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jueves, 2 de octubre de 2014

Las 10 mejores cosas gratis que hacer en Berlín

“Pobre pero sexy”. Este lema tiene sus razones. En primer lugar porque en Berlín parece que hay más creatividad que dinero y, en segundo, porque hay muchísimas actividades gratis con las que disfrutar de tu visita sin rascarte el bolsillo. 

1. Museos e historia 


Berlín está llena de historia y si la que más te interesa es su historia reciente y la reunificación de Alemania no te puedes perder la East Side Gallery ni el Memorial del Muro de Berlín. 

Estos dos museos al aire libre conmemoran la división de Berlín y el Muro. En la East Side Gallery podrás admirar obras de arte con las que artistas internacionales expresaron su alegría tras la caída del muro en 1898. Llegar aquí es tan fácil como andar a lo largo de la calle Mühlestraße – lo ideal sería empezar en la estación de tren de y dirigirte hacia la calle Warschauer Straße. 

El Memorial del Muro de Berlín (o Gedenkstätte Berliner Mauer) se centra en el sufrimiento que la división del país le causó a Alemania. Además de la exposición que hay en el exterior también puedes visitar el Geschützturm y encontrar más información en el centro de visitantes que hay al lado. 


East Side Gallery: ¿Dónde? En Mühlenstraße entre Ostbahnhof (la estación de tren del Este) y la estación de S-Bahn en Warschauer Straße ¿Cuándo? En cualquier momento, pero mejor que haya luz del día. 

Memorial del Muro de Berlín: ¿Dónde? Bernauer Straße 119 (está muy cerca de la estación de S-Bahn de Nordbahnhof, la estación de metro de Bernauer Straße y la de tranvía de Gedenkstätte Berliner Mauer) ¿Cuándo? Mejor visita la exposición al aire libre durante el día; el resto de los lugares están abiertos cada día (excepto los lunes) de 9.30 a 18h. 

2. Mercadillos 


Berlín tiene incontables mercadillos, pero el que está en la zona del antiguo Reichsbahnausbesserungswerk (RAW) es especialmente interesante porque tiene un aire industrial increíble, mucho arte urbano y algunas de las mejores gangas. 

¿Dónde? Revaller Straße 99 (Parada de S-Bahn y metro de Warschauer Str.) ¿Cuándo? Cada domingo entre las 9 y las 19h. 


3. Paseos por la ciudad y tours 


Ya que estás en una ciudad llena de historia, deberías informarte sobre las principales atracciones, en especial sobre las que son gratis. Si te unes a uno de los tours en muchos idiomas de Berlín que salen de la famosa Puerta de Brandemburgo además podrás conocer a muchos otros viajeros. Estas rutas duran tres horas y media y son gratis, aunque se recomienda darle al guía una propina de 3€. El punto de encuentro es junto al Starbucks que hay al lado de la puerta y el tour te enseñará algunos de los mejores rincones de Berlín. Eso sí, lleva calzado cómodo, porque vas a andar mucho. 

Si prefieres ver Berlín por tu cuenta te puedes descargar un archivo en MP3 para descubrir 27 lugares interesantes de la ciudad en esta web: http://www.hoerpol.de/en/ De momento está solo en inglés pero podrás reproducirlo en tu teléfono o tableta y escuchar testimonios de eventos históricos, además de descubrir todos los detalles de cada uno de los rincones. 


4. El karaoke de Mauerpark 


¿Alguna vez habías soñado con actuar sobre un escenario? ¿Y delante de más de mil personas? Pues bien, ¡en Berlín puedes! Los cantantes pueden poner a prueba su talento en el anfiteatro que hay en el Mauerpark. Si sólo quieres ir como público, únete a los cientos de personas que van cada domingo y disfruta del buen rollo. Justo al lado está el legendario mercadillo del Mauerpark. Así que si te gustan las compras, ya tienes dos motivos para ir. 

¿Dónde? Bernauer Strasse 63-64 (cerca de la estación de tranvía de Wolliner Straße y del metro de Eberswalder Straße) ¿Cuándo? Cada domingo entre las 15 y las 20h (el mercadillo está abierto todo el día) 


5. Bailar hasta la madrugada 


¡En el Clärchens Ballhaus se han celebrado fiestas desde hace más de 100 años! Además se usó como escenario para la película Malditos Bastardos de Quentin Tarantino, así que hasta Brad Pitt ha estado aquí. Y como buena sala de baile, hay clases de baile gratis. Te sentirás como si hubieras retrocedido en el tiempo. 

¿Dónde? Auguststraße 24 (cerca de las estaciones de tren de Hackischer Markt y Oranienburger Straße) ¿Cuándo? Abierto a diario a partir de las 11h. 


6. Date un chapuzón en un lago 


Dentro y en los alrededores de Berlín hay unos cuantos lagos que se usan de forma recreativa para nadar o tomar el sol en verano. Especialmente bonitos y accesibles con transporte público (además de un paseíto) son el Tegeler See en el norte de Berlín (la estación de metro más cercana es Alt-Tegel) y el Krumme Lanke (la estación de metro más cercana es Krumme Lanke). Si cuando vas hace buen tiempo anímate a darte un chapuzón. No te arrepentirás. 


7. Salir de fiesta 


El Crack Bellmer es una sala pequeña pero como suele estar abarrotada no tienes que preocuparte si no bailas muy bien, porque casi ni te verán. Está abierta cada día y normalmente los DJs pinchan música House o Deep, los Viernes música Vintage y los domingos también Electro Swing. Una curiosidad: con tu primera consumición el DJ se lleva un euro de propina. 

 ¿Dónde? En la zona RAW, la entrada está en la esquina de Simon-Dach Straße con Revaller Straße (estación de metro y tranvía de Warschauer Straße) ¿Cuándo? Abierto a diario entre las 19h y las 5 de la madrugada. 


8. Berlín desde las alturas 


Para hacerte una idea del tamaño de Berlín no hay nada mejor que subir a las alturas y echarle un buen vistazo. Así que toma nota de estos lugares desde los que podrás ver la capital de Alemania desde arriba. 

Kreuzberg en el Victoriapark 

En el Victoriapark está Kreuzberg, una colina de 66 metros de altura que ofrece grandes vistas de los barrios de Berlín Mitte y Kreuzberg, además de partes del antiguo aeropuerto de Templehof. En tu camino hacia la cima, de paso, párate a admirar las cataratas que hay en plena ciudad. ¿Dónde? Kreuzbergstr. 62 (estación de tranvía Yorkstraße; estación de metro Mehringdamm) ¿Cuándo? A cualquier hora 


 
Si prefieres subir en un ascensor a tener que andar cuesta arriba por una colina, entonces tu lugar perfecto es la cafetería de la Universidad Técnica de Berlín. Está en la planta 20 y desde aquí disfrutarás de algunas de las mejores vistas de la ciudad mientras saboreas comida a precios muy económicos. ¿Dónde? Ernst Reuter Platz 7 (estación de metro Ernst Reuter Platz) ¿Cuándo? De lunes a viernes entre las 9 y las 17h. 

9. Parques, los pulmones verdes de Berlín 


Berlín es una ciudad muy verde en la que relajarse y disfrutar del tiempo es muy fácil. En la mayoría de los parques incluso es posible hacer barbacoas. Uno de nuestros lugares favoritos es el Tempelhofer Freiheit, situado en el antiguo aeródromo del aeropuerto de Templehof. En esta zona, que es más grande que Mónaco, puedes pasear, tomar el sol, o sencillamente venir con un libro a descansar. Suele hacer bastante viento, así que si te gusta hacer volar cometas, tráete una. En la entrada en Oderstraße hay varios lugares en los que podrás demostrar tus habilidades culinarias en la barbacoa. 


¿Dónde? Tempelhof (estación de metro y tranvía de Tempelhof; estación de metro de Leinestraße – cerca de la ubicación de las barbacoas). ¿Cuándo? El parque está abierto cada día de las 6 a las 22.30h. 

10. Música en directo (en la calle o no) 


Berlín es una ciudad muy cultural, artística y variada. Quizás por eso es un lugar excelente para escuchar buena música en la calle. Hay muchos lugares pero te recomendamos que te pases por Mauerpark, Monbijoupark y Maybachufer, que también es muy conocido por su mercadillo, perfecto para encontrar alguna ganga. 


11. Monumento al Holocausto 


El monumento a los judíos de Europa Asesinados es un monumento que te conmoverá. Diseñado por el arquitecto Peter Eisenman es un campo inclinado de 19.000 metros cuadrados sobre el que se sitúan 2.711 estelas de hormigón de alturas diferentes. Pasear entre ellas es una experiencia de otro mundo. Hay un subterráneo anexo en el que están los hombres de todas las víctimas del Holocausto conocidas. 

¿Dónde? Cora-Berliner-Strasse 1 (está casi al lado de la puerta de Brandemburgo) ¿Cuándo? A cualquier hora 


12. La playa de Berlín 


¿Te gustan los malabares y la playa? Entonces acércate a Yaam, donde hay una zona de arena lo más parecida a una playa posible y además podrás poner en práctica tus habilidades de malabarista. Pero si prefieres algo diferente en este lugar en pleno Berlín también hay un espacio para jugar a vóley playa, tenis de mesa e incluso un half pipe. Y por sito todo esto fuera poco, las veladas suelen amenizarse con música en directo y gastronomía africana. 

 ¿Dónde? Stralauer Platz 35 (Ostbahnhof – Estación de tren del Este). ¿Cuándo? De miércoles a domingo a partir del mediodía. 


Fuente: Skyscanner

viernes, 19 de septiembre de 2014

10 viajes por carretera épicos

Ya sea conduciendo un Chevrolet clásico por una autopista americana como explorando la naturaleza salvaje de África en un 4x4, un viaje por carretera es una de las mejores maneras de viajar. ¿Hay algo mejor que ponerte al volante con tan sólo un mapa y buena música? Te traemos algunos de los mejores viajes en coche del mundo. 


1. Seward Highway, Estados Unidos

 
Atraviesa Alaska cruzando esta carretera de más de 200 kilómetros de densos bosques alpinos, fiordos y glaciares desde la ciudad más al norte de los Estados Unidos, Anchorage, hasta el pequeño pueblo de Seward, hogar del único puerto sin hielo del estado. La ruta es famosa por las vistas de las mareas de Turnagain, que a veces pueden ser un muro de agua de más de 3 metros que se divisa en varios puntos de la carretera. 


2. Highway 61, Estados Unidos 


Esta ruta tiene alma. A menudo conocida como una peregrinación más que un viaje por carretera, los 2.200 kilómetros de esta vía cruzan la zona de los Estados Unidos en la que nació la música Blues, desde Luisiana, Nueva Orleans, Wyoming, en Minnesota. Conduce por la tierra donde B. B. King, Bob Dylan, Muddy Waters y Jimmy Reed hicieron música y párate en el cruce de carreteras de Clarksdale, donde según cuenta la leyenda, Robert Johnston vendió su alma al diablo a cambio de dominar el Blues. 


3. Pacific Coast Highway, Estados Unidos 


Alquila un coche clásico americano y conduce entre San Diego y Seattle, atravesando tres estados y parando en lugares tan increíbles como San Francisco o la mítica Los Ángeles en California. Es el viaje por carretera más típicos de Estados Unidos, con el Océano Pacífico como telón de fondo durante la travesía. 


4. Ruta Bollenstreek, Países Bajos

 
Campos que son como el arcoíris se recortan frente al cielo azul. La holandesa Ruta Bollenstreek es una de las carreteras más bonitas del mundo. Los tulipanes florecen entre Abril y Mayo y transforman el paisaje en líneas de colores vibrantes. Esta ruta está sembrada de pueblecitos monos en los que se subastan flores, por si te quieres llevar un suvenir único. 


5. La Costa de los Esqueletos, Namibia

 
Localmente conocida como “la tierra que Dios creó enfadado”, la Costa de los Esqueletos de Namibia es un paisaje de dunas yermo e increíblemente hermoso en el que abundan los esqueletos de ballenas y los restos de naufragios de la época en la que la industria ballenera floreció aquí. Alquila un 4x4 y conduce por este paisaje hostil mientras su luz te seduce. 


6. Carretera del Karakórum, China y Pakistán

 
Parte de la famosa Ruta de la Seda por la que se movían los comerciantes hace muchos años, la carretera del Karakórum que conecta China con la vecina Pakistán es la carretera pavimentada más alto del mundo. Viaja a través de una tierra de montañas cubiertas de nieve y valles profundos, donde las comunidades rurales tienen una gran vida cultural. Por la noche no te pierdas los cielos estrellados más claros que nunca verás. 


7. Ruta 40, Argentina

 
Con casi 4.900 kilómetros de longitud, en paralelo a los Andes y cruzando toda la longitud de este larguísimo país, la Ruta 40 es la mejor manera de disfrutar de la diversidad paisajística de Argentina. De camino, déjate sorprender por los viñedos que cubren montañas, las salinas y la típica señal de “Cuidado, Llamas”. 


8. Carretera del Atlántico, Noruega

 
Este viaje te llevará por carreteras en zigzag y puentes que atraviesan los fiordos de Noruega y se acercan peligrosamente al mar. A lo largo de poco más de 8 kilómetros podrás ver algunos de los paisajes más bonitos de Noruega y, si hace bueno, este es el mejor lugar para ver ballenas y focas. 


9. Avenida de los Baobabs, Madagascar

 
Conduce a la sombra de los famosos (y muy mágicos) baobabs que flanquean esta carretera de tierra en la isla de Madagascar, en el Océano Índico. Estos árboles majestuosos pueden alcanzar alturas de 30 metros, y algunos tienen más de 800 años. ¡Ahí es nada! 


10. Carretera Romántica, Alemania

 
Esta ruta por el sur de Alemania pasa por algunos de los pueblos y castillos más bonitos de Alemania, que parecen sacados de una película de Disney. Algunas atracciones te parecerán algo horteras o demasiado turísticas, pero eso no quita que esta zona sea preciosa y esté llena de encanto. Esta carretera se creó después de la II Guerra Mundial precisamente para atraer el turismo de vuelta a Baviera. 


Fuente: Skyscanner

jueves, 31 de julio de 2014

11 planes perfectos para disfrutar de Madrid en Agosto

Aunque parezca que no, por un motivo u otro mucha gente se queda en Madrid en el mes de agosto. La ciudad se vacía (un poco) durante este mes, pero si tienes que pasar tus vacaciones o trabajar en verano, aquí van 11 planes perfectos para que disfrutes de Madrid. Porque quedarse en casa no es sinónimo de aburrirse, y menos si nos haces caso y sigues los consejos de algunos de los mejores expertos. 


Pasear por Madrid río al atardecer 


“Escapar del calor es casi un imperativo en los veranos de la capital. Por eso el plan que propongo, para los viernes y sábado de agosto, es llegar a Madrid río cuando esté cayendo el Sol y, con los últimos rayos de luz, llegar caminando hasta Matadero Madrid. Una vez allí, en su terraza de acceso público y gratuito podrás disfrutar, con alguna bebida refrescante en mano, de una gran variedad de música alternativa en vivo y espectáculos creativos de todo tipo.” 


Disfrutar de las vistas 


“Nosotros te proponemos un plan diferente: disfrutar de Madrid desde algunos de los miradores de la ciudad. Puedes subir al Círculo de Bellas Artes para tomar algo en su terraza chill out mientras contemplas todos los edificios de Madrid. Y si luego te quedas con hambre acércate a la cafetería del Corte Inglés de Callao. Está en la última planta y mientras comes en alguno de los restaurantes te recomendamos que te asomes a las ventanas y compruebes que estás en el sitio con las mejores vistas de la Gran vía.”


Visitar el Monasterio de Santa María del Paular, las Cascadas del Purgatorio y las Presillas 


“No siempre podemos irnos de vacaciones y tenemos que quedarnos en Madrid el mes más caluroso del verano. Lo primero que pensamos es: puf, con el calor que hace, ¿dónde vamos? Fácil. Un sitio perfecto donde pasar el día es Rascafría. La idea es llegar temprano para evitar el calor y la masificación del lugar, especialmente en la zona de las presillas ya que todos queremos darnos un chapuzón. Lo mejor sería llegar sobre las 8:00 o 9:00 de la mañana y considerar varias opciones, como puede ser hacer una visita al Monasterio de Santa María del Paular y pasar un día refrescante en las presillas o realizar la ruta hacía las Cascadas del Purgatorio para contemplar estas cataratas”.


Explorar los jardines secretos de Madrid 


“Una buena idea para disfrutar del verano en Madrid es aprovechar para descubrir sus jardines escondidos en bicicleta. Estas rutas, que organiza la empresa Rutas Pangea, te muestran rincones secretos de la ciudad en los que reina la calma como el jardín del Príncipe de Anglona o el Huerto de las Monjas. Muy recomendable. Otra buena idea para hacer en la capital en verano es iniciarte en el submarinismo. A pesar de que no tenemos mar, algunas empresas hacen bautizos de submarinismo en piscinas de Madrid.”


Subir al tren de Guadarrama 


“Si ya conoces lo más turístico de Madrid te recomiendo un paseo en un tren muy particular: el tren de Guadarrama. Este antiguo tren de la naturaleza va desde Cercedilla a Puerto de Navacerrada y finaliza en Cotos. Por momentos no podrás creer que semejante naturaleza, árboles y tranquilidad esté a poco más de una hora de ruido de la capital. Lo increíble de este lugar es que, según la época del año que lo visites, siempre ofrece imágenes distintas y preciosas. Es un lugar imprescindible para mí”.


Excursión a Patones de Arriba 


“A menos de una hora del ajetreo de la gran ciudad tenemos pueblos bonitos como Patones de Arriba, que son ideales para hacer una pequeña escapada. Patones parece haberse quedado anclado en otra época con sus casitas de pizarra de estilo similar a las que hay en los Pueblos Negros de Guadalajara, callejuelas empedradas y decenas de rincones de gran belleza. Además cuenta con una buena selección de restaurantes donde se puede comer un menú con ricos productos típicos de la sierra madrileña, en terrazas rodeadas de naturaleza y con unos cuantos grados menos que en la capital, por tan sólo 20 euros por persona. Eso sí, es mejor reservar antes de ir, especialmente en verano.”


El mirador del Palacio de Cibeles 


“Me encantan las panorámicas de las ciudades, así que en Madrid tenía que buscar un lugar de altura y lo he encontrado en el mirador del Ayuntamiento. Desde el antiguo edificio de Correos se puede ver la capital a 70 metros de altura. Eso sí, la entrada cuesta dos euros salvo que vayamos los primeros miércoles de cada mes. Los lunes está cerrado.”


Dos planes en Chueca 


“En la Plaza Vázquez de Mella encontrarás uno de los sitios más de moda de Madrid: la terraza del hotel Room Mate Óscar. Este oasis urbano es una de mis terrazas preferidas de Madrid. El sitio perfecto para empezar a exprimir las noches de Chueca con un cóctel en la mano, mientras disfrutas de unas panorámicas increíbles del skyline madrileño. (Plaza Vázquez de Mella, 12). 

Una opción más relajada para tomarte un café o saborear unas deliciosas tartas caseras la encontrarás en el Museo del Romanticismo. Este precioso palacete de estilo neoclásico, guarda un secreto en su interior: el Café del Jardín. Un lugar encantador para desconectar del bullicio de este barrio gay friendly, conocido por su carácter tolerante y cosmopolita a más no poder. La entrada es libre. (C/ San Mateo, 13).”


Cine pop-up 


“Los pop-up están de moda y ya iba siendo hora de que en Madrid aterrizara el cine en este formato. Durante los meses de julio y agosto el plan de moda en la capital es The Cinema, una gran apuesta de cine y ocio en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Cada noche -de martes a domingo- se proyectará una película diferente, desde grandes clásicos como películas de culto y cine independiente. Un cine de verano en versión moderna y en pleno centro.”


Comer los mejores helados de Madrid


“Como buena italiana he crecido comiendo helados artesanales pero en cantidades industriales y todo el año. Desde que estoy en España, llevo buscando el helado ideal para sentirme como en casa. En Madrid no hay muchas heladerías artesanales pero suficientes para hacer una buena cata y, después de hacerla, me quedo con la Gelateria da Roma, en la calle Santa Engracia 155. ¿Qué mejor para combatir el calor, o cualquier otra pena, que un buen helado artesanal? Los preparan cada día, son muy cremosos y riquísimos. Por supuesto servidos con paletas y no en bolas. Nuestros favoritos: il biscotto della nonna, il cremino al caffè, el cioccolato nero y el mango.”


Exposiciones gratis 


“Madrid siempre tiene una gran oferta cultural, en verano también, así que, ¿por qué no aprovecharse de ella? Hay muchas y muy interesantes exposiciones en la capital, algunas de ellas gratuitas. A nosotros nos encantó "Arissa. La sombra y el fotógrafo 1922-1936", en la Fundación Telefónica. Podréis admirar más de 160 obras fotográficas de este artista catalán poco conocido, que os dejarán sin palabras. La recuperación de los archivos fotográficos permite admirar hoy fotos de la vida cotidiana de esa época, desde escenas rurales y urbanas a retratos de sus hijas inmersas en sus actividades de todos los días. Todo un descubrimiento. Está en pleno centro (calle Fuencarral, 3, al lado del Metro Gran Vía) y es gratuita. Además, es el sitio ideal para pasar las horas más cálidas del día: ¡con aire acondicionado y wifi gratuito!”


Fuente: Skyscanner

viernes, 25 de julio de 2014

Bienvenidos a Mamá Georgia


No hablamos del estado norteamericano al que cantaba Ray Charles, sino del pequeño país ex soviético con vistas al mar Negro. Aquí nació Iósif Stalin, tienen el Mcdonald’s más apreciado de Foursquare, utilizan un alfabeto imposible y construyen rascacielos con norias en su interior. ¿Os parece muy contradictorio? No pasa nada, así es Georgia. Un país entre Asia y Europa, que combina un pasado soviético con sus raíces tradicionales. Cuatro países en uno.


1. Gente acogedora. Es algo que se acostumbra a decir a menudo, pero en el caso de los georgianos es cierto. Son gente extremadamente atenta, que te invitan a probar sus productos, cantar melodías populares con ellos o jugar a la pelota por la calle. Para ellos, el invitado es el más importante. 

2. Hermanos ibéricos. En la antigüedad se llamaba a los georgianos ibéricos, algo que desconcertaba mucho a los geógrafos antiguos. “Reino de Iberia” era como los romanos y griegos se referían a una parte del país caucásico. 

3. Parecidos razonables. Otra similitud con España está en el nombre actual: “Georgia” rinde homenaje al patrón del país, San Jorge. Este santo también es patrón de Aragón, Cataluña y las Islas Baleares, así como de Alcoy, Cáceres y Madrigueras en Albacete. 


4. Idioma imposible. El georgiano es una de las lenguas más difíciles de aprender y su alfabeto tampoco ayuda: todas las letras parecen nubes y corazones. Son famosos por sus grupos consonánticos, con palabras de hasta 5 consonantes seguidas (por ejemplo ‘mt͡sʼvrtnɛli’, que significa ‘entrenador’). Pero tranquilos: los georgianos son amantes de la gestualidad. 

5. Pasear por el futuro. Lo de Batumi es muy curioso. Esta localidad situada al oeste del país, es una explosión de rascacielos sorprendentes. La curiosa torre Alphabet o el hotel Radisson –que también es sede de una universidad- tiene una noria dentro del propio edificio. Para disfrutar entre clase y clase, suponemos. 


6. Norteamérica al revés. Otro edificio digno de visitar, también en Batumi, es la Casa Blanca invertida. En realidad se trata del White Restaurant, un local que juega con la geometría como si de Escher se tratara mientras sirve comida tradicional georgiana. 

7. Tbilisi es también una capital de contrastes. Sus barrios populares contrastan con un centro histórico cada vez más turístico, que conserva a la perfección edificios antiguos. La catedral de Sameba, con su cúpula dorada, es la tercera catedral ortodoxa más grande del mundo y la Catedral de Sioni nos traslada a pleno siglo V. 


8. Mama Georgia. Es un símbolo habitual de los países ex soviéticos: una estatua enorme, situada encima de una colina, que en el caso de Tbilisi es la Madre de Kartli. El simbolismo es claro: con una mano saluda a los amigos con un vaso de vino, y con la otra ahuyenta a los enemigos con una espada.

9. Vistas de pájaro. Para conocer la estatua de cerca, se puede coger un moderno teleférico hasta sus pies. Desde allí, se consiguen vistas impresionantes sobre toda la ciudad y la impresionante fortaleza Narikhala. 

10. Comprar pasaportes antiguos. Los puedes encontrar en los mercados de la capital, donde simpáticos vendedores ofrecen todo aquello que encuentran por ahí. Cámaras de fotos analógicas, discos antiguos y vasos de porcelana compiten con el producto estrella: los pin comunistas con la cara de Stalin. 

11. Jugar al dominó. Es otra de las pasiones secretas de los tbilisianos. Encontrarás grupos de personas jugando durante horas a este juego de mesa. Si miras a alguno de los participantes, te invitará a unirte a su particular fiesta. Aunque es un dominó con reglas propias que cuestan de entender, la experiencia vale la pena. 


12. Metro soviético. Los que hayan visitado Moscú lo verán enseguida: esas escaleras mecánicas infinitas, que van a una velocidad completamente desproporcionada y nos llevan hasta un submundo de estilo comunista, son reconocibles para el viajero soviético. 

13. Aguas termales. Los amantes de las termas también tienen su lugar en la capital georgiana. En encantador distrito de Abanotubani, con sus características edificaciones en forma de huevo, ofrecen baños públicos con vistas a la mezquita de la ciudad. 

14. Cuerdas con sabor. Se llaman Churchkhela y son de aquellos dulces que, en un principio, cuestan. Parecen unas salchichas bañadas en miel, pero en realidad son nueces o avellanas ensartadas en una cuerda y recubiertas con jugo de uva. Un dulce a prueba de dentaduras. 


15. Calorías perfectas. Los huevos revueltos llegan a un nuevo estado de perfección gracias al Khachapuri. Este pan relleno de queso no es sólo calórico, sino también maravilloso. Es uno de los platos más tradicionales y una pesadilla para los que tienen problemas de colesterol. ¿Otra opción? Los deliciosos dumplings gigantes conocidos como Khinkali. 

16. Artesanía en la carretera. Familias enteras se dedican a vender productos de todo tipo al lado de gasolineras o en pequeños descampados. Es habitual ir parando por la carretera para conseguir alimentos de gran calidad a precios muy razonables. 

17. Visitar a Stalin. Es uno de los destinos favoritos de los amantes de la historia. La ciudad de Gori fue el lugar de nacimiento del Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, y hoy en día acoge el Museo Stalin. También se puede visitar la casa donde nació y el carruaje personal con el que viajaba. 


18. Playas negras. No lo llaman ‘Mar negro’ porque sí. Unos días calmado y sereno, este mar de arena oscura se enfurece en cuestión de segundos y sus olas llenan de miedo a los más aprensivos. Báñate con zapatos a prueba de piedras, ya que éstas están en toda la costa. 

19. Pueblos con encanto. Si quieres visitar localidades interesantes, la recomendación es ir hasta Kobuleti, un pequeño pueblo de playa con graciosas edificaciones –algunas recuerdan a la casa de American Horror Story- y mercados al aire libre. 


20. Apuntarse al supra. Es una de las mejores experiencias de todo el país. Los invitados se reúnen entorno a una mesa repleta de comida, y brindan por todo aquello que les llega al corazón. Entre lágrimas y abrazos, consiguen una catarsis que –más allá de la resaca del día siguiente- les hace sentir como nuevos.

21. Pedir deseos. En la colina de Tbilisi es habitual colgar nuestros deseos de los árboles. Esto es lo que hace la gente que visita el lugar, llenando de color y buenas intenciones las ramas más altas. Algo mucho más ecológico que los problemáticos candados de amor motivados por Moccia.


22. McDonalds de diseño. Volvemos a las locuras arquitectónicas de Batumi para señalar uno de los McDonalds más curiosos del mundo. Parece un invernadero de diseño, de paredes redondeadas envueltas por un impresionante jardín de flores. Si no te fijas bien, por la noche, podrías hasta pensar que es la cúpula del Louvre. 

23. Embriagarse con chacha. Aunque el vino es uno de los símbolos de Georgia –y en todo el país encontrarás vinos de muy buena calidad- el chacha es la verdadera estrella de la sobremesa. De intenso sabor, este aguardiente de 70 grados conocido como “vino de vodka” es tan querido que incluso hay una fuente en Batumi que, durante diez minutos al día, ofrece chacha gratuito.

Fuente: Traveler

12 buenas razones para viajar a Tailandia


Hubo un tiempo en que Tailandia era uno de los secretos mejor guardados del planeta. Sus virginales islas, sus enormes pináculos graníticos y el color turquesa de sus aguas lo convertían en uno de los paraísos más singulares del mundo. Pero todo eso terminó. La antigua Siam era una joya demasiado valiosa como para ser obviada por el resto de los mortales. 


 

A mediados de los 80, las primeras oleadas de turistas empezaron a “invadir” el país robándole parte de su encanto y misticismo. Sin embargo, ninguno de ellos consiguió arrebatarle su alma, ni borrar la sonrisa de los tailandeses. Aquí va una lista con 12 motivos por los que visitar uno de los lugares más hedonistas de la Tierra. 

1 – La seguridad 



De la misma manera que le pasa a la mayor parte del Sudeste Asiático, Tailandia es un país muy seguro para el visitante. Si se actúa con un mínimo de conocimiento rara vez surgirán problemas a lo largo del viaje, aun así no está de más llevar anotado el número de la policía turística (telf.: 1155). Asimismo, no se ha de bajar la guardia en la capital con algunos de los timos clásicos al turista, como: inflar los precios del taxi, los paseos interesados en tuk-tuk, los cierres de templos ficticios con el fin de llevar al turista a otro lugar con algún interés oculto, etc. 

2 – Los precios baratos 



Aunque hace una década era un país mucho más barato, Tailandia sigue siendo sumamente asequible para cualquier europeo. Se puede comer en un puesto de la calle por unos 30-40 baths (0,75 €), en un restaurante local por unos 120 baths (3 €) y en uno turístico a partir de 300 baths (7,50 €). En cuanto al alojamiento, los precios varían según la ciudad/isla, pero desde 5 euros se pueden encontrar habitaciones básicas en una guesthouse. Los transportes son también muy baratos: un tren cama de 16 horas de Bangkok a Chiang Mai ronda los 600 baths (15 €), los barcos a las islas están entre 100-400 baths (2,5-10 €), mientras que los transportes urbanos en grandes ciudades como Bangkok se cogen por tan solo unos céntimos de euro. 

3 – Gente amable en el “país de la sonrisa” 



No es de extrañar que a Tailandia se la conozca como el “país de la eterna sonrisa”. Nada más aterrizar en su capital uno ya percibe la amabilidad, cortesía, hospitalidad y el carácter relajado de sus gentes. A pesar de la barrera idiomática el tailandés siempre tendrá un gesto sonriente hacia el turista y una inclinación de cabeza hacia su interlocutor en señal de respeto y educación. Los tailandeses son tranquilos, viven la vida con una gran paz sorbida del budismo, idolatran a Buda y sienten un gran respeto por la familia real, siendo su rey el monarca vivo que más tiempo lleva en el trono (67 años). Todos los días el país se paraliza un minuto mientras suenan los compases del himno nacional. 

4 – Islas paradisíacas (de verdad) 



Si por algo ha traspasado fronteras la antigua Siam es por sus paradisíacas islas. Auténticas joyas apostadas a ambos lados del continente. En la parte occidental, bañadas por el mar de Andamán se localizan, entre otras, Ko Lipe, Ko Tarutau, Ko Lanta o Ko Phi Phi, esta última es una de las más espectaculares del país y cuenta con playas y paisajes que quitan el hipo. No obstante, la mano del hombre se ha empeñado en urbanizar sin cabeza y la ha robado gran parte de su encanto. Del lado este (Golfo de Tailandia) quedan: Ko Samui, Ko Pha-Ngan y Ko Tao, que también han sufrido la “fiebre del cemento” en sus propias carnes pero que siguen siendo lugares idílicos para descansar mientras se disfruta de sus aguas cristalinas. 

5 – Facilidad para moverse / viajar 



Tailandia es un país fácil en todos los sentidos, incluido en movilidad y transporte. Hasta el viajero más novato sería capaz de trazar un itinerario sin tener que romperse mucho la cabeza. En todo el país es muy típico que te vendan en los propios alojamientos o en cualquier oficina de turismo el “pack completo” bus+ferry, el precio en muchos casos es el mismo que si se tratase de hacer por cuenta propia el mismo itinerario por lo que ir desde cualquier punto del país a una isla o viceversa es sumamente sencillo. Mención aparte merecen los vuelos internos: son baratos, ahorran tiempo en los desplazamientos y son uno de los mayores cebos con los que Tailandia atrae viajeros de todo el mundo a su territorio. 

6 – Excelente gastronomía 



Que la palabra utilizada por los tailandeses para referirse a comer sea kin kao (literalmente, comer arroz), ya dice mucho sobre cuál es la base de su gastronomía. Tailandia es el mayor exportador de arroz a nivel mundial y la mayoría de sus platos incluyen el cereal. A parte, son muy frecuentes los fideos (noodles), usados unas veces para hacer sopa y otras para freir en un wok. El wok es la sartén que suelen utilizar los tailandeses para cocinar, generalmente usando aceite de palma. Los platos más populares y que no se deben pasar por alto son: el phat thai, el khao phat y el kai phat bai ka-phrao kai. Los curries, las gambas, el calamar, la soja, las verduras y el pollo son algunos de los ingredientes básicos en la excelente y saludable alimentación “thai”. 

7 – Diversión a raudales 



Tailandia se lo sabe pasar bien. A lo largo de todo el año hay fiestas y celebraciones, la mayoría relacionadas con la religión y las supersticiones. El Songkran (fiesta del agua) conmemora el año nuevo budista, es una de las más populares y se celebra con especial intensidad en la mítica Khao San Road, en Bangkok. Existen fiestas sumamente extrañas como el Festival Vegetariano de Phuket, en las que los más osados se atraviesan la cara con piercings de tamaños desorbitados, o el Festival de los Tatuajes, que tiene lugar en el templo de Wat Bang Pha, en la localidad de Nakhon Chaisi.

Asimismo, se celebran festejos dedicados en exclusividad a la juerga y el hedonismo, es el caso de la “Full Moon Party” que se celebra cada luna llena en la isla de Koh Pha-Ngan y reúne a cerca de 20.000 personas, en su mayoría jóvenes mochileros ávidos de drogas y alcohol. 

8 – Los masajes 



Uno de los mayores placeres del país son los masajes. Desde 150 baths (poco más de 3 euros) cualquiera puede darse un masaje de una hora de duración. Los tres más típicos son el “thai massage”, que es el más tradicional e intenso; el “foot massage” o masaje de pies; y el “oil massage”, que es un masaje con aceite mucho más relajante. Existen otras especialidades con aloe vera y otras cremas y lociones. Asimismo se puede probar el “fish massage” que consiste en introducir los pies en grandes acuarios llenos de pececillos que se encargan de morder impurezas y pieles muertas. 

9 – Base para llegar/viajar por el Sudeste Asiático 



La mayor parte de los vuelos procedentes de Europa que se dirigen a la región del Sudeste Asiático aterrizan en Bangkok. El aeropuerto de Suvarnabhumi (BKK) es uno de los que mayor volumen de pasajeros mueve en el mundo, de los cuales un buen número viajan hasta la capital tailandesa con la idea de pasar unos meses explorando los países vecinos, principalmente Laos, Vietnam, Camboya y Birmania (Myanmar). Bangkok es la ciudad de la zona desde la que parten más vuelos de bajo coste a los países vecinos, por lo tanto es una buena base de operaciones para organizar un viaje por toda la región. Air Asia es la crème de la crème de las compañías aéreas “low cost”, el sueño de todo viajero con poco presupuesto. 

10 – Sus parques naturales 



No todo son islas paradisíacas en Tailandia. El “país de la eterna sonrisa” está tapizado en verde, su naturaleza es salvaje y cuenta con una variada gama de especies animales y vegetales. Su territorio está plagado de bosques y parques naturales: Khao Yai, Khao Sok, Umphang y Doi Inthanon son solo algunos de los más destacados. Para acceder a estos parques se suele pagar alrededor de 10 euros, disponiendo de cabañas y bungalós para pernoctar dentro de sus límites, en la mayoría de los casos. Hacer una caminata por alguno de ellos es la mejor manera de contactar con la naturaleza y disfrutar de los paisajes selváticos, las montañas, los arrozales, los ríos, las cascadas y los saltos de agua. 

11 – Los templos y la cultura budista 



Los amantes de la arquitectura centenaria tienen un motivo más para viajar a un país plagado de templos budistas. Tailandia tiene su “Angkor particular” en Sukhotai, cuyo parque histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad contando con los vestigios de 21 edificios de interés. Ayyutahaya, la antigua capital, es otro de los lugares que concentran un mayor número de templos, siendo posible realizar una excursión de un día desde Bangkok. Asimismo, la capital cuenta con algunos de los templos más hermosos del país como el Wat Arun y el Wat Po. 

12 – Sus cervezas 


 

La cerveza es otro de los sellos de identidad del país. Las marcas más populares son: Chang, Shinga y Leo. La primera es la más vendida de las tres y la que tiene mayor gradación, superando los 6 grados de alcohol. La Shinga es la más suave, mientras que la Leo tiene más cuerpo que la Shinga, pero menos alcohol que la Chang. Todo viaje a Tailandia (se beba o no), estará marcado por las cervezas, a todas horas consumidas por las hordas de turistas en los bares y restaurantes de las islas y ciudades. Por todo esto no es de extrañar que uno de los souvenirs favoritos de quienes visitan el país sea una camiseta con la marca impresa de una de estas cervezas.

Fuente: Cadena SER