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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Los castillos más bonitos de Europa

Los mejores castillos del mundo, o al menos los más bonitos, están en lugares increíbles. Encima de montañas, junto a lagos, en islas, rodeados de vegetación, se reflejan en el agua… y todos, por más diferentes que sean, tienen la capacidad de hacer soñar al que los visita. 


Si no tienes planes para tus vacaciones o necesitas ideas, ¿qué te parecería hacer una ruta en coche por los castillos más bonitos de Europa? Es una idea estupenda y una buena manera de disfrutar del tiempo libre. Así que sigue leyendo, porque aquí van 13 fortalezas, palacios y castillos que te darán ganas de salir volando. 


Castillo de Bran, Rumanía

 
Por si no fuera suficiente con sus tejados rojizos, la vegetación frondosa que lo rodea y un paisaje, nunca mejor dicho, de cuento, el Castillo de Bran está rodeado por un halo de misterio. Esta fortaleza medieval en Transilvania (Rumanía) es uno de los lugares más visitados del país por la leyenda que lo vincula al Conde Drácula. Realmente, este personaje histórico tenía su residencia en otra fortaleza, pero esto no ha impedido la gente lo siga llamando “El castillo de Drácula”. Así que no te asustes y déjate llevar por el encanto medieval de Bran. 


Castillo de Eilean Donan, Escocia, Reino Unido

 
Pese a su tamaño reducido, el castillo de Eilean Donan es el protagonista de muchísimas postales y fotografías que se hacen los turistas en Escocia. Construido sobre un islote y conectado con la tierra por un precioso puente de piedra, cuando la marea sube se refleja en el Loch Duich como si de un espejo se tratara. Su aspecto actual es fruto de la restauración a la que fue sometido por el clan MacRae a principios del siglo XX. Y es tan bonito que ha salido en varias películas de Hollywood como la mítica “Los Inmortales” o “Braveheart”. 


Alcázar de Segovia, España

 
Quien piense que en España no tenemos castillos de postal se equivoca, y mucho. El Alcázar de Segovia es la prueba que confirma que la península es tierra de fortalezas y palacios que no tienen nada que envidiarles a los de nuestros vecinos. Este monumento se alza sobre un cerro y domina el paisaje con elegancia. Y no es de extrañar que durante la Edad Media fuera la residencia favorita de los Reyes de Castilla. No te vayas sin visitar la Sala del Trono ni la de las Piñas. 


Castillo de Chillon, Suiza

 
A orillas del Lago Leman y en un entorno espectacular, el Castillo de Chillon hunde sus cimientos en un fuerte de la Edad del Bronce y lleva ocupado más de 10 siglos. Ha sido el hogar de varias casa reales y sirvió de inspiración al poeta inglés Lord Byron, con su aspecto de postal. Está muy cerca de la ciudad de Montreux y cualquier visita a esta fortaleza es como un viaje al medioevo. 


Castillo de Neuschwanstein, Alemania

 
El castillo de Neuschwanstein (significa “Nuevo Cisne de Piedra” en alemán) es famoso además de por ser la inspiración para el castillo de la Bella Durmiente de Disney, por ser el capricho de Luis II de Baviera, “el rey loco”. Pese a su aspecto medieval, es de finales del siglo XIX y su estilo a medio camino entre la fortaleza neo románica y el palacio neogótico es un delirio de torres y muros que se funden con las montañas y lagos que lo rodean. Está bastante cerca de Múnich, así que si estás por la zona no te lo pierdas. 


Castillo de Trakai, Lituania

 
Los castillos en el agua tienen una capacidad de fascinarnos infinita. El de Trakai, en Lituania, no podía ser menos, con su ubicación privilegiada en medio de un lago y rodeado por bosques. Esta fortaleza de ladrillo rojo sustituyó en el siglo XV al castillo original y durante años sufrió los azares del tiempo, la historia y las guerras… hasta que, finalmente, en el siglo XX se reconstruyó para darle la apariencia actual. Más bonito imposible. 


Castillo de Egeskov, Dinamarca

 
El castillo de Egeskov es la fortaleza renacentista mejor conservada de Europa y es una gema. Increíblemente hermoso por dentro y por fuera, se alza junto a un lago y la leyenda cuenta que para construir sus cimientos se necesitó un bosque entero de robles. Quizás por eso el nombre del castillo significa “Bosque de Robles” en danés). Sea como fuere, esta fortaleza de ladrillo rojo y torres cónicas parece que siempre esté posando para una foto. 


Castillo de Belmonte, Cuenca, España 


Elevada sobre el cerro de San Cristóbal a las afueras de la villa de Belmonte, esta fortaleza robusta controla el paisaje siempre dorado. Es singular por su excelente estado de conservación y porque su aspecto exterior sigue siendo casi el mismo que tenía cuando se construyó en la segunda mitad del siglo XV. El castillo de Belmonte es una fortaleza palacio que cualquiera debería explorar. Y más si tu visita coincide con laguna de sus recreaciones medievales o incluso con el Pasaje del Terror que lo toma algunos días de agosto. 


Castillo de Bodiam, Inglaterra, Reino Unido 


En los cuentos los castillos tienen un foso profundo lleno de agua y, a veces, cocodrilos. Y a juzgar por las fotos del Castillo de Bodiam, este podría ser perfectamente el escenario de nuestra historia favorita. Se trata de una fortaleza cuadrangular austera y capaz de ahuyentar al enemigo más pesado. Como en la mayoría de los casos, en el siglo XVI fue abandonado y se convirtió en una ruina hasta que Lord Curzon lo restauró y legó al National Trust en 1926. 


Castillo de Lichstenstein, Alemania 


El castillo de Lichstenstein, cerca de Stuttgart, es una preciosidad encaramada a una roca en los Montes Suabos. Lo que hoy podemos admirar, con su aspecto elegante y cuidado, es fruto de la reconstrucción neogótica sobre los restos de una fortaleza medieval que estaba en el mismo lugar. El nombre de Lichstenstein lo sacó el duque Guillermo de Urach de una novela romántica. Verlo en primavera es un espectáculo. 


Castillo de Chenonceau, Francia

 
El Valle del Loira es uno de los mejores lugares del mundo para ver castillos. Hay muchísimos y todos rivalizan en belleza, grandiosidad y, por supuesto, lujo. Pero nosotros esta vez nos decantamos por el castillo de Chenonceau. Lo único que queda de la fortificación medieval original es la Torre de los Marques, mientras que el resto se edificó a principios del siglo XVI en un estilo palaciego mucho más apropiados para los tiempos. El castillo de Chenonceau es conocido como “el castillo de las mujeres” por la huella que dejaron en él las nobles que lo construyeron, residieron en él o lo poseyeron como por ejemplo Diana de Poitiers, Luisa de Lorena-Vaudémont o la misma Catalina de Médicis. 


Castillo de Hohenwerfen, Austria

 
El castillo de Hohenwerfen también trepa por la montaña hasta situarse en su cima y, orgulloso, dominar la zona. Esta fortificación de grandes dimensiones está en la ribera del río Salzach, cerca de Salzburgo y sus orígenes se remontan al siglo XI como parte de la línea defensiva de esta zona de Austria. Está rodeado por los Alpes y parece inexpugnable. Tanto es así que se usó como cárcel. Hoy se puede visitar casi en su totalidad, incluida la cámara de tortura y su Museo de Marionetas. 


Ashford Castle, Irlanda

 
Este castillo medieval situado en el condado de Mayo en Irlanda es uno de los más bonitos de toda la Isla Esmeralda. La fortaleza, que es más un palacio que otra cosa, está a orillas del lago Corrib y se construyó en el siglo XIII para una familia anglonormanda. Ya en el siglo XVIII cayó en manos de los Guinness, que lo vendieron en 1945. En la actualidad el castillo de Ashford es un lugar de fantasía en el que puedes pasar una noche o más, ya que es un hotel de cinco estrellas de primer nivel. 


Fuente: Skyscanner

miércoles, 3 de septiembre de 2014

10 lugares preciosos para visitar en Edimburgo

La ciudad de Edimburgo es el sueño de cualquier fotógrafo. Tanto para capturar todas las emociones de los festivales que se celebran durante el verano, como para encontrar las vistas perfectas para la puesta de sol, hay multitud de sitios que te robarán el corazón en la capital de Escocia. Así que, si estás pensando en visitar Edimburgo este verano, aquí tienes 10 lugares preciosos que no te puedes perder. 


1. El Castillo de Edimburgo

 
Sí, es lo más típico y es lo primero que verás nada más llegar. Pero, ¿lo has observado bien? Orgullosamente situado por encima de los vibrantes jardines de Princes Gardens, el castillo de Edimburgo es un icono atemporal que cautiva los corazones de la mayoría de lugareños y visitantes por igual. Desde la plaza de Grassmarket o los alrededores de la estación de tren de Waverley podrás disfrutar de esta fortaleza desde otras perspectivas. 


2. Water of Leith

 
La joven y prometedora Leith es una zona algo subestimada de la ciudad que en la última década se ha convertido en un barrio de moda muy atractivo. Sus numerosos bares y restaurantes tan curiosos como el Nobles o el King’s Wark hacen que la visita merezca la pena. El paseo del Water of Leith es un popular camino junto al río que recorre algunos de los lugares más coloridos y bonitos de la Edimburgo como el barrio de Stockbridge o la aldea de Dean Village. Un plan perfecto para alejarte de los ruidos de coches y del gentío de la ciudad. 


3. Calton Hill


Las magníficas vistas de la ciudad desde la céntrica colina de Calton Hill hacen que sea una parada imprescindible para todos lo que quieren observar la ciudad desde las alturas y en todo su esplendor. En la cima de esta montaña pequeña podrás encontrar monumentos como el que está dedicado a Nelson o el Monumento Nacional, que es más conocido como “la vergüenza de Edimburgo” porque esta especie de acrópolis griega nunca se llegó a terminar. Aunque sea considerada un fracaso arquitectónico, el lugar es ideal para hacerte fotos (o selfies, tú eliges). 


4. Los Meadows 


Si el olor a humo de barbacoa flotando en el aire no te tienta lo suficiente, puede que te convenza el ambiente relajado de este gran espacio verde. Uno de los lugares favoritos de los estudiantes de la Universidad de Edimburgo, es sin duda, uno de los mejores sitios para relajarte, tomar el sol, leer o hacer lo que te apetezca en un día soleado. 


5. Royal Mile (Catedral de St. Giles) 


La famosa Royal Mile de Edimburgo se extiende entre el castillo y el Parlamento escocés. Esta calle larguísima es el eje vertebrador de la Ciudad Vieja y en ella se alinean edificios de piedra gris a ambos lados, además de los famosos pasadizos que se cruzan de un lado a otro. La Milla Real es un lugar que siempre está muy animado y en el que las actividades florecen. Una de sus atracciones principales es la preciosa Catedral de San Gil, una iglesia gótica maravillosa en la que no te puedes perder la impresionante Capilla del Cardo. 


6. El parque de Holyrood

 
Este parque es perfecto para dar un paseo el domingo por la tarde, desperezarse y disfrutar de algunos de los mejores lugares de interés de Edimburgo. Desde la cima del formidable Arthurs Seat (que en realidad es un volcán inactivo) y los dentados Salisbury Crags a la Abadía de Holyrood (en ruinas desde 1128) y el Palacio de Holyrood (la residencia de Edimburgo de la Reina), hay mucho que explorar. 


7. Duddingston 


Escondido detrás de Arthur’s seat encontrarás el pintoresco y antiguo pueblo de Duddingston, con excelentes vistas a un lago y una reserva natural. La zona también acoge al pub más antiguo de Escocia, The Sheep Heid Inn que data del año 1360. Su decoración y cómodos sillones hacen que éste local sea muy acogedor e ideal para relajarse después de disfrutar de las vistas de los alrededores. También cuenta con una bolera de época y un bonito patio para el disfrute de los visitantes. 


8. La calle Victoria y la zona de Grassmarket 


Esta calle que va cuesta abajo con edificios de colores brillantes es preciosa e increíblemente fotogénica. Además de ser una tentación constante, porque sus tiendas tienen verdaderos tesoros y sus cafeterías son excelentes. Victoria Street desemboca en Grassmarket, una plaza alargada llena de bares y restaurantes muy popular para tomar algo en cualquier momento del día. 


9. La isla de Cramond 


La isla de Cramond puede visitarse tanto si hace buen o mal tiempo. Sus fortificaciones de la Segunda Guerra Mundial se construyeron como una defensa submarina para cuando sube la marea y todavía hoy son sorprendentes. Si vas en un día de niebla, el paisaje es inolvidable… Pero no te pierdas este barrio de Edimburgo cuando hace sol. Si controlas las mareas y estás allí cuando la marea está baja podrás andar hasta la isla, que domina el espectacular Firth of Forth. Antes de cruzar, mira bien los horarios de las mareas, porque si sube podrías quedarte atrapado en Cramond. 


10. La Galería Nacional de Arte Moderno

 
Una vez que hayas terminado de deambular por las fantásticas exposiciones de la Galería de Arte Moderno de Edimburgo, no dejes de visitar los alrededores de una de las atracciones más subestimados de la ciudad. Es un hermoso edificio neoclásico que está en medio de un jardín con una estructura única que se ha creado para parecerse a las olas, las nubes y formaciones geológicas. Más bonito imposible. 


Fuente: Skyscanner

martes, 15 de julio de 2014

Cinco pistas en Glasgow para disfrutar del verano en Escocia

Con los vigésimos Juegos de la Commonwealth como plato fuerte, el verano en la ciudad escocesa de Glasgow y sus alrededores reserva desde curiosas y turísticas estatuas en The Helix, un parque gigantesco a casi 40 kilómetros de la ciudad, hasta deliciosas sorpresas en el bohemio barrio del West End: The Ubiquitous Chip. 


01 Los vigésimos juegos



Este es sin duda el verano de Glasgow. Entre el 23 de julio y el 3 de agosto desfilarán por la ciudad miles de atletas y espectadores para celebrar la vigésima edición de los Juegos de la Commonwealth. Los estadios ya están listos, se ha remozado el paseo fluvial y la ciudad entera ha sido rejuvenecida y engalanada. Las celebraciones empiezan el día 20 con la llegada de la antorcha, con música y celebraciones callejeras durante todo su recorrido hasta que sea entregada tres días después a la Reina Isabel II, quien declarará abiertos los juegos. Las entradas a los eventos deportivos están agotadas desde hace tiempo, pero durante los Juegos las parques y calles de Glasgow vibrarán con música y espectáculos, como los de la Glasgow Green Live Zone y en el Merchant City Festival, en pleno centro. 

02 Loch Lomond



A 38 kilómetros de Glasgow se encuentra el lago más grande de Escocia, en cuya ribera oeste la aldea de Luss constituye el mejor ejemplo del pintoresquismo rural: casas con jardines llenos de flores, una playa con vistas a Ben Lomond, la montaña que domina el lago, y un embarcadero para cruceros de placer. La realidad es más prosaica y menos acorde con el romanticismo del lugar: aquí se practica vela, windsurfing o esquí acuático, e incluso desde sus aguas despegan hidroaviones para disfrutar desde arriba la tranquila majestuosidad escocesa. 

03 The Hutchesons


 
Situado en el céntrico distrito de Merchant City, este emblemático edificio de principios del siglo XIX ha sido hospital, biblioteca, escuela, banco, sala de exposiciones, tienda… y ahora renace como café-restaurante. Su sencillo exterior desmiente el grandioso interior de espléndidas vidrieras y artesonado decimonónicos. La luz solar cambia, conforme avanza el día, la luminosidad, el ambiente, la música y el menú. Los desayunos, almuerzos ligeros y meriendas se sirven en el café de abajo, mientras que en el restaurante de la planta superior se degusta el menú a la carta, incluida la especialidad de la casa: parrillada escocesa de carne y pescado. 

04 Los caballos guardianes



Rodas tenía su Coloso y Escocia tiene a The Kelpies. Situadas en Falkirk, a 37 kilómetros de Glasgow, estas estatuas con forma de cabeza de caballo y nombre mitológico se alzan a ambos lados de la nueva esclusa del Forth and Clyde Canal, en la entrada al mar por Edimburgo. Constituyen un homenaje al histórico papel desempeñado por estos animales en esta zona, usados durante años para remolcar barcazas repletas de mercancías que favorecieron el desarrollo económico. Recubiertas con placas de acero y de 30 metros de altura, son la pieza central de The Helix, un nuevo parque de 300 hectáreas que une a 16 pueblos de la región. Ejemplo de arte banal y kitsch para algunos, The Kelpies son ya una de las atracciones turísticas más visitadas y fotografiadas de Escocia. 

05 The Ubiquitous Chip




El West End, el barrio universitario y más bohemio de Glasgow, destapa gratas sorpresas en Ashton Lane, una callejuela adornada de flores en los meses de verano donde se apiñan una serie de cafés, bares, restaurantes y hasta un pequeño cine. Entre ellos está The Ubiquitious Chip, alojado en los antiguos establos de una empresa de pompas fúnebres. Los diversos espacios de The Chip, como se conoce localmente, están organizados en torno a un patio central y su cocina de inspiración escocesa se abastece de productos locales de temporada. La carta de cervezas, vinos y whiskies se disfruta mejor en el aledaño y minúsculo The Wee Pub, el Bareto. 

Fuente: El Viajero