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martes, 16 de septiembre de 2014

10 ciudades increíbles para ir de Erasmus


Irte de Erasmus es una experiencia que marcará tu vida y tu carrera. Este programa de becas para estudiar en universidades de toda Europa es la oportunidad perfecta para salir de España y descubrir un país y una cultura nuevos. 


Praga, República Checa 


La capital checa debería estar muy arriba en tu lista de destinos para irte de Erasmus si buscas un lugar bonito, con cultura, con precios asequibles y mucha fiesta. Esta ciudad preciosa y con pinta de haber salido de una postal no es demasiado grande pero tiene una gran vida universitaria y hay muchísimas cosas por ver y hacer. Por supuesto, después de las clases, déjate caer por lugares como el Chapeau Rouge, el Cross Club o el Roxy. 


Cracovia, Polonia 


La monísima y colorida Cracovia es otro destino perfecto para irte de Erasmus. Esta ciudad polaca es un lugar en el que vivir es bastante barato, pero si por algo destaca es por el buen ambiente estudiantil. En cierta manera, parece que Cracovia viva por y para los estudiantes, con fiesta, eventos y festivales durante los 12 meses del año. Quizás no vayas a aprender polaco (es dificilísimo) pero seguro que te haces con alguna palabra saliendo de fiesta por el Barrio Judío o en locales como Coco o la cervecería Pijalnia. 


Budapest, Hungría 


Dividida por el Danubio en dos mitades, Buda y Pest, la capital de Hungría es uno de los destinos favoritos de la comunidad erasmus. Si tenemos en cuenta que vivir, comer y salir son más baratos que en la mayoría de Europa, quizás se pueda entender el por qué. Así que si quieres estudiar en un lugar lleno de historia pero en el que las noches están llenas de vida, toma nota. Un consejo: pásate por los bares ruina, son toda una experiencia. 


Cardiff, Gales 


Más de la mitad de la población de Cardiff son estudiantes, así que es normal que esta ciudad de Gales esté muy orientada a este público, y los Erasmus no son la excepción. Su universidad es buena, pero ya que estás, seguro que disfrutas de su animada vida nocturna. Eso sí, recuerda que vivir en Cardiff es algo más caro que en España… Algunos de los clubs más populares entre los universitarios están el Live Lounge (con música en directo), Revolution u Oceana. 


Bolonia, Italia 


La ciudad italiana de Bolonia es uno de los lugares favoritos de la comunidad Erasmus y un buen lugar al que ir si quieres sentirte un poco “como en casa”. Los precios son similares a los que se pagan en España, la gastronomía es excelente y las vistas aún mejores. Y mejor no hablamos de la fiesta… ¿O sí? Si vas a pasar algunos meses estudiando en Bolonia, échale un vistazo a los bares y clubs de la zona universitaria o la Via del Pratello. 


Groninga, Países Bajos 


Quizás no sea uno de los destinos más típicos para ir de Erasmus, pero esta poco desconocida ciudad holandesa tiene una gran vida estudiantil y una oferta de ocio para todos los gustos. Cuentan que hay mucha fiesta, en especial en el centro de la ciudad. Está relativamente cerca de Ámsterdam y hay mucho por hacer… y al no ser la capital, los precios son un poco más económicos, aunque sigue siendo más cara que España. 


Lisboa, Portugal 


Lisboa, con su saudade, sus edificios de azulejos y su encanto atlántico es un lugar al que no importa volver. Y, siendo honestos, no está nada mal si eres un estudiante de Erasmus. El coste de la vida es bastante parecido al nuestro, y su clima también. La capital portuguesa es preciosa, pero no sólo podrás disfrutar de sus edificios y monumentos. También tienen muy buenos locales en los que bailar hasta el amanecer. 


Colmar, Francia 


Quizás nunca hayas oído hablar de la coqueta Colmar. Esta ciudad surcada por canales, con un casco antiguo más que bonito y rincones pintorescos es un buen lugar para irte de Erasmus. Al no ser un lugar demasiado popular podrás perfeccionar el francés sin renunciar a la fiesta y la movida estudiantil. Te parecerá que estás dentro de un cuento, entre tanto edificio renacentista. 


Lovaina, Bélgica 


Hablar de Lovaina es hablar de experiencias Erasmus. Esta ciudad de la parte flamenca de Bélgica se desvive por los estudiantes, que son gran parte de sus ciudadanos. Quizás no sea tan barato como los países de Europa del Este, pero aquí saben pasarlo bien. Y no te preocupes si no hablar francés ni holandés ni flamenco, en inglés deberías ser capaz de defenderte en cualquiera de los muchos bares y clubs que están por todas partes. 


Heidelberg, Alemania 


Heidelberg tiene la universidad más antigua de toda Alemania, pero no te pienses que por eso va a ser aburrida. Cruzada por un río y con un entorno precioso, uno de cada cinco habitantes de la ciudad son estudiantes universitarios, así que fiesta y nuevos amigos no van a faltar. Además de salir por los bares y clubs, disfrutar de la gastronomía alemana y vivir la experiencia Erasmus no te pierdas las rutas por los viñedos de la zona. 


Fuente: Skyscanner

martes, 29 de julio de 2014

20 motivos para dejarlo todo e irte a Portugal

Portugal es como España, pero en mejor. Aquí te contamos por qué nos gusta muy fuerte el país vecino. 


1) LAS PLAYAS 


Solo tienes que mirar un mapa. Portugal son kilómetros y kilómetros de costa que el Atlántico regala para colmar todos tus deseos playeros posibles. Hay largas extensiones de arena salpicada con sombrillas y pasarelas de madera (como en Comporta), hay calas escondidas semidesiertas (como las del Alentejo) y elegantes playas urbanas de estilo vacaciones a la vieja escuela (como en Cascais). Del norte al Algarve pasando por las islas, siempre habrá una nueva playa portuguesa de esas que pensaban que ya no existían en este continente a punto de convertirse en tu favorita. 

2) LA CERCANÍA


El más vecino de los países vecinos, la nariz del perfil, está literalmente a un paso. A un máximo de hora y media en avión y apto para los que temen volar (las opciones incluyen tren, autobús, coche o un ferry cruzando el Minho), no hay excusas para no acercarse en cualquier momento, al terminar la lectura de este texto mismamente. 


3) OPORTO


Porto es cuestas, ropa tendida, francesinhas, la vista a las bodegas de Vila Nova de Gaia, la librería más de cuento de hadas del mundo, autenticidad por los cuatro costados y descubrir en cada rincón su belleza decadente. 

4) LISBOA


Lisboa es edificios post-terremoto, Bairro Alto y Alfama llenos de rollaco, tranvías amarillos, el agua siempre en el horizonte y sobre todo una luz blanca increíble que la convierte en la ciudad más bonita de la Península Ibérica. 


5) El CAFÉ


Ay, amantes del café, otro hotspot en vuestro (nuestro) mapa, y aquí estamos hablando del producto y del lugar. Se preparan unos magníficos cafés (acuérdate de llamarlo una bica en Lisboa) en las cafeteras cona y se sirven en cafés clásicos y señoriales como el Majestic de Oporto o en nuevos imprescindibles de la modernidad como la Kaffeehaus de Lisboa. Y lo mejor es que no hace falta estar en un sitio bello para tomar un buen café; en el bar más humilde estará delicioso. 

6) EL VINHO


Qué bien están haciendo su trabajo los portugueses. Los vinos de porto o de Madeira son conocidos en todo el mundo (gracias en parte a la colaboración de la marina británica) y en torno a ellos han montado unas rutas enoturísticas que dejan a casi cualquier otra en pañales. Quintas, bodegas, wine resorts hechos para comprender que el vino va más allá del momento en el que se bebe, es cultura, es tradición, geografía y país. Además no se han limitado a explotar (siempre de una forma respetuosa y no masiva) sus productos estrella, si no que cada vez más suenan fuera de sus fronteras el vinho verde o los del Alentejo. Una estancia en uno de los increíbles hoteles basados en la enocultura o una visita a una bodega contemporánea ampliarán horizontes en el paladar y redefinirán nuestro concepto de lo exclusivo. 

7) EL PAN CON MANTEQUILLA QUE PONEN ANTES DE COMER


Y las aceitunas. Y el aceite. Y los quesitos. Está claro: todos los pataniscos que sirven para ir abriendo boca antes de que llegue el caldo verde, el frango assado o el bacalhau que hayamos pedido para comer nos saben aquí más sabrosos y nos sientan mejor que en ningún otro sitio. PD: la manteiga, por supuesto, siempre con sal. 


8) LA ARQUITECTURA


Desde los azulejos (ese elemento decorativo que es ya un símbolo nacional) de una iglesia de Braga a la Casa de Chá de Matosinhos de Álvaro Siza, desde la Casa da música de Porto al estilo manuelino del Monasterio de Batalha, los edificio portugueses destilan un estilo propio que los hace inconfundibles. Patearse el país encontrando humildes y hermosas iglesias rurales o palacios tan misteriosos como la Quinta da Regaleira de Sintra es uno de los mejores planes que se pueden organizar. 


9) LAS COMPRAS


Atrás quedaron los días en los que se viajaba a Portugal a renovar las toallas y las mantelerías… o no. Sigue siendo un lugar magnífico para comprar el ajuar de la casa pero también antigüedades, productos gourmet, moda o diseño. Sus tiendas tienen el punto justo para lograr mantener lo tradicional mezclado con innovación y creatividad, y siempre con un buen gusto impepinable. Y además de los centros comerciales de vanguardia, no olvides nunca los mercadillos callejeros mezcla de rastro y cajón de sastre en los que bucear en busca de tesoros ocultos. 


10) ES OTRO MUNDO 


Sí, la distancia ya no es tanta como en los 90, cuando cruzar la frontera (con el DNI siempre) era como dar un salto atrás en el tiempo, pero a veces te encuentras con situaciones en los que el tiempo parece haberse detenido, como cuando ves a los pescadores llegar a puerto y vender su mercancía allí mismo, el producto más fresco del mundo, o encuentras que las calles principales de las ciudades todavía no están completamente tomadas por las mismas cadenas comerciales que las hacen indistinguibles de París o Madrid. Los horarios son distintos, la gente se recoge antes, no gritan… un mundo de diferencia a un paso. 

11) SIGUE SIENDO UN DESCONOCIDO


Compartimos kilómetros de frontera, un pasado común y una historia similar, pero vivimos de espaldas a ellos. En Portugal se sabe todo sobre España y los famosos locales incluso asoman en sus portadas de revistas, pero absurdamente no se piensa mucho en Portugal desde este lado de la península. Pocos podrían nombrar portugueses vivos que no sean del mundo del fútbol, Durao Barroso o María de Medeiros, y no se lo recorre lo suficiente. Es increíble que un destino tan cercano pueda ser un exótico lugar a descubrir y que todavía tanta gente se sorprenda al ver que ese restaurante ultramoderno no está en Amberes o ese hotel en una casa-árbol en medio del bosque no está en Suecia. Aprovéchalo. 


12) EL BACALAO


La alquimia que consiguen los portugueses cocinando el bacalao es una de las razones principales por las que amamos tanto este país. Ya hablamos aquí de algunas de las infinitas formas de prepararlo, y es oír “pataniscos”, “bacalhau com natas” o “à brás” y ponernos a llorar añorando las tascas y restaurantes de interior o de costa, en una ciudad o una aldeíta, en las que hemos disfrutado de unos siempre deliciosos, siempre en su punto de sal, platos de bacalao. 

13) LOS DULCES


Por supuesto estamos pensando en los archifamosos pasteis de nata (con su toque de canela y a poder ser tomándolos en Belém, en la famosa tienda que ya es una atracción turística), pero también en los dulcísimos papos de anjo, las queijadas o las farófias. La herencia de los conventos con su amor por juntar azúcar y yemas hizo mucho por la tradición gastronómica del país y por el estado de nuestros dientes. 


14) SIMPLICIDAD, ELEGANCIA Y TRADICCIÓN


Visibles en los diseños más pequeños (los jabones, las vajillas de inspiración británica, el gallo de Barcelos, la pasta de dientes Marvis…) y en los edificios más grandes, como las sempiternas Pousadas (el equivalente portugués a los Paradores y el lugar donde siempre acertar a la hora de llevar a tus parientes más clásicos o llevarte a ti mismo ahora que sabes apreciar lo atemporal) o los nuevos hoteles que suben nuestro listón de la calma y el chic. Menos mal que nos queda Portugal. 

15) LA INFLUENCIA COLONIAL


Brasil se independizó hace más de un siglo pero lugares tan exóticos como Goa, Macao, Angola o Mozambique fueron colonias portuguesas hasta antes de ayer, y eso se nota. Desde los ecos que resuenan en el fado a la explicación de por qué hay tan buen café y tan buen chocolate. 


16) LOS PRECIOS


Lisa y llanamente, Portugal es de los pocos países europeos que están tan jodidos como nosotros y que todavía resultan asequibles al bolsillo español medio. Aquí el concepto “relación calidad-precio” se hace visible, tangible y disfrutable. 

17) LAS ISLAS


Salpicaduras de tierra en el Atlántico, los territorios insulares más importantes de Portugal son de esos destinos en los que nunca se piensa y siempre sorprenden. Más allá del vino o del famoso anticiclón, Madeira y el archipiélago de las Azores ofrecen un verde refulgente, cultivos que nacen de piedras volcánicas, playas donde siempre es primavera, huellas de la época de los descubrimientos y una continua llamada a flipar con la naturaleza, en forma de flor exótica o de ballena que se sumerge ante nuestros ojos. 

18 ) LAS OLAS


No se trata de ponerse místicos a lo Pocahontas sino de algo mucho más terrenal: el viento y las olas de la amplísima costa portuguesa la convierten en el lugar idóneo para la práctica de surf, kitesurf, windsurf y todo tipo de derivados con distinto nivel de dificultad. Loops, olas gigantes, tubos y demás muestras de ingeniería del océano para la diversión de los más intrépidos. 


19) LOS PUEBLOS


En todos los pueblos habrá (al menos) una iglesia, una plaza y un café, y arrebujadas junto a un río o sobre un acantilado, casas blancas y cubiertas con azulejos que son el mejor refugio de esa autenticidad que emana el país. Podremos hacer varias selecciones de los más bonitos e imprescindibles, o invitarnos a visitar otros gracias a que en ellos están algunos de los mejores y más modernos hoteles, pero Portugal es inagotable; son tantos los rincones remarcables que, por mucho que volvamos una y otra vez, siempre nos sorprenderemos al encontrar un balneario, un parque, un santuario o una ruina medieval evocadora con la que no contábamos. 

20) SIMPATÍA Y EDUCACIÓN


Si vas dos días seguidos al mismo bar portugués, al tercer día te saludarán por tu nombre y con una sonrisa. Ya no recordamos el tiempo en el que eso sucedía en otros lugares del mundo, y en algunos sitios no llegó a suceder jamás. Gestos como estos son el tipo de promoción turística que nos conquista para siempre.

Fuente: Traveler

jueves, 24 de julio de 2014

Las mejores playas del Algarve

Diez playas del sur de Portugal, algunas de ellas casi desiertas, con extensos arenales y espectaculares acantilados


1. Porto de Mós 



Es una de las playas de Lagos, con un gran arenal entre acantilados. Se tiene un gran panorámica dela playa desde el mirador de Atalaia, desde donde se consigue ver toda la línea de costa hasta Sagres. Incluso se pueden ver las formaciones rocosas de la conocida playa Ponta da Piedade. A pesar de su proximidad con Lagos tiene una envolvente natural muy apreciada por aquellos que prefieren estar alejados de los pueblos y aprecian la tranquilidad. 

Cuando hay mucha humedad se acumula en la zona de las rocas arcilla que según cuentan los habitantes de la zona tiene propiedades medicinales. También se encuentran muchas plantas adaptadas a la sal. Es necesario tener cuidado con los desprendimientos de piedras de los acantilados. Tiene una zona de estacionamiento amplio, restaurantes y baños y cuenta con vigilancia en la época balear. 

2. Ilha Deserta 



La isla desierta es una de las playas mejor conservadas y menos frecuentadas del Algarve. Un área completamente deshabitada de la ría Formosa a la que se accede por el mar. El fin del arenal no se alcanza con la vista, son cerca de 10 kilómetros de silencio y tranquilidad. El acceso por mar se realiza a partir del puerto Porta do Sol, en Faro, y por el camino puedes aprovechar para observar las diversas aves que allí se reúnen, como los flamencos. El cordón de la duna mantiene preservada su vegetación así como su capacidad de abrigar la fauna, sobre todo aves, lejos de los predadores naturales. 

Estaminé es el único restaurante que se encuentra en la isla donde puedes disfrutar de los diferentes pescados procedentes de la propi ría Formosa. Las corrientes son fuertes por lo que se aconseja precaución aunque cuenta con vigilancia durante la época balnearia. 

3. Bordeira o Carrapateira 



Largos arenales y dunas caracterizan a una de las playas menos frecuentadas del Algarve. Está inserida dentro del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina y alberga una gran cantidad de hábitats. Sin apenas personas puedes disfrutar de días de playa tranquilos. Desde hace años se forma un lago perfecto para la división de los más pequeños. 

Se encuentra próxima a la aldea de Carrapateira. En la zona del sur, se mezclan familias de la zona y surfistas llegados de todo el mundo. Ya en la zona norte la playa está menos habitada. 

4. Carvoeiro 



Es la principal playa de Lagoa, zona de pescadores y centro turístico cosmopolita. Una bonita zona que antiguamente era privada, del capitán Carvalho. Está protegida por grandes formaciones de rocas a la derecha y a la izquierda de la playa, lo que garantiza siempre zonas de sombra. 

Uno de sus mayores atractivos es la posibilidad de alquilar barcos para visitar las grutas a islas aisladas. La arena tiene muchas conchas y el agua está muy limpia aunque fresca. 

5. Dona Ana 



Es una de las playas de referencia del Algarve portugués en la zona conocida por Costa de Oro, derivado del color amarillo/oro de las rocas que envuelven esta playa. Está protegida del viento y cuenta con agua tranquila y limpia. Se encuentra entre acantilados rocosos y es un buen local para la práctica del buceo para observar tanto fauna como flora marina. Dentro del agua, con unas gafas y aletas de buceo, descubres un colorido diferente: algas, estrellas de mar, erizos, camarones o bancos de pequeños peces pueblan los bloques rocosos inmersos. Y desde el pequeño mirador al que se llega en el acceso a la playa se pueden apreciar las curiosas formaciones rocosas carbonatadas esculpidas por las aguas dulces y saladas: barrancos, grutas, restos de grutas y cuevas. 

El arenal se desdobla en concavidades generadas por el recorte del acantilado proporcionando rincones resguardados para los bañistas. A pie, por encima del acantilado, es posible llegar a la playa del Pinhão. Es preciso tener cuidado si te colocas cerca de una roca ya que existe la posibilidad de que se produzcan desprendimientos de piedras. Cuenta con aparcamiento amplio y organizado. Baño y restaurantes y está vigilada en época balnearia. 

6. Marinha 



Esta playa ya ha sido escenario de varios anuncios y en el 2007 apareció en la Guía Michelin como una de las mejores cien playas del mundo. Está protegida del exterior por altos acantilados y es uno de los lugares que mantiene su encanto a pesar de estar en una de las zonas más concurridas del litoral portugués. 

Se accede a la playa por una larga escalera en medio de mucha vegetación. Además del entorno Marinha es famosa por la transparencia del agua que permite observar con gran visibilidad toda la biodiversidad de la región: erizos, estrellas de mar, caballos marinos, pulpos y calamares, entre otros. Es un paraíso para los amantes del buceo ya que se han identificado es esta playa más de 50 especies de peces y cerca de tres decenas de invertebrados.

7. Zavial 



Es una playa muy frecuentada por surfistas, próxima a Sagres. La zona del sol naciente es más tranquilo, con riberas muy recortadas y formaciones rocosas que localmente se llaman grutas.. Tiene un largo arenal con una pequeña duda desde la cual se observan muchas plantas. 

Muy próximo a la playa se pueden visitar las ruinas de una fortificación del siglo XVII. Desde en naciente surge la pequeña playa de las grutas, que debe su nombre al recorte de arriba, muy erosionado por los elementos que la componen. 
 

8. Ponta Piedade 



Hay quien diga que es la playa más bonita del mundo, considerada un monumento natural de Lagos. Cuenta con diferentes formaciones rocosas de hasta 20 metros de altura, y es uno de los puntos turísticos de mayor interés fotográfico de la región. 

Para acceder por tierra a esta playa hay que salir del faro de Ponta da Piedade y después ir a pie por las escaleras creadas en las laderas. Desde Lagos se contratan excursiones para esta playa en barco de vela o en pequeños barcos de pesca. 

Los pescadores han ido bautizando a las rocas de esta playa con nombres como General De Gaulle, Chaminé, Catedral, Belas-Artes, Camelo, Museu, Submarino, Cozinha ey Gruta dos Amores. Es una zona donde hay muchas aves como falcones, cuervos o golondrinas. 

9. Lago o Gigi/ Quinta do Lago 



Está integrada en el Parque Natural de Ría Formosa, situada junto a una duna, entre el mar y el río Ancão. Para llegar hasta la arena es necesario atravesar un puente de madera de 300 metros de largo desde donde se aprecia un paisaje único de la ría, con sus lagunas y dunas habitadas por muchas especies animales en un ambiente de naturaleza salvaje que contrasta con la sofisticación de las mansiones y campos de golf de la Quinta de Lago, zona de lujo. 

La playa es muy conocida gracias al restaurante Gigi, famoso por sus pescados y mariscos.

10. Cordoama 



Tiene un extenso arenal rodeado de acantilados y es una playa muy tranquila. Cuenta con excelentes condiciones para la práctica de deportes como surf o bodyboard. Además es un lugar perfecto para largos paseos. 

Está situada al norte del Cabo de San Vicente, al este de la playa de Castelejo y al oeste de la playa de Barriga. En la playa desemboca un riachuelo y es frecuente encontrar la bandera amarilla por tener muchas olas. 

Fuente: ABC

viernes, 18 de julio de 2014

Nueve imprescindibles para vivir un verano perfecto en el Algarve

¿Es posible distinguir el sueño de la vigilia? Pellízcate y toma nota, es una realidad. El sur de Potugal es todo un reino dedicado a los placeres de la vida. Además, la hospitalidad es una característica del pueblo portugués y en este paraíso tiene un valor añadido. Como prueba, hemos recogido nueve tips junto a fotos y vídeos para acercarte lo más posible a las puertas del Edén en la tierra. 


1. UNA LLEGADA POR TODO LO ALTO


Puedes aterrizar en el aeropuerto de Faro. Otra opción es tomar un vuelo hasta Lisboa o bien en AVE hasta Sevilla y luego un tren de línea regular hasta Huelva y, desde allí, puedes solicitar a tu hotel el servicio recogida o bien alquilar un coche. ¿Qué tal un chófer esperándonos en el aeropuerto con un Bentley reluciente? O mejor, ¿un helicóptero que te deje en pleno hotel? 

2. UN HOTEL PARA SENTIRSE COMO UN EMIR: VILA VITA PARC 


Una estancia en la suite Oasis Premium Rooftop Ocean, es un seguro de tranquilidad y relax. Las amenities del hotel son de la exclusiva Claus Porto, una marca familiar muy apreciada por Michelle Obama y Oprah Winfrey. Aquí sabes que todo se cuida con detalle.
Comienza el día desayunando un delicioso Pāo de Deus con vistas al Atlántico. Los jardines de la villa parecen cuidados por elfos (en la realidad, son mantenidos por más de 45 jardineros que además, tienen su propio vivero). En definitiva, todo está siempre impecable. El aroma de las flores de los limoneros, naranjos y por la noche, la Dama da Noite, largan su perfume embriagador. Las borboletas (mariposas) danzan por doquier junto a cisnes blancos, patos... que conviven en esta suerte de Edén. 


Salimos de este Edén del Algarve para fijar la atención en otros alojamientos de Vilamoura que pueden ofrecerte experiencias alternativas como son el Grande Real Santa Eulalia y, si tienes barco, te resultará práctico hospedarte en la Real Marina Residence en el puerto deportivo de Olhão o en Tivoli Marina Vilamoura. Si lo tuyo es el golf, tu hotel podría ser el nuevo Tivoli Victoria en Vilamoura. 


3. RELAJARSE EN UN SPA


Dentro del propio resort Vila Vita Parc hay espacio para el culmen del relax: el Vital Spa. Allí te recibirá Neli. Una de sus especialidades, el tratamiento Le Roi Salomon, con productos de la firma francesa La Sultana de Sabana con aroma de flor de loto. Es todo un viaje sensorial de cinco pasos. Otro hotel que cuenta con un spa estupendo es el Tivoli Victoria, situado en Vilamoura, con Elements Spa by Banyan Tree (la famosa marca tailandesa). 

4. LOS SABORES DE LA PLAYA LUSA


Si quieres una parada gastronómica sin despegarte de la arena de la playa, deberás hacer parada y fonda en Arte Nautica Beach. Elige una de las mesas con vistas al mar. Todo aquí está decorado con mimo sin olvidar dónde nos encontramos: caracoles y conchas rodeadas de sésamo pintado de negro sobre fino algodón. 

Entre otros aderezos, destaca el Piri-Piri casero, típico en todo Portugal (es más fuerte que el tabasco) y que suele utilizarlo para acompañar carnes estofadas. Deja que Felipe, el maître, te ofrezca el pescado del día, quizás una dorada o un carabinero, una combinación estupenda. Eso sí, el aperitivo deben ser las típicas Pataniscas de Bacalhau (bacalao, cebolla y perejil, todo empanado). El secreto tras esta sencilla receta es un bacalao pescado pocas horas antes y las expertas manos de Sao, la cocinera. Ella es de Angola, que fue colonia portuguesa, y escapó con ocho años de una larga y dura guerra civil que posteriormente dio lugar a la independencia del país. 


Para acompañar semejante manjar luso, una cerveza Super Bock, producto portugues. Por último, una tabla de quesos regionales: queso curado mixto, cabra de Sierra de la Estrella, oveja de Alentejo y oveja con cabra de Porto Alegre. De postre, no te pierdas el flan de huevo con naranja. Después de haber probado parte de Portugal, ya puedes rematar el menú con un augardente medronho (típico del Algarve hecho a partir de bayas) y, como último capricho, un expresso Delta, Diamante, que posee las mejores propiedades organolépticas, acompañado de un pastel de Belém. Sin lugar a dudas, esta es una experiencia inolvidable para los cinco sentidos. 


5. RESTAURANTES TRADICIONALES Y GOURMET 


En el Algarve comerás muy bien. Y punto. Según sean tu presupuesto y tus preferencias, tendrás mucho donde elegir. En cuanto a la cocina regional, en Sagres, moluscos, percebes y el pastel de miel; en Faro, arroz con almejas, sopas de pescado y, de postre, aquellos hechos con higos o almendras; Vilamoura es el destino perfecto para comer unas sardinas en un ambiente estupendo. Y, siempre que puedas, prueba el medronho, un licor típico hecho a base de la fermentación de bayas y el licor de higos. 

Nuestra recomendación TOP: Ocean. Sus dos estrellas Michelin avalan el trabajo culinario del austriaco Hans Neuner, chef que recoge Portugal y lo traslada como un Dios a la mesa. Pura alquimia en la cocina. En Ocean uno no come: vive una experiencia culinaria, servida de manera inigualable, sobre caracoles, conchas de nácar, coral, caucho y azulejos antiguos. Los vinos son excelentes, como el rosado Principal Tête de Cuvée, con un impacto aromático, fresco, de notable elegancia y complejidad. 

Recomendamos el rodaballo del Atlántico con espárragos blancos, pata negra, menta… acompalado con un Conceito Rita Ferreira Marques, Sauvignon Blanc 2.011, orgánico, herbáceo, picante, de grosellas y pomelo rosado: un sabor vintage. Tampoco puede faltar el rabo de ternera con apio, trufas de Périgord, y foie gras. ¿El acompañamiento? Un Château Barde-Haut 2.000 (de Bordeaux, Francia), un moderno St. Emilion, aromático y sexy creado por la renombrada familia vitivinícola, Garcin-Cathiard. 

Como punto y final, pídete un Madeira Banana, el postre, realizado con minuciosidad por la patissier de Hans. En la copa, un néctar de color ámbar. Se trata del aromático Excellent Moscatel Roxo de Casa Horácio Simòes (Setúbal, Portugal). 

Todo lo que se sirve en Ocean proviene de la Herdade dous Grous, la "tierra de las grullas". Se trata de un refugio de estilo tradicional de 700 hectáreas en la provincia de Alentejo. Este pintoresco reducto es el huerto del hotel Vila Vita Parc. Al salir de Ocean sólo cabe preguntarse, "¿para cuándo su tercera estrella Michelin?" Están en ello. Por último, una sorpresa: bombones caseros de chocolate servidos sobre un coral. 


6. MOMENTO PARA RELAJARSE EN LA PLAYA


La Praia dos Tremoços es una de las opciones playeras más naturales. Arena impecable y un mar transparente despertarán todos tus sentidos. El plan perfecto: llevar tu picnic personalizado y descansar la vista en el mar.

Otras playas que merecen un paseo y un baño son la Praia da Falésia, amplia playa de aguas cristalinas con restaurantes estupendos; Armação de Pêra, una playa extensa, de arena fina y cuya agua suele rondar los 23º. Aquí llegan valientes pescadores con todo tipo de pescados desde las nueve de la mañana. Imprescindible también darse un paseo por el Parque Natural de Ría Formosa en Vilamoura. En cambio, en Sagres, además de conocer sus leyendas, puedes hacer surf o animarte a explorar el mundo como lo hizo Enrique el Navegante. Sin necesidad de vivir aventuras, puedes contemplar la caída del sol desde los acantilados. 


7. SURCANDO LOS MARES DEL ALGARVE


Si eres un lobo de mar, lo suyo es llegar a la marina de Portimão. De camino, haz parada en las salinas de Estomba. Aquí, las bandas de pelícanos crean la sinfonía del lugar. Durante la travesía por estas aguas serás escoltado en proa por delfines. Divisarás playas vírgenes pero te recomendamos fondear en Ponta da Piedade. Además de las formaciones rocosas, que parecen haber sido colocadas por gigantes, en este viaje descubrirás las grutas con sus playas. Maravillado, es fácil imaginarse que, en otra época, por allí pasaron piratas y quizás aun este escondido algún tesoro. 


8. TIEMPO PARA EL TREKKING 


Si eres un amante de la naturaleza, disfruta de la Ría de Alvor. Una zona protegida para apreciar su flora y fauna donde se unen montes, laguna y mar. Tampoco debes perderte un paseo por Fóia en la sierra de Monchique, un reducto de paz estupendo para la práctica del senderismo. Puedes hacer un recorrido de 12 km. y llegar hasta el Percurso das Cascatas.


9. ACTIVIDADES CULTURALES DEL SUR PORTUGUÉS


Si te gusta el representativo azul portugués, déjate caer por Silves, una ciudad histórica. En Porches encontrarás una gran oferta de tiendas donde venden su reconocida cerámica. Ambos caminos para llegar a ellos son deliciosos, pasarás por tierras de cultivo con naranjos, almendros, algarrobos e higueras. En Faro, la capital del Algarve, conocerás su magnifico estuario, frecuentado por flamencos, y el barrio moro, judío, la catedral, el faro hasta restos romanos. No te pierdas una noche de fados en Casa Grande, un bar de vinos en una casa secular. 

Fuente: Traveler