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martes, 23 de septiembre de 2014

Diez motivos para redescubrir la isla de Capri

Pocos lugares resultan tan evocadores como Capri, una diminuta isla en la bahía de Nápoles, refugio de artistas, intelectuales y estrellas de Hollywood, que constituyó el centro de la 'dolce vita' en los años 60 y 70.


 

Dicen que fue precisamente aquí donde Ulises logró eludir el seductor pero mortal canto de las sirenas. Aquí vivió en los años 50 el poeta chileno Pablo Neruda, estancia que más tarde inspiraría la película “El Cartero de Neruda” y aquí donde el yate “Cristina” fondeaba para que Jacky Onassis pudiera comprarse los pantalones que ella misma haría famosos en el mundo entero. Corrían los anos 60 y un joven cantante francés, Hervé Vilard, triunfaba con su canción Capri, c’est fini, una canción de desamor en la isla más romántica del Mediterráneo. 

Hoy, Capri es una isla sobreexplotada donde cada día llegan hordas de turistas buscando el glamour y la belleza natural tantas veces prometida por fotografías que muestran rincones de ensueño, grutas de colores azules y verdes profundos y jardines con olor a limoneros y enebro. Pero lo cierto es que llegando a Capri, uno se siente más cercano a una oveja en un rebaño que propiamente de la jet set, por no hablar de los precios elevadísimos y de las maneras no siempre correctas de quienes saben que de todas formas el turismo nunca faltará. En ese momento uno se pregunta: Capri, c’est fini? o Capri, ¿se ha acabado?. Pero no, ce n’est pas fini, pese a todo Capri sigue convenciéndonos que los lugares mágicos existen. Y aunque habría muchas, aquí tienes 10 razones que te lo demostrarán: 


1. LA PIAZZETTA 


El lugar para tomarse un cappuccino o un Martini Después de una larga espera bajo un sol abrasador conseguimos hacernos con un sitio en el funicular que asciende desde la Marina Grande hasta la ciudad de Capri, colgada en los acantilados. Aquí descubrimos la Piazza Umberto I, más conocida como Piazzetta, una pequeña y encantadora plaza coronada por la Torre del Reloj cuyas campanas doblan cada hora. El suelo es de piedra volcánica y sus paredes están encaladas en tonos amarillos y blancos. En los bulliciosos cafés se mezclan los acalorados visitantes de un día con vestimenta deportiva y los glamurosos residentes vistiendo sandalias de pedrería y túnicas étnicas. ¿El plan perfecto? Sentarse en alguno de los cafés, preferentemente en el Café Tiberio, para tomarse un cappuccino o un Martini mientras se contempla el ir y venir de la curiosa paleta de personajes. 

2. LA PARISIENNE

 
Copiar los pantalones de la mítica Jacky Kennedy Onassis. Ambiente de casa de costura de los años 50 para este lugar de culto, donde Jacky O se hacia a medida los pantalones que hoy llevan su nombre. “Pedía seis pares al mismo tiempo, todos en blanco”, cuenta Francesca Settanni, a cuya familia pertenece después de mucho tiempo el insigne establecimiento. Imperdible probarse unos y sentirse súper glamurosa durante unos instantes (Piazza Umberto, 1er, 7 +39 081 837 02 82). 


3. CANFORA

 
Hacerse unas sandalias a medida. María Callas o Grace Kelly eran asiduas de este lugar donde Amadeo Canfora hace como nadie las icónicas sandalias “Capri”, adornándolas con piedras o corales. No te pierdas el minucioso proceso de los artesanos trabajando con el cuero o insertando las piedras. Imposible no encontrar las nuestras entre los numerosos modelos alineados en las estanterías. Incluso, puedes hacerte con unas del modelo “Jacky Kennedy” al precio de 280,00 €, una creación en honor a la diva de Capri (Via Camarelle, 3). 

4. VILLA JOVIS


Rememorar las fiestas del Emperador Tiberio. Dicen que el emperador Augusto se sintió completamente cautivado la primera vez que desembarco en Capri y por ello ordenó construir al menos 12 lujosos palacios y villas. Su hijo Tiberio heredo esta pasión pasando largas temporadas en la isla. De entre todos los palacios, el mayor y más conocido, Villa Jovis (hoy en ruinas) es donde Tiberio se entregaba con delirio de libertino a sus famosas orgias y fiestas. Al final de la avenida que conduce a la villa se encuentra el famoso “Salto di Tiberio”, un precipicio situado a 292 metros del mar y que según la leyenda, era el lugar utilizado por el emperador para lanzar a los sirvientes desobedientes y a sus enemigos. 


5. LA FONTELINA 


Comer donde las estrellas. “Desde 1949 pan, mar y amor enfrente de las Faraglioni” es la consigna de uno de los restaurantes más famosos de la isla. Frecuentado un día por Brigitte Bardot, Sophia Loren o Clark Gable, La Fontelina es todavía hoy uno de los preferidos de la “gente guapa” de Capri, que viene aquí a disfrutar de las impresionantes panorámicas pero también de unos buenos “spaghetti con le vongole”. El restaurante se sitúa enfrente de las Faraglioni, las tres formaciones rocosas de grandes dimensiones (entre 80 y 100 metros) que constituyen una de las imágenes mas memorables de la isla y donde Augusto y después su hijo Tiberio, subyugados por su belleza, decidieron instalarse hace más de 2000 años. Pero fue mucho más tarde, en 1949, cuando Lucia Fiorentino Y Peppino Arcucci, seducidos por el lugar, abrieron un pequeño restaurante. En 1960, al tiempo que la jet set internacional descubre Capri, la Fontelina se convierte en un lugar de referencia por sus sublimes vistas pero también por su cuidada cocina (Via Faraglioni 2 +39 081 837 08 45).

6. LABORATORIO

 
Comprar el estilo «Capri». Hace 3 años Michele Esposito dejaba Paul Smith para lanzar su propia marca en Capri. El estilo: “chic” de los años 50 con un toque étnico. Todo aquí es absolutamente irresistible, desde las cestas con asas de cocodrilo hasta ropa impresa con imágenes antiguas de la isla. ¿Dónde esta mi tarjeta de crédito? Via Ignazio Cerio, 6 

7. VILLA MALAPARTE

 
Descubrimiento fantástico tras la caminata. Decía el escritor Curzio Malaparte que “ ningún lugar ofrece una perspectiva tal del horizonte, una profundidad tan grande de sentimientos”. Esta obra arquitectónica moderna atribuida a su propio dueño, el nombrado Curzio Malaparte, se erige en uno de los más bellos parajes del mundo, en un costado de un acantilado al este de Capri, a 32 metros por encima del Mediterráneo. Este edificio de formas imposibles, que surge de forma inesperada tras una caminata a pié de una hora y media desde la Piazzetta a través de sinuosos senderos, es un paralelepípedo de albañilería roja entallada por una monumental escalera en pirámide invertida que conduce a una cubierta plana-solárium. La Casa Malaparte es actualmente un lugar de estudio para arquitectos y aficionados del mundo entero. Algunos eventos culturales se celebran habitualmente en ella. Consulta la agenda de la ciudad y quizás con un poco de suerte podrás entrar y no solo ver de lejos esta maravilla arquitectónica. 


8. CARTHUSIA 


Dejarse embriagar por los aromas de Capri Pasar por delante de la puerta de una de sus tiendas es embriagarse de un irresistible perfume mediterráneo de notas de limón y enebro. Imposible no cruzar el umbral de la puerta para adentrarse en el fantástico universo de Carthusia. Cuenta la leyenda que en el siglo XIV el prior del monasterio de los Cartujos de St James se vio sorprendido ante la inesperada llegada de la Reina Juana de Anjou a la isla. No sabiendo como agasajar a la reina, el padre improvisó un ramo de flores con especies típicas de la isla. Estas permanecieron varios días en agua y cuando el padre fue a retirarla se quedó maravillado ante el misterioso aroma que desprendía. El religioso continuó haciendo pruebas y afinando la técnica hasta dar con la fórmula del exquisito y misterioso perfume de Capri: Garofilium Silvestre Caprese. Así comienza la historia de Carthusia aunque tuvieron que pasar cinco siglos hasta que el mismísimo Papa permitiera desvelar la formula a un alquimista quién comenzó a comercializar los perfumes. Hoy Carthusia sigue realizando sus fragancias siguiendo el método tradicional descubierto por el prior del monasterio y utilizando materias primas originarias de la isla. Nuestros preferidos: Caprissimo y Aria de Capri (Via Federico Serena 28). 

9. LA CONCHINGLIA 


La Conchinglia es la Librería de los Tesoros. No puedo evitarlo, las librerías me fascinan, sobre todo como ésta, repleta de joyas. Aquí podrás encontrar centenares de libros escritos sobre la isla, desde Homero hasta Marguerite Yourcenar. Echa un vistazo a su colección de pintura de postales antiguas de la isla y sus de pinturas del siglo XIX y XX, todas sobre Capri (Via Le Botteghe, 12). 


10. LA LUNA EN CAPRI 


“Verlo para creerlo”. Sus residentes dicen que Capri es en realidad, mucho mejor por la noche, cuando los turistas casuales desaparecen y deviene el paraíso natural tranquilo y hedónico que es en realidad. Por eso, si visitas Capri, pasa allí al menos una noche, para ver en su famosa bahía el reflejo de la luna que describiera de esta forma Míster Swarovski: “Sale de las Faraglioni y poco a poco se va transformando de amarillo, en naranja pálido hasta llegar a un blanco, blanquísimo; hay que verlo para creerlo”. Y desde luego él de cosas brillantes sabe mucho.


Fuente: Traveler

viernes, 5 de septiembre de 2014

Las 10 playas más hermosas de la Costa Brava

La Costa Brava se extiende por el litoral del norte de Cataluña en la provincia de Girona desde Blanes hasta la frontera con Francia. Hablar de la Costa Brava es sinónimo de sol, playa, calas escondidas entre frondosa vegetación, aguas cristalinas, paseos tranquilos por los caminos de ronda y poblaciones marineras con mucho encanto. Es difícil quedarse sólo con 10, pero aquí van 10 de las playas y calas más bonitas de este lugar privilegiado. 


1. Cala Pola en Tossa de Mar 


Cala Pola en Tossa de Mar es pequeñísima y tiene apenas 70 metros de ancho… Pero aun así (o quizás por eso) es una auténtica belleza natural. Desde lo alto parece una piscina. La mayoría de los bañistas que la frecuentan son los clientes del camping que lleva el mismo nombre y que está casi al lado. No te dejes engañar. La playa no es privada, así que podrás acceder con total libertad. 


2. Gola del Ter en Torroella de Montgrí 


La desembocadura del río Ter río forma uno de los tramos de costa más solitarios y vírgenes del pueblo de Torroella, muy cerca de la Escala y justo delante de las islas Medas. La Gola del Ter es un arenal salvaje con unas pequeñas dunas. Hay pocos servicios para el visitante y el espacio del aparcamiento es muy reducido, así que llega pronto para pillar sitio. 


3. Playa del Portitxol en L’Escala 


Situada junto al Paseo Marítimo de Empúries, la playa del Portitxol goza de un entorno espectacular. Merece la pena pasear por las escaleras de madera que conducen hasta un mirador con preciosas vistas a la Bahía de Roses, a la costa de Empúries y al pueblo de L’Escala. Esta playa de arena fina tiene una extensión de 230 metros de largo y 15 de ancho. Justo detrás está el histórico rompeolas griego. Te animamos a que llegues hasta dando un paseo por el camino de Empúries. ¡Te encantará! La playa de El Portitxol tiene bandera azul por la calidad de sus aguas y está adaptada para personas con movilidad reducida. 


4. Cala del Senyor Ramon en Santa Cristina de Aro 


Un cartel en la sinuosa carretera costera que va desde Sant Feliu de Guixols a Tossa de Mar señala la bajada a este precioso lugar. Tiene un acceso difícil, ya que está rodeada de acantilados. Pero incluso así vale la pena acercarse a la playa del Señor Ramon, un amplio arenal de unos 800 metros de largo con un fondo marítimo impresionante y aguas de color turquesa. Dada su privilegiada situación geográfico en esta playa se puede practicar nudismo. 


5. Aiguablava en Begur 


La última playa que pertenece a Begur, situada al sur de Fornells, es la playa de Aiguablava. Como la mayoría de las calas de este municipio, su situación geográfica es realmente privilegiada. Sus aguas cristalinas tienen poca profundidad, su arena es fina y clara… Quizás por eso este rincón de la Costa Brava ofrece una sensación de acogedora calidez. Su entorno natural es casi virgen, ya que apenas ha sido urbanizado, y cuenta sólo con los servicios básicos de restauración y alojamiento. Desde la orilla del mar se puede contemplar, al norte, el majestuoso acantilado que es el Cabo de Begur.


6. Cala Portaló en Cadaqués 


El cabo de Creus, el punto más oriental de la Península ibérica, es una gran masa rocosa y árida que se adentra en el Mediterráneo dando lugar a paisajes lunares. A lo largo de esta abrupta costa llena de acantilados aparecen pequeñas calas como la del Portaló. Esta playa diminuta formada por piedras tiene 30 metros de ancho y 50 de largo y no dispone de servicios. Para llegar hasta Cala Portaló hay que seguir un camino señalizado que va desde Cadaqués hasta el faro y desviarse a la izquierda cuando se une con el sendero que viene desde Port de la Selva. Como en las demás playas de esta zona, se suele practicar el nudismo. 


7. Playa El Castell en Palamós 


La playa del Castell en Palamós es uno de los pocos parajes vírgenes que quedan en la Costa Brava. Es un rincón ideal para pasar el día sólo o con niños, bañándote en su agua cristalina y explorando los pinares que la rodean. Al lado de la playa encontramos los fascinantes restos de un poblado ibérico. El amanecer y la puesta de sol suelen ser momentos mágicos en la playa del Castell. 


8. La Boadella en Lloret de Mar 


Cala Boadella está en un entorno pintoresco y en ella se practica (aunque de forma parcial) el naturismo. Pese a sus pequeñas dimensiones merece la pena la visita, aunque sólo sea para disfrutar de su atmósfera apacible. Para llegar a la Cala Boadella hay que tomar un camino bastante escondido de 200 metros que atraviesa una pineda. Este acceso tan escondido hace que no esté muy frecuentada. Hay un chiringuito y duchas pero, por lo general, lo que predomina es el ambiente tranquilo y pausado, en contraste con el bullicio de la playa principal de Lloret de Mar. 


9. Cala Montjoi en Roses 


Ubicada en el Parque Natural del Cap de Creus, un enclave espectacular de la Costa Brava, Cala Montjoi disfruta de un hábitat privilegiado y de unas vistas que no te dejarán indiferente. El paisaje se abre ante esta playa, cautivando tus sentidos. Además, aquí se pueden practicar deportes acuáticos. Si te suena el nombre puede ser porque aquí estaba El Bulli, el mítico restaurante del chef Ferrán Adrià. 


10. Cala Garvet en Colera 


Este precioso lugar se encuentra un poco antes de entrar en el pequeño pueblo de Colera. En la Cala Garvet la arena es gruesa y el agua, límpida y transparente, refleja como un espejo la preciosidad de la Costa Brava. El ambiente es muy tranquilo, con poca gente y mucha calma. La pureza de sus aguas la hacen un lugar perfecto para practicar esnórquel, submarinismo o leer un buen libro. Aquí no hay servicios, así que tendrás que hacer picnic.


Fuente: Skyscanner

miércoles, 30 de julio de 2014

Las 10 mejores cosas que hacer en Ibiza, si te cansas de la fiesta y la playa

Ibiza es el Paraíso en el Mediterráneo. Nuestro próximo destino ofrece 210 kilómetros de playas (algunas de las mejores de España) y casi 3.000 horas de sol al año, deliciosas calas de aguas turquesas, parques naturales y espectaculares acantilados. ¿Necesitas algo más para unas vacaciones perfectas? Ibiza es ideal para perderse unos días, unos meses o quién sabe si toda la vida.


Una puesta de sol única en Sant Antoni de Portmany


La bahía de Sant Antoni ofrece también muchas actividades pero se conoce, sobre todo por sus puestas de sol. No os cansaréis de verla cada atardecer, mística, sensual y romántica, así es la puesta de sol de la costa oeste ibicenca. Las zonas de Caló des Moro y Ses Variades reúnen cada día a centenares de personas que comparten la magia del ocaso tomando un buen cóctel en alguno de sus locales. Con amigos o solos, lo importante es disfrutar de un momento único e imborrable.


Un capricho hippy en Las Dalias


Si Ibiza es hippy, Las Dalias es su mercadillo hippy más famoso. La Isla Blanca es también el paraíso para los amantes del flower power y este mercado es una de sus paradas obligatorias, aunque no la única. Nació el día de San Valentín de 1985 y hoy tiene ya más de 200 puestos.

El mercado hippy de Las Dalias abre todos los sábados de abril a octubre de 10h a 20h. En 2005 empezó su especial andadura nocturna con el Night Market, que se puede visitar todos los lunes de junio a septiembre, y los martes de julio y agosto. Este mercadillo hippy nocturno abre de las 19h a la 1 de la madrugada. Por si fuera poco, bares, restaurantes y fiestas completan la oferta hippy de Las Dalias.


Darte un paseo por Dalt Vila, en Ibiza ciudad


Cruzar el baluarte de Sant Pere o Es Portal Nou y entrar en la fortaleza ibicenca Dalt Vila es otra de las cosas que hay que hacer cuando se va a la Isla Blanca. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, vale mucho la pena recorrer sus siete baluartes, disfrutar de las impresionantes vistas y viajar al tiempo en el que Ibiza era objetivo de los piratas. Dalt Vila es sinónimo de gastronomía, galerías de arte e historia. El recorrido está perfectamente señalizado.


Adentrarse en la cueva Can Marçà


La cueva de Can Marçá se encuentra en el municipio de Sant Miquel, al norte de la isla y tiene más de 100.000 años de antigüedad. Esta cueva fue utilizada por contrabandistas y todavía hoy se pueden distinguir las señales que marcaban la salida en caso de huida. Espeleólogos y geólogos han conseguido reproducir las cascadas, los cursos del agua y las formas geológicas que caracterizaban la cueva en tiempos remotos. Can Marçà puede visitarse todo el año… y vale muchísimo el viaje.


Por tierra, mar y… ¿aire?


Además del submarinismo y las bicicletas, hay otra manera conocer Ibiza: desde el aire. Y es que, sin ninguna duda, un paseo en globo sobre la Isla Blanca puede ser una de las actividades más sorprendentes de tu escapada o tus vacaciones. Una hora mágica, flotando sobre Ibiza, con el silencio de fondo y unas vistas increíbles. Imposible imaginar un bautismo de aire mejor.


Vestir de blanco con Moda Adlib


El estilo ibicenco nos tiene el corazón robado ¿o no? La Moda Adlib nació en 1971 y fue impulsada por la princesa yugoslava Smilja Mihailovitch para que la mujer pudiera vestir con comodidad y libertad. Se caracteriza por un estilo artesanal donde el color blanco comparte el protagonismo con el encaje, los bordados, el ganchillo y los tejidos naturales. Como decía la princesa: “Vístete como quieras, pero con estilo”. Le faltó añadir, por supuesto, con estilo Adlib.


Conocer la iglesia fortificada de Santa Eulària


Los pueblos de Santa Eulària, Santa Gertrudis, Jesús y Sant Carles, forman el municipio de Santa Eulària des Riu, el segundo más grande de la isla, por detrás de Ibiza. El pueblo de Santa Eulària está coronado por es Puig de Missa donde luce una bonita iglesia fortificada. Otros de los atractivos del municipio son sus mercadillos y las espectaculares vistas que ofrece la Torre de Campanitx.


Ver pinturas rupestres en Ses Fontanelles


Cerca de Sant Antoni encontramos la cueva de Ses Fontanelles conocida por su colección de pinturas rupestres. Está situada entre sa Rorada y el Cap Nono y se accede desde Cala Salada. Según el arqueólogo francés Henri Breuil, quien descubrió las pinturas en 1917, fueron realizadas en la edad de Bronce (1.000 años A.C). La excursión a Ses Fontanelles nos permite disfrutar de los acantilados de la costa norte de la isla.


Rodear la isla a golpe de paddle surf


De la unión de una isla espectacular y uno de los deportes de moda, el paddle surf, nace el SUP Magic Tour: excursiones de cinco días alrededor de Ibiza en SUP (Stand Up Paddle). Esta es, cuanto menos, una manera original de conocer Ibiza e ideal para hacerlo entre amigos o con la familia. Caminar sobre el agua para conocer los rincones más especiales de nuestro Paraíso, calas recónditas y lugares de ensueño que serán la mejor recompensa para las jornadas de paddle surf ibicenco. Las salidas se realizan desde Las Salinas, Cala d’Hort, Cala Bassa, Benirrás y Aguas Blancas e incluyen instructores profesionales y todo el material de SUP necesario.

La oferta náutica de Ibiza no se queda en el Paddle Surf y hay numerosas empresas que ofrecen todo tipo de actividades igualmente divertidas.


Más allá de Ibiza… Formentera


Y si estamos en Ibiza, tenemos que conocer la pequeña de las Pitiusas: Formentera. Poco podemos decir de esta preciosa isla que no se haya dicho ya: su luz, sus caminos, sus calas, sus aguas turquesas, los faros… Parece salida de un sueño pero es real. No poner los pies en Formentera es pecado, seguro. ¡Sí o sí hay que ir!


Y, por último, no os olvidéis de probar la gastronomía de la Isla Blanca y sus vinos. La noche mejor la dejamos para otro día, porque da muchísimo de sí.
 
Fuente: Skyscanner

viernes, 25 de julio de 2014

Así es la maravillosa «cara B» de Ibiza

No solo de música y noche vive Ibiza. Tampoco las playas son lo único. Con esta agenda disfrutarás otra isla


1. Almudaina, Castillo de Ibiza 



Es conocida como la isla del disfrute, donde el ritmo, los bailes, el sol y la arena forman la combinación perfecta para la diversión eterna. Sin embargo, cuando la música se apaga, Ibiza (Eivissa) sigue latiendo. Sus 570 kilómetros cuadrados de tierra concentran un patrimonio histórico tan extenso que, pese a ser una isla, tenemos la sensación de estar en un territorio infinito. Murallas centenarias, edificios monumentales y los mejores miradores sobre el Mediterráneo nos están esperando. Vamos a descubrir la otra cara de la isla. 

Almudaina, Castillo de Ibiza 


La Almudaina es el recinto fortificado que se encuentra en el interior de las murallas de la ciudad, en la zona conocida como Dalt Vila, la parte más alta del núcleo urbano. El monumento, del siglo XVIII, se encuentra unido al Castillo de Eivissa desde que se derribase la muralla y torre que los separaba. Ambos formaban una auténtica fortificación incluso antes de la construcción de la muralla. 

2. La muralla 



Consta de siete baluartes y abraza un perímetro de 1.800 metros que nos impresionarán especialmente si tenemos la oportunidad de contemplarla desde el mar, sobre todo al atardecer. Es muy recomendable que entremos a la zona de Dalt Vila por la entrada principal de la muralla, la puerta de Ses Taules, desde donde accedemos al Patio de Armas.

3. Catedral 



Uno de los mayores monumentos de la isla. Empezó a gestarse antes incluso de la toma de Ibiza ya que sus conquistadores, Guillermo de Montgrí, Pedro de Portugal y Nunó Sanç, acordaron, antes de iniciar su empresa, la construcción de una parroquia en honor a Santa María. Son especialmente valiosas las obras de arte que encontramos en su interior y el campanario. 

4. Sa Caleta 



Se trata del primer poblado fenicio y el asentamiento urbano más antiguo de la isla. Estos restos arqueológicos están ubicados en la cala homónima, en el término municipal de Sant Josep de sa Talaia, y nos ofrecen una perfecta composición del singular urbanismo fenicio. El asentamiento fue fundado a finales del siglo VIII aC por pobladores procedentes del extremo occidental del Mediterráneo. 

5. Museo Arqueológico 



Está ubicado en la plaza de la Catedral, en el Dalt Vila. Tiene más de cien años de historia y conserva el legado histórico de las Pitiüses -Eivissa y Formentera-. Paseando pos sus galerías podemos adentrarnos en los 3.000 años de historia de estas islas, desde los primeros pobladores hasta la conquista catalana de 1.235. Un auténtico baño de cultura. 

6. Torre del Pirata 



Elegido como uno de enclaves finalistas de El Mejor Rincón 2013, se trata de la atalaya más alta de toda la costa ibicenca. Desde este enclave podemos contemplar el cercano islote de Es Vedrà, a 200 metros sobre el nivel del mar. Disfrutar de un atardecer aquí es una de las mejores formas de vivir y sentir la isla de Eivissa. 

7. Ayuntamiento 



El consistorio ibicenco está instalado en un antiguo convento dominico, construido durante los siglos XVI y XVII en la zona de Dalt Vila. El salón de plenos está ubicado en el antiguo refectorio, en el techo del cual se encuentran los restos de las pinturas originarias que lo decoraban. Está permitido visitar el exterior del convento y el vestíbulo. 

8. Praderas de posidonia 



Es tal el valor ecológico de las praderas de posidonia oceánica que se encuentran bajo las aguas de las Pitiüses que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se calcula que existen unos 750 kilómetros cuadrados de extensión de praderas de este tipo de planta, un frondoso bosque bajo el Mediterráneo que aporta oxígeno y materia orgánica al mar. 

9. Gastronomía 



Ésta es una isla para comérsela, por eso siempre vale la pena probar su gastronomía en algún buen restaurante. Un acierto seguro es visitar Ama Lur (Carretera de San Miguel km 2.300; 971 314 554) a 9 kilómetros de Eivissa, una casa de campo con un patio perfecto para degustar un buen solomillo de cordero. El mismo éxito tendremos en Es Xarcu (Cala Es Xarco, Sant Josep; 971 187 867) a media hora de la capital, donde podemos comer un exquisito pescado fresco en una terraza a la orilla del mar. 

Fuente: ABC

martes, 22 de julio de 2014

Los mejores lugares para ver ballenas y delfines

Los 8000 kilómetros de costa con que cuenta España convierten a nuestras aguas en el entorno perfecto para contemplar en mar abierto diferentes especies de delfines, ballenas, orcas... Te invitamos a visitar las mejores zonas para hacer una excursión “a vista de cetáceo”.



No sabemos si será por su belleza sin igual, por lo difícil que es verlos nadar en mar abierto o por la magia del entorno cuando te subes a un barco y ves a un delfín saltando sobre la superficie del agua, rodeado solo de mar y libertad, pero lo cierto es que los avistamientos de cetáceos son una de las excursiones en la naturaleza que más interés despiertan entre niños y mayores.

España es un país privilegiado para este tipo de visitas. En el mar Cantábrico, Mediterráneo y el océano Atlántico conviven hasta 30 especies de cetáceos, algunos de paso en sus migraciones de una a otra zona del mundo y otras con nuestras aguas como residencia fija. Eso sí, prepárate para adentrarte en aguas bien profundas pues a partir de los 1000 metros es donde estas especies se ven mejor.

Canarias, el entorno perfecto



Dos hechos propician que las Islas Canarias, especialmente el Puerto de Colón en Tenerife y La Palma, sean el lugar ideal para ver calderones, delfines mulares o moteados, orcas, falsas orcas, ballenas azules y cachalotes: por un lado la confluencia de las aguas frías del Atlántico sur con las tropicales del norte y por otro la profundidad de sus aguas –entre 1000 y 2500 metros– que hacen que en sus fondos vivan bancos de peces muy atractivos para el estómago de los cetáceos, que acuden aquí a comer.

La primavera y el verano son las estaciones ideales para ver las 30 especies de estos animales que llegan a vivir en sus aguas. De hecho, las Canarias se consideran uno de los mejores lugares del mundo y el mejor de Europa para este tipo de excursiones.

Al calor del Mediterráneo



Aunque es posible avistar delfines en el Cabo de Creus y en las Islas Baleares, hay dos zonas en el mar Mediterráneo especialmente interesantes. La primera es la Costa de la Luz. En Tarifa y el Estrecho de Gibraltar, durante la primavera y el verano, podréis contemplar un hecho único y difícil de ver en Europa: las orcas. Y no eligen las aguas del Estrecho de forma casual, sino porque junio, julio y agosto son los meses en que el atún rojo aprovecha para poner sus huevos en las aguas del Mediterráneo y las orcas quieren degustar este apetitoso menú. Además podréis ver diferentes especies de delfines, como el listado, el común o el mular, y cachalotes.

La otra zona se encuentra en los límites del Mar de Alborán, la parte más occidental del Mediterráneo. Entre el Cabo de Palos (Murcia) y el de Gata (Almería) nadan delfines y calderones, aprovechando la profundidad de sus aguas, de 1000 metros en muchas zonas.

La fuerza del Cantábrico



Las costas del País Vasco y el Golfo de Vizcaya son las mejores para avistar cetáceos en el norte de España, aunque también pueden verse en zonas de Galicia. Desde Getaria, Santurce y el Cabo Matxitxaco salen excursiones hacia la fosa de Capbretón para contemplar las 27 especies que nadan en la zona, muchas durante todo el año y otras de paso. Las aguas del Cantábrico son únicas porque son de las pocas que nos permiten contemplar zifios, una especie que mide entre 4 y 13 metros de longitud y que llegan a pasar hasta 70 minutos sumergidos sin necesidad de salir a respirar a la superficie, lo que dificulta su visión. En los alrededores del Golfo de Vizcaya se han visto hasta siete de las veinte variedades registradas de este animal.

Fuente: Guia del Ocio