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martes, 9 de septiembre de 2014

Escapadas rurales: 10 lugares estupendos en España

¿Sabías que no tienes que irte lejos para disfrutar de una escapada de fin de semana? Un descanso de la ciudad es más que imprescindible, así que hemos querido reunir algunos de los mejores rincones para relajarte.


Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Aragón

 
Es el segundo Parque Nacional más antiguo de España y si ha llegado a alcanzar la fama que tiene a día de hoy ha sido gracias al boca a boca de turistas, montañeros, naturalistas y científicos que han destacado la riqueza de éste paisaje de Huesca. ¡Escápate a respirar naturaleza a éste maravilloso lugar! 


Circo de Gredos, Castilla y León

 
Éste circo glaciar, es uno de los lugares más mágicos de la Sierra de Gredos, y se sitúa específicamente en el municipio de Navalperal de Tormes, en la provincia de Ávila. Hay una preciosa ruta para verlo que empieza desde el parking de la Plataforma de Gredos. ¡En menos de tres horas desde Madrid estás ahí! 

La Garrotxa, Cataluña

 
La comarca de la Garrotxa, en la provincia de Girona, es uno de los paisajes más inesperados de Cataluña. Desde el parque volcánico, con volcanes tan famosos como el de Croscat y el de Santa Margarida, al pueblo de Besalú y Olot, hasta el lago de Banyoles. Relájate y disfruta al máximo de la experiencia alojándote en una masía tradicional, como el de Mas Can Batlle, muy cerquita de Sant Pau o en el Hotel Can Blanc. Nuestra recomendación es que alquiles un coche en el aeropuerto de Girona para poder moverte a tu aire. 


Hoces del Duratón y Sepúlveda, Castilla y León 


Este Parque Natural es un entorno protegido que recorre las hoces del río en su tramo medio. Es una zona con una riqueza natural inmensa, especialmente en aves, pero también cultural, dónde destacan la ermita de San Frutos y el monasterio de Nuestra Señora de la Hoz, que se alzan en lo alto de los acantilados que rodean las hoces. Esta combinación, hace que sea un destino más que apetecible para una escapada barata en plena naturaleza. A hora y media de trayecto en coche desde la capital, puedes empezar tu paseo desde el pueblo de Sepúlveda, una auténtica joya histórica y gastronómica. Sí, ¡prepárate para uno de los mejores corderos asados que probarás jamás! 


Parques Naturales de Somiedo y Muniellos, Asturias

 
Aunque los parques estén algo apartados uno de otro, ambas son zonas muy especiales y conviene planear tu visita con antelación. El Parque de Somiedo, es un hayedo espectacular, en el que destaca el área del Bosque de la Enraimada, en Coto de Buenamadre. Es un sendero restringido, por lo que hay que mantenerse en silencio y no salirse del camino establecido. Por otro lado, la Reserva de Muniellos, tiene una especial protección por la riqueza ecológica del parque, por lo que su visita está controlada, de manera que sólo se admitan veinte personas diarias. Es necesario hacer una reserva previa, así que míralo de antemano. 


Roncesvalles, Navarra

 
Esta localidad situada en el pirineo navarro, es una de las principales paradas del Camino de Santiago. Un ejemplo excelente de arquitectura medieval con tesoros como el conjunto monumental de la Colegiata, antiguo hospital de peregrinos y la tumba del rey Sancho VII el Fuerte, lo que hacen del pueblo una atracción turística. Además, tienes una enorme oferta de exquisitas casas rurales donde alojarte en los alrededores como, la Casa Rural Enekoizar a 15 kilómetros de Roncesvalles o Binahia a 25 km. 

Astorga, Castilla y León 


En este caso, queremos empezar recomendando una casa de campo donde poder alojarte; El Viejo Molino Cela, es un alojamiento con una fascinante historia detrás, a las afueras de Astorga. Este antiguo molino, ha sido reconstruido utilizando muebles de la época, rescatados por ejemplo, de otras casas del estilo y destacan las impresionantes bañeras de mármol de las habitaciones. Astorga, históricamente ha ocupado un lugar muy importante desde la época de los romanos, siendo un campamento miliar, hasta en la Edad Media, con la Catedral por lo que el patrimonio histórico de la localidad es muy extensa. 


Cedeira, Galicia

 
Esta vez nos vamos a Coruña, específicamente al pueblo costero de Cedeira. Su tranquila playa, ideal para ir con niños porque no hay mucha gente y el oleaje del mar es suave y sus paseos hasta el puerto te conquistarán. Además, si quieres hacer de tu escapada la perfecta escapada rural, te recomendamos al menos una noche en la casa rural A Vía Láctea, ubicada en medio del bosque en Felgosas, a media hora de Cedeira. Disfruta de esta casona de piedra restaurada y sus instalaciones como la piscina interior climatizada. 

Sierra de Grazalema, Andalucía

 
¡Sorprendentemente es la zona que más lluvias registra en España! La Sierra adopta este nombre por el pueblo de Grazalema, en la provincia de Cádiz, donde podrás empezar tu escapada, ya que desde ahí salen muchas rutas y senderos que puedes hacer tanto andando como en bici. En estas rutas, asegúrate de visitar el Pinsapar, la Garganta Verde y el Salto del Cabrero. Y para pasar la noche, ¿qué te parece la Casa Rural Los Mirasoles en la localidad de El Gastor (a media hora de Grazalema)? Con vistas al pantano de Zahara-Gastor, rodeado de bosque, con barbacoa, piscina… Sí, sabemos que suena muy bien. 


“La Ruta de los 8 pueblos”, Comunidad Valenciana

 
La “ruta de los 8 pueblos” consiste en recorrer los ocho pequeños pueblitos que completan el Valle del Gallinero en Alicante. Un recorrido de 16 kilómetros a lo largo de este estrecho valle que empieza en Benirrama, pasando por Benialí, Benissivà, Benitaia, La Carroja, Llombai y Alpatró, y terminando en Benissili. Una de las mayores atracciones de la ruta son las fuentes y lavadoras de la época, convirtiéndose en una muestra ejemplar.

Fuente: Skyscanner

martes, 8 de julio de 2014

Los 15 lugares más mágicos de España

Cascadas de ensueño, bosques que parecen salidos de un cuento de hadas, formaciones rocosas con las formas más curiosas que puedas imaginar, cuevas en las que podría dormitar cualquier dragón, aguas de color turquesa, tierras rojas… España oculta rincones de una belleza tan espectacular como desconocida y que demuestran que no hace falta salir del país para ver lugares increíbles. 


1. Selva de Irati, Navarra

 
Imagina un bosque tan frondoso que podría aparecer un hada o un gnomo (incluso un hobbit) en cualquier momento… Pinta el suelo de rojo sangre y el cielo de mil tonos de verde i ocre y tienes la Selva de Irati. El segundo hayedo y bosque de abedules más grande y mejor conservado de Europa (después de la Selva Negra alemana) vale la pena. El entorno es casi virgen y es perfecto para desconectar, hacer fotos, hacer senderismo y disfrutar de un paisaje tan único que no te creerás que esté tan cerca. 


2. Minas de Riotinto, Huelva, Andalucía

 
Paisajes lunares, tierras y aguas rojas tan intensas que parecerá que estés en Marte. Pero no, no hace falta salir fuera de la Tierra para descubrir un lugar como este. Las minas de Riotinto son uno de los lugares más curiosos de la geografía española y te dejarán boquiabierto. Aquí el paisaje ha sido trabajado y modificado por la mano del hombre desde la Edad del Cobre, cuando se empezó a explotar… Y de ahí hasta la actualidad. Si te atreves a pisar este lugar surrealista no te dejará indiferente. 


3. Playa de las Catedrales, Galicia

 
Es muy fácil sentirse pequeño en la Playa de las Catedrales. Situada en la costa de la provincia de Lugo, estos acantilados de más de 32 metros de altura que el viento y el mar han esculpido a lo largo de los siglos son un espectáculo digno de verse… y de disfrutarse. Espera a que baje la marea y pasea entre sus arcos y bóvedas enormes. Casi parece que fueron tallados por los gigantes, ¿verdad? En cuanto suba la marea no os perdáis el espectáculo de disfrutarlos desde los miradores. 


4. Garganta de los Infiernos, Extremadura

 
La Reserva de la Garganta de los Infiernos es, sin dudarlo ni un segundo, uno de los paisajes más singulares que esconde España. Situadas en un lugar privilegiado al norte dela provincia de Cáceres, en el extrema occidental de la Sierra de Gredos y en el corazón del Valle del Jerte se trata de un lugar lleno de saltos de agua, arroyos, cascadas y, en especial, piscinas naturales y grandes pozas circulares (los famosos “pilones”) excavadas en la roca por la erosión del agua de los ríos. Perfecto para una ruta senderista y también para refrescarse cuando aprieta el calor. Te sentirás como un lugar digno de “El Señor de los Anillos” o “El Hobbit”. 


5. Parque Nacional de Garajonay, La Gomera, Islas Canarias

 
Envuelto en la niebla o bajo un sol radiante, los bosques de laurisilva del Parque de Garajonay parecen un paisaje sacado de la prehistoria… aunque sin dinosaurios de por medio. Te parecerá ver pasar a elfos o quizás esperarás que aparezca el mago Merlín de detrás de cualquier árbol. Este lugar mágico suele estar envuelto en la bruma eterna y es tan antiguo que lleva entre nosotros desde el Terciario. Está en la preciosa isla de la Gomera, en el archipiélago de las islas Canarias. Un rincón de España tan lleno de maravillas que seguro que no te conformas sólo con ver una.


6. Las Médulas, El Bierzo, Castilla y León

 
Arenas rojizas, picos, formaciones de roca roja que sobresalen entre castaños y robles… Las Médulas son un monumento natural moldeado por los romanos, que convirtieron el lugar en una explotación de oro a cielo abierto. Pasear por aquí es adentrarse en otro mundo para que las pupilas se dilaten y absorban todo lo que el paisaje puede ofrecer. Son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y uno de los parques culturales más increíbles que tiene España. Si vas, sube al mirador de Orellán para disfrutar de una panorámica que te robará el corazón. 


7. El Torcal de Antequera, Málaga, Andalucía 


Otro paisaje casi extraterrestre, el Torcal de Antequera llama la atención por las formas caprichosas que las rocas calizas ha adoptado, dando forma a un paisaje kárstico de primer nivel. Pasear entre estos pináculos y piedras que parecen pulidas hace volar la imaginación. Tiene más de 1.171 hectáreas de superficie y es un verdadero paraíso natural que ha dado origen a formaciones como “el tornillo”, el “sombrerillo” o los “prismáticos”. Tendrás que verlo para creerlo. 


8. Las Cuevas del Drac, Mallorca, Islas Baleares

 
Viendo las Cuevas del Drac de Mallorca es fácil imaginar a un dragón durmiente rodeado de tesoros mientras le ilumina la luz tenue y las gotas de agua resbalan por las estalactitas hasta un lago interior. Este rincón mágico son cuatro grandes cuevas cerca de Manacor de más de 2’4 km de largo que llegan hasta 25 metros bajo tierra. En su interior se oculta un gran lago subterráneo junto al que se puede oír música clásica en directo… Más bonito imposible. 


9. Parque Nacional de Ordesa, Huesca, Aragón

 
Valles profundos, montañas altas, vegetación frondosa, ríos de aguas turquesas, cascadas que llenan de rocío el entorno… El Parque Nacional de Ordesa parece sacado de una película de fantasía. Este lugar soberbio se alza en el Pirineo Oscense y es un festín para los sentidos. Con más de 15.000 hectáreas de superficie y la cascada más alta de Europa elegir uno sólo de sus rincones es casi imposible. Aun así, nos quedamos con la ruta por el Cañón del Añisclo, el Valle de Pineta y la famosa catarata de la cola de caballo. 


10. Playa de Gulpiyuri, Asturias

 
A pesar de que el turismo de masas ya ha llegado aquí, no por eso deja de ser mágico. Acércate al amanecer un día a la única playa de mar situada tierra adentro del mundo y te quedarás maravillado. Este pequeño arenal está situado entre prados verdes y es fruto de los caprichos de la naturaleza. Aunque la profundidad no es suficiente para bañarse, la playa de Gulpiyuri tiene algo que la hace verdaderamente especial… Seguro que más de una ninfa viene a bañarse por la noche. O al menos eso parece. 


11. Fageda d’en Jordà, Olot, Cataluña

 
Montañas que en realidad son volcanes dormidos, paisajes verdes hasta que se pierde la vista y árboles que dibujan estampados en el suelo con sus raíces son algunos de los motivos por los que el Hayedo de Jordà es un lugar increíblemente mágico. En pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, en primavera y otoño se convierte en un lienzo multicolor por el que no debería extrañarte cruzarte con algún ser mitológico. Llévate un libro, la comida y siéntate a esperar… quizás tendrás suerte. 


12. Bárdenas Reales, Navarra 


Las Bárdenas reales, un lugar semidesértico lleno de formaciones que el agua y el viento han erosionado hasta crear formas caprichosas entre las que destacan los “barrancos”, las “mesetas” y los peculiares “cabezos”. Dar un paseo por aquí es viajar a la luna sin tener que salir de la Tierra. El Castildetierra es uno de sus iconos pero no te pierdas tampoco La Pisquerra en la Bárdena Blanca ni el árido entorno del Barranco grande. 


13. Parque Nacional de la Sierra de Cazorla, Jaén, Andalucía 


Cerca del mar de olivos que cubre buena parte de la provincia de Jaén hay un paraíso verde en el que te parecerá que has viajado a tierras norteñas… o a la Tierra Media. La Cerrada de Elías es una de sus rutas más conocidas pero es irresistible. Por si fuera poco, el pueblo de Cazorla es una pequeña maravilla de piedra coronado por el Castillo de la Yedra, una fortificación imponente. Aquí el tiempo se detuvo en algún momento y la paz es la dueña del lugar. 


14. Monasterio de Piedra, Zaragoza, Aragón 


El Parque Natural del Monasterio de Piedra es una sinfonía de agua, luz y vegetación que se combinan a la perfección para dar lugar a uno de los rincones con más magia de España. La corriente del río Piedra ha modelado la roca a su paso formando lagos, grutas y cascadas como el Lago del Espejo o la Gruta Iris, que te dejará con el corazón en un puño. Una vez pongas el pie allí nada será lo mismo. 


15. Cueva de los verdes, Lanzarote

 
En una isla tan volcánica y única como Lanzarote no es de extrañar que haya un lugar como la Cueva de los Verdes. Este tubo volcánico se formó hace 5.000 años y va desde el volcán de la Corona hasta la costa a lo largo de más de 7 kilómetros. Es el túnel de lava más largo del mundo y durante siglos fue refugio de la población local. Hoy se puede visitar y es inolvidable. 


Fuente: Skyscanner

viernes, 4 de julio de 2014

Qué ver en Pamplona: rincones con encanto en el corazón de Navarra

No te quedes únicamente con la imagen de Pamplona vestida de blanco y rojo. Si has ido a ver los Sanfermines, ¡aprovecha tu estancia! Esta encantadora ciudad y sus alrededores tienen mil rincones para disfrutar. La capital de Navarra te encantará. 


1. Ruta por el centro histórico (I) 


Comienza tu inmersión en Pamplona visitando el casco antiguo de la ciudad, centro de reunión y encuentros entre sus habitantes. Comenzando por el Puente de Santa Magdalena, erigido en la Edad Media, este puente era la entrada tradicional a la ciudad de los peregrinos que realizaban el camino de Santiago. Es uno de los más hermosos que atraviesan el río Arga y fue declarado monumento histórico. Desde allí puedes dirigirte a la Catedral (c/ Cúria s/n), llamada Santa María de Pamplona que mezcla los estilos gótico y neoclásico. Accediendo al museo de la Catedral podrás observar todo el conjunto arquitectónico y las obras de arte que se hallan expuestas. Al salir de la catedral puedes dirigirte al paseo de Hemingway, junto a la Plaza de Toros y admirar el monumento de bronce y granito realizado por Luis Sanguino en honor al escritor. 


2. Ruta por el centro histórico (II) 


Continúa tu recorrido por el casco histórico conociendo la famosa Plaza del Castillo, una de las más concurridas por la vida que ofrecen sus terrazas al aire libre y por ser el lugar prioritario de actos y eventos. Es conocido el precioso quiosco situado en el centro de la plaza con su fuente adosada. Estando en la Plaza del Castillo, puedes aprovechar para hacer una pausa en el Café Iruña (Plaza del Castillo, 44), uno de los más antiguos de la ciudad, fundado en 1888 y frecuentado por Hemingway. Desde aquí puedes dirigirte a la Iglesia de San Cernín, que, contrariamente a lo que mucha gente cree, ¡es el auténtico patrón de Pamplona! Y también conocer la Plaza Consistorial y el Ayuntamiento de la ciudad. 


3. De tapas por las calles Estafeta y San Nicolás 


No puedes dejar Pamplona sin haber cumplido con una de sus tradiciones más sabrosas: ¡ir de poteo! Es decir, parar en las tabernas más emblemáticas de la ciudad y degustar los pinchos acompañados de la bebida estrella de Pamplona: el vino clarete. Aunque también son muy recomendables el txacolí, la sidra y el mosto. Las calles más aclamadas para una noche de tapas son las de la calle Estafeta y San Nicolás. Nosotros te recomendamos el local La Granja, situado en calle Estafeta, 71; pero este es solo uno de todos los locales que puedes encontrar. Además, avanzada la noche, muchos de estos locales ofrecen música y zonas de baile. 


4. Un recorrido histórico por La Ciudadela 


Con sus 280.000 metros cuadrados, la antigua fortificación militar conocida como La Ciudadela se ha convertido en uno de los espacios verdes más importantes de la ciudad. Sorprende su característica estructura defensiva que está considerada como uno de los máximos exponentes dentro de la arquitectura militar del Renacimiento español. Actualmente las antiguas construcciones que tenían fines militares se han readaptado como pabellones dedicados a la cultura donde también se acogen exposiciones de arte. Por otro lado, dentro de la Ciudadela encontrarás hermosas zonas ajardinadas para pasar una tarde de relax. Para acceder a la Ciudadela puedes hacerlo desde la Avenida del Ejército o por la Vuelta del Castillo. 


5. El encanto del parque La Taconera 


Sin duda, uno de los espacios más emblemáticos de Pamplona es el Parque de la Taconera (Jardines calle del Bosquecillo). Se trata de un espacio verde de unos 90.000 metros cuadrados que se asienta sobre las murallas y que está conectado con el casco antiguo a través del llamado puente de la Rochapea. Con un marcado estilo romántico, además de sus jardines abrumadores destacan sus esculturas como la que está dedicada a Julián Gayarre o la popular Mariblanca. También puedes pararte a admirar el Portal de San Nicolás, de estilo barroco, que fue reconstruido en 1929 y da acceso al parque. Por si fuera poco, La Taconera acoge en sus fosos una gran variedad de especies como cisnes, faisanes, patos y ciervos. 


6. Una panorámica desde el Fuerte de San Cristóbal 


Situado en el monte Ezcaba, esta fortaleza que se construyó bajo el reinado de Alfonso XII fue escenario de las crónicas más oscuras de la ciudad. El Fuerte de San Cristóbal nunca llegó a ser utilizado como fortaín y acabó por convertirse en una cárcel de condiciones insalubres. Uno de los capítulos más destacados de este fuerte fue la fuga organizada por los reos del bando republicano en 1938. Actualmente el edificio ha caído en desuso pero además de su carga histórica, su ubicación ofrece al viajero unas panorámicas únicas de la ciudad. 


7. Visita cultural: el Museo de Navarra y al Archivo Real y General de Navarra 


Puedes profundizar en la historia y el arte de la comunidad de Navarra sumergiéndote en el Museo de Navarra (Calle Santo Domingo, número 47). Situado en el casco antiguo, el edificio que actualmente ocupa el Museo había sido la sede del Hospital de la Misericordia y aún se conservan la fachada y la iglesia. Actualmente ofrece una muestra del patrimonio de Navarra que abarca desde la prehistoria hasta el siglo XX. Completa tu visita cultural recorriendo el Archivo Real y General de Navarra (Calle Dos de Mayo) y especialmente la cripta abovedada de un incipiente estilo gótico y que actualmente alberga exposiciones. 


8. Viaje a las estrellas: El Planetario y el parque Yamaguchi 


El Planetario de Pamplona es uno de los equipamientos más originales de la ciudad. Comenzando por su situación (Calle Sancho Ramírez, número 2), junto al parque Yamaguchi de inspiración nipona. Este parque combina senderos, estanques y puentes bajo los conceptos paisajísticos de Japón. Integrado en el parque, se haya el edificio del Planetario de forma circular con una cúpula de 20 metros de diámetro. En él se ofrecen todo tipo de actividades relacionadas con la astronomía pero también con otras ramas de la ciencia. Si vas a Pamplona una buena idea es ojear en su web las actividades que ofrece y realizar el paseo completo del parque y el planetario. 


9. Siguiendo los pasos del Arga 


El río Arga forma parte de la esencia de Pamplona, ya que ordena la ciudad y las edificaciones que discurren a su alrededor. La idea es que dediques una tarde a recorrer sus hermosas curvas que te llevarán por extraordinarios parajes y hermosos puentes que conectan la ciudad. El recorrido se divide en cuatro tramos: Magdalena, Aranzadi, Rochapea y San Jorge. Los tramos más destacados son los de Aranzadi donde hallarás el puente de San Pedro, con sus tres arcos de medio punto, se dice que su origen viene de los romanos y se cree que es el más antiguo. También destaca el tramo de Rochapea donde se encuentra el puente de Santa Engracia. 


10. Una escapada a Noáin 


Estando en Pamplona, puedes realizar una escapada corta a la población vecina de Noaín que se encuentra tan solo a unos 15 minutos en coche. Allí podrás disfrutar del encanto de su casco antiguo capitaneado por la iglesia de San Miguel Arcángel y especialmente del parque de los Sentidos, situado frente al ayuntamiento. Una zona casi paradisíaca con sus caminos de piedras y su vasta colección de flores y especies naturales de plantas. Por si fuera poco puedes admirar el famoso acueducto de Noáin, construido a finales del siglo XVIII y con un recorrido de casi 17km. 


Fuente:Skyscanner