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martes, 30 de septiembre de 2014

Galifornia: parecidos razonables entre las dos costas oestes

Incrédulos: dícese de aquellos que tildan el noroeste de la península como un cubito de hielo donde no deja de llover. Galifornianos: dícese de aquellos que rompen con los tópicos y encuentran en Galicia el verano en todo su esplendor, en playas de bandera azul y paisajes paradisíacos. Y que sí, que el agua del Atlántico está helada y que si en Galicia tienen unos 70 términos para definir la lluvia “por algo será”. Pero quien avisa no es traidor: los veranillos del noroeste, son Galifornia pura.


 

PARASOL Y CREMA 


Freak-show a lo Venice Beach 


Al igual que Patti Smith le cantó a Redondo Beach y Coutney Love a Malibu, los Siniestro Total le cantaron a Samil (y a las Cíes). Y no, no es baladí. Las playas de Galicia son otra cosa: algunas más salvajes, casi metidas en el monte (o más bien, como recién salidas de él), otras más típicas y tópicas, como la de Samil en Vigo. La vida en la larga Samil (de casi dos kilómetros) gira en torno al paseo, con sus restaurantes, canchas de baloncesto, terrazas e incluso piscinas. Pero más allá de la mole de cemento (que ocupa unas antiguas dunas naturales...), tiene cierto encanto hortera, tan de merenderos a rebosar de gente, de vacaciones de otra época, de neveras repletas de tuppers, de esa playa de familia numerosa, de típico grupete de amigos ejercitándose sin camiseta en un gimnasio improvisado, echando la pachanga al sol o patinando en las pistas del otro lado del paseo. Es otro mundo. No muy diferente del freak show americano (y digo freak show con todo el 'agarimo') de playas como Venice. 


Playas salvajes a lo Big Sur 


Y luego tenemos las calitas, las playas salvajes, las escondidas entre pinares y carballeiras... Esas son las playas “más Big Sur californiano”, como los acantilados de la Costa da Morte. Esta tierra legendaria de mareas violentas se da un respiro en playas como O Rostro (¿quizás uno de los mejores atardeceres de la Comunidad?) o la de Carnota, siete kilómetros en donde encontramos dunas, marismas y un arenal con unas vistazas al Cabo Fisterra. 

Incluso existen playas que son obras de arte. Es el caso de Arealonga cuyo difícil acceso lleva a una recompensa mayor: la playa está situada junto al castro de Baroña, milenios de historia mezclados con torsos al sol. Esto es Galicia. La playa de las Catedrales es arte natural. Las formaciones rocosas invitan (con la marea baja) a pasear entre grutas, cavernas y galerías creadas por la erosión del bravo mar. 

La guapura continúa hacia el sur, hacia las Rías Baixas, con incontestables reinas de la belleza como Melide, dentro del espacio natural de Cabo Home, o la playa de Barra, recogida e íntima, perfecta para tomar el sol completamente desnudos. Pero además de los arenales, la costa gallega está para investigarla, cala a cala. 



Más allá de C(g)alifornia: el toque caribeño 


Las Islas Cíes y las Islas Ons, más que Galifornia son una suerte de Caribe gallego. Se merecen un punto y aparte: se merecen un par de días de exploración, caminata, playa y achicharramiento al sol. Aquí se encuentran las playas más bonitas (como Rodas o Nosa Señora en Cíes; Melide o Pereiro en Ons) aquí el sol pica hasta quemar y el agua congela hasta entumecer las articulaciones (qué se le va hacer, no podía ser perfecto). Recomendamos ser previsores en épocas veraniegas para reservar plaza en ambos cámpings. Pero más allá de playa, lo suyo es patearse las islas, observar la fauna y las vistas al Atlántico abierto o a las rías. Demasiado. 

FAUNA 


Para los noveles en el arte del playeo gallego, avisamos de la existencia de algún que otro ser marino puñetero. No se trata del tiburón blanco de las costas americanas (aunque dudas, "habelas haylas"). En Galicia son más de golfiños (delfines, pero de los otros 'golfiños' también hay) y de fanecas, unos pequeños peces con espinas venenosas en su cabeza que se esconden bajo la arena esperando a que un pie desnudo las pise. Escuece muchísimo. Llevad cangrejeras si el puesto de la Cruz Roja está lleno de bañistas cojos. Y cuidado con las gaviotas. Se han visto especímenes hiper-evolucionados capaces de robar el típico bocadillo de playa con pasmosa facilidad. De hecho, hay testigos de cómo no le hacen ascos ni al mismísimo papel de aluminio. Están organizadas. Se han especializado. Y hay que temerlas. 


DEL 'BEACH CLUB' AL CHIRINGUITO


Existe una leyenda en Galicia, la del 'lobishome', el hombre lobo que se transforma por las noches y recorre los pueblos buscando víctimas. No muy lejos de la realidad, las noches de Galicia transforman a cualquiera. La cultura del disfrute a la luz de la luna es otra cosa. En verano destacan las fiestas en la playa, los chiringuitos con vistas a las rías, los pueblos que se transforman en verano al igual que esos hombres-lobo. Es el caso de Bayona o Portonovo, conocidos por las discotecas que cierran sus puertas al amanecer. No podemos olvidarnos de mitos playeros como Playa Club en la mismísima Riazor, en la Coruña, o geniales lugares donde tomar un cóctel con la brisa atlántica de protagonista como La Vela o el Pénjamo (Vigo y Nigrán, respectivamente). 


ROAD TRIP


Por la costa, de Los Ángeles a San Francisco:


Hazte la ruta de las Rías Altas (de Ribadeo a la Coruña, por ejemplo, con paradas obligatorias en Viveiro y Ortigueira), o la de las Baixas (Muros, Rianxo, Vilagarcía, Cambados, Sanxenxo, Marín, Bueu, Cangas, Moaña, Vigo, Nigrán, Baiona...), playa a playa (y curva a curva). 

El interior, de Los Ángeles a Las Vegas: 


La diferencia es clara: en Galicia esto de los grandes páramos y desiertos no se estila. Tampoco se estila la palmera: se estila el pino, el carballo (incluso el eucalipto), las grandes fragas... No se estila el motel americano, se estila el hostal de pueblo, la casa de piedra, las poblaciones dispersas. Podríamos proponer miles (da para otro tema), pero os recomendamos un trekking hasta la cascada del río Toxa (Bandeira-Silleda), uno de los enclaves más bellos de Galicia, un paseo por el Bosque do Rexo (marcado por las obras de Agustín Ibarrola) o el recorrido de los molinos del Parque Natural del Río Barosa, entre Pontevedra y Caldas de Reis. 


EL ORANGE COUNTY DE LAS RÍAS BAIXAS 


Por tener, Galifornia tiene hasta su propio 'Orange County': la isla de Toralla en Vigo es un promontorio rocoso y privado, donde los grandes casuplones con piscina y con vistas al infinito de la ría (con las Cíes al frente) son los protagonistas. El acceso es solo para vecinos, pero podrás disfrutar de dos pequeños arenales protegidos por muros (más bien lo que protegen son las casas) bastante menos masificados que la playa del otro lado del puente, el Vao. 


LA ISLA-PRISIÓN 


Alcatraz-San Simón. Si San Francisco presume de destino morboso con la isla – prisión de Alcatraz, los gallegos también. Una antigua cárcel, que también fue horfanato y terminó siendo leprosería ocupaba la isla de San Simón: hoy en día, allí se celebra un festival muy riquiño y con mucho gusto (SinSal San Simón) con cartel secreto hasta el momento en que los artistas rasgan la guitarra. La historia de San Simón está tan llena de anécdotas como Galicia entera, con sus templarios, con su batalla de Rande, su invasión inglesa con el capitán Drake dando el grito de guerra, su uso como campo de concentración durante la Guerra Civil... Si a Alcatraz le han dedicado una serie, con San Simón se pueden hacer una saga entera.

SURF 


Hace unos años no existían escuelas de surf en Galicia. Pero sí surfistas que se subían a las tablas en las playas de Patos, Melide, Malpica, Doniños o Frouxeira. Hoy en día las playas se llenan de neoprenos, aletas, tablas de bodyboard, de kite surf y tablones. No es raro encontrarse con surfistas que se hacen la ruta luso-gallega subidos a una tabla y las escuelas de surf empiezan a hacer mella en los más pequeños. Es el caso de la escuela de la playa de Prado en Nigrán (donde el surfista profesional Gony Zubizarreta empezó a cabalgar las olas), la de la vecina Patos o la Oxigeno Surf School, gestionada por la Federación Galega de Sur en colaboracion con Glass Surf Clube. 


¿UN GOLDEN GATE GALLEGO?


Admitimos que esta afirmación puede estar provocada por un cóctel molotov de sensaciones: esa melancólica que invade a cualquiera que visite la Comunidad gallega y tenga que volver, al alejarse en tren o en coche de los paisajes gallegos y el ver cómo las rías y los montes escapardos se desvanecen dando paso a la meseta española... Vamos, la 'saudade' de toda la vida. ¿Es el Puente de Rande el Golden Gate del noroeste? Este puente 'atirantado' une Redondela con Moaña y su aspecto entre la 'brétema' (la niebla marina), puede ser algo así como una estampa sanfranciscana del Golden Gate. ¿Espejismo o realidad? Galifornia. 


FENÓMENO INSTAGRAM 


Que Galicia es Galifonia y California tiene algo de Galicia, no solo lo decimos nosotros: lo grita Instagram. Levantarse un día en la capital pisando cemento y ver estas fotografías de ese mal llamado noroeste lluvioso nuestro, es un zas-en-toda-la-boca. El mismo Zas! Que ha motivado el artículo. Échenle un ojo y pongan rumbo a Galifornia (con suerte, hará buen tiempo).

Fuente: Traveler

miércoles, 23 de julio de 2014

De paseo por la Costa Este: Filadelfia y Washington

Cuando alguien se plantea un viaje por la Costa Este de los Estados Unidos parece que Nueva York lo eclipsara todo. Pero si echamos la mirada al sur de la isla de Manhattan, apenas a 2 ó 3 horas en coche, autobús o tren, se puede iniciar una ruta fabulosa con nuevos horizontes en un país que tiene mucho para ofrecer, más allá de la Gran Manzana. Una ruta por ejemplo desde la histórica ciudad de Filadelfia hasta la capital del país, Washington, Otro trozo de los EEUU en el que a fuerza de tanto verlo en el cine, parece que lo conocemos de memoria pese a no haber estado nunca. 



Filadelfia, historia viva de los Estados Unidos 


Entre Nueva York y Filadelfia hay tan sólo un par de horas en autopista. Nos encontramos una ciudad muy diferente que, sin descuidar su skyline en la zona financiera, nos atrapa en los viejos edificios de ladrillo de su casco viejo que trae al recuerdo un pedacito de las islas británicas. El colonialismo arquitectónico se contagia en aquellos lugares que fueron esenciales para la declaración de independencia de los Estados Unidos, así como en sus primeros pasos en solitario. 


En Independence National Historic Park tenemos las campanas de la libertad, que sonaron al proclamarse la independencia del nuevo país, y el Independence Hall en la que se firmó aquel logro, así como su primera Constitución. Visitas que son totalmente gratuitas y que merecen la pena. 


Caminando hacia la Old City parece nos encontremos en un barrio perdido de Londres o Liverpool. Filadelfia es la ciudad que más edificios históricos conserva, muchos levantados en tiempos en los que Estados Unidos era una colonia inglesa. Recomiendo no perderse Elfreth’s Alley, la calle más antigua del país (1702) que tiene un encanto muy especial. 

Pero otra manera de vivir Filadelfia es a través del cine, por lo que subir corriendo las escaleras del Museo de Arte es ser fiel a un personaje y a toda una saga… Rocky Balboa.

Es allí donde se rodó la mítica escena del boxeador en un entrenamiento callejero en el que termina saltando justo al final de esas escaleras que ya son inmortales. No hay quien se escape de imitar a Sylvester Stallone en el papel de su vida. 


Washington, nacida para ser patriota 


A una hora de Filadelfia, justo al sur, llegamos a Washington D.C, una ciudad planificada desde su fundación para ser capital de los Estados Unidos de América. En el siglo XVIII y bajo el nombre del primero de sus presidentes emergió a orillas del río Potomac el centro político y administrativo de una nación moderna que terminaría siendo la gran potencia mundial. Es, por tanto, una ciudad a medida de su funcionalidad y su condición de sede de toda clase de administraciones y organismos políticos. Con una población que trabaja mayoritariamente para el país y un turismo que gusta peregrinar a símbolos patrios, Washington es en sí un icono de la corta pero intensa historia de los Estados Unidos. 


Lo mejor de todo es que se pueden visitar los principales monumentos sin gastar un solo dólar. En el National Mall, que conviene recorrer en su máxima expresión, se encuentra la mayor densidad de monumentos, museos y lugares de interés de la ciudad. Allí está el obelisco, el capitolio, los monumentos a los caídos en la II Guerra Mundial, Corea o Vietnam y el precioso Memorial de Abraham Lincoln, con la estatua sentada del presidente que tantas veces hemos visto en el cine. Aunque si nos vamos fijando nos toparemos con la figura de Martin Luther King, o a Jefferson… Es un memorial de presidentes y personajes esenciales en la historia del país. 


Pero además de los memoriales patrios lo mejor para el visitante resulta ser la cantidad de fabulosos museos subvencionados 100% por la Institución Smithtsonian. De Historia, de Arte, de Naturaleza y un largo etcétera (hasta veinte) que nacieron de la idea de un personaje, Smitshon que, sin haber estado jamás en el país, donó una inmensa fortuna para mantener un ideal fiantrópico que garantizara “el aumento y difusión del conocimiento entre los hombres”. El único requisito ha sido y es que el público no tenga que pagar por ver ninguno de los Museos Smithsonian. Algo que todos los visitantes agradecemos. Y estamos hablando de algunas de las mejores colecciones museísticas del mundo. 

Para el final dejamos la Casa Blanca desde el otro lado de la verja sobre la que se coloca tanto la prensa como los curiosos que se asoman a ver si ven a Obama paseando a los perros. La mansión colonial sobre la que se sustentan los Estados Unidos de América es otro de esos lugares que sin haber estado, parece que nos la conozcamos de memoria. 


Eso es precisamente lo que tienen Washington así como otros rincones de la Costa Este de USA, que nos son familiares mucho antes de llegar. Por eso cuando nos situamos frente a ellos tenemos esa sensación de emociononante dejà vu.

Fuente: Cadena SER

viernes, 11 de julio de 2014

12 cosas gratis que puedes hacer en las 12 ciudades más caras del mundo

¿Cansado de pagar con billetes y que sólo te devuelvan céntimos cuando lo único que has comprado es una taza de café? ¿Cansado de pagar precios ridículamente altos para atracciones turísticas sobrevaloradas? 


Todos hemos estado en esa situación y, desgraciadamente, si quieres visitar algunas de las mejores ciudades del mundo tendrás que preparar la cartera porque posiblemente sean también las más caras. Sin embargo, incluso en las 12 ciudades más prohibitivas del mundo también es posible encontrar cosas interesantes y (lo más importe) GRATIS que hacer durante tu escapada. 

1. París, Francia 


La Ciudad del Amor puede hacerle un buen agujero a tu cartera, pero también hay muchas cosas gratis para ver y hacer. Da un paseo por Montmartre y piérdete entre sus callejuelas empinadas de adoquines. Asegúrate de que llevas hasta el “Muro del Amor” para hacerte la típica foto ñoña y admira el mural de Frederic Baron y Claire Kito con la frase “Te quiero” escrita en más de 300 idiomas. Impresionante, ¿verdad? 


2. Londres, Reino Unido


Recientemente nombrada como la ciudad más cara para los turistas según Tripadvisor, la capital del Reino Unido es costosa tanto para los londinenses como para los visitantes. Sin embargo, puedes encontrar cosas gratis y únicas para hacer. Por ejemplo, ¿porque no te apuntas a ver un show en directo en los estudios de la BBC? No te costará ni un céntimo. Pero si la televisión no es lo tuyo, aprovecha para visitar los museos (son GRATIS) o para pasear junto al Támesis… para luego hacer un picnic en cualquiera de sus parques.

3. Nueva York, Estados Unidos 


Huye de las bolsas de los grandes almacenes Macy’s y de los sombreros cutres de la Estatua de la Libertad y date una vuelta por el parque público de High Line. Construido sobre una sección elevada de la antigua línea de tren de Nueva York, este parque ofrece unas vistas fabulosas de la ciudad, arte al aire libre y prodigios de la jardinería.


4. Estocolmo, Suecia 


Situada en el corazón de Estocolmo, la verde y frondosa isla de Djurgarden es un lugar encantador para pasar una tarde al sol. El parque está lleno de museos que son gratis si te haces con la Stockholm Card…. Pero si no quieres pagarla, el parque sigue siendo una idea fabulosa. Aquí podrás relajarte y explorar a partes iguales sin gastarte ni una sola corona.

5. Oslo, Noruega 


La capital de Noruega siempre ha sido increíblemente cara, incluso para estándares escandinavos, así que encontrar un chollo es un reto. Quizás no te puedas permitir ver un espectáculo allí, pero ¿por qué no subes hasta la “cima” de la espectacular Ópera de Oslo? Su techo inclinado te permitirá “escalar” el edificio y desde allí podrás admirar el panorama de la ciudad y hacer fotos increíbles. 


6. Zúrich, Suiza 


Puede ser complicado evitar los precios elevados de Zúrich pero la ciudad tiene mucho por ofrecer al viajero con un presupuesto ajustado. Ponte en ruta hacia la colina LIndenhof, el punto más elevado de la Ciudad Antigua de Zúrich, que también es famosa por ser el sitio histórico de un castillo romano. Es una zona muy bonita en la que los locales se reúnen para jugar al ajedrez en uno de los tableros gigantes o para relajarse junto a la fuente Hedwig. 

7. Sídney, Australia 


¿Te apetece moverte? ¿No tienes “cash”? Admira la dramática costa de Sídney desde el paseo de Coogee en Bondi, un paseo de 6 kilómetros sobre acantilados que te permitirá disfrutar de unas vistas excelentes de las playas perfectas de la ciudad. 


8. Copenhague, Dinamarca 


Fura del centro de Copenhague los precios son mucho más populares, como por ejemplo en Bakken, al norte de la ciudad. Situado en medio de un parque de ciervos, Bakken es el parque de atracciones más antiguo del mundo. Tiene un aire vintage que hará las delicias de los fans de Instagram y puedes disfrutarlo aunque no te subas a las atracciones.

9. Toronto, Canadá 


Toronto es famosa por su estilo de vida saludable y su población local activa, pero una de sus atracciones menos caras es el distrito de las destilerías en el centro de la ciudad. Sus calles de ladrillo rojo tienen muchísimo ambiente y se llenan de gente dispuesta a disfrutar de los bares, tiendas, teatros y galerías de arte. 

 

10. Tokio, Japón 


Sube en ascensor hasta la planta 45 del edifico del Gobierno Metropolitano de Tokio y admira las vistas de la gran urbe que, en un día claro, llegan hasta el Monte Fuji. Por la noche las vistas son igual de impresionantes y, lo que es mejor, ¡totalmente gratis! 


11. Helsinki, Finlandia 


Para un día de verano perfecto, ve al parque Esplanadi y disfruta del trajín de la vida en la ciudad. El parque es el mejor lugar para ver y ser visto, y suele ser un buen lugar en el que ver a músicos locales tocar en directo. En invierno brilla con lucecitas de colores y acoge un Mercado de Navidad famoso. 

12. Singapur

 
Huye de la Singapur moderna, estresante y cara y visita el templo hindú más antiguo del país: el templo de Sri Mariamman. Su exterior ricamente decorado es una visita obligada y si tienes la suerte de estar allí en Octubre o Noviembre quizás puedas ver incluso su ceremonia anual de andar sobre el fuego. 

Fuente: Skysacanner

martes, 15 de abril de 2014

Una nueva noria en Las Vegas supera en más de 30 metros a la de Londres

The High Roller tiene 167,6 metros de altura, y es la nueva atracción de este tipo más alta del mundo 

 


La compañía Caesars Entertainment Corporation (CZR) ha invertido unos 175 millones de dólares para construir esta nueva atracción, recién inaugurada en Las Vegas. Con sos 167,6 metros, es el nuevo techo del mundo en este tipo de instalaciones, por delante del Flyer de Singapur (165 metros) y al Eye de Londres (135 metros). 

 

The High Roller tiene 28 cabinas, equipadas con aire acondicionado, con capacidad para 40 personas. En cada viaje, de unos 30 minutos, The High Roller puede albergar a 1.120 personas. El precio de la entrada, 24,95 dólares. De noche, cuando se encuenden más de 2.000 luces LED, el precio sube a 34,95. El interior de las cabinas es espectacular, como puede verse en esta foto. 


La noria es la joya de la corona de The Linq, un nuevo distrito de ocio en el que los empresarios locales están poniendo mucho interés y mucho dinero, como prueba la inauguración de esta noria gigante. En total, son unos 18.500 metros cuadrados frente al Hotel Caesars Palace, con tiendas, restaurantes, bares... 

Fuente: ABC