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lunes, 6 de octubre de 2014

Xi’an sin guerreros

Sí, fue el descubrimiento casual en 1974 de las 8000 estatuas de terracota lo que ha hecho que Xi’an sea conocida mundialmente, pero esta ciudad china tiene mucho más que ofrecer. Desentrañamos los atractivos por los que deberías conocerla más allá de la ineludible visita a los compañeros de ultratumba del primer emperador.


 

LA MURALLA


El tamaño y la solidez de su estructura hacen que nos inclinemos ante el poder de los emperadores chinos. Es de esos monumentos que nos transporta instantáneamente al pasado y el contundente recordatorio de la época en la que la mayor parte de las ciudades chinas estaban fortificadas (hoy es la única muralla intacta que se conserva y ayuda a hacernos una idea de lo que eran, por ejemplo, las de Pekín antes de que fuesen derribadas en los años 50). 

El recorrido por su perímetro –en bicicleta preferentemente porque 14 kilómetros cuestan lo suyo- deja sin aliento por la anchura y amplitud de la construcción. Asomándose a sus almenas, al atardecer, se asiste a la vida en los parques que la circundan (con chinos haciendo taichi, aerobic o baile), y comparar exterior e interior del perímetro amurallado nos proporciona una visión del pasado y presente de China, con los grandes centros comerciales y rascacielos desafiando la altura del centro histórico. El camino de la muralla es hoy la calle más despejada, agradable y con mejores vistas de la ciudad. 


LA TORRE DEL TAMBOR Y LA TORRE DE LA CAMPANA


Si la proverbial contaminación de Xi’an –últimamente más controlada– nos lo permite, las torres del tambor y de la campana asomarán saludándonos en el clásico eje norte-sur del centro de la ciudad –estructura urbana que se repite por todo el país–, aunque la del tambor esté un poco desviada hacia la izquierda. Marcaban el amanecer y el atardecer, y aún hoy sirven de referencia como centro de la ciudad –la de la campana– y acogen espectáculos en los que los tambores consiguen que te vibre hasta el estómago (obviamente, la del tambor). 


EL BARRIO MUSULMÁN


El hogar de la comunidad Hui en la ciudad es uno de esos amalgamas de la historia que nos vuelven locos porque por momentos te confunden sobre si estás en un zoco de Marrakech o en el corazón del norte de China. Si ya buena parte del país se nos aparece como un gigantesco bazar, estas callejuelas multiplican el efecto. Hay souvenirs de madera y de jade, juegos de palillos y tableros de mahjong, especies del oriente próximo y del lejano, sedas, frutos secos y mujeres con hiyab vendiendo el libro rojo de Mao en un contraste único e inolvidable. 


LA GASTRONOMÍA 


La pasta es, más que el arroz, el plato omnipresente de Xi’an, ya sea en fideos finos, gordos o anchos (delicioso el biang biang mian, una especie de sopa de fideos con carne y tomate). Se impone probar la comida callejera del barrio árabe, todo un ejemplo de food trucks fuera de toda sospecha de ser trendy. En estos puestos sirven pinchos de diversas procedencias, dulces que podrían ser libaneses, aparecen repentinos aromas a kebab, por todas partes se ofrece el pan relleno de cordero convertido en una especie de hamburguesa local y el caqui y la granada nos tientan en forma de pieza de fruta o de zumo recién exprimido. 


LA GRAN PAGODA DEL GANSO SALVAJE


Este edificio del siglo VII y los jardines que le rodean son ejemplo de la arquitectura de la dinastía Tang, la de los emperadores que dejaron una huella más profunda en la ciudad (su nombre es el reclamo para actuaciones de danzas clásicas y cenas-concierto). Su sobria estructura piramidal es también uno de los referentes de la expansión del budismo en China, al albergar una de las escuelas y centros de traducción de textos budistas más importantes del país, construida en torno al cuidado de los textos que el monje Xuanzang trajo de India. 


LA MEZQUITA


Entre el bullicio del barrio musulmán aparecen los muros de la tranquila mezquita de la ciudad, todavía en uso. Es un placer pasear por ella encontrando los elementos clave de los edificios musulmanes –el agua, los patios, las celosías- pero mezclados con las pagodas y estructuras chinas. Entre sus salas en las que se exhiben libros de estudio y fotografías de visitantes ilustres (familia real española incluida) se pasea entre los miembros de la comunicad musulmana local enfrascados en sus abluciones o atentos al minarete para llamar a oración, de silueta inconfundiblemente oriental. Una de esas visitas que te hacen ver lo volubles que pueden ser tus ideas sobre los países, las religiones y las fronteras.

 

Fuente: Traveler

miércoles, 1 de octubre de 2014

10 maravillas del mundo para tu lista de deseos

¿Un safari en Sudáfrica? ¿Una suite nupcial en las Seychelles? ¿O algo un poco más loco? ¿Adónde te gustaría ir? Hemos elegido 10 lugares excepcionales que tienes que visitar por lo menos una vez en la vida. ¿El año que viene quizá? 


1. Adršpach-Teplicei, República Checa

 
¿Tienes pensado viajar a Praga? Dedica un día a visitar el bonito a la vez que curioso Parque Nacional de las Rocas de Adršpach-Teplice. Los amantes de los saltos de roca en roca (sí, los hay) se volverán locos con las estrambóticas formaciones de arenisca, aunque también se pueden apreciar sin tener que despegar los pies del suelo. 


2. Monasterios de Meteora, Grecia 


Los Monasterios de Meteora son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Y la verdad es que estas increíbles construcciones de la región griega de Tesalia estilo nido de águila merecen con creces tal distinción. ¿Qué te parecería un rápel por estas pequeñinas? ¿Mejor no? A eso lo llamo yo sensatez. 


3. Salar de Uyuni, Bolivia

 
¿Sabías que el salar de Uyuni, en Bolivia, es el mayor desierto de sal del mundo? Vale, otra pregunta, ¿qué desiertos de sal conoces? Ahí le has dado, ¿eh? 


4. Cataratas del Niágara, Canadá

 
Le llega ahora el turno a una clásica maravilla del mundo: las imponentes Cataratas del Niágara. Aunque hemos puesto Canadá, lo cierto es que una de las tres cascadas que la forman, con el acertado nombre de Cataratas Estadounidenses, está en los Estados Unidos. Las otras dos, las cataratas Velo de la novia y las Herradura de caballo (o Canadienses), se encuentran con orgullo en la parte canadiense. 


5. Seljalandsfoss, Islandia

 
A escala ligeramente menor que las del Niágara, la cascada Seljalandsfoss, en Islandia, es aún más impresionante por sus características. Para disfrutar de unas vistas que no se suelen ver en los salvapantallas de los ordenadores, haz una excursión por detrás de esta belleza de sesenta metros de altura. Eso sí, asegúrate de llevar un buen impermeable. 


6. Bahía de Halong, Vietnam

 
Unas 1.600 islas e islotes salpican la bahía de Halong en un espectáculo de formas y siluetas surrealistas. Nadie vive en estas extrañas y maravillosas moles de calizas del golfo vietnamita de Tonkin porque son demasiado peligrosas. En pocas palabras, porque se hacen pedazos. La caliza no deja de erosionarse, formando un extravagante paisaje marítimo y terrestre de arcos, torres y cuevas. 


7. Aït-Ben-Haddou, Marruecos 


Es posible que reconozcas este lugar. Las ciudad fortificada de Aït-Ben-Haddou, entre el Sáhara y Marrakech, ha sido el set de rodaje estrella de un buen número de películas, como El hombre que pudo reinar, Gladiator, La Momia y La joya del Nilo. 


8. Ngorongoro, Tanzania

 
El que crea que el porte del flamenco (el ave) tiene algo que ver con el flamenco (la danza) no puede estar más equivocado. Y es que no hay más que ver a un flamenco (el ave) de verdad para darse cuenta de lo desgarbados que son los pobres. Para más inri, si los miras de cerca verás que además son bastante feos. Eso sí, hay literalmente millones de flamencos (el ave) en el Ngorongoro, en el Gran Valle del Rift, en el África oriental. Y cebras. 


9. Playa Whitehaven, Australia 


¡Guau! Considerada por muchos la mejor playa de Australia, Whitehaven es algo más tranquila que Bondi en plena temporada surfera. Es una de las muchas playas de aguas turquesas y arena blanca que hay en las islas Whitsunday, cubiertas de bosque tropical, en la costa de Queensland. 


10. Lago Kaindy, Kazajistán

 
Este tiene que ser uno de los lugares más raros del mundo. El bosque bajo el agua del lago Kaindy, en las montañas kazajas de Tian Shan, se formó después de que un terremoto provocase un desprendimiento de tierras que dio paso a este extravagante lugar, con árboles cubiertos por agua con una profundidad de hasta treinta metros. El submarinismo aquí es solo para los más atrevidos. 


Fuente: Skyscanner

jueves, 25 de septiembre de 2014

¡Géiser va!

¿Un mal día de trabajo? ¿Un disgusto? No pasa nada: hasta la madre naturaleza necesita desfogarse. A lo largo y ancho de su extensión, el planeta se toma respiros en forma de géiseres sorprendentes, desde los que invitan a un baño en los Andes hasta los que juegan con el hielo y el fuego en Islandia. Estos son algunos de los chorros de agua caliente más llamativos del mundo. 


01 Un bosque de columnas de vapor

GÉISERES DEL TATIO (CHILE) 



Al pensar en Sudamérica, siempre pensamos en los grandiosos picos de los Andes, pero poca gente sabe que esta colosal cordillera alberga el tercer mayor campo de géiseres del mundo y el que está a mayor altitud. Entre las nubes, a unos 4.300 metros sobre el nivel del mar, el campo del Tatio reúne 64 surtidores activos y un centenar de fumarolas efervescentes, en uno de los entornos más asombrosos del mundo. Ninguno erupciona a muchos metros de altura, pero los visitantes se quedan admirados al contemplar la enorme belleza de las numerosas columnas de vapor que se condensan en el aire glacial del amanecer. Los chorros de vapor se arremolinan y envuelven al visitante semejando una imagen del infierno, y todo ello en medio de un frío glacial y entre silbidos, como si fuera una reunión de teteras. Una red de fuentes termales, ideales para el baño, lo hacen aún más tentador. 

De San Pedro de Atacama salen circuitos a las 4.00 que recorren los 95 kilómetros de distancia. Hay que abrigarse y llevar una toalla. La administración de esta zona corre a cargo de los indígenas atacameños. También se puede alquilar un vehículo en San Pedro o en Calama. 

02 Un auténtico chorro de agua fría

GÉISER DE ANDERNACH (ALEMANIA)



Alemania es famosa por muchas cosas aunque no precisamente por sus géiseres. Pero los tópicos engañan porque aquí, concretamente en Aachen, están las fuentes termales más cálidas de la Europa continental, a unos abrasadores 74 grados. Otro hito: en la pequeña ciudad de Andernach, en la orilla derecha del Rin, provincia occidental de Renania-Palatinado, está el mayor géiser de agua fría del mundo, que se dispara inquebrantable hasta los 60 metros de altura gracias al dióxido de carbono y es una fuente de orgullo de los vecinos de Andernach. 

Desde Frankfurt hay trenes a Andernach (a 132 kilómetros) que siguen la ruta del Rin, una de las más bonitas de Alemania. 

03 Alivio para islas en tensión

GÉISER DE SHIKABE (JAPÓN) 



Japón está inundado de onsens, los tradicionales baños termales. Esta es una tierra geotérmica (las mismas fuerzas que hacen emerger las fuentes termales se manifiestan en forma de volcanes y terremotos), pero para ser una zona tan activa el número de géiseres es escaso; no más de cuatro. En el pueblo pesquero de Shikabe, en la esquina sureste de la prefectura de Hokkaido, hay un orificio pequeño y precioso a pocos metros de la orilla del mar, que erupciona cada diez minutos mientras los visitantes disfrutan en las fuentes termales aledañas. 

Shikabe está a 45 kilómetros de Hakodate, que tiene aeropuerto. El trayecto en tren dura una hora. 

04 País de géiseres

GÉISER POHUTU (NUEVA ZELANDA) 



Cuando los géiseres eran géiseres, Nueva Zelanda presumía de tener el mayor del mundo. El Waimangu tuvo una vida corta pero intensa: en solo cuatro años de actividad, a principios del siglo XX, arrojó chorros humeantes de hasta 300 metros de altura. Waimangu está a 20 minutos al sur de Rotorua y pasear por la zona permite ver espectaculares accidentes termales y volcánicos, como el Inferno Crater Lake, o el Frying Pan Lake, la mayor fuente termal del mundo. 

El país aún presume de tener casi el 10 por ciento de los chorros en activo del planeta (todo un récord para un país pequeño), y los mejores en el Valle Termal de Whakarewarewa. Esta zona geotérmica, cerca de Rotorua, reúne más de sesenta chimeneas, siete de ellas todavía en activo. El Pohutu es la joya de la corona y cada hora libera un feroz chorro de 30 metros. La zona es además uno de los principales centros de la cultura maorí. Los propios aldeanos maoríes son los encargados de guiar al viajero y hablarle de su forma de vida y del significado de las pozas burbujeantes, las terrazas de sílice y los géiseres que, aunque inaccesibles desde el pueblo, se ven fácilmente desde varios puntos estratégicos. 

Para acceder al Pohutu hay que ponerse en contacto con el Te Puia New Zealand Maori Arts and Crafts Institute, a las afueras de Rotorua. 

05 Un valle salvaje y explosivo

VALLE DE LOS GÉISERES (RUSIA)



Kamchatka es una península salvaje y aislada en el extremo este de Rusia, al norte de Japón y más cerca de Alaska que de Moscú. Se extiende a ambos lados del Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que da lugar a grandes berrinches tectónicos. El valle de los Géiseres, accesible solo en helicóptero, no se descubrió hasta 1941, pero es el segundo campo geotérmico más grande del mundo con más de noventa chorros en 6 kilómetros de desfiladero. Un signo de su inestabilidad es que en 2007 un deslizamiento de tierra cubrió dos tercios del valle: muchas chimeneas quedaron bloqueadas, pero no la mayor (Velikan, el gigante). 

El valle de los Géiseres forma parte de los volcanes de Kamchatka, protegidos por la Unesco. Se llega vía Petropavlovsk-Kamchatsky, la única ciudad en esta península salvaje. 

06 Termas entre leones y elefantes

LAGO BOGORIA (KENIA)



Leones, leopardos, elefantes, búfalos y rinocerontes son los auténticos protagonistas de Kenia. Sin duda, los safaris son un gran negocio, pero ¿conseguirán serlo también los circuitos de géiseres? En el valle del Rift de Kenia, al norte del ecuador, está el salado lago Bogoria, poco profundo y de 35 kilómetros de largo, en una zona de orígenes volcánicos. El lago alberga la población más grande del mundo de flamencos enanos y es el mejor rincón del país para ver al gran kudu, pero esta reserva protegida es además rica en géiseres. Se han localizado 18 chorros que, junto a numerosas fuentes termales, son famosos por sus propiedades terapéuticas. En las fuentes suele haber algún que otro turista keniata, pero muy pocos extranjeros llegan hasta aquí, lo que resulta muy placentero. Se puede explorar la reserva a pie o en bici, aunque es mejor mantenerse apartado de la pequeña población de búfalos. Hay que entrar en el parque por la puerta Loboi para llegar directamente hasta las fuentes termales. 

El lago Bogoria está 260 km al norte de Nairobi. En el Lake Bogoria Hotel se disfruta de las propiedades rejuvenecedoras de las aguas termales. 

07 Entre el hielo y el fuego

GEYSIR Y STROKKUR (ISLANDIA) 



En los albores del turismo de géiseres, quienes visitaban la atracción estrella de Islandia estimulaban las erupciones arrojando objetos extraños a la chimenea, y claro, el chorro que dio nombre a todos los géiseres enfermó. Las columnas se fueron reduciendo hasta que, en 1916, el Geysir dio su último estertor. Pero la actividad volcánica lo ha reavivado, aunque ahora Haukadalur tiene otro protagonista, su hermano menor, el Strokkur, que se ha convertido en una celebridad gracias a su actividad frecuente; erupciona cada ocho minutos, suficiente para evitar que los turistas impacientes lo obstruyan con porquerías. Los géiseres son solo una de las manifestaciones volcánicas: a veces el agua sale a la superficie en forma de manantiales, piscinas y ríos termales que se convierten en magníficas piscinas geotermales y spas. Los más bonitos son los baños naturales de Mytvan y la Laguna Azul. 

Los circuitos al Geysir forman parte de la ruta Golden Circle, junto a las cascadas de Gullfoss y al histórico Parlamento de Þingvellir. También es fácil llegar por tu cuenta en coche conduciendo 125 kilómetros desde Reikiavik. 

08 Géiseres salvajes

PANGALU (PAPÚA NUEVA GUINEA) 



¿Cuál es la capital de Papúa Nueva Guinea? Buena pregunta. Pocos países resultan todavía tan desconocidos como este, un estado poco desarrollado y uno de los últimos rincones por explorar. Pertenece también al Cinturón de Fuego del Pacífico, donde las erupciones volcánicas, los terremotos y los tsunamis son frecuentes. Sí, también hay géiseres. A mitad de camino por el lado este de la península de Willaumez, en la céntrica isla de Nueva Bretaña, el campo geotérmico de Pangalu exige algo de esfuerzo para llegar, pero hay una buena recompensa en forma de fuentes termales, pozas hirvientes, fumarolas, pozas de lodo y un montón de pequeños géiseres. 

La capital de Papúa Nueva Guinea es Port Moresby. Las islas tienen un clima tropical, pero de mayo y octubre se considera estación seca. 

09 Los géiseres del oso Yogui

STEAMBOAT (YELLOWSTONE, EE UU) 



En realidad, el famoso parque nacional de Yellowstone está en la caldera de un súper volcán, lo que le da una ventaja cuando se trata de grandeza geotérmica. Alberga alrededor del 50% de los géiseres activos del mundo, entre ellos algunos de los más famosos, como el fiable Old Faithful, y también el más grande, Steamboat, aparentemente amable y ubicado en la cuenca del géiser Norris. Aunque lanza chorros de hasta 90 metros, no erupciona con mucha frecuencia, pues entre un gran chorro y otro pueden llegar a transcurrir cincuenta años; tampoco pueden predecirse erupciones menores. Se encuentran en la Upper Geyser Basin, la mayor densidad de fenómenos geotérmicos del parque. Algunos preciosos como el Grand Prismatic Spring, la fuente termal más bonita, están en la Midway Geyser Basin. 

Yellowstone abre todo el año. En temporada alta se llena; en otoño hay menos gente, pero puede nevar, y mucho. 

10 Los inalcanzables

TRITÓN (LUNA DE NEPTUNO) 



Está a más de cuatro mil millones de kilómetros de la Tierra, no es fácil llegar, pero Tritón, la luna de Neptuno, despide ráfagas tremendas, como las de un reactor. En 1989, la misión espacial Voyager 2 captó imágenes de plumas gaseosas de nitrógeno lanzadas a más de ocho kilómetros de la superficie que arrojaban residuos de polvo a más de 150 kilómetros de distancia; el géiser más grande de nuestro planeta, el extinto Waimangu (Nueva Zelanda), subía a 300 metros. Más cerca de casa, los científicos creen que en Marte hay erupciones similares, pero nadie las ha visto. Solo hay que presentarse voluntario a la NASA para ser el primero. Hasta entonces, se puede hacer un circuito guiado por algún observatorio importante, como los de Paranal o La Silla en Chile (www.eso.org) o como lo más cercanos de Calar Alto, en Almería, Roque de los Muchachos, en La Palma, el observatorio del Teide en Tenerife o el de Sierra Nevada, en Granada.

Fuente: El Viajero

lunes, 22 de septiembre de 2014

Las ciudades más coloridas del Mundo

Hay ciudades discretas, veladas por un hilo de niebla, de las que es fácil querer huir. Y luego están las ciudades bulliciosa y con mucho carácter. Coloreadas, pintorescas, de mente abierta y siempre muy llamativas.


1. ISLA DE BURANO - VENECIA 

 
Se llega (¡cómo no!) desde el agua y nada más poner los pies en la tierra estarás en la isla con más colores del mundo, a tan sólo 40 minutos de Venecia. Burano es una delicia de pinceladas de color y sombras en tonos vibrantes y luminosos. La leyenda cuenta que las casas estaban pintadas con colores brillantes para que los pescadores de la laguna reconocieran su propia casa en los días de niebla. Los destellos de azul y púrpura contrastan con el blanco puro de los encajes de las mujeres del lugar. Tómate un respiro en la plaza Galuppi, camina a lo largo de los canales y saluda a la isla de los mil colores. ¡Querrás volver! 


2. LONGYARBYEN - SVALBARD - NORUEGA

 
En las tierras árticas de Noruega, y en concreto en Longyarbyen, hay un grupo de casas "pop" que destacan sobre un paisaje de un blanco cegador. La capital de la isla de Svalbard es un pueblo pequeño que te sorprenderá por la belleza del entorno y los fabulosos colores de las casas que rompen con la monotonía nívea del hielo infinito. ¿Dónde, si no aquí, se podría apreciar la belleza de los colores brillantes? Anímate y visita el lugar. 


3. BUENOS AIRES - ARGENTINA

 
Al sureste de Buenos Aires se puede ver el “museo al aire libre” de La Boca, el barrio comercial desarrollado entorno al puerto de la ciudad, lugar de llegada de los inmigrantes italianos y españoles. Da un paseo a lo largo del Caminito, una calle peatonal muy colorida y animada por murales y grafitis de muchos artistas locales. Déjate seducir por el ambiente de otra época que reina aquí: el olor del café, las notas de un tango en la distancia y la vivacidad de la vida cotidiana que dan vida a la calle. ¿Quién querría irse? 


4. JODHPUR - INDIA

 
Si estás planeando un viaje a la India, uno de los lugares en los que te dejarás un trocito de corazón es Jodhpur. La “ciudad azul” es un castillo de encaramadas y callejones y patios interminables. El color azul profundo que colorea las casas locales identificaba hace tiempo las casas de los miembros de la casta de los brahmanes. Del azul intenso al índigo o al cobalto, es una inmersión en una cultura tan lejana y misteriosa como fascinante. ¿Te animas? 


5. ST JOHN'S - CANADÁ

 
El centro de esta ciudad en la isla de Terranova, en Canadá, ha recibido el apodo de “Jellybean Row”, lo que vendría a significar “la hilera de casas de gominola”. Y, francamente, no hace falta explicar el porqué de este nombre. Tal y como pasa en Burano, las casas se pintaron de colores vivos para que los pescadores pudieran divisar sus hogares desde el mar. Recuerda un poco a San Francisco, pero tiene un carácter propio, alegre y desenfadado. 


6. MANAROLA – ITALIA

 
La belleza de Cinque Terre no se discute, ni tampoco la sorprendente variedad de colores de sus casas de campo con vistas al mar. Manarola es una aldea de la ciudad de Riomaggiore y con sus callejuelas estrechas, vistosos edificios, la Vida Belvedere y su bajada al mar es una pequeña joya que se tiene que visitar por lo menos una vez en la vida. Y sí, es una de las ciudades con más colores del mundo. Así que aprovecha y escápate unos días. 


7. WROCKLAW – POLONIA

 
Una de las ciudades más características y coloreadas de Europa, con hileras de casas de colores con el techo inclinado que animan el centro de la ciudad. Wroclaw es una ciudad joven, la Polonia más alegre y creativa. El espíritu de los estudiantes se refleja en los toques vibrantes de color que iluminan el centro histórico en una hilera de tonos brillantes y pastel.


8. ESTOCOLMO - SUECIA

 
La fría Suecia sabe cómo calentar los corazones de los turistas que visitan la capital. En Gamla Stan, en la plaza de Stortoget tendrás que hacerte la foto de rigor. En el corazón del casco antiguo de Estocolmo, a pocos pasos del Palacio Real, las imponentes fachadas de colores de los edificios son un espectáculo para la vista. Ocre, rojo, verde… es una explosión de tonos vivos que seguro que ayuda a soportar mejor los rigores del largo invierno. 


9. PROCIDA - ITALIA 


Esta isla volcánica, la más pequeña de Ischia y Capri, tiene un encanto único e inigualable. Procida ha conservado su espíritu salvaje y más auténtico. Villas, casas e iglesias para enmarcar en un pueblo maravilloso con unas vistas increíbles. Hogares en tonos pastel que se reflejan en las aguas cristalinas… 


10. BRISTOL - REINO UNIDO 

 
Por tamaño, es la octava ciudad del Reino Unido. Pero quizás es más famosa por la variedad de colores que distingue a las viviendas locales. Casas adosadas y georgianas que van del azul al rojo, para luego pasar al verde y animar el barrio de Clifton. Los colores brillantes contrastan entre ellos en una combinación de diseño y tonos vistosos que te harán frotarte los ojos durante horas. 


Fuente: Skyscanner

viernes, 19 de septiembre de 2014

10 viajes por carretera épicos

Ya sea conduciendo un Chevrolet clásico por una autopista americana como explorando la naturaleza salvaje de África en un 4x4, un viaje por carretera es una de las mejores maneras de viajar. ¿Hay algo mejor que ponerte al volante con tan sólo un mapa y buena música? Te traemos algunos de los mejores viajes en coche del mundo. 


1. Seward Highway, Estados Unidos

 
Atraviesa Alaska cruzando esta carretera de más de 200 kilómetros de densos bosques alpinos, fiordos y glaciares desde la ciudad más al norte de los Estados Unidos, Anchorage, hasta el pequeño pueblo de Seward, hogar del único puerto sin hielo del estado. La ruta es famosa por las vistas de las mareas de Turnagain, que a veces pueden ser un muro de agua de más de 3 metros que se divisa en varios puntos de la carretera. 


2. Highway 61, Estados Unidos 


Esta ruta tiene alma. A menudo conocida como una peregrinación más que un viaje por carretera, los 2.200 kilómetros de esta vía cruzan la zona de los Estados Unidos en la que nació la música Blues, desde Luisiana, Nueva Orleans, Wyoming, en Minnesota. Conduce por la tierra donde B. B. King, Bob Dylan, Muddy Waters y Jimmy Reed hicieron música y párate en el cruce de carreteras de Clarksdale, donde según cuenta la leyenda, Robert Johnston vendió su alma al diablo a cambio de dominar el Blues. 


3. Pacific Coast Highway, Estados Unidos 


Alquila un coche clásico americano y conduce entre San Diego y Seattle, atravesando tres estados y parando en lugares tan increíbles como San Francisco o la mítica Los Ángeles en California. Es el viaje por carretera más típicos de Estados Unidos, con el Océano Pacífico como telón de fondo durante la travesía. 


4. Ruta Bollenstreek, Países Bajos

 
Campos que son como el arcoíris se recortan frente al cielo azul. La holandesa Ruta Bollenstreek es una de las carreteras más bonitas del mundo. Los tulipanes florecen entre Abril y Mayo y transforman el paisaje en líneas de colores vibrantes. Esta ruta está sembrada de pueblecitos monos en los que se subastan flores, por si te quieres llevar un suvenir único. 


5. La Costa de los Esqueletos, Namibia

 
Localmente conocida como “la tierra que Dios creó enfadado”, la Costa de los Esqueletos de Namibia es un paisaje de dunas yermo e increíblemente hermoso en el que abundan los esqueletos de ballenas y los restos de naufragios de la época en la que la industria ballenera floreció aquí. Alquila un 4x4 y conduce por este paisaje hostil mientras su luz te seduce. 


6. Carretera del Karakórum, China y Pakistán

 
Parte de la famosa Ruta de la Seda por la que se movían los comerciantes hace muchos años, la carretera del Karakórum que conecta China con la vecina Pakistán es la carretera pavimentada más alto del mundo. Viaja a través de una tierra de montañas cubiertas de nieve y valles profundos, donde las comunidades rurales tienen una gran vida cultural. Por la noche no te pierdas los cielos estrellados más claros que nunca verás. 


7. Ruta 40, Argentina

 
Con casi 4.900 kilómetros de longitud, en paralelo a los Andes y cruzando toda la longitud de este larguísimo país, la Ruta 40 es la mejor manera de disfrutar de la diversidad paisajística de Argentina. De camino, déjate sorprender por los viñedos que cubren montañas, las salinas y la típica señal de “Cuidado, Llamas”. 


8. Carretera del Atlántico, Noruega

 
Este viaje te llevará por carreteras en zigzag y puentes que atraviesan los fiordos de Noruega y se acercan peligrosamente al mar. A lo largo de poco más de 8 kilómetros podrás ver algunos de los paisajes más bonitos de Noruega y, si hace bueno, este es el mejor lugar para ver ballenas y focas. 


9. Avenida de los Baobabs, Madagascar

 
Conduce a la sombra de los famosos (y muy mágicos) baobabs que flanquean esta carretera de tierra en la isla de Madagascar, en el Océano Índico. Estos árboles majestuosos pueden alcanzar alturas de 30 metros, y algunos tienen más de 800 años. ¡Ahí es nada! 


10. Carretera Romántica, Alemania

 
Esta ruta por el sur de Alemania pasa por algunos de los pueblos y castillos más bonitos de Alemania, que parecen sacados de una película de Disney. Algunas atracciones te parecerán algo horteras o demasiado turísticas, pero eso no quita que esta zona sea preciosa y esté llena de encanto. Esta carretera se creó después de la II Guerra Mundial precisamente para atraer el turismo de vuelta a Baviera. 


Fuente: Skyscanner