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martes, 30 de septiembre de 2014

Galifornia: parecidos razonables entre las dos costas oestes

Incrédulos: dícese de aquellos que tildan el noroeste de la península como un cubito de hielo donde no deja de llover. Galifornianos: dícese de aquellos que rompen con los tópicos y encuentran en Galicia el verano en todo su esplendor, en playas de bandera azul y paisajes paradisíacos. Y que sí, que el agua del Atlántico está helada y que si en Galicia tienen unos 70 términos para definir la lluvia “por algo será”. Pero quien avisa no es traidor: los veranillos del noroeste, son Galifornia pura.


 

PARASOL Y CREMA 


Freak-show a lo Venice Beach 


Al igual que Patti Smith le cantó a Redondo Beach y Coutney Love a Malibu, los Siniestro Total le cantaron a Samil (y a las Cíes). Y no, no es baladí. Las playas de Galicia son otra cosa: algunas más salvajes, casi metidas en el monte (o más bien, como recién salidas de él), otras más típicas y tópicas, como la de Samil en Vigo. La vida en la larga Samil (de casi dos kilómetros) gira en torno al paseo, con sus restaurantes, canchas de baloncesto, terrazas e incluso piscinas. Pero más allá de la mole de cemento (que ocupa unas antiguas dunas naturales...), tiene cierto encanto hortera, tan de merenderos a rebosar de gente, de vacaciones de otra época, de neveras repletas de tuppers, de esa playa de familia numerosa, de típico grupete de amigos ejercitándose sin camiseta en un gimnasio improvisado, echando la pachanga al sol o patinando en las pistas del otro lado del paseo. Es otro mundo. No muy diferente del freak show americano (y digo freak show con todo el 'agarimo') de playas como Venice. 


Playas salvajes a lo Big Sur 


Y luego tenemos las calitas, las playas salvajes, las escondidas entre pinares y carballeiras... Esas son las playas “más Big Sur californiano”, como los acantilados de la Costa da Morte. Esta tierra legendaria de mareas violentas se da un respiro en playas como O Rostro (¿quizás uno de los mejores atardeceres de la Comunidad?) o la de Carnota, siete kilómetros en donde encontramos dunas, marismas y un arenal con unas vistazas al Cabo Fisterra. 

Incluso existen playas que son obras de arte. Es el caso de Arealonga cuyo difícil acceso lleva a una recompensa mayor: la playa está situada junto al castro de Baroña, milenios de historia mezclados con torsos al sol. Esto es Galicia. La playa de las Catedrales es arte natural. Las formaciones rocosas invitan (con la marea baja) a pasear entre grutas, cavernas y galerías creadas por la erosión del bravo mar. 

La guapura continúa hacia el sur, hacia las Rías Baixas, con incontestables reinas de la belleza como Melide, dentro del espacio natural de Cabo Home, o la playa de Barra, recogida e íntima, perfecta para tomar el sol completamente desnudos. Pero además de los arenales, la costa gallega está para investigarla, cala a cala. 



Más allá de C(g)alifornia: el toque caribeño 


Las Islas Cíes y las Islas Ons, más que Galifornia son una suerte de Caribe gallego. Se merecen un punto y aparte: se merecen un par de días de exploración, caminata, playa y achicharramiento al sol. Aquí se encuentran las playas más bonitas (como Rodas o Nosa Señora en Cíes; Melide o Pereiro en Ons) aquí el sol pica hasta quemar y el agua congela hasta entumecer las articulaciones (qué se le va hacer, no podía ser perfecto). Recomendamos ser previsores en épocas veraniegas para reservar plaza en ambos cámpings. Pero más allá de playa, lo suyo es patearse las islas, observar la fauna y las vistas al Atlántico abierto o a las rías. Demasiado. 

FAUNA 


Para los noveles en el arte del playeo gallego, avisamos de la existencia de algún que otro ser marino puñetero. No se trata del tiburón blanco de las costas americanas (aunque dudas, "habelas haylas"). En Galicia son más de golfiños (delfines, pero de los otros 'golfiños' también hay) y de fanecas, unos pequeños peces con espinas venenosas en su cabeza que se esconden bajo la arena esperando a que un pie desnudo las pise. Escuece muchísimo. Llevad cangrejeras si el puesto de la Cruz Roja está lleno de bañistas cojos. Y cuidado con las gaviotas. Se han visto especímenes hiper-evolucionados capaces de robar el típico bocadillo de playa con pasmosa facilidad. De hecho, hay testigos de cómo no le hacen ascos ni al mismísimo papel de aluminio. Están organizadas. Se han especializado. Y hay que temerlas. 


DEL 'BEACH CLUB' AL CHIRINGUITO


Existe una leyenda en Galicia, la del 'lobishome', el hombre lobo que se transforma por las noches y recorre los pueblos buscando víctimas. No muy lejos de la realidad, las noches de Galicia transforman a cualquiera. La cultura del disfrute a la luz de la luna es otra cosa. En verano destacan las fiestas en la playa, los chiringuitos con vistas a las rías, los pueblos que se transforman en verano al igual que esos hombres-lobo. Es el caso de Bayona o Portonovo, conocidos por las discotecas que cierran sus puertas al amanecer. No podemos olvidarnos de mitos playeros como Playa Club en la mismísima Riazor, en la Coruña, o geniales lugares donde tomar un cóctel con la brisa atlántica de protagonista como La Vela o el Pénjamo (Vigo y Nigrán, respectivamente). 


ROAD TRIP


Por la costa, de Los Ángeles a San Francisco:


Hazte la ruta de las Rías Altas (de Ribadeo a la Coruña, por ejemplo, con paradas obligatorias en Viveiro y Ortigueira), o la de las Baixas (Muros, Rianxo, Vilagarcía, Cambados, Sanxenxo, Marín, Bueu, Cangas, Moaña, Vigo, Nigrán, Baiona...), playa a playa (y curva a curva). 

El interior, de Los Ángeles a Las Vegas: 


La diferencia es clara: en Galicia esto de los grandes páramos y desiertos no se estila. Tampoco se estila la palmera: se estila el pino, el carballo (incluso el eucalipto), las grandes fragas... No se estila el motel americano, se estila el hostal de pueblo, la casa de piedra, las poblaciones dispersas. Podríamos proponer miles (da para otro tema), pero os recomendamos un trekking hasta la cascada del río Toxa (Bandeira-Silleda), uno de los enclaves más bellos de Galicia, un paseo por el Bosque do Rexo (marcado por las obras de Agustín Ibarrola) o el recorrido de los molinos del Parque Natural del Río Barosa, entre Pontevedra y Caldas de Reis. 


EL ORANGE COUNTY DE LAS RÍAS BAIXAS 


Por tener, Galifornia tiene hasta su propio 'Orange County': la isla de Toralla en Vigo es un promontorio rocoso y privado, donde los grandes casuplones con piscina y con vistas al infinito de la ría (con las Cíes al frente) son los protagonistas. El acceso es solo para vecinos, pero podrás disfrutar de dos pequeños arenales protegidos por muros (más bien lo que protegen son las casas) bastante menos masificados que la playa del otro lado del puente, el Vao. 


LA ISLA-PRISIÓN 


Alcatraz-San Simón. Si San Francisco presume de destino morboso con la isla – prisión de Alcatraz, los gallegos también. Una antigua cárcel, que también fue horfanato y terminó siendo leprosería ocupaba la isla de San Simón: hoy en día, allí se celebra un festival muy riquiño y con mucho gusto (SinSal San Simón) con cartel secreto hasta el momento en que los artistas rasgan la guitarra. La historia de San Simón está tan llena de anécdotas como Galicia entera, con sus templarios, con su batalla de Rande, su invasión inglesa con el capitán Drake dando el grito de guerra, su uso como campo de concentración durante la Guerra Civil... Si a Alcatraz le han dedicado una serie, con San Simón se pueden hacer una saga entera.

SURF 


Hace unos años no existían escuelas de surf en Galicia. Pero sí surfistas que se subían a las tablas en las playas de Patos, Melide, Malpica, Doniños o Frouxeira. Hoy en día las playas se llenan de neoprenos, aletas, tablas de bodyboard, de kite surf y tablones. No es raro encontrarse con surfistas que se hacen la ruta luso-gallega subidos a una tabla y las escuelas de surf empiezan a hacer mella en los más pequeños. Es el caso de la escuela de la playa de Prado en Nigrán (donde el surfista profesional Gony Zubizarreta empezó a cabalgar las olas), la de la vecina Patos o la Oxigeno Surf School, gestionada por la Federación Galega de Sur en colaboracion con Glass Surf Clube. 


¿UN GOLDEN GATE GALLEGO?


Admitimos que esta afirmación puede estar provocada por un cóctel molotov de sensaciones: esa melancólica que invade a cualquiera que visite la Comunidad gallega y tenga que volver, al alejarse en tren o en coche de los paisajes gallegos y el ver cómo las rías y los montes escapardos se desvanecen dando paso a la meseta española... Vamos, la 'saudade' de toda la vida. ¿Es el Puente de Rande el Golden Gate del noroeste? Este puente 'atirantado' une Redondela con Moaña y su aspecto entre la 'brétema' (la niebla marina), puede ser algo así como una estampa sanfranciscana del Golden Gate. ¿Espejismo o realidad? Galifornia. 


FENÓMENO INSTAGRAM 


Que Galicia es Galifonia y California tiene algo de Galicia, no solo lo decimos nosotros: lo grita Instagram. Levantarse un día en la capital pisando cemento y ver estas fotografías de ese mal llamado noroeste lluvioso nuestro, es un zas-en-toda-la-boca. El mismo Zas! Que ha motivado el artículo. Échenle un ojo y pongan rumbo a Galifornia (con suerte, hará buen tiempo).

Fuente: Traveler

miércoles, 10 de septiembre de 2014

10 pueblos costeros de España con mucho encanto

En la costa española quedan pueblecitos asomándose al mar que son una auténtica delicia: Cadaqués, Combarro, Cudillero…. Su encanto sobrevive como un eterno sueño de verano pese a los desmanes urbanísticos cometidos en el litoral desde hace décadas. Hoy queremos mostraros 10 pueblos costeros de España con mucho encanto; rincones que nos han ganado y que merece la pena visitar al menos una vez en la vida. 



CADAQUÉS (GIRONA) 


Un pueblo marcado por la figura del genio Salvador Dalí, que se retiró a la cala de Portlligat donde aún se puede visitar la casa en la que muchos años vivió con su amada Gala. Pero un pueblo con una entidad suficiente para estar dentro de la lista de los pueblos costeros más bellos de España. Sus callejuelas vestidas de blanco inmaculado se arremolinan por las cuestas para dirigirse hacia el mar. El corazón de Cap de Creus está lleno de romanticismo y proporciona durante el verano muy buenos momentos a sus visitantes que acaban prendados… y regresando. 


COMBARRO (PONTEVEDRA) 


Uno de los pueblos marineros por antonomasia de Galicia. Sus estrecheces acuden a bañarse la Ría de Pontevedra y el turismo de las Rías Bajas tiende a escogerlo como la localidad costera más bella de la zona. Razones no faltan. Su colección de hórreos y cruceiros de piedra le dan ese aire tan especial que posee. Aunque lo que acaba de conquistar a todo el mundo es una gastronomía colosal que ofrecen las pequeñas tabernas, siempre regada de los mejores vinos ribeiro y albariño. 


PEÑÍSCOLA (CASTELLÓN) 


En las costas castellonenses se erige un espléndido fortín templario en el que durante algún tiempo vivió el Papa Luna. Su historia es la de esas calles empedradas rodeadas de murallas y de casas pintadas en color blanco. Tiene el encanto suficiente para estar considerado como uno de los pueblos más bellos del Levante. Además posee inmensas playas, lo que le ha hecho expandirse y crecer hasta ser un referente del turismo vacacional. 


CUDILLERO (ASTURIAS) 


Encajonado en las montañas más verdes que se puedan encontrar, sus casas vestidas de colores se muestran colosales desde esa línea que lo separa del mar. Esta localidad asturiana está entre los pueblos más bellos de España (tengan costa o no) y bien merece andar y desandar esas cuestas (conocidas como las quebrantapiernas) en busca de detalles o perfiles distintos. Aunque es cierto que LA FOTO (así, con mayúsculas) se saca desde abajo. 


SAN VICENTE DE LA BARQUERA (CANTABRIA) 


Muchísimo antes de que Bustamante llorara en OT por su San Vicente de la Barquera querido, este era uno de los orgullos de Cantabria. Desde el Puente de la Maza o el castillo del Rey uno se da cuenta de que no sólo es una joya monumental sino también paisajística. Allá donde el río Escudo va a morir a la mar, los barcos de los pescadores muestran una quietud de postal en este bello pueblo de la costa cántabra. 


LASTRES (ASTURIAS) 


Otro de esos pueblitos de empinadas cuestas que asisten extasiados al espectáculo que les da el Cantábrico. Lastres tuvo la suerte (o desgracia, eso lo decidirán sus habitantes) de aparecer en la serie de televisión Doctor Mateo. Eso supuso un empujón a la llegada de turistas que vienen buscando el ficticeo San Martín del Sella y se encuentran con que el escenario desplegado es aún mejor del que desprenden sus pantallas planas. 


HONDARRIBIA (PAÍS VASCO) 


A un paso de Hendaya y, por tanto, del país vecino, la vieja Fuenterrabía (en euskera Hondarribia) asiste al último acto del río Bidasoa antes de desaparecer en el Mar Cantábrico. Una de las plazas fuertes del País Vasco tiene, entre sus muchas virtudes, unas casas señoriales de gran valor histórico-artístico, aunque las que se asoman en el puerto, con sus balcones de colores siempre floridos, son la estampa con mayor recorrido de este hermoso pueblo costero. 


TOSSA DE MAR (GIRONA)


Volvemos de nuevo a Gerona para hablar, esta vez, de uno de los estandartes que merecen, fuera de toda duda, estar en esta lista de pueblos costeros con encanto en España. Tossa es sin lugar a dudas el pueblo más bonito e interesante de esta zona sur de la Costa Brava. Una sorpresa para el visitante primerizo que se topa con La Vila Vella. Y es que la vieja puebla medieval se mantiene en un perfecto estado en un espolón de piedra que se adentra en el mar, rodeada casi por completo por una sólida muralla almenada. Es la única villa costera de la Edad Media que nos ha llegado casi intacta en toda Cataluña. 


ALTEA (ALICANTE) 


Las tejas azules y blancas de la Iglesia del Consuelo son uno de los emblemas no sólo de este bello pueblo alicantino sino de toda la Costa Blanca. Altea es una delicia para el paseante que busca perderse en sus empinados callejones de tiempos medievales o hacer algunas compras en sus muchas tiendas de artesanía que bien merecen se las eche un vistazo. Altea es un pueblo costero con encanto que nos regala un casco histórico bien conservado, unas cúpulas que rozan el mito y los secretos de sus noches blancas cuando la luna se posa en el horizonte iluminando el mar Mediterráneo. 


 TARIFA (CÁDIZ) 


El punto más meridional de la península ibérica corresponde a una de las poblaciones más hermosas de Andalucía. Y es que la línea que marca la división entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo tiene mucho de la fisionomía que le dieron los musulmanes en el que fue el inicio de un período en la península que duró casi ocho siglos. Los paisajes del tiempo han ido transformando el urbanismo árabe de Tarifa, las callejuelas frescas, la modorra de la siesta, el blanco desconchado de las paredes en un lugar irreal y casi mágico donde todo invita al paseo y la holganza. El viajero camina por el paseo de la Alameda o por los arrabales del castillo y parece llegarle un lento murmullo de voces y espadas. Es la historia, creando un nuevo paisaje urbano. 


Esta no es una lista excluyente sino una decena de las muchas maravillas con las que contamos en la costa española. Pero por supuesto hay más. ¿Nos ayudáis a complementar esta lista? ¿Cuál es ese o esos pueblos costeros con encanto que os han enamorado?

Fuente: Cadena SER

jueves, 4 de septiembre de 2014

Diez lugares de la Galicia Mágica

Es obvio que con sólo diez no bastaban. Después de revisar algunos de los destinos más significativos de la Galicia misteriosa, mitológica y sobrenatural, se nos habían quedado tantos en el tintero que urgía una segunda parte llena también de rocas, montes, iglesias y ríos que hablan a quienes sepan mirarlos. 



Uno de esos lugares bendecidos con un nombre evocador capaz de inspirar incluso a los espíritus más sosos y ortodoxos. Finisterre, el fin del mundo en latín, el final del camino de Santiago primigenio, fue durante unos cuantos milenios el non plus ultra del mundo occidental. Al visitar esta punta, además de esquivar a los peregrinos que queman sus botas en un ritual tan telúrico y simbólico como contaminante, no debemos olvidar visitar las cercanas ruinas de la ermita de San Guillermo, uno de esos lugares poderosos que están al borde del olvido. 

Entre sus restos hay que buscar una piedra rota en forma de sarcófago que al parecer tenía entre sus poderes conseguir que las parejas estériles que yacían en ella fuesen capaces de engendrar. Ya sabemos: muerte, puesta de sol, fin del mundo y renacimiento. Hay lugares que tienen que ser mágicos por lógica pura. 


CUEVA DEL REI CINTOLO


Las cuevas, con sus connotaciones a penetrar en el interior de la tierra, de volver al útero materno y de adentrarse en otro plano de conocimiento son lugares perfectos para las leyendas plagadas de simbología. 

La cueva más grande de Galicia, situada en las cercanías de Mondoñedo, también tiene su historia de princesa con amor prohibido sepultada junto a toda su civilización en el inframundo a la espera de que alguien la rescate. Los voluntarios para esta misión pueden visitar la cueva del Rei Cintolo con un guía tras reservar previamente; una verja muy atmosférica protege la entrada a sus más de siete kilómetros de recorrido entre estalactitas, ríos e intrincadas galerías. 

MONASTERIO DE ARMENTEIRA


La visita a este hermoso monasterio románico es la ocasión perfecta para contar la leyenda del abad que lo fundó junto a cuatro monjes del Císter. Ero (posteriormente San Ero) solía salir a rezar por el monte Castrove, cercano al monasterio, y en uno de sus paseos se quedó ensimismado contemplando un pajarito que cantaba en una rama cercana. Cuando salió de su ensueño, se encontró con que le costaba mucho encontrar el camino al monasterio y al llegar a edificio lo encontró transformado. Más aún, no conocía a ninguno de los frailes, y ellos no le habían visto jamás. Confusión y horror hasta que uno de los nuevos monjes encontró en los archivos una referencia a Ero, fundador del monasterio, desaparecido sin dejar rastro 300 años atrás (un poco como ocurría en El vuelo del navegante). Al descubrir que lo que para él había sido un instante de recrearse en el canto del ave eran en realidad tres siglos, San Ero cayó muerto y su tumba todavía hoy no ha sido encontrada. 

Leyenda aparte (aunque tenga el prestigio de haber sido ya narrada por el rey Alfonso X en sus Cantigas a Santa María), el monasterio es el más depurado ejemplo de románico en Galicia y una muestra perfecta de la vida monástica medieval. 


PENAS DAS RODAS


Dentro del mundo del culto a las piedras una estructura de las más llamativas de Galicia ha llegado a nuestros días sin cristianizar, en un estado similar al de sus propósitos primigenios sin que ninguna capilla o crucifijo le diera la carta de aprobación cristiana. 

Es la formación de dos grandes bolas graníticas conocidas como “penas das rodas” en el ayuntamiento de Outeiro de Rei. Un lugar de culto prehistórico, un calendario solar, un observatorio astronómico… son muchas las teorías de este lugar que impresiona por el tamaño y equilibro de las rocas. El momento perfecto para visitarlo es durante el solsticio de verano, cuando el sol se pone justo entre las dos piedras y las reminiscencias a un altar celta se hacen más fuertes. 


SANTA MARÍA DO CEBREIRO


La primera iglesia que encuentran los peregrinos del camino de Santiago francés al entrar en Galicia es una construcción pre-románica a la que está ligada la leyenda del Santo Grial gallego. En el siglo XIV un cura escéptico ante el milagro eucarístico que transforma el pan y el vino en carne y sangre de cristo, expresó en voz alta sus dudas, momento en el que efectivamente la hostia se contrajo y convirtió en carne y el vino en sangre. El cáliz y la patena en los que se produjo el milagro se conservan en su interior, igual que la talla de la virgen que según la leyenda inclinó la cabeza para contemplar la transubstanciación. 


TÚNELES DEL MONTE DA PENEDA


Más que la sencilla ermita de su cumbre, más que las estupendas vistas de la ría de Vigo que desde aquí se divisan, lo verdaderamente llamativo en este monte son los túneles excavados en roca de los que todavía se desconoce el propósito. 

Aunque en los primeros metros se puede descender y avanzar por ellos, enseguida el paso se hace impracticable y se impone elucubrar sobre su función: una mina de época romana, un túnel que comunica directamente con el cercano castillo de Soutomaior o incluso un laberinto intrincado de los Mouros para esconder sus tesoros… 

A LANZADA


Puede que muchos de los bañistas que disfrutan de la magnífica playa de A Lanzada ignoren que están en uno de los enclaves más llenos de significado de Galicia. En donde hoy se levanta una ermita, se erigieron antaño construcciones prerromanas, romanas y medievales de las que las muestras más llamativas hoy son los restos de un castro, de una necrópolis y de una torre de defensa. 

Más persistente aunque intangible es el ritual de fertilidad que dicta que las mujeres que desean concebir deben bañarse a medianoche en la playa y recibir nueve olas (una por cada mes del embarazo) consecutivas. Sigue habiendo mujeres que lo realizan cada verano, como muestra de una de esas tradiciones capaces de sobrevivir a todo tipo de civilizaciones y creencias. 


DOLMEN DE DOMBATE


Gran parte del patrimonio gallego no está identificado, clasificado ni restaurado como convendría, lo que mantiene numerosos monumentos en un estado de semiabandono que perjudica su conservación pero gusta mucho, por lo que tiene de evocador, a los estudiosos de lo oculto. No es el caso del dolmen de Dombate, que ha sido objeto de una intensa museización y actualmente está rodeada por una estructura de madera y cristal que la protege, no exenta de polémica, sin restarle mucho encanto. Hoy se pueden contemplar los grabados y pinturas que le valieron a este túmulo el nombre de “catedral del neolítico”. 

RUINAS DE SANTA MARIÑA DOZO


De ruinas, piedras derruidas e iglesias en decadencia está llena Galicia, pero pocas tan evocadoras y poéticas, capaces de poner a salivar a un romántico comme il faut, como las de Santa María Dozo, en Cambados. Tras un prolongado deterioro el edificio, ya sin culto desde el siglo XIX, muestra sus arcos góticos al cielo, en las capillas crece la hiedra y las tumbas de los nobles que antaño tenían el privilegio de estar enterrados en el interior de la iglesia están hoy tan desprotegidas como las del cementerio adyacente. 


BRUJAS EN COIRO


En una tierra en la que los sanadores y componedoras eran más habituales que los médicos oficiales, no podía faltar un episodio de brujería. El caso real de un proceso de la Inquisición en el siglo XVII a una mujer de la parroquia de Cangas, María Soliña (personaje real pero ya mítico en el imaginario galaico), torturada hasta que confesó ser bruja y todos sus bienes le fueron confiscados, se mezcla con las leyendas que vivieron hasta tiempos recientes de aquelarres de brujas en la playa de Coiro, donde acudían tras la llamada de la campana de la iglesia que tañía sola. Como en todas las historias de brujería, aparecen la paranoia colectiva, el oscurantismo y los conocimientos ancestrales transmitidos de forma paralela a los cursos oficiales. 

Fuente: Traveler

miércoles, 25 de junio de 2014

Las 20 playas de España favoritas de los internautas

Las vacaciones están aquí. Y los usuarios de un buscador de vuelos han elegido sus playas favoritas sin salir de España


1. De Galicia a Menorca (1 a 5) 



Llega el momento cumbre de las playas. La semana que viene empieza el primer turno de vacaciones para muchos españoles. Y una parte importante elegirá nuestras costas, llenas de arenales excelentes. El buscador de viajes Skyscanner ha preguntado a sus usuarios por sus playas favoritas. Este es el resultado, con una aclaración de los autores de la recopilación: a estas 20 habría que añadir la de las Catedrales, en Ribadeo, y la de Bolonia, en Cádiz, incluidas en otra selección.

1. Playa de Rodas, Islas Cíes, Galicia 



Una lista como esta elaborada en 2007 por el diario The Guardian encumbró en el mercado anglosajón a la playa de Rodas, considerada entonces la mejor del mundo. «Los vecinos la llaman 'la playa caribeña'», decían. 

Si quieres conocer otras playas en las Rías Baixas, he aquí nuestra selección.

2. Playa de Cofete, Fuerteventura 



Es la playa virgen más famosa de las Canarias. Tiene más de 12 kilómetros de longitud, y además del arenas podemos disfrutar del Macizo Montañoso de Jandía, que protege toda la playa por el este, del Islote, una isla unida a la playa, del Roque del Moro, una gigantesca roca en el mar colocada en vertical, de la enigmática Casa de los Winter, o del pequeño poblado de Cofete, con su restaurante de pescado y su mirador. 

Si quieres conocer nuestra selección de las mejores playas de Fuerteventura, aquí la tienes. 

3. Playas de Begur, Gerona 



Begur cuenta con ocho playas: Racó, una playa semiurbana de arena dorada; Illa Roja, cala aislada donde puede practicarse el nudismo y a la que se accede desde la playa vecina del Racó; Sa Riera, una de las mayores de Begur y la más cercana al pueblo; Aiguafreda, una cala de 30 metros de longitud por 5 de ancho; Sa Tuna, algo más grande, de 80 metros y 15 metros de ancho, una de las más bonitas de la Costa Brava; Platja Fonda, de complicado acceso; Fornells, donde nació la denominación Costa Brava; y Aiguabrava, con sus aguas cristalinas. 

Más: Las mejores playas de la Costa Brava. 

4. Torimbia, cerca de Llanes, Asturias 



Playa natural situada en un entorno paisajístico agreste, espectacular. Es popular desde los años 60 por la práctica del nudismo. Se puede acceder con coche desde el núcleo de Niembro, por un camino asfaltado hasta una collada que termina en el cabo Prieto, zona utilizada para el aparcamiento. 

Más: las mejores playas de Asturias. 

5. Cala Pregonda, Menorca 



Una de las calas más recomendadas de Menorca, sobre todo porque es muy diferente a las más conocidas del sur. En este caso, la arena es rojiza y el panorama que la rodea nos recuerda a la superficie de Marte. Ojo a este dato: la zona de aparcamiento queda a 30 minutos andando. 

2. De Alicante a Tenerife (6 a 10) 



6. Cala Ámbolo, Jávea, Alicante 


Cala Ambolo es una playa nudista y poco frecienta, situada cerca del Cabo de la Nao, frente a la Isla del Descubridor. Se llega por una rústica escalinata excavada en la roca, que da acceso a una playa donde domina la grava y los grandes bloques de caliza. Lo mejor: hay muchos días del año donde encontrarás a muy poca gente o incluso a nadie. Un baño en soledad en el Mediterráneo puede ser un lujo. Se practica el nudismo. 

7. La Concha, San Sebastián 



Es una de las playas urbanas más famosas de España, el corazón de la ciudad. En pleno verano quizá prefieras otros arenales menos concurridos, pero aunque solo sea para hacerse una foto o tomar unos pinchos en los alrededores, la visita siempre compensa.
Más: playas de Guipúzcoa. 

8. Playa de Valdevaqueros, Cádiz 



Está dentro del entorno de Tarifa. Es una playa grande, rústica, de unos cuatro kilómetros de largo y 120 metros de ancho, con aguas azules y donde sopla un viento excelente para la práctica del windsurf. 

Más: Playas de la Costa de la Luz
 

9. Playa de Taganana, Tenerife 



Taganana es un caserío situado en el Parque Rural de Anaga, dentro del término municipal de Santa Cruz de Tenerife. Se accede por la carretera que sube a El Bailadero desde San Andrés, una pequeña localidad pesquera situada a siete kilómetros del centro de la capital tinerfeña. El caserío tiene su interés, sobre todo el templo de Nuestra Señora de las Nieves. 

En el entorno hay playas prácticamente vírgenes y roques espectaculares. Por la carretera y pasado Taganana, se accede en primer lugar a la playa del Roque de las Bodegas. Benijo está algo más lejos. 

Más: Las mejores playas de Tenerife. 

10. Cala Macarella y Macarelleta, Menorca 



Cala Macarella es otra de las calas imprescindibles de Menorca, parecida en cierto moda a Cala Turqueta, con un azul luminoso en el agua. Cerca, a unos diez minutos a pie, está Macarelleta, una cala más pequeña donde se practica el nudismo. 

3. De Formentera a Mallorca (11 a 15) 



11. Ses Illetes, Formentera 


No podía faltar en esta lista. Es la postal más conocida de Formentera, una mezcla perfecta de azules y verdes turquesa con aguas de una nitidez casi perfecta. Es, por ello, una de las playas más concurridas de la isla, con mucha presencia de italianos. Los precios en los chiringuitos no son baratos. Se cobra el acceso en vehículo (coche, cuatro euros; moto, dos; o quads, ocho). 

Más: Las mejores playas de Formentera. 

12. Mónsul, Almería 



La playa más famosa del Parque Natural de Cabo de Gata, junto a la de Genoveses. Si buceas en la memoria, recordarás que era una de las localizaciones de «Indiana Jones y La última Cruzada». Son inconfundibles las formaciones de lava erosionada que la rodean, más allá de su arena fina y el agua cristalina. Se llega por una pista forestal de 4 kilómetros desde San José, en coche o transporte público. 

13. Son Bou, Menorca 



En Menorca hay muchas calas, como queda claro, pero también alguna playa de las grandes. Entre ellas Son Bou, la señalada en este caso (unos dos kilómetros de longitud), y también Cala Galdana. Está a unos 20 kilómetros de Mahón. 

14. Tossa de Mar, Cataluña 



La bahía de Tossa posee un recinto amurallado medieval, la Vila Vella, que se encuentra en plena playa. En cuanto al pueblo, es una fotogénica población de playa situada en plena Costa Brava, compuesta en esencia por dos calles principales tomadas por los turistas. Alrededor de Tossa hay además infinidad de calas para elegir, o variar cada día de vacaciones. 

15. Caló des Moro, Mallorca 



La Cala del Moro está a algo más de 50 kilómetros del centro de Palma de Mallorca. Es quizá la más espectacular de la isla: un rectángulo casi perfecto, como un campo de fútbol, de aguas transparentes y tentadoras. Muy cerca, casi pegadas, está Cala S'Almunia.

4. De Tarifa al País Vasco (16 a 20) 



16. Playa de Punta Paloma, Cádiz 


Punta Paloma se encuentra a continuación de Valdevaqueros, al fina de la zona de playa de Tarifa (a unos 10 kilómetros del pueblo). Curiosidad: Hay un punto donde la gente coge barro, al parecer bueno para la salud. No te extrañes sin ves a la gente llena de barro andando por esta playa. 

17. Playa Mayor de Noalla, Sangenjo 




La Playa Mayor es de arena blanca y fina, y presenta a su vez una amplia zona de dunas. Ojo: justo al lado está la más conocida Playa de la Lanzada, la más grande de Galicia. 

18. Playas de la Isla de Ons, Pontevedra 



Hay al menos media doce de playas de interés (Pereiro, Canexol, Área dos Cans, Melide...). La isla, a la entrada de la Ría de Pontevedra, tiene una longitud de 5 Km, y es de verdad un lugar paradisíaco para pasear y disfrutar de playas tranquilas. Si hubiera que elegir, quizá podríamos quedarnos en Melide, o cambiar cada día. 

19. Corralejo, Fuerteventura, 



En el parque natural de las Dunas de Corralejo están algunas de las mejores playas de la isla, de arena muy fina y blanca. Es una zona protegida de 9 kilómetros de costa, donde encontramos desde calas hasta las grandes playas del norte. A pesar de su fama, no es una zona masificada. 

20. Playa de Laga. Ibarrangelu, Vizcaya 



La playa de Laga se halla en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, en Ibarrangelu. Es seguramente uno de los arenales más bonitos de la costa vizcaína, y además un núcleo de los fans del surf. 

Fente: ABC