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martes, 7 de octubre de 2014

Un paseo por Mónaco

Hay que reconocerle a Grace Kelly haber convertido a Mónaco en un suspiro eterno de glamour y coquetería. Los millonarios y cortesanos acuden encantados de conocerse a lucir sus últimos modelos deportivos y presumir de la eslora de los barcos de su propiedad atracados en el puerto. La dinastía más longeva de Europa y el mundo, los Grimaldi, son uno de los ingredientes de una ciudad estado vista por el común como un circuito urbano de Fórmula 1 donde entre curvas y chicanes tintinean zapatos de tacón y se abren las puertas de los descapotables frente al casino.



Pero Mónaco es mucho más que el papel de una revista del corazón y cuenta con numerosos atractivos para escaparse a conocerlo. Para ello os proponemos un paseo de punta a punta que, mientras nadie diga lo contrario, sigue siendo gratis. 

Tratándose del segundo país más pequeño del mundo, sólo por debajo del Vaticano, no podemos acudir con demasiadas pretensiones. Si salimos de la estación de ferrocarril o aparcamos nuestro vehículo en uno de los muchos parkings públicos que dispone el Principado (y que resultan sorprendentemente económicos) debemos buscar siempre el puerto, enlace o puente entre dos mundos elevados como son, al oeste la ciudad vieja nacida a partir del Palacio de los Grimaldi y al este Montecarlo con su imponente casino y sus hoteles cinco estrellas con Lamborghinis frente a la puerta. A partir de ese momento tendremos muy claro cuáles son los tres mundos o espacios de Mónaco. 

El puerto deportivo 


Más que un paseo marítimo se trata de un paseo entre yates de jeques y multimillonarios sin límites en su tarjeta oro. En verano abren atracciones para los niños y se llenan de puestos de comida rápida que son el salvoconducto perfecto al turismo corriente que no extiende cheques a la ligera y se dedica únicamente a ver pero no tocar. 


La zona del puerto tiene mucho movimiento. Es un trasiego constante de gente que se mueve entre Montecarlo y el barrio del castillo a los que sirve de nexo. Al otro lado de las colinas nos esperan dos facetas muy interesantes de este diminuto (que no humilde) país situado en las estribaciones de los Alpes y asomado al Mediterráneo más azul. 

El barrio del castillo 


Desde el puerto deportivo sólo cabe subir. Al occidente del aparcadero de yates nacen caminos en cuesta y escalinatas desde las que salvar un buen desnivel atravesando frondosidades. De repente nos adentramos a la Edad Media y a los tiempos de Francisco, el primer regidor de los Grimaldi en la Mónaco de finales del siglo XIII que no dudó en disfrazarse de monje para subir al trono. 


Una puerta de acceso en piedra y puestos de vigilancia de la parte amurallada de la ciudad nos sirve para ponernos frente al castillo, o más bien palacio de los Grimaldi. Las almenas son la excusa que queda para llamar castillo a lo que es un palacio o palacete con fachada renacentista sin demasiadas florituras pero sobrio y elegante. Desde uno de sus balcones sale la familia principesca ocasionalmente, algo que hemos visto en algunas de las bodas de unos miembros de la realeza europea que siempre han dado mucho que hablar. 


En la roca del castillo principesco, además de unas vistas magistrales del puerto, de Montecarlo y de las torres elevadas que nacen en las montañas, aparece una sucesión de edificios clásicos que debemos observar. Pintados en color pastel que se abren en callejuelas las cuales siguen los trazados de la agitada historia de este curioso país.

Tomemos la calle que tomemos, amén de mostrarnos esa Mónaco tradicional alejada de las grandes construcciones, siempre llegaremos a la Catedral de estilo neorromántico consagrada en 1875 sobre el lugar que ocupó la humilde iglesia de San Nicolás. El lugar donde yace la pareja más famosa que nos ha dado el Principado, Rainiero III y Grace Kelly, es probablemente el más visitado de todos. El destino final de la musa de Alfred Hitchcock ha convertido en legendario a este hermoso y fotogénico templo de piedra blanca. 

Otro de los atractivos del barrio del palacio principesco es el Museo Oceanográfico. Sólo con la fachada merece la pena una visita que es incapaz de decepcionar. Se trata de uno de los mejores museos marinos de toda Europa. Inigualable en emplazamiento y merecedor de alargar una estadía en tierras monegascas. 

Montecarlo y su casino 


Del castillo debemos bajar nuevamente al puerto. No hay otro remedio si queremos llegar al otro lado de Mónaco, a Montecarlo. Lo ideal es hacerlo siguiendo el circuito por el que pasan veloces los vehículos de Fórmula 1 cada año en el Gran Premio de Mónaco. Hay numerosas huellas de los boxes e incluso los neumáticos impregnados en el asfalto por parte de corredores como Fernando Alonso, Hamilton y otras figuras que podemos ver hoy día en televisión. Aunque mucho antes se la jugaran por allí los Fangio (que tiene una estatua en el puerto), Fitipaldi, Sena, Schumacher y compañía. Se mire donde se mire Mónaco es historia viva del automovilismo mundial. 


Pasamos el puente, tomamos la chicane más mítica de la Fórmula 1 y llegamos al área del casino de Montecarlo. Un edificio construido por Garnier, el mismo que levantó la Ópera de París, nos muestra la grandiosidad de uno de los lugares más concurridos de Mónaco. Y, sin duda, el espacio con más millonarios por metro cuadrado. Basta con ponerse frente a la fachada principal y ver cómo los aparcacoches no dan abasto con los Ferrari, Bentley, Lamborghini o Rolls Royce de turno. Es un auténtico placer para quienes les apasionen los coches deportivos puesto que difícilmente en otro lugar se puedan encontrar tantos y tan juntos al mismo tiempo. 

El hotel de París, en un lateral, es otro de esos clásicos inconfundibles de ese Montecarlo de corte elitista. El conjunto es para quedarse a verlo aunque al cabo de un tiempo las escenas de tránsito de grandes fortunas pueden rozar los límites de lo obsceno. Y también de la envidia, por qué vamos a negarlo. 


Y con el casino como último sabor de boca salimos de Mónaco por donde hemos venido. Muy cerca aparecen algunos destinos de la Costa Azul que requieren nuestra atención como Niza, Cannes, Menton, Antibes o ese Saint-Paul-de-Vence encaramado a una montaña. Cambiamos el caviar por el bocadillo de chopped que nos espera para volver… 

Un lugar único, lleno de magia, lujo y mucho glamour para una escapada romántica, disfrutar de unos días en la Costa Azul y relajarse por las bonitas calles del principado. ¿Te viene a Mónaco?

Fuente: Cadena SER

lunes, 15 de septiembre de 2014

Isfahan, la Perla de Oriente en siete experiencias

Con un impresionante patrimonio arquitectónico (16 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad), una cultura fascinante y un pueblo afable y extremadamente hospitalario, Irán esta llamada a ser un destino turístico de referencia en los próximos años. La antigua Persia guarda además uno de los tesoros más valiosos y mejor preservados de todo Oriente, la ciudad de Isfahán, conocida como Nesfe Jahan, “La mitad el mundo” a cuya irresistible belleza Duke Ellington sucumbió dedicándole una de sus músicas más memorables.



Ebrios de poesía después de nuestra visita a Shiraz y un poco aturdidos por el peso de la historia tras Persépolis, continuamos nuestro viaje por la antigua Persia para encontrarnos con Isfahán, una ciudad de belleza casi mística llena de vibrantes zocos, exquisitas mezquitas, cuidados jardines y donde, sobre todo, encontrarás la que es seguramente la plaza más bella de Oriente, Naqsh-e Jahan. Te contamos las 7 experiencias para sacarle el mayor partido a esta impresionante ciudad. 


1. MARAVILLARSE EN NAQSH-E JAHAN ¿LA PLAZA MÁS BELLA DEL MUNDO? 


Desde hace mas de 30 años y siempre que puede, Kader se sienta junto a la mezquita Masjed-e Shah, en uno de los extremos de la plaza Naqsh-e Jahan para contemplar el fascinante espectáculo de cómo las tonalidades azules de sus imponente edificios van transformándose en un paleta de inesperados matices a medida que avanza el día. 

“A Naqsh-e Jahan -nos dice este veterano alfarero- hay que venir por la mañana para admirar su grandeza, al atardecer para contemplar la luz mágica que se proyecta sobre sus mezquitas y por la noche, ¡ah! por la noche, la majestuosidad de los edificios iluminados y el sonido del agua batiendo en las fuentes te hace sentir que verdaderamente ante ti se encuentra la “Mitad del mundo”. 

Sigue el consejo de Kader para descubrir las muchas facetas de esta joya del siglo XVII, patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que posee alguno de los edificios más imponentes del mundo musulmán: la puerta Qeysarieh que se abre al bullicio del bazar de Isfahán, la mezquita Lotfollah, el Palacio de Ali Qapu o, justo al Sur, la mezquita Masjed-e Shah, delante del cual se realiza el Namaaz-e Jom'eh, el rezo de los viernes de los musulmanes. 


2. CONOCER EL ARTE DE LAS ALFOMBRAS PERSAS (Y QUIZÁS COMPRARSE UNA) 


Las alfombras son un elemento esencial de la cultura persa cuya confección se ha convertido en un arte del que los iraníes se muestran extremamente orgullosos. La alfombra es efectivamente una cuestión capital en esta República Islámica: existen aproximadamente 1,2 millones de artesanos que tejen cada año unos 5 millones de metros cuadrados de alfombras que se exportan a más de 100 países. 

Pero no todo va a parar al mercado internacional, una parte importante de esa producción sirve para abastecer una importante demanda local. Sí, no hay un solo hogar iraní que se precie de serlo donde no se encuentren al menos un docena de alfombras. Para el salón, cuyo suelo esta literalmente cubierto, se reservan las mejores piezas y sobre ellas es frecuente que los diferentes miembros de la familia se acomoden para las comidas. Esto fue lo que nos ocurrió cuando unos simpáticos isfahaníes nos invitaron a almorzar a su casa. Comiendo el tradicional kebab de cordero sobre la alfombra no pude evitar pensar en la cara que pondría mi madre si me viera en aquella tesitura, ella que no nos permitía pisar su adoradas alfombras (dudo que fueran iraníes) del salón de la casa so pena de castigo ejemplar. 


Obligatorio, pues, una inmersión en el arte de las alfombras iraníes. En nuestro caso nos dejamos caer en la emboscada tendida por un joven que nos abordo a la salida de una tetería con la promesa, absolutamente cumplida, de enseñarnos este arte antiquísimo sin presionarnos a comprar nada. Y así, una calurosa tarde de mayo, con una taza de té entre las manos en un inmenso almacén con miles de valiosos tejidos, aprendimos acerca de la técnica que ha hecho famosa las alfombras iraníes en el mundo entero así como sobre los diferentes tipos que existen: Farsh / Qāli, (alfombras de gran tamaño) Qālicheh (alfombras pequeñas y las llamadas Nómadas, Gelim) llamadas así por ser confeccionadas por las tribus itinerantes, normalmente de vistosos colores y técnica menos apurada que la de sus “hermanas mayores”. 

No soy muy de alfombras, pero tengo que admitir que casi me dejo tentar por alguna. “Cuanto cuesta esta?- pregunto. “6000 euros”-me dicen. “Un poco cara, ¿no?” “Bueno-me dice el solvente vendedor-La alfombra iraní más cara jamás vendida fue una pieza del siglo XVII por la que se pagó más de 33 millones de dólares en el ano 2013.” Ante mi cara de horror me tranquiliza para decirme que desde 300 euros puedo encontrar algo que no esté mal…Ya, pero ¡a mi me gustaba la de 6000 euros! 


3. ASISTIR A UN ESPECTÁCULO DE PAHLEVANI EN UN ZURKHANEH 


Deporte, circo, teatro y religión todo en uno. Literalmente Zurkhaneh significa “La Casa de la Fuerza” y es el lugar donde se practica el llamado Pahlevani, un ritual que combina deporte, religión y teatroy que toma diferentes componentes de los valores éticos, morales y filosóficos de la civilización iraní. El Pahlevani fue una gimnasia ancestral de entrenamiento de los guerreros conocido como “El deporte de los Héroes”. 

No fue fácil, pero tras interrogar a varios locales encontramos un Zurkhaneh donde fuimos invitados a presenciar uno de los entrenamientos. A las mujeres no se les permite el acceso a estos gimnasios tradicionales, pero a mi, en calidad de extranjera, no me pusieron ninguna objeción. Son las 10 de la mañana y una decena de musculosísimos varones de todas las edades se preparan en la superficie circular del gimnasio. En las gradas pocos asistentes, y nosotros, los extranjeros, recabamos casi más miradas que los fibrosos atletas.
Comienza la ceremonia y al son frenético de un tambor los hombres comienzan a ejecutan varios ejercicios en una sincronía perfecta. El que parece ser el líder canta y recita versos de poetas iraníes. Por turnos, ejecutan ejercicios malabares o con pesas e incluso, en algunos momentos, parecen entregados a una especie de baile frenético girando sobre sí mismos. Difícil encontrar una definición para este original y peculiar espectáculo que no puedes perderte bajo ningún concepto. 


4. TOMARSE UN TÉ EN EL HOTEL ABASSI. O MUCHO MEJOR, DORMIR ALLÍ 


Lo intenté casi todo para conseguir una habitación en el Hotel Abassi, pero fue imposible. Más de tres meses antes de mi viaje el que fuera un famoso “caravanserai” (Madraseh ye Chahar Bagh) estaba ya abarrotado. Al teléfono pregunté al encargado si podía ponerme en la lista de espera, a lo que ni se dignó a contestarme como si hubiera hecho la pregunta más absurda del mundo. “Pero esto es Irán-me dije- ¡aquí se supone que no viene nadie!”. 

Lo confirmamos, todavía no hay muchos turistas en este país pero todos parecen conocer el secreto del Hotel Abassi, un extraordinario complejo construido hace unos 300 años en la época del rey sultán Husayn de Safavid, un exquisito ejemplo del esplendor persa cuyas arañas y murales en las paredes nos recuerdan una época opulenta de reyes y princesas muy alejada de los velos y sobriedad del actual régimen de los Ayatolás. 

Si como nosotros no consigues quedarte en el Hotel Abassi confórmate con tomar un té en sus jardines. El servicio es peor que malo pero la sensación de encontrarse en la antigua Persia no tiene precio. 


5. CENAR EN EL BARRIO DE MODA DE JOLFA 


“No, imposible. Esto no puede ser Irán”. En el barrio armenio de Jolfa (donde viven aun unos 5000 cristianos) las estilosas boutiques de ropa y los cafés llenos de jóvenes ultra modernos se suceden en las calles alrededor de la catedral de Bank. Es desde luego el “otro Irán”, el de los i-phones, las marcas internacionales y el deseo de conquistar más libertad. 

Aquí nos recomiendan cenar en el restaurante “Hermes”. La sofisticada decoración y los guapísimos y modernísimos camareros nos hacen por un momento dudar de donde nos encontramos realmente. Las chicas llevan el obligatorio pañuelo en la cabeza (en realidad, lo llevan solo hasta la mitad de la cabeza, ¿mini-velo?), pero el resto del atuendo lo componen tacones de vértigo, pantalones ajustados y elaborados maquillajes. 

La comida que tiene poco de iraní, es excelente, pero más interesante aun es contemplar el espectáculo alrededor. Imperdible. Restaurante “Hermes” (Jolfa Alley. Nazar St. Isfahan, +98 311 629 3350) 


6. FUMAR UNA PIPA DE AGUA EN UNA TETERÍA TRADICIONAL 


Hombres por un lado, mujeres y familias por otro. Nada de mezclarse en los lugares públicos siguiendo los códigos musulmanes más estrictos. Pero como siempre una despistada (digamos que soy yo) no se da cuenta y se instala en la parte de los “caballeros” ante la mirada atónita de los que allí se encuentran. No hay dramas, amablemente me “repatrian” a la zona de mujeres con la sensación, eso sí, de haber transgredido algún código fundamental. 

Esto es lo que te puede pasar en la que probablemente es la Tetería más auténtica de Isfahan, la tea-house Azadegan. Escondida en una calleja aledaña a la plaza Naqsh-e Jahan se encuentra este maravilloso lugar, lleno de lámparas y cachivaches colgados del techo en un ambiente decadente lleno de encanto. Azadegan Traditional Tea house- North East of Eman Sq, tél 983112211225. 


7. PASEAR POR LOS PUENTES SOBRE UN RÍO SIN AGUA AL ATARDECER 


En total 11 puentes unen las dos orillas del rio Zalandeh (seco, sequísimo) que parte en dos la ciudad de Isfahán. Los más impresionantes son el Pol-e-si-o-seh y el Pol-e-Chubi de exquisita arquitectura. Pero aquí, se viene sobre todo a observar a las familias paseando al atardecer, losjóvenes charlando en grupos intentando escapar de la reprobatoria mirada de los mayores. Este el lugar, nos dicen, para “echar el ojo” a alguna chica, o escaparse de la estrictas reglas que rigen la vida social iraní.

Fuente: Traveler

miércoles, 30 de julio de 2014

Las diez cosas que más sacan de quicio a los clientes de los hoteles

¿Qué nos indigna en un hotel? Una web de reservas pregunta a los viajeros. Estos son los resultados 



No es ningún secreto. El número de reservas de hoteles y aviones vía internet crece cada día. Como también lo hacen los comentarios de los clientes en la red, con mejor o peor intención. Según un estudio de ITB y la Worms University of Applied Sciences, uno de los principales motivos que mueven a los viajeros a escoger vía online un hotel en concreto, y no otro, son las opiniones escritas por los antiguos clientes del establecimiento. 

Además de la evaluación general y de la información que se publica sobre el propio establecimiento, los usuarios de la red confían más en los huéspedes anteriores. A pesar de que la mayoría son conscientes de la subjetividad de las valoraciones y saben que no se debe confiar en ellas a ciegas, el 90% las usan para reafirmarse en su decisión. 

Cabe destacar, que según el estudio, se calcula que en torno al 20% de esos comentarios serán leídos por el 70% de las personas que buscan un hotel online. Si las respuestas y los comentarios muestran alguna queja o duda sobre el hotel, el 35% de los clientes potenciales no harán su reserva y, dos de cada diez comentarán estas opiniones negativas con sus allegados. 

No obstante, el estudio también destaca que el 70% de las reservas de hotel se corresponden con los comentarios de los huéspedes que ayudaron a los nuevos clientes a tomar la decisión definitiva. Y, aún mejor, para el 20% el establecimiento supera sus expectativas. 

El portal hotel.info ha examinado las opiniones de sus usuarios para comprobar qué es lo que más les molesta. Este es el resultado. 


En resumen, lo que más molesta a los clientes es el coste adicional de la red Wi-fi, de la plaza de aparcamiento o del desayuno y la falta de servicio.

Fuente: ABC

Las islas más románticas

Tras el estrés y el trabajo de todo un año que mejor lugar para relajarse que una isla paradisíaca junto a tu pareja. Aquí os dejo algunas de las más románticas: 


1. Islas Phi Phi. Tailandia. Para amantes de lo exótico 



Es uno de los destinos más paradisiacos del mundo, con la espectacular bahía Maya donde se rodó la película de Dicaprio ” La playa”, corales vírgenes, playas de ensueño, mucho sol, tranquilidad y comida exquisita hacen de este lugar un paraíso en la tierra. 

Para alojarte puedes quedarte en el Phi Phi Island Village Beach Resort & Spa, uno de los mejores complejos de la isla.

O el Holiday Inn Resort Phi Phi Island, con bungalows individuales integrados en el paisaje.
Pero ten en cuenta que al ser parque nacional está integrado en la naturaleza y quizás eches en falta algún lujo. 

2. Seychelles. Para los viajeros más cool. 



Belleza, calma y armonía es lo que se respira en alguna de sus 115 islas. Mahé y Praslin son las más conocidas pero hay muchas más por descubrir. Un paraíso natural para compartir con tu pareja y una excepcional variedad de flora y fauna para disfrutar de la naturaleza alejado del mundanal ruido.

Un hotel: Hilton Seychelles Northolme Resort & Spa. Lujo en mitad del paraíso. 

3. Isla Mauricio Para viajeros enamorados. 



En pleno Océano Índico se encuentra esta isla de contrastes: plantaciones de té que recuerdan a la India, paisajes africanos, lagunas y playas, corales, mucha naturaleza y relax. 

Vete al Shandrani Hotel y verás lo que es lujo o a One&Only Le Saint Gerán, un 5 estrellas superlujo. 

4. Bora Bora, Polinesia Francesa. Paraíso exótico



Sus playas, su belleza, y la razón de que el turismo masivo no haya llegado aún a este paraíso de la recóndita Polinesia Francesa, hacen de Bora Bora un increíble destino.

¡Quién no quiere perderse en estos parajes!. Bungalows sobre el aguas cristalinas y mar turquesa, actividades acuáticas de todo tipo, comida internacional, langosta a gogó y turismo de alto standing es lo que te esperan en este enclave idílico.

El InterContinental Thalasso-Spa Bora Bora ha sido votado como uno de los más románticos del planeta. ¡Hay que visitarlo ! 

5. Islas Fiji Para olvidarse de todo 



En pleno Océano Pacífico tienes más de 300 islas donde poder ir. Hermosas playas, arrecifes de coral y mucha,mucha tranquilidad es lo que te ofrecen estas alejadas islas. 

Si quieres tranquilidad y poco ruido recomiendo el Nukubati Island Resort, pequeño hotel de 7 habitaciones para parejas solitarias y románticas. 

6. Santorini,Grecia. La perla del egeo 



Sol, islas, playas y una configuración geológica especial le da esa belleza salvaje y única a Santorini. Thira , la capital , es quizás el pueblo más bello y singular del Egeo. Se encuentra construida y asomada sobre el extremo de un precipicio que mira sobre el hueco dejado por el volcán. Existen numerosos alojamientos pequeños, mediterráneos, con encanto con su terraza y vistas sobre la famosa nombrada Caldera.

Para alojarse dos opciones para diferentes bolsillos:

7. Bali La isla de los dioses 



Esta paradisíaca isla, es famosa por sus elaborados templos y la cordialidad de sus gentes. Playas bordeadas de palmeras. La isla está repleta de manantiales, densas junglas y pueblos con una maravillosa cultura.

The Samaya Bali es un hotel con 24 exclusivas villas. Seguro que en su con piscina privada te sentirás cerca de los dioses.

O si lo prefieres puedes alojarte en uno de los mejores resorts del mundo: Four seasons Resort Bali.

8. Islas Maldivas. Para perderse entre corales 



En este paraíso de más de 1200 islas se viene a descansar y a disfrutar de su fauna marina. Solitarias y pequeñas islas con todo lujo en las que te puedes sentir como un Robinson. 

En el atolón de Baa , el Soneva Fushi Resort & Spa, espectacular resort con un precio prohibitivo.

Para los mortales un resort más económico: Kuramathi Village en un pequeño atolón y con muy buenas críticas de los viajeros. 

9. Zanzíbar. La isla de las especias 



Con todo el color y el sabor de África,esta isla es ideal para relajarse después de un safari por tierras africanas. Un clima magnífico, playas de arena blanca larguísimas y excursiones por la isla merecen una visita por esta joya en el índico.

Un par de opciones:

  • la económica, Pongwe Beach Hotel. Pequeño y tranquilo complejo que cuenta con 16 habitaciones. Con las mejores críticas de los viajeros. Desde 59 euros.
  • La Gemma Dell’ Est, resort de 138 habitaciones a pie de playa. 

10. Aruba , el caribe desconocido. 



Isla de las pequeñas antillas, perteneció a los Paises bajos y está situada muy cerca de Venezuela.

Playas de arena blanca y turismo americano. Alquílate una Harley y paséate por la isla de playa en playa. La isla está llena de grandes hoteles, todos ellos opulentos y lujosos. 


11. Islas Caimán. Un paraíso fiscal para viajeros con altos ingresos 



Refugio de piratas en el siglo XVII en la actualidad es lugar vacacional de financieros, ejecutivos y turistas de todo el mundo. Su capital Georgetown, perfecta para compras y su famosa playa de las 7 millas es espectacular. 

No podéis perderos la ciudad de las rayas, a una hora en lancha donde podreis fotografiaros y tocar cientos de rayas. Os aseguro que se vive una experiencia inolvidable.

Este hotel, en plena playa de las 7 millas colmará todos vuestros sueños: Ritz-Carlton Grand Cayman.

12. Islas Hawai. Para parejas amantes del surf 



El destino de ensueño de muchos enamorados lo tiene todo: desde lagunas tropicales de azul intenso, playas de arenas blancas, preciosas cascadas, vegetación exuberante y serenas montañas, hasta volcanes activos. Y por supuesto olas a todas horas. 

El Four Seasons Resort Maui es un 5 estrellas de precio prohibitivo solo para bolsillos muy solventes.

Sin embargo, el Hapuna Beach Prince Hotel es de precio más módico y tiene unas críticas excelentes.

lunes, 28 de julio de 2014

Cómo dormir en una suite en París y pagar lo que quieras (o puedas)

Cinco hoteles parisinos se suman a un modelo de negocio contra la crisis que nació en Estados Unidos. Así funciona 



¿Y si pudieras pagar lo que considerases justo por un hotel en el centro de París? Este arriesgado experimento es el que han puesto en marcha varios hoteles del a capital francesa durante la temporada alta. Un movimiento conocido como Payez ce que vous voulez (Paga lo que quieras), con el que esperan atraer más turistas a la ciudad. 

Un concepto que puso en marcha por primera vez Aldric Duval en la cafetería del hotel de tres estrellas Tour d’Auvergne, en el distrito de la Ópera. En vez cobrar a los clientes el precio que venía en la carta por las bebidas, optó por pedirles que pagasen el valor que creían merecían el servicio y la consumición. El éxito de su iniciativa le llevó a trasladarla al precio de las habitaciones del hotel, y ahora ha terminado por llamar la atención de varios hoteles repartidos por todo el territorio francés. 


En concreto, son cinco los hoteles del centro de París, como el Hotel Plaza Opera o The Villa Bohème, los que dejan que los clientes paguen lo que consideren justo por los servicios recibidos, entre el 21 de julio y el 10 de agosto. 

Duval define este tipo de operación como un «contrato de confianza», y lo cierto es que deja todo el poder a los huéspedes, que podrían incluso pagar solo un euro por una noche en una habitación doble en plena temporada alta. 

De hecho, la elección de las fechas es lo que más ha llamado la atención sobre esta actividad, que muchos hoteles en Cannes o Niza ya ponen en práctica durante la temporada de invierno. 

Promoción en tiempos de crisis 


Este modelo de negocio en el que el cliente decide cuánto quiere (o puede) pagar nació en la cadena de comida rápida Panera Bread, en Missouri (Estados Unidos). Sin embargo, se ha ido adaptando a otros sectores para atraer la clientela. 

Lo cierto es que Francia es el país más visitado del mundo (en torno a 83 millones de turistas cada año), y París su destino principal. Sin embargo, la imagen de «ciudad cara» puede alejar a potenciales visitantes, algo que se trata de evitar con iniciativas como esta. 

Por eso, iniciativas como ‘Payez ce que vous voulez’ intentan luchar contra esta idea y atraer a los clientes a sus establecimientos. De hecho, Duval afirmó que la primera idea fue ofrecer habitaciones gratis a las primeras quince personas que respondiesen correctamente a una pregunta colgada en su página web, pero decidió que dejar el precio final en manos del cliente era más divertido y enriquecedor para el establecimiento. Al menos, como crítica tras la estancia. 

Fuente: ABC

lunes, 21 de julio de 2014

Los 60 destinos vacacionales más baratos y más caros para este verano

El comparador de precios trivago.es publica un ranking de precios de destinos costeros españoles. Este estudio sirve como complemento al estudio tHPI, en el que se analizan mensualmente varias ciudades españolas y tiene como objetivo dar a conocer la situación en cuanto a tarifas de destinos de verano, ya que muchos usuarios siguen a la búsqueda del mejor precio y ofertas de última hora. 



El precio de corte del estudio es 107 euros, la media en España por noche de habitación doble. Cifra que delimita por debajo los 30 destinos vacacionales más económicos a los que viajar en julio y que supera las 30 localidades más caras del ranking. Un total de 60 destinos vacacionales de entre los más buscados para este mes. 

Los 30 destinos más económicos del estudio 


Entre los treinta destinos costeros por debajo de la media española, 107 euros, encontramos principalmente localidades de la costa norte, como Galicia, Cantabria o Asturias, aunque cabe destacar el destino canario de Puerto de la Cruz en Tenerife, el más barato de la lista con un precio medio por noche de 60 euros. 

Pese a todo entre los diez más económicos destacan destinos gallegos como Sanxenxo el segundo más barato (70€) o Ribadeo (79€); a los que se suman dos destinos cántabros con precios muy asequibles como Suances (70€) y Comillas (81€); y asturianos como Gijón (85€). Hay también varios andaluces como Carboneras (74€), Barbate (77€) o Matalascañas(80€). Se puede decir que estos son los destinos de costa más recomendables en lo que a precio se refiere, ya que todavía ofrecen importante disponibilidad para el mes de agosto. 


Los 30 destinos más caros del estudio 


La otra cara de la moneda son aquellos destinos que destacan por sus elevados precios, siendo Santa Eulalia en Ibiza el que puede salir más caro, con un precio medio por noche que puede llegar a alcanzar los 271 euros por noche. Le sigue La Manga en Murcia, dónde a estas alturas puede llegar a costar hasta 244 euros pasar la noche. Andalucía cuenta con tres destinos entre los 10 más caros de la lista como son Marbella (217€), Zahara de los Atunes (164€) o Roquetas de Mar (162€). Zonas como Cala Millor en Mallorca pueden costar hasta 171 euros noche, 170 euros dormir en Salou (Cataluña) o 177 euros en la localidad de Hondarribia en Euskadi. Sin olvidar dos destinos canarios tan populares como Maspalomas (183€) o Costa Adeje (180€). 


Fuente: Tecno Hotel

viernes, 18 de julio de 2014

Nueve imprescindibles para vivir un verano perfecto en el Algarve

¿Es posible distinguir el sueño de la vigilia? Pellízcate y toma nota, es una realidad. El sur de Potugal es todo un reino dedicado a los placeres de la vida. Además, la hospitalidad es una característica del pueblo portugués y en este paraíso tiene un valor añadido. Como prueba, hemos recogido nueve tips junto a fotos y vídeos para acercarte lo más posible a las puertas del Edén en la tierra. 


1. UNA LLEGADA POR TODO LO ALTO


Puedes aterrizar en el aeropuerto de Faro. Otra opción es tomar un vuelo hasta Lisboa o bien en AVE hasta Sevilla y luego un tren de línea regular hasta Huelva y, desde allí, puedes solicitar a tu hotel el servicio recogida o bien alquilar un coche. ¿Qué tal un chófer esperándonos en el aeropuerto con un Bentley reluciente? O mejor, ¿un helicóptero que te deje en pleno hotel? 

2. UN HOTEL PARA SENTIRSE COMO UN EMIR: VILA VITA PARC 


Una estancia en la suite Oasis Premium Rooftop Ocean, es un seguro de tranquilidad y relax. Las amenities del hotel son de la exclusiva Claus Porto, una marca familiar muy apreciada por Michelle Obama y Oprah Winfrey. Aquí sabes que todo se cuida con detalle.
Comienza el día desayunando un delicioso Pāo de Deus con vistas al Atlántico. Los jardines de la villa parecen cuidados por elfos (en la realidad, son mantenidos por más de 45 jardineros que además, tienen su propio vivero). En definitiva, todo está siempre impecable. El aroma de las flores de los limoneros, naranjos y por la noche, la Dama da Noite, largan su perfume embriagador. Las borboletas (mariposas) danzan por doquier junto a cisnes blancos, patos... que conviven en esta suerte de Edén. 


Salimos de este Edén del Algarve para fijar la atención en otros alojamientos de Vilamoura que pueden ofrecerte experiencias alternativas como son el Grande Real Santa Eulalia y, si tienes barco, te resultará práctico hospedarte en la Real Marina Residence en el puerto deportivo de Olhão o en Tivoli Marina Vilamoura. Si lo tuyo es el golf, tu hotel podría ser el nuevo Tivoli Victoria en Vilamoura. 


3. RELAJARSE EN UN SPA


Dentro del propio resort Vila Vita Parc hay espacio para el culmen del relax: el Vital Spa. Allí te recibirá Neli. Una de sus especialidades, el tratamiento Le Roi Salomon, con productos de la firma francesa La Sultana de Sabana con aroma de flor de loto. Es todo un viaje sensorial de cinco pasos. Otro hotel que cuenta con un spa estupendo es el Tivoli Victoria, situado en Vilamoura, con Elements Spa by Banyan Tree (la famosa marca tailandesa). 

4. LOS SABORES DE LA PLAYA LUSA


Si quieres una parada gastronómica sin despegarte de la arena de la playa, deberás hacer parada y fonda en Arte Nautica Beach. Elige una de las mesas con vistas al mar. Todo aquí está decorado con mimo sin olvidar dónde nos encontramos: caracoles y conchas rodeadas de sésamo pintado de negro sobre fino algodón. 

Entre otros aderezos, destaca el Piri-Piri casero, típico en todo Portugal (es más fuerte que el tabasco) y que suele utilizarlo para acompañar carnes estofadas. Deja que Felipe, el maître, te ofrezca el pescado del día, quizás una dorada o un carabinero, una combinación estupenda. Eso sí, el aperitivo deben ser las típicas Pataniscas de Bacalhau (bacalao, cebolla y perejil, todo empanado). El secreto tras esta sencilla receta es un bacalao pescado pocas horas antes y las expertas manos de Sao, la cocinera. Ella es de Angola, que fue colonia portuguesa, y escapó con ocho años de una larga y dura guerra civil que posteriormente dio lugar a la independencia del país. 


Para acompañar semejante manjar luso, una cerveza Super Bock, producto portugues. Por último, una tabla de quesos regionales: queso curado mixto, cabra de Sierra de la Estrella, oveja de Alentejo y oveja con cabra de Porto Alegre. De postre, no te pierdas el flan de huevo con naranja. Después de haber probado parte de Portugal, ya puedes rematar el menú con un augardente medronho (típico del Algarve hecho a partir de bayas) y, como último capricho, un expresso Delta, Diamante, que posee las mejores propiedades organolépticas, acompañado de un pastel de Belém. Sin lugar a dudas, esta es una experiencia inolvidable para los cinco sentidos. 


5. RESTAURANTES TRADICIONALES Y GOURMET 


En el Algarve comerás muy bien. Y punto. Según sean tu presupuesto y tus preferencias, tendrás mucho donde elegir. En cuanto a la cocina regional, en Sagres, moluscos, percebes y el pastel de miel; en Faro, arroz con almejas, sopas de pescado y, de postre, aquellos hechos con higos o almendras; Vilamoura es el destino perfecto para comer unas sardinas en un ambiente estupendo. Y, siempre que puedas, prueba el medronho, un licor típico hecho a base de la fermentación de bayas y el licor de higos. 

Nuestra recomendación TOP: Ocean. Sus dos estrellas Michelin avalan el trabajo culinario del austriaco Hans Neuner, chef que recoge Portugal y lo traslada como un Dios a la mesa. Pura alquimia en la cocina. En Ocean uno no come: vive una experiencia culinaria, servida de manera inigualable, sobre caracoles, conchas de nácar, coral, caucho y azulejos antiguos. Los vinos son excelentes, como el rosado Principal Tête de Cuvée, con un impacto aromático, fresco, de notable elegancia y complejidad. 

Recomendamos el rodaballo del Atlántico con espárragos blancos, pata negra, menta… acompalado con un Conceito Rita Ferreira Marques, Sauvignon Blanc 2.011, orgánico, herbáceo, picante, de grosellas y pomelo rosado: un sabor vintage. Tampoco puede faltar el rabo de ternera con apio, trufas de Périgord, y foie gras. ¿El acompañamiento? Un Château Barde-Haut 2.000 (de Bordeaux, Francia), un moderno St. Emilion, aromático y sexy creado por la renombrada familia vitivinícola, Garcin-Cathiard. 

Como punto y final, pídete un Madeira Banana, el postre, realizado con minuciosidad por la patissier de Hans. En la copa, un néctar de color ámbar. Se trata del aromático Excellent Moscatel Roxo de Casa Horácio Simòes (Setúbal, Portugal). 

Todo lo que se sirve en Ocean proviene de la Herdade dous Grous, la "tierra de las grullas". Se trata de un refugio de estilo tradicional de 700 hectáreas en la provincia de Alentejo. Este pintoresco reducto es el huerto del hotel Vila Vita Parc. Al salir de Ocean sólo cabe preguntarse, "¿para cuándo su tercera estrella Michelin?" Están en ello. Por último, una sorpresa: bombones caseros de chocolate servidos sobre un coral. 


6. MOMENTO PARA RELAJARSE EN LA PLAYA


La Praia dos Tremoços es una de las opciones playeras más naturales. Arena impecable y un mar transparente despertarán todos tus sentidos. El plan perfecto: llevar tu picnic personalizado y descansar la vista en el mar.

Otras playas que merecen un paseo y un baño son la Praia da Falésia, amplia playa de aguas cristalinas con restaurantes estupendos; Armação de Pêra, una playa extensa, de arena fina y cuya agua suele rondar los 23º. Aquí llegan valientes pescadores con todo tipo de pescados desde las nueve de la mañana. Imprescindible también darse un paseo por el Parque Natural de Ría Formosa en Vilamoura. En cambio, en Sagres, además de conocer sus leyendas, puedes hacer surf o animarte a explorar el mundo como lo hizo Enrique el Navegante. Sin necesidad de vivir aventuras, puedes contemplar la caída del sol desde los acantilados. 


7. SURCANDO LOS MARES DEL ALGARVE


Si eres un lobo de mar, lo suyo es llegar a la marina de Portimão. De camino, haz parada en las salinas de Estomba. Aquí, las bandas de pelícanos crean la sinfonía del lugar. Durante la travesía por estas aguas serás escoltado en proa por delfines. Divisarás playas vírgenes pero te recomendamos fondear en Ponta da Piedade. Además de las formaciones rocosas, que parecen haber sido colocadas por gigantes, en este viaje descubrirás las grutas con sus playas. Maravillado, es fácil imaginarse que, en otra época, por allí pasaron piratas y quizás aun este escondido algún tesoro. 


8. TIEMPO PARA EL TREKKING 


Si eres un amante de la naturaleza, disfruta de la Ría de Alvor. Una zona protegida para apreciar su flora y fauna donde se unen montes, laguna y mar. Tampoco debes perderte un paseo por Fóia en la sierra de Monchique, un reducto de paz estupendo para la práctica del senderismo. Puedes hacer un recorrido de 12 km. y llegar hasta el Percurso das Cascatas.


9. ACTIVIDADES CULTURALES DEL SUR PORTUGUÉS


Si te gusta el representativo azul portugués, déjate caer por Silves, una ciudad histórica. En Porches encontrarás una gran oferta de tiendas donde venden su reconocida cerámica. Ambos caminos para llegar a ellos son deliciosos, pasarás por tierras de cultivo con naranjos, almendros, algarrobos e higueras. En Faro, la capital del Algarve, conocerás su magnifico estuario, frecuentado por flamencos, y el barrio moro, judío, la catedral, el faro hasta restos romanos. No te pierdas una noche de fados en Casa Grande, un bar de vinos en una casa secular. 

Fuente: Traveler