias películas de Hollywood como la mítica “Los Inmortales” o “Braveheart”. 


Alcázar de Segovia, España

 
Quien piense que en España no tenemos castillos de postal se equivoca, y mucho. El Alcázar de Segovia es la prueba que confirma que la península es tierra de fortalezas y palacios que no tienen nada que envidiarles a los de nuestros vecinos. Este monumento se alza sobre un cerro y domina el paisaje con elegancia. Y no es de extrañar que durante la Edad Media fuera la residencia favorita de los Reyes de Castilla. No te vayas sin visitar la Sala del Trono ni la de las Piñas. 


Castillo de Chillon, Suiza

 
A orillas del Lago Leman y en un entorno espectacular, el Castillo de Chillon hunde sus cimientos en un fuerte de la Edad del Bronce y lleva ocupado más de 10 siglos. Ha sido el hogar de varias casa reales y sirvió de inspiración al poeta inglés Lord Byron, con su aspecto de postal. Está muy cerca de la ciudad de Montreux y cualquier visita a esta fortaleza es como un viaje al medioevo. 


Castillo de Neuschwanstein, Alemania

 
El castillo de Neuschwanstein (significa “Nuevo Cisne de Piedra” en alemán) es famoso además de por ser la inspiración para el castillo de la Bella Durmiente de Disney, por ser el capricho de Luis II de Baviera, “el rey loco”. Pese a su aspecto medieval, es de finales del siglo XIX y su estilo a medio camino entre la fortaleza neo románica y el palacio neogótico es un delirio de torres y muros que se funden con las montañas y lagos que lo rodean. Está bastante cerca de Múnich, así que si estás por la zona no te lo pierdas. 


Castillo de Trakai, Lituania

 
Los castillos en el agua tienen una capacidad de fascinarnos infinita. El de Trakai, en Lituania, no podía ser menos, con su ubicación privilegiada en medio de un lago y rodeado por bosques. Esta fortaleza de ladrillo rojo sustituyó en el siglo XV al castillo original y durante años sufrió los azares del tiempo, la historia y las guerras… hasta que, finalmente, en el siglo XX se reconstruyó para darle la apariencia actual. Más bonito imposible. 


Castillo de Egeskov, Dinamarca

 
El castillo de Egeskov es la fortaleza renacentista mejor conservada de Europa y es una gema. Increíblemente hermoso por dentro y por fuera, se alza junto a un lago y la leyenda cuenta que para construir sus cimientos se necesitó un bosque entero de robles. Quizás por eso el nombre del castillo significa “Bosque de Robles” en danés). Sea como fuere, esta fortaleza de ladrillo rojo y torres cónicas parece que siempre esté posando para una foto. 


Castillo de Belmonte, Cuenca, España 


Elevada sobre el cerro de San Cristóbal a las afueras de la villa de Belmonte, esta fortaleza robusta controla el paisaje siempre dorado. Es singular por su excelente estado de conservación y porque su aspecto exterior sigue siendo casi el mismo que tenía cuando se construyó en la segunda mitad del siglo XV. El castillo de Belmonte es una fortaleza palacio que cualquiera debería explorar. Y más si tu visita coincide con laguna de sus recreaciones medievales o incluso con el Pasaje del Terror que lo toma algunos días de agosto. 


Castillo de Bodiam, Inglaterra, Reino Unido 


En los cuentos los castillos tienen un foso profundo lleno de agua y, a veces, cocodrilos. Y a juzgar por las fotos del Castillo de Bodiam, este podría ser perfectamente el escenario de nuestra historia favorita. Se trata de una fortaleza cuadrangular austera y capaz de ahuyentar al enemigo más pesado. Como en la mayoría de los casos, en el siglo XVI fue abandonado y se convirtió en una ruina hasta que Lord Curzon lo restauró y legó al National Trust en 1926. 


Castillo de Lichstenstein, Alemania 


El castillo de Lichstenstein, cerca de Stuttgart, es una preciosidad encaramada a una roca en los Montes Suabos. Lo que hoy podemos admirar, con su aspecto elegante y cuidado, es fruto de la reconstrucción neogótica sobre los restos de una fortaleza medieval que estaba en el mismo lugar. El nombre de Lichstenstein lo sacó el duque Guillermo de Urach de una novela romántica. Verlo en primavera es un espectáculo. 


Castillo de Chenonceau, Francia

 
El Valle del Loira es uno de los mejores lugares del mundo para ver castillos. Hay muchísimos y todos rivalizan en belleza, grandiosidad y, por supuesto, lujo. Pero nosotros esta vez nos decantamos por el castillo de Chenonceau. Lo único que queda de la fortificación medieval original es la Torre de los Marques, mientras que el resto se edificó a principios del siglo XVI en un estilo palaciego mucho más apropiados para los tiempos. El castillo de Chenonceau es conocido como “el castillo de las mujeres” por la huella que dejaron en él las nobles que lo construyeron, residieron en él o lo poseyeron como por ejemplo Diana de Poitiers, Luisa de Lorena-Vaudémont o la misma Catalina de Médicis. 


Castillo de Hohenwerfen, Austria

 
El castillo de Hohenwerfen también trepa por la montaña hasta situarse en su cima y, orgulloso, dominar la zona. Esta fortificación de grandes dimensiones está en la ribera del río Salzach, cerca de Salzburgo y sus orígenes se remontan al siglo XI como parte de la línea defensiva de esta zona de Austria. Está rodeado por los Alpes y parece inexpugnable. Tanto es así que se usó como cárcel. Hoy se puede visitar casi en su totalidad, incluida la cámara de tortura y su Museo de Marionetas. 


Ashford Castle, Irlanda

 
Este castillo medieval situado en el condado de Mayo en Irlanda es uno de los más bonitos de toda la Isla Esmeralda. La fortaleza, que es más un palacio que otra cosa, está a orillas del lago Corrib y se construyó en el siglo XIII para una familia anglonormanda. Ya en el siglo XVIII cayó en manos de los Guinness, que lo vendieron en 1945. En la actualidad el castillo de Ashford es un lugar de fantasía en el que puedes pasar una noche o más, ya que es un hotel de cinco estrellas de primer nivel. 


Fuente: Skyscanner

lunes, 22 de septiembre de 2014

Las ciudades más coloridas del Mundo

Hay ciudades discretas, veladas por un hilo de niebla, de las que es fácil querer huir. Y luego están las ciudades bulliciosa y con mucho carácter. Coloreadas, pintorescas, de mente abierta y siempre muy llamativas.


1. ISLA DE BURANO - VENECIA 

 
Se llega (¡cómo no!) desde el agua y nada más poner los pies en la tierra estarás en la isla con más colores del mundo, a tan sólo 40 minutos de Venecia. Burano es una delicia de pinceladas de color y sombras en tonos vibrantes y luminosos. La leyenda cuenta que las casas estaban pintadas con colores brillantes para que los pescadores de la laguna reconocieran su propia casa en los días de niebla. Los destellos de azul y púrpura contrastan con el blanco puro de los encajes de las mujeres del lugar. Tómate un respiro en la plaza Galuppi, camina a lo largo de los canales y saluda a la isla de los mil colores. ¡Querrás volver! 


2. LONGYARBYEN - SVALBARD - NORUEGA

 
En las tierras árticas de Noruega, y en concreto en Longyarbyen, hay un grupo de casas "pop" que destacan sobre un paisaje de un blanco cegador. La capital de la isla de Svalbard es un pueblo pequeño que te sorprenderá por la belleza del entorno y los fabulosos colores de las casas que rompen con la monotonía nívea del hielo infinito. ¿Dónde, si no aquí, se podría apreciar la belleza de los colores brillantes? Anímate y visita el lugar. 


3. BUENOS AIRES - ARGENTINA

 
Al sureste de Buenos Aires se puede ver el “museo al aire libre” de La Boca, el barrio comercial desarrollado entorno al puerto de la ciudad, lugar de llegada de los inmigrantes italianos y españoles. Da un paseo a lo largo del Caminito, una calle peatonal muy colorida y animada por murales y grafitis de muchos artistas locales. Déjate seducir por el ambiente de otra época que reina aquí: el olor del café, las notas de un tango en la distancia y la vivacidad de la vida cotidiana que dan vida a la calle. ¿Quién querría irse? 


4. JODHPUR - INDIA

 
Si estás planeando un viaje a la India, uno de los lugares en los que te dejarás un trocito de corazón es Jodhpur. La “ciudad azul” es un castillo de encaramadas y callejones y patios interminables. El color azul profundo que colorea las casas locales identificaba hace tiempo las casas de los miembros de la casta de los brahmanes. Del azul intenso al índigo o al cobalto, es una inmersión en una cultura tan lejana y misteriosa como fascinante. ¿Te animas? 


5. ST JOHN'S - CANADÁ

 
El centro de esta ciudad en la isla de Terranova, en Canadá, ha recibido el apodo de “Jellybean Row”, lo que vendría a significar “la hilera de casas de gominola”. Y, francamente, no hace falta explicar el porqué de este nombre. Tal y como pasa en Burano, las casas se pintaron de colores vivos para que los pescadores pudieran divisar sus hogares desde el mar. Recuerda un poco a San Francisco, pero tiene un carácter propio, alegre y desenfadado. 


6. MANAROLA – ITALIA

 
La belleza de Cinque Terre no se discute, ni tampoco la sorprendente variedad de colores de sus casas de campo con vistas al mar. Manarola es una aldea de la ciudad de Riomaggiore y con sus callejuelas estrechas, vistosos edificios, la Vida Belvedere y su bajada al mar es una pequeña joya que se tiene que visitar por lo menos una vez en la vida. Y sí, es una de las ciudades con más colores del mundo. Así que aprovecha y escápate unos días. 


7. WROCKLAW – POLONIA

 
Una de las ciudades más características y coloreadas de Europa, con hileras de casas de colores con el techo inclinado que animan el centro de la ciudad. Wroclaw es una ciudad joven, la Polonia más alegre y creativa. El espíritu de los estudiantes se refleja en los toques vibrantes de color que iluminan el centro histórico en una hilera de tonos brillantes y pastel.


8. ESTOCOLMO - SUECIA

 
La fría Suecia sabe cómo calentar los corazones de los turistas que visitan la capital. En Gamla Stan, en la plaza de Stortoget tendrás que hacerte la foto de rigor. En el corazón del casco antiguo de Estocolmo, a pocos pasos del Palacio Real, las imponentes fachadas de colores de los edificios son un espectáculo para la vista. Ocre, rojo, verde… es una explosión de tonos vivos que seguro que ayuda a soportar mejor los rigores del largo invierno. 


9. PROCIDA - ITALIA 


Esta isla volcánica, la más pequeña de Ischia y Capri, tiene un encanto único e inigualable. Procida ha conservado su espíritu salvaje y más auténtico. Villas, casas e iglesias para enmarcar en un pueblo maravilloso con unas vistas increíbles. Hogares en tonos pastel que se reflejan en las aguas cristalinas… 


10. BRISTOL - REINO UNIDO 

 
Por tamaño, es la octava ciudad del Reino Unido. Pero quizás es más famosa por la variedad de colores que distingue a las viviendas locales. Casas adosadas y georgianas que van del azul al rojo, para luego pasar al verde y animar el barrio de Clifton. Los colores brillantes contrastan entre ellos en una combinación de diseño y tonos vistosos que te harán frotarte los ojos durante horas. 


Fuente: Skyscanner