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miércoles, 8 de octubre de 2014

El río subterráneo navegable más largo de Europa está en Castellón

A 20 minutos de la playa hay un tesoro de la naturaleza único: todavía no se conoce el final de la gruta ni el origen del río 



Las grutas de Sant Josep, en Castellón, esconden en su interior un tesoro: el río subterráneo más largo de Europa, oculto en una cueva natural de incomparable belleza. Aunque ninguna expedición ha conseguido hallar todavía el final de la gruta ni el origen del río, podemos visitar buena parte de este increíble paraje. El recorrido se divide en dos partes, la primera se realiza en barca y la segunda a pie, a través de una galería seca. La excursión se convierte en toda una aventura no apta para claustrofóbicos. 


Visitar las grutas de San José nos permite sumergirnos en las profundidades de la tierra y contemplar el espectáculo que el río ha creado a su antojo tras siglos de erosión. A cada paso que damos, las estalactitas y estalagmitas nos sorprenden con sus caprichosas formas. 


Recorrido.La visita tiene una duración de unos 45 minutos. Se realiza un recorrido en barca (zona azul) de casi 1.400 metros, y 255 mts. a pie por una galería seca (zona marrón). Existe un tramo de 1.932 mts. (zona roja) inaccesible al público. 


La historia. La Cavidad de les Coves de San Josep es conocida desde el Paleolítico Superior, hace unos 17.000 años, como lo demuestran los yacimientos arqueológicos encontrados en la boca de acceso. La proximidad de un poblado ibérico también nos indica que en esa época la cueva fue conocida y explorada, al igual que durante la larga dominación romana, a la vista de una lápida encontrada.... dedicada a Caio Cneo Craso, hijo del cónsul romano Marco Licinio Craso. En el año 1902 dos grupos de personas compitieron por ver quienes eran capaces de adentrarse más. Durante los siguientes años fue creciendo el interés por conocer con detalle la cueva. 

A pesar de las múltiples visitas de espeleólogos, no se conoce el origen del Río ni el final de la gruta. 

Tarifa, adultos: 10 euros. Niños, de 4 a 13 años, 5. 

Dónde. El río subterráneo de las Grutas de San José se encuentra situado en el Parque Natural de la Sierra de Espadán, en La Vall d'Uixó, en la provincia de Castellón. 

Fuente: ABC

martes, 30 de septiembre de 2014

Galifornia: parecidos razonables entre las dos costas oestes

Incrédulos: dícese de aquellos que tildan el noroeste de la península como un cubito de hielo donde no deja de llover. Galifornianos: dícese de aquellos que rompen con los tópicos y encuentran en Galicia el verano en todo su esplendor, en playas de bandera azul y paisajes paradisíacos. Y que sí, que el agua del Atlántico está helada y que si en Galicia tienen unos 70 términos para definir la lluvia “por algo será”. Pero quien avisa no es traidor: los veranillos del noroeste, son Galifornia pura.


 

PARASOL Y CREMA 


Freak-show a lo Venice Beach 


Al igual que Patti Smith le cantó a Redondo Beach y Coutney Love a Malibu, los Siniestro Total le cantaron a Samil (y a las Cíes). Y no, no es baladí. Las playas de Galicia son otra cosa: algunas más salvajes, casi metidas en el monte (o más bien, como recién salidas de él), otras más típicas y tópicas, como la de Samil en Vigo. La vida en la larga Samil (de casi dos kilómetros) gira en torno al paseo, con sus restaurantes, canchas de baloncesto, terrazas e incluso piscinas. Pero más allá de la mole de cemento (que ocupa unas antiguas dunas naturales...), tiene cierto encanto hortera, tan de merenderos a rebosar de gente, de vacaciones de otra época, de neveras repletas de tuppers, de esa playa de familia numerosa, de típico grupete de amigos ejercitándose sin camiseta en un gimnasio improvisado, echando la pachanga al sol o patinando en las pistas del otro lado del paseo. Es otro mundo. No muy diferente del freak show americano (y digo freak show con todo el 'agarimo') de playas como Venice. 


Playas salvajes a lo Big Sur 


Y luego tenemos las calitas, las playas salvajes, las escondidas entre pinares y carballeiras... Esas son las playas “más Big Sur californiano”, como los acantilados de la Costa da Morte. Esta tierra legendaria de mareas violentas se da un respiro en playas como O Rostro (¿quizás uno de los mejores atardeceres de la Comunidad?) o la de Carnota, siete kilómetros en donde encontramos dunas, marismas y un arenal con unas vistazas al Cabo Fisterra. 

Incluso existen playas que son obras de arte. Es el caso de Arealonga cuyo difícil acceso lleva a una recompensa mayor: la playa está situada junto al castro de Baroña, milenios de historia mezclados con torsos al sol. Esto es Galicia. La playa de las Catedrales es arte natural. Las formaciones rocosas invitan (con la marea baja) a pasear entre grutas, cavernas y galerías creadas por la erosión del bravo mar. 

La guapura continúa hacia el sur, hacia las Rías Baixas, con incontestables reinas de la belleza como Melide, dentro del espacio natural de Cabo Home, o la playa de Barra, recogida e íntima, perfecta para tomar el sol completamente desnudos. Pero además de los arenales, la costa gallega está para investigarla, cala a cala. 



Más allá de C(g)alifornia: el toque caribeño 


Las Islas Cíes y las Islas Ons, más que Galifornia son una suerte de Caribe gallego. Se merecen un punto y aparte: se merecen un par de días de exploración, caminata, playa y achicharramiento al sol. Aquí se encuentran las playas más bonitas (como Rodas o Nosa Señora en Cíes; Melide o Pereiro en Ons) aquí el sol pica hasta quemar y el agua congela hasta entumecer las articulaciones (qué se le va hacer, no podía ser perfecto). Recomendamos ser previsores en épocas veraniegas para reservar plaza en ambos cámpings. Pero más allá de playa, lo suyo es patearse las islas, observar la fauna y las vistas al Atlántico abierto o a las rías. Demasiado. 

FAUNA 


Para los noveles en el arte del playeo gallego, avisamos de la existencia de algún que otro ser marino puñetero. No se trata del tiburón blanco de las costas americanas (aunque dudas, "habelas haylas"). En Galicia son más de golfiños (delfines, pero de los otros 'golfiños' también hay) y de fanecas, unos pequeños peces con espinas venenosas en su cabeza que se esconden bajo la arena esperando a que un pie desnudo las pise. Escuece muchísimo. Llevad cangrejeras si el puesto de la Cruz Roja está lleno de bañistas cojos. Y cuidado con las gaviotas. Se han visto especímenes hiper-evolucionados capaces de robar el típico bocadillo de playa con pasmosa facilidad. De hecho, hay testigos de cómo no le hacen ascos ni al mismísimo papel de aluminio. Están organizadas. Se han especializado. Y hay que temerlas. 


DEL 'BEACH CLUB' AL CHIRINGUITO


Existe una leyenda en Galicia, la del 'lobishome', el hombre lobo que se transforma por las noches y recorre los pueblos buscando víctimas. No muy lejos de la realidad, las noches de Galicia transforman a cualquiera. La cultura del disfrute a la luz de la luna es otra cosa. En verano destacan las fiestas en la playa, los chiringuitos con vistas a las rías, los pueblos que se transforman en verano al igual que esos hombres-lobo. Es el caso de Bayona o Portonovo, conocidos por las discotecas que cierran sus puertas al amanecer. No podemos olvidarnos de mitos playeros como Playa Club en la mismísima Riazor, en la Coruña, o geniales lugares donde tomar un cóctel con la brisa atlántica de protagonista como La Vela o el Pénjamo (Vigo y Nigrán, respectivamente). 


ROAD TRIP


Por la costa, de Los Ángeles a San Francisco:


Hazte la ruta de las Rías Altas (de Ribadeo a la Coruña, por ejemplo, con paradas obligatorias en Viveiro y Ortigueira), o la de las Baixas (Muros, Rianxo, Vilagarcía, Cambados, Sanxenxo, Marín, Bueu, Cangas, Moaña, Vigo, Nigrán, Baiona...), playa a playa (y curva a curva). 

El interior, de Los Ángeles a Las Vegas: 


La diferencia es clara: en Galicia esto de los grandes páramos y desiertos no se estila. Tampoco se estila la palmera: se estila el pino, el carballo (incluso el eucalipto), las grandes fragas... No se estila el motel americano, se estila el hostal de pueblo, la casa de piedra, las poblaciones dispersas. Podríamos proponer miles (da para otro tema), pero os recomendamos un trekking hasta la cascada del río Toxa (Bandeira-Silleda), uno de los enclaves más bellos de Galicia, un paseo por el Bosque do Rexo (marcado por las obras de Agustín Ibarrola) o el recorrido de los molinos del Parque Natural del Río Barosa, entre Pontevedra y Caldas de Reis. 


EL ORANGE COUNTY DE LAS RÍAS BAIXAS 


Por tener, Galifornia tiene hasta su propio 'Orange County': la isla de Toralla en Vigo es un promontorio rocoso y privado, donde los grandes casuplones con piscina y con vistas al infinito de la ría (con las Cíes al frente) son los protagonistas. El acceso es solo para vecinos, pero podrás disfrutar de dos pequeños arenales protegidos por muros (más bien lo que protegen son las casas) bastante menos masificados que la playa del otro lado del puente, el Vao. 


LA ISLA-PRISIÓN 


Alcatraz-San Simón. Si San Francisco presume de destino morboso con la isla – prisión de Alcatraz, los gallegos también. Una antigua cárcel, que también fue horfanato y terminó siendo leprosería ocupaba la isla de San Simón: hoy en día, allí se celebra un festival muy riquiño y con mucho gusto (SinSal San Simón) con cartel secreto hasta el momento en que los artistas rasgan la guitarra. La historia de San Simón está tan llena de anécdotas como Galicia entera, con sus templarios, con su batalla de Rande, su invasión inglesa con el capitán Drake dando el grito de guerra, su uso como campo de concentración durante la Guerra Civil... Si a Alcatraz le han dedicado una serie, con San Simón se pueden hacer una saga entera.

SURF 


Hace unos años no existían escuelas de surf en Galicia. Pero sí surfistas que se subían a las tablas en las playas de Patos, Melide, Malpica, Doniños o Frouxeira. Hoy en día las playas se llenan de neoprenos, aletas, tablas de bodyboard, de kite surf y tablones. No es raro encontrarse con surfistas que se hacen la ruta luso-gallega subidos a una tabla y las escuelas de surf empiezan a hacer mella en los más pequeños. Es el caso de la escuela de la playa de Prado en Nigrán (donde el surfista profesional Gony Zubizarreta empezó a cabalgar las olas), la de la vecina Patos o la Oxigeno Surf School, gestionada por la Federación Galega de Sur en colaboracion con Glass Surf Clube. 


¿UN GOLDEN GATE GALLEGO?


Admitimos que esta afirmación puede estar provocada por un cóctel molotov de sensaciones: esa melancólica que invade a cualquiera que visite la Comunidad gallega y tenga que volver, al alejarse en tren o en coche de los paisajes gallegos y el ver cómo las rías y los montes escapardos se desvanecen dando paso a la meseta española... Vamos, la 'saudade' de toda la vida. ¿Es el Puente de Rande el Golden Gate del noroeste? Este puente 'atirantado' une Redondela con Moaña y su aspecto entre la 'brétema' (la niebla marina), puede ser algo así como una estampa sanfranciscana del Golden Gate. ¿Espejismo o realidad? Galifornia. 


FENÓMENO INSTAGRAM 


Que Galicia es Galifonia y California tiene algo de Galicia, no solo lo decimos nosotros: lo grita Instagram. Levantarse un día en la capital pisando cemento y ver estas fotografías de ese mal llamado noroeste lluvioso nuestro, es un zas-en-toda-la-boca. El mismo Zas! Que ha motivado el artículo. Échenle un ojo y pongan rumbo a Galifornia (con suerte, hará buen tiempo).

Fuente: Traveler

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Los castillos más bonitos de Europa

Los mejores castillos del mundo, o al menos los más bonitos, están en lugares increíbles. Encima de montañas, junto a lagos, en islas, rodeados de vegetación, se reflejan en el agua… y todos, por más diferentes que sean, tienen la capacidad de hacer soñar al que los visita. 


Si no tienes planes para tus vacaciones o necesitas ideas, ¿qué te parecería hacer una ruta en coche por los castillos más bonitos de Europa? Es una idea estupenda y una buena manera de disfrutar del tiempo libre. Así que sigue leyendo, porque aquí van 13 fortalezas, palacios y castillos que te darán ganas de salir volando. 


Castillo de Bran, Rumanía

 
Por si no fuera suficiente con sus tejados rojizos, la vegetación frondosa que lo rodea y un paisaje, nunca mejor dicho, de cuento, el Castillo de Bran está rodeado por un halo de misterio. Esta fortaleza medieval en Transilvania (Rumanía) es uno de los lugares más visitados del país por la leyenda que lo vincula al Conde Drácula. Realmente, este personaje histórico tenía su residencia en otra fortaleza, pero esto no ha impedido la gente lo siga llamando “El castillo de Drácula”. Así que no te asustes y déjate llevar por el encanto medieval de Bran. 


Castillo de Eilean Donan, Escocia, Reino Unido

 
Pese a su tamaño reducido, el castillo de Eilean Donan es el protagonista de muchísimas postales y fotografías que se hacen los turistas en Escocia. Construido sobre un islote y conectado con la tierra por un precioso puente de piedra, cuando la marea sube se refleja en el Loch Duich como si de un espejo se tratara. Su aspecto actual es fruto de la restauración a la que fue sometido por el clan MacRae a principios del siglo XX. Y es tan bonito que ha salido en varias películas de Hollywood como la mítica “Los Inmortales” o “Braveheart”. 


Alcázar de Segovia, España

 
Quien piense que en España no tenemos castillos de postal se equivoca, y mucho. El Alcázar de Segovia es la prueba que confirma que la península es tierra de fortalezas y palacios que no tienen nada que envidiarles a los de nuestros vecinos. Este monumento se alza sobre un cerro y domina el paisaje con elegancia. Y no es de extrañar que durante la Edad Media fuera la residencia favorita de los Reyes de Castilla. No te vayas sin visitar la Sala del Trono ni la de las Piñas. 


Castillo de Chillon, Suiza

 
A orillas del Lago Leman y en un entorno espectacular, el Castillo de Chillon hunde sus cimientos en un fuerte de la Edad del Bronce y lleva ocupado más de 10 siglos. Ha sido el hogar de varias casa reales y sirvió de inspiración al poeta inglés Lord Byron, con su aspecto de postal. Está muy cerca de la ciudad de Montreux y cualquier visita a esta fortaleza es como un viaje al medioevo. 


Castillo de Neuschwanstein, Alemania

 
El castillo de Neuschwanstein (significa “Nuevo Cisne de Piedra” en alemán) es famoso además de por ser la inspiración para el castillo de la Bella Durmiente de Disney, por ser el capricho de Luis II de Baviera, “el rey loco”. Pese a su aspecto medieval, es de finales del siglo XIX y su estilo a medio camino entre la fortaleza neo románica y el palacio neogótico es un delirio de torres y muros que se funden con las montañas y lagos que lo rodean. Está bastante cerca de Múnich, así que si estás por la zona no te lo pierdas. 


Castillo de Trakai, Lituania

 
Los castillos en el agua tienen una capacidad de fascinarnos infinita. El de Trakai, en Lituania, no podía ser menos, con su ubicación privilegiada en medio de un lago y rodeado por bosques. Esta fortaleza de ladrillo rojo sustituyó en el siglo XV al castillo original y durante años sufrió los azares del tiempo, la historia y las guerras… hasta que, finalmente, en el siglo XX se reconstruyó para darle la apariencia actual. Más bonito imposible. 


Castillo de Egeskov, Dinamarca

 
El castillo de Egeskov es la fortaleza renacentista mejor conservada de Europa y es una gema. Increíblemente hermoso por dentro y por fuera, se alza junto a un lago y la leyenda cuenta que para construir sus cimientos se necesitó un bosque entero de robles. Quizás por eso el nombre del castillo significa “Bosque de Robles” en danés). Sea como fuere, esta fortaleza de ladrillo rojo y torres cónicas parece que siempre esté posando para una foto. 


Castillo de Belmonte, Cuenca, España 


Elevada sobre el cerro de San Cristóbal a las afueras de la villa de Belmonte, esta fortaleza robusta controla el paisaje siempre dorado. Es singular por su excelente estado de conservación y porque su aspecto exterior sigue siendo casi el mismo que tenía cuando se construyó en la segunda mitad del siglo XV. El castillo de Belmonte es una fortaleza palacio que cualquiera debería explorar. Y más si tu visita coincide con laguna de sus recreaciones medievales o incluso con el Pasaje del Terror que lo toma algunos días de agosto. 


Castillo de Bodiam, Inglaterra, Reino Unido 


En los cuentos los castillos tienen un foso profundo lleno de agua y, a veces, cocodrilos. Y a juzgar por las fotos del Castillo de Bodiam, este podría ser perfectamente el escenario de nuestra historia favorita. Se trata de una fortaleza cuadrangular austera y capaz de ahuyentar al enemigo más pesado. Como en la mayoría de los casos, en el siglo XVI fue abandonado y se convirtió en una ruina hasta que Lord Curzon lo restauró y legó al National Trust en 1926. 


Castillo de Lichstenstein, Alemania 


El castillo de Lichstenstein, cerca de Stuttgart, es una preciosidad encaramada a una roca en los Montes Suabos. Lo que hoy podemos admirar, con su aspecto elegante y cuidado, es fruto de la reconstrucción neogótica sobre los restos de una fortaleza medieval que estaba en el mismo lugar. El nombre de Lichstenstein lo sacó el duque Guillermo de Urach de una novela romántica. Verlo en primavera es un espectáculo. 


Castillo de Chenonceau, Francia

 
El Valle del Loira es uno de los mejores lugares del mundo para ver castillos. Hay muchísimos y todos rivalizan en belleza, grandiosidad y, por supuesto, lujo. Pero nosotros esta vez nos decantamos por el castillo de Chenonceau. Lo único que queda de la fortificación medieval original es la Torre de los Marques, mientras que el resto se edificó a principios del siglo XVI en un estilo palaciego mucho más apropiados para los tiempos. El castillo de Chenonceau es conocido como “el castillo de las mujeres” por la huella que dejaron en él las nobles que lo construyeron, residieron en él o lo poseyeron como por ejemplo Diana de Poitiers, Luisa de Lorena-Vaudémont o la misma Catalina de Médicis. 


Castillo de Hohenwerfen, Austria

 
El castillo de Hohenwerfen también trepa por la montaña hasta situarse en su cima y, orgulloso, dominar la zona. Esta fortificación de grandes dimensiones está en la ribera del río Salzach, cerca de Salzburgo y sus orígenes se remontan al siglo XI como parte de la línea defensiva de esta zona de Austria. Está rodeado por los Alpes y parece inexpugnable. Tanto es así que se usó como cárcel. Hoy se puede visitar casi en su totalidad, incluida la cámara de tortura y su Museo de Marionetas. 


Ashford Castle, Irlanda

 
Este castillo medieval situado en el condado de Mayo en Irlanda es uno de los más bonitos de toda la Isla Esmeralda. La fortaleza, que es más un palacio que otra cosa, está a orillas del lago Corrib y se construyó en el siglo XIII para una familia anglonormanda. Ya en el siglo XVIII cayó en manos de los Guinness, que lo vendieron en 1945. En la actualidad el castillo de Ashford es un lugar de fantasía en el que puedes pasar una noche o más, ya que es un hotel de cinco estrellas de primer nivel. 


Fuente: Skyscanner

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Teruel insospechado: Siete cosas que no esperarías encontrarte

Tras años de justa y enternecedora reivindicación ya nos ha quedado claro que sí: Teruel existe. Pero una vez situado en el mapa ahora toca descubrirlo palmo a palmo y así hallar sorprendentes lugares que demuestran que esta provincia es aún una gran desconocida. Así que vayan tomando nota y sean los primeros de sus amigos en hacer un poco de aventura rural turolense. No se arrepentirán.


 

MODERNISMO ENTRE MUDÉJAR 


Es inevitable pensar en arte mudéjar cuando se habla de la capital. No en vano, la etiqueta ‘Patrimonio de la Humanidad’ se exhibe a cada paso y en cada monumento con orgullo y satisfacción, que para eso es su mayor activo. Sin embargo, entre tanta torre e iglesia de influencia árabe un estilo inesperado reclama la atención: el Modernismo. Y es que aquí se puso las botas el arquitecto tarraconense Pablo Monguió, uno de los máximos exponentes de este arte en España. Monguió se encargó de engalanar y diseñar las casas burguesas de hace un siglo creando maravillas como la Casa Ferrán, La Madrileña o la del Torico, una de las más destacadas de la ciudad. Esta alegría estilística se contagió al resto de la ciudad donde destaca ese híbrido modernista-neomudéjar que es la iglesia de Salvador de Villaespesa. 

LA MINA VISITABLE MÁS PROFUNDA 


Escucha tuvo su época de gloria cuando la minería y el carbón animaban la economía de toda la comarca. Ahora busca recordar todo aquello gracias a un museo minero situado en las viejas instalaciones que incluye la bajada a las galería, situadas a 200 metros lineales de profundidad, lo que las hacen únicas en España. Casco en la cabeza (como no podía ser de otro modo) se recorren los viejos ramales donde se reivindica la durísima vida del minero, se rememora la vida subterránea y se homenajea su trabajo y sus labores. Una especie de “madre mía cómo vivieron nuestros abuelos” la mar de entretenida en la que se aprende un poquito del carbón y del ámbar. 


DINOSAURIOS A CASCOPORRO 


Antes de que la Humanidad poblara esta región y se dedicara a cazar y a amar tontamente, por aquí pulularon los dinosaurios. Y parece que lo quisieron dejar claro dados los diferentes yacimientos, fósiles y atracciones que inundan la provincia con estos seres como principal reclamo. Todos estos puntos están vertebrados gracias la llamado Territorio Dinópolis y que tiene al parque temático como punto de partida con su museo, sus espectáculos y sus cines multisensoriales. Esta ruta llega a puntos de la provincia como Galve, donde se conoce al Aragosaurus, el único dinosaurio genuinamente español o a Riodeva, donde se encontró el reptil más grande de toda Europa. Por eso no es muy extraño encontrarse con un dinosaurio en la cuneta. Aunque carezcan de vida, siguen acongojando un poco. Maldito Spielberg. 


(PROBABLEMENTE) EL PUEBLO MÁS BONITO DE ESPAÑA 


Albarracín es uno de esos nombres que siempre vienen a la cabeza cuando se piensa en un pueblo bonito en España. Es justo. Sus ingredientes son definitivos: una panorámica de postal, sobredosis de piedras y tejas y monumentos en cada esquina. Esta perfecta mezcla le ha hecho plantearse concurrir a la elección de Patrimonio de la Humanidad, aunque aún no forma parte de la lista tentativa presentada por España. Logre o no logre este hito, Albarracín sí que puede presumir de estos argumentos que también incluyen casas colgantes, un conjunto catedralicio con palacio episcopal incluido y unas murallas plagadas de torres y coronadas por un castillo. 


UNAS ESTALACTITAS DE LO MÁS EXCÉNTRICAS


Las entrañas del bajo Aragón guardan un secreto espectacular. Las grutas de cristal, situadas en Molinos, además de las consiguientes estalactitas y estalagmitas también tiene excéntricas, una variedad de espeleotemas que destacan por sus colores y por sus formas. Además de los delirios kársticos que tango gustan a todas las edades, la cueva también es un importante yacimiento arqueológico donde se han encontrado desde restos cerámicos neolíticos hasta los restos del primer homínido de Aragón. 


LA NUEVA COMARCA RURAL-CHIC 


Se trata del Matarraña, una región con identidad propia que se vertebra en torno a este río. Turísticamente siempre ha sido un imán para urbanitas que buscaban las bellezas de pueblecitos como Calaceite o Valderrobres así como las excursioncitas naturales en su entorno. Pero a esto hay que sumarle la proliferación, en los últimos años, de hoteles con encanto y casas rurales que han sofisticado el concepto rural como es el caso de La Torre del Visco, Fábrica del Solfa, Mas de la Serra o el estupendo Consolación. Una generación espontánea nacida de la paz de estos lugares y de sus atractivos gastronómicos, que completan esta pequeña Toscana en el Bajo Aragón. 


EL CIRCUITO DE NORMAN FOSTER 


El complejo de Motorland Aragón, situado en Alcañiz, nació con la intención de no ser solo un lugar para un fin de semana. Por eso buscó crear un complejo en torno al motor que englobara todo tipo de actividades lúdicas y de ocio. Para el proyecto convocó un concurso internacional que ganó Fosters & Partners con un diseño que le ha colocado como el circuito más atractivo del país. Por eso, aunque repudies el olor a asfalto quemado y odies las concentraciones de moteros, este lugar es una interesante Meca del ocio aderezado por esa sensación de que está hecho con mimo, que está ‘bien rematado’.

Fuente: Traveler

miércoles, 10 de septiembre de 2014

10 pueblos costeros de España con mucho encanto

En la costa española quedan pueblecitos asomándose al mar que son una auténtica delicia: Cadaqués, Combarro, Cudillero…. Su encanto sobrevive como un eterno sueño de verano pese a los desmanes urbanísticos cometidos en el litoral desde hace décadas. Hoy queremos mostraros 10 pueblos costeros de España con mucho encanto; rincones que nos han ganado y que merece la pena visitar al menos una vez en la vida. 



CADAQUÉS (GIRONA) 


Un pueblo marcado por la figura del genio Salvador Dalí, que se retiró a la cala de Portlligat donde aún se puede visitar la casa en la que muchos años vivió con su amada Gala. Pero un pueblo con una entidad suficiente para estar dentro de la lista de los pueblos costeros más bellos de España. Sus callejuelas vestidas de blanco inmaculado se arremolinan por las cuestas para dirigirse hacia el mar. El corazón de Cap de Creus está lleno de romanticismo y proporciona durante el verano muy buenos momentos a sus visitantes que acaban prendados… y regresando. 


COMBARRO (PONTEVEDRA) 


Uno de los pueblos marineros por antonomasia de Galicia. Sus estrecheces acuden a bañarse la Ría de Pontevedra y el turismo de las Rías Bajas tiende a escogerlo como la localidad costera más bella de la zona. Razones no faltan. Su colección de hórreos y cruceiros de piedra le dan ese aire tan especial que posee. Aunque lo que acaba de conquistar a todo el mundo es una gastronomía colosal que ofrecen las pequeñas tabernas, siempre regada de los mejores vinos ribeiro y albariño. 


PEÑÍSCOLA (CASTELLÓN) 


En las costas castellonenses se erige un espléndido fortín templario en el que durante algún tiempo vivió el Papa Luna. Su historia es la de esas calles empedradas rodeadas de murallas y de casas pintadas en color blanco. Tiene el encanto suficiente para estar considerado como uno de los pueblos más bellos del Levante. Además posee inmensas playas, lo que le ha hecho expandirse y crecer hasta ser un referente del turismo vacacional. 


CUDILLERO (ASTURIAS) 


Encajonado en las montañas más verdes que se puedan encontrar, sus casas vestidas de colores se muestran colosales desde esa línea que lo separa del mar. Esta localidad asturiana está entre los pueblos más bellos de España (tengan costa o no) y bien merece andar y desandar esas cuestas (conocidas como las quebrantapiernas) en busca de detalles o perfiles distintos. Aunque es cierto que LA FOTO (así, con mayúsculas) se saca desde abajo. 


SAN VICENTE DE LA BARQUERA (CANTABRIA) 


Muchísimo antes de que Bustamante llorara en OT por su San Vicente de la Barquera querido, este era uno de los orgullos de Cantabria. Desde el Puente de la Maza o el castillo del Rey uno se da cuenta de que no sólo es una joya monumental sino también paisajística. Allá donde el río Escudo va a morir a la mar, los barcos de los pescadores muestran una quietud de postal en este bello pueblo de la costa cántabra. 


LASTRES (ASTURIAS) 


Otro de esos pueblitos de empinadas cuestas que asisten extasiados al espectáculo que les da el Cantábrico. Lastres tuvo la suerte (o desgracia, eso lo decidirán sus habitantes) de aparecer en la serie de televisión Doctor Mateo. Eso supuso un empujón a la llegada de turistas que vienen buscando el ficticeo San Martín del Sella y se encuentran con que el escenario desplegado es aún mejor del que desprenden sus pantallas planas. 


HONDARRIBIA (PAÍS VASCO) 


A un paso de Hendaya y, por tanto, del país vecino, la vieja Fuenterrabía (en euskera Hondarribia) asiste al último acto del río Bidasoa antes de desaparecer en el Mar Cantábrico. Una de las plazas fuertes del País Vasco tiene, entre sus muchas virtudes, unas casas señoriales de gran valor histórico-artístico, aunque las que se asoman en el puerto, con sus balcones de colores siempre floridos, son la estampa con mayor recorrido de este hermoso pueblo costero. 


TOSSA DE MAR (GIRONA)


Volvemos de nuevo a Gerona para hablar, esta vez, de uno de los estandartes que merecen, fuera de toda duda, estar en esta lista de pueblos costeros con encanto en España. Tossa es sin lugar a dudas el pueblo más bonito e interesante de esta zona sur de la Costa Brava. Una sorpresa para el visitante primerizo que se topa con La Vila Vella. Y es que la vieja puebla medieval se mantiene en un perfecto estado en un espolón de piedra que se adentra en el mar, rodeada casi por completo por una sólida muralla almenada. Es la única villa costera de la Edad Media que nos ha llegado casi intacta en toda Cataluña. 


ALTEA (ALICANTE) 


Las tejas azules y blancas de la Iglesia del Consuelo son uno de los emblemas no sólo de este bello pueblo alicantino sino de toda la Costa Blanca. Altea es una delicia para el paseante que busca perderse en sus empinados callejones de tiempos medievales o hacer algunas compras en sus muchas tiendas de artesanía que bien merecen se las eche un vistazo. Altea es un pueblo costero con encanto que nos regala un casco histórico bien conservado, unas cúpulas que rozan el mito y los secretos de sus noches blancas cuando la luna se posa en el horizonte iluminando el mar Mediterráneo. 


 TARIFA (CÁDIZ) 


El punto más meridional de la península ibérica corresponde a una de las poblaciones más hermosas de Andalucía. Y es que la línea que marca la división entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo tiene mucho de la fisionomía que le dieron los musulmanes en el que fue el inicio de un período en la península que duró casi ocho siglos. Los paisajes del tiempo han ido transformando el urbanismo árabe de Tarifa, las callejuelas frescas, la modorra de la siesta, el blanco desconchado de las paredes en un lugar irreal y casi mágico donde todo invita al paseo y la holganza. El viajero camina por el paseo de la Alameda o por los arrabales del castillo y parece llegarle un lento murmullo de voces y espadas. Es la historia, creando un nuevo paisaje urbano. 


Esta no es una lista excluyente sino una decena de las muchas maravillas con las que contamos en la costa española. Pero por supuesto hay más. ¿Nos ayudáis a complementar esta lista? ¿Cuál es ese o esos pueblos costeros con encanto que os han enamorado?

Fuente: Cadena SER

martes, 9 de septiembre de 2014

Escapadas rurales: 10 lugares estupendos en España

¿Sabías que no tienes que irte lejos para disfrutar de una escapada de fin de semana? Un descanso de la ciudad es más que imprescindible, así que hemos querido reunir algunos de los mejores rincones para relajarte.


Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Aragón

 
Es el segundo Parque Nacional más antiguo de España y si ha llegado a alcanzar la fama que tiene a día de hoy ha sido gracias al boca a boca de turistas, montañeros, naturalistas y científicos que han destacado la riqueza de éste paisaje de Huesca. ¡Escápate a respirar naturaleza a éste maravilloso lugar! 


Circo de Gredos, Castilla y León

 
Éste circo glaciar, es uno de los lugares más mágicos de la Sierra de Gredos, y se sitúa específicamente en el municipio de Navalperal de Tormes, en la provincia de Ávila. Hay una preciosa ruta para verlo que empieza desde el parking de la Plataforma de Gredos. ¡En menos de tres horas desde Madrid estás ahí! 

La Garrotxa, Cataluña

 
La comarca de la Garrotxa, en la provincia de Girona, es uno de los paisajes más inesperados de Cataluña. Desde el parque volcánico, con volcanes tan famosos como el de Croscat y el de Santa Margarida, al pueblo de Besalú y Olot, hasta el lago de Banyoles. Relájate y disfruta al máximo de la experiencia alojándote en una masía tradicional, como el de Mas Can Batlle, muy cerquita de Sant Pau o en el Hotel Can Blanc. Nuestra recomendación es que alquiles un coche en el aeropuerto de Girona para poder moverte a tu aire. 


Hoces del Duratón y Sepúlveda, Castilla y León 


Este Parque Natural es un entorno protegido que recorre las hoces del río en su tramo medio. Es una zona con una riqueza natural inmensa, especialmente en aves, pero también cultural, dónde destacan la ermita de San Frutos y el monasterio de Nuestra Señora de la Hoz, que se alzan en lo alto de los acantilados que rodean las hoces. Esta combinación, hace que sea un destino más que apetecible para una escapada barata en plena naturaleza. A hora y media de trayecto en coche desde la capital, puedes empezar tu paseo desde el pueblo de Sepúlveda, una auténtica joya histórica y gastronómica. Sí, ¡prepárate para uno de los mejores corderos asados que probarás jamás! 


Parques Naturales de Somiedo y Muniellos, Asturias

 
Aunque los parques estén algo apartados uno de otro, ambas son zonas muy especiales y conviene planear tu visita con antelación. El Parque de Somiedo, es un hayedo espectacular, en el que destaca el área del Bosque de la Enraimada, en Coto de Buenamadre. Es un sendero restringido, por lo que hay que mantenerse en silencio y no salirse del camino establecido. Por otro lado, la Reserva de Muniellos, tiene una especial protección por la riqueza ecológica del parque, por lo que su visita está controlada, de manera que sólo se admitan veinte personas diarias. Es necesario hacer una reserva previa, así que míralo de antemano. 


Roncesvalles, Navarra

 
Esta localidad situada en el pirineo navarro, es una de las principales paradas del Camino de Santiago. Un ejemplo excelente de arquitectura medieval con tesoros como el conjunto monumental de la Colegiata, antiguo hospital de peregrinos y la tumba del rey Sancho VII el Fuerte, lo que hacen del pueblo una atracción turística. Además, tienes una enorme oferta de exquisitas casas rurales donde alojarte en los alrededores como, la Casa Rural Enekoizar a 15 kilómetros de Roncesvalles o Binahia a 25 km. 

Astorga, Castilla y León 


En este caso, queremos empezar recomendando una casa de campo donde poder alojarte; El Viejo Molino Cela, es un alojamiento con una fascinante historia detrás, a las afueras de Astorga. Este antiguo molino, ha sido reconstruido utilizando muebles de la época, rescatados por ejemplo, de otras casas del estilo y destacan las impresionantes bañeras de mármol de las habitaciones. Astorga, históricamente ha ocupado un lugar muy importante desde la época de los romanos, siendo un campamento miliar, hasta en la Edad Media, con la Catedral por lo que el patrimonio histórico de la localidad es muy extensa. 


Cedeira, Galicia

 
Esta vez nos vamos a Coruña, específicamente al pueblo costero de Cedeira. Su tranquila playa, ideal para ir con niños porque no hay mucha gente y el oleaje del mar es suave y sus paseos hasta el puerto te conquistarán. Además, si quieres hacer de tu escapada la perfecta escapada rural, te recomendamos al menos una noche en la casa rural A Vía Láctea, ubicada en medio del bosque en Felgosas, a media hora de Cedeira. Disfruta de esta casona de piedra restaurada y sus instalaciones como la piscina interior climatizada. 

Sierra de Grazalema, Andalucía

 
¡Sorprendentemente es la zona que más lluvias registra en España! La Sierra adopta este nombre por el pueblo de Grazalema, en la provincia de Cádiz, donde podrás empezar tu escapada, ya que desde ahí salen muchas rutas y senderos que puedes hacer tanto andando como en bici. En estas rutas, asegúrate de visitar el Pinsapar, la Garganta Verde y el Salto del Cabrero. Y para pasar la noche, ¿qué te parece la Casa Rural Los Mirasoles en la localidad de El Gastor (a media hora de Grazalema)? Con vistas al pantano de Zahara-Gastor, rodeado de bosque, con barbacoa, piscina… Sí, sabemos que suena muy bien. 


“La Ruta de los 8 pueblos”, Comunidad Valenciana

 
La “ruta de los 8 pueblos” consiste en recorrer los ocho pequeños pueblitos que completan el Valle del Gallinero en Alicante. Un recorrido de 16 kilómetros a lo largo de este estrecho valle que empieza en Benirrama, pasando por Benialí, Benissivà, Benitaia, La Carroja, Llombai y Alpatró, y terminando en Benissili. Una de las mayores atracciones de la ruta son las fuentes y lavadoras de la época, convirtiéndose en una muestra ejemplar.

Fuente: Skyscanner