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lunes, 8 de septiembre de 2014

10 lugares asombrosos de Perú



Perú es uno de los países de América con mayor diversidad de oferta para un viajero. Desde las cumbres de los Andes hasta la selva amazónica, pasando por la cultura quechua, las ciudades coloniales o su rica gastronomía, Perú es un deleite para los sentidos. Estos son 10 de los lugares más espectaculares de Perú. Algunos de ellos los visitaremos en la expedición que Cadena Ser Viajes organiza con Paco Nadal para el 10 de septiembre. Quedan plazas, ¿te vienes?



1. Machu Picchu y el Valle Sagrado 


Empezamos con la guinda del pastel, una de las 7 maravillas del mundo por la cual Perú alcanzó universalidad. La ciudad secreta de los incas, el último paso del Valle Sagrado, emerge de un emplazamiento imposible para convertirse en el suspiro de los viajeros que ven aquí cumplido un sueño. Si tuviéramos que hacer un álbum de nuestras vacaciones en Perú, hay múltiples posibilidades de que la foto de portada sea de Machu Picchu. No nos engañemos, lo merece. 


2. Las líneas de Nazca a vista de pájaro 


Estar consideradas como uno de los grandes enigmas de nuestro mundo es su razón de ser. Las extrañísimas líneas de Nazca, creadas para ser apreciadas desde el aire, nos dejan un mapa en pleno desierto cargado de símbolos. El mono, la araña o el astronauta son sólo unos pocos dibujos perdidos en el tiempo en decenas de kilómetros de tierra seca. Actualmente se pueden visitar estas líneas en avioneta a un precio bastante asequible y así hacernos las preguntas con la cabeza pegada a la ventanilla. 


3. La catarata de Gocta 


Cuando en 2006 unos exploradores alemanes llevaron a cabo las medidas de este salto de agua compuesto por dos caídas se dieron cuenta que con 771 metros estaba entre las más altas del mundo. En el norte de Perú en pleno corazón de Chachapoyas, ese gran desconocido lleno de lugares por descubrir, la catarata de Gocta, que se puede tocar con las manos a tras caminar o hacer la marcha a caballo, es uno de los grandes espectáculos de la naturaleza que dejan sin habla. 


4. El lago Titicaca


El Titicaca, el lago navegable a mayor altura del planeta (3800 metros sobre el nivel del mar), es el lugar del que emergió el esplendoroso Tahuantinsuyo, más conocido por todos como el Imperio Inca. El azul de sus aguas brilla como un diamante cuando el sol resplandece sobre él, dando vida a algunas de las islas que conservan sus peculiaridades a pesar del turismo que llega a ellas desde Puno. Uros, Taquile y, sobre todo, Amantaní, nos muestran en suelos de totora cómo fue la vida en el lago más legendario de Sudamérica.


5. Amazonía sinuosa 


Y del altiplano pasamos a la selva virgen, al Amazonas que se mece curva a curva por un universo bañado por la frondosidad en la que el color verde impera sobre todas las cosas. No hay que olvidar que Perú también es Amazonía y que la naturaleza discurre en forma del río que navegara Orellana para asombro del mundo cinco siglos después. Imaginar este viaje es tocar la fibra sensible del viajero que sueña con conocer lugares remotos y puros. 


6. Fauna marina en las islas Ballestas 


Excursión imprescindible en Perú llegando a Paracas y tomando una embarcación a este refugio de naturaleza marina. En Ballestas hay leones marinos, numerosas especies de aves y el escurridizo pingüino de Humboldt. El sonido de la vida marina es deliciosamente ensordecedor y merece mucho la pena ser escuchado junto a las palabras evolucionistas de Charles Darwin. Aquí hay un pedacito de Galápagos accesibles a todo el mundo, reflejo de la faceta más natural y acuática de Perú. 


7. La tumba del Señor de Sipán 


En Perú la arqueología tiene un peso esencial, aunque lo más increíble es que está muy viva, ya que de forma constante se realizan hallazgos relacionados con las muchas civilizaciones y culturas que han dejado aquí su huella. El Señor de Sipán es con toda probabilidad el Tutankhamon de América del Sur, ya que se encontró en 1987 una tumba moche intacta y repleta de tesoros que reflejan su importancia. Fue enterrado junto a su ejército y milagrosamente se salvó de las excavaciones ilegales de los huaqueros que venden el material a coleccionistas privados en el mercado negro. Hoy día se puede ver su mausoleo bajo tierra, pero los objetos encontrados se exponen en el faboluso museo del Señor de Sipán, situado en Lambayeque, una visita indispensable para los amantes de la Historia. 


8. Las calles de colores en Trujillo 


La herencia colonial del Virreinato del Perú está presente en numerosas ciudades con un precioso legado arquitectónico y artístico. Cuzco o Arequipa cuentan con un casco histórico magnífico, pero una de las urbes más pintorescas y fotogénicas del país es Trujillo, llamada así en honor al lugar de nacimiento de Francisco Pizarro en Extremadura. Casas con grandes ventanales con forjas de la época de la conquista están pintadas de vivos colores, propiciando un conjunto pictórico fabuloso y un motivo más que suficiente para no olvidarse del norte de Perú. 


9. El lago Sandoval 


Regresamos a la cuenca amazónica para volcarnos en el área del lago Sandoval, caracterizado por su biodiversidad. Apenas cuenta con tres kilometros de largo y uno de ancho, pero surcan sus cielos más 1000 especies de aves, cientos de mamíferos y una elevada presencia de reptiles. El corazón del Madre de Dios es uno de esos rincones de naturaleza salvaje en los que cerrar los ojos cada noche para escuchar la banda sonora de la selva. 


10. El macizo nevado de Huascarán 


Subimos alto, muy alto, donde sólo son capaces de planear los cóndores. El Huascarán mide 6768 metros siendo la montaña más elevada de Perú y uno de los paraísos preferidos de escaladores y senderistas en toda Sudamérica. El macizo de tres picos es el alma de un parque natural declarado Patrimonio de la Humanidad que dispone de glaciares, lagos y paisajes de ciencia ficción. Así es Huascarán, una excursión que se escribe con letras de oro en el cuaderno de notas de muchos viajeros. 


Fuente: Cadena SER

martes, 29 de julio de 2014

8 rincones curiosos que son suficientes para enamorarse de Cantabria

Un salto de agua de 50 metros de altura, un pueblo medieval con un encanto que parece difícil de superar, un bosque de piedra en un paisaje kárstico, una reserva natural junto a un río donde reina el verde y la fauna salvaje, un palacio con el sello de Gaudí y un pueblo famoso por sus torres y puentes. Creemos que son razones suficientes para enamorarse de Cantabria. Creemos que no son todas las razones, que podría haber otras extendiendo la lista, porque todo es subjetivo. Pero cada rincón en ésta serie de imágenes sirve para hacer honor al título, y sobre todo, para convencerse de poner rumbo a Cantabria, una comunidad autónoma de España entre las montañas y el mar que tiene buenas razones y lugares por ofrecer: 


1. Un pueblo costero con encanto (San vicente de la Barquera) 


Un estuario, una histórica iglesia gótica, un antiguo convento, un castillo, una pausa en la ruta que une el Camino de Santiago de la costa con el Camino Francés. Playas, y una enorme área protegida (Oyambre). Son demasiadas las razones para resistir enamorarse de éste sitio cántabro que abre la lista: 


2. Un pueblo que “se pasa” de bonito (Santillana del Mar) 


Santillana del Mar posee un conjunto medieval histórico de gran valor, uno de los más bonitos de España. En sus inmediaciones se encuentra la cueva de Altamira. Pero Santillana del Mar es por sí sola, una razón para poner rumbo a éste rincón del norte del país por algo que se explica imagen a imagen: 


3. Como un bosque de piedra (Cabárceno) 


En lo que era una antigua mina de extracción de hierro se encuentra un Parque de Naturaleza. En el lugar funciona una conocida reserva con animales en cautiverio en un régimen de semi-libertad. Lo que destacamos es el tipo de paisaje, único en España: rocas de tipo kárstico que se ven como si fuera un bosque de piedra: 


4. Un paraíso natural junto al río Besaya-Saja 


El río Besaya discurre por Cantabria desde Cañeda, hasta desembocar en el río Saja. En sus márgenes, es posible encontrar en un área protegida especies como el jabalí, nutria, lobos, águila real, corzo, ciervos. Un auténtico paraíso natural bajo el nombre de Parque del Saja-Besaya. 


5. La villa de los puentes y las torres (Potes) 


Así es conocida Potes, uno de los poblados más bonitos de Cantabria. Rodeado por montañas, verde, atravesada por un río, su encanto reside en su aspecto antiguo, su paisaje, y claro (lo dicho) sus pintorescos puentes y torres. Un lugar para caminar por sus callejuelas, descubrir sus construcciones y degustar los platos típicos entre los que destacar los garbanzos, cecina, berza…todos productos típicos del valle: 


6. Una cueva de 20 kilómetros de extensión (Cueva de El Soplao) 


En los municipios de Valdáliga y Rionansa se encuentra una cueva única por su cantidad de formaciones geológicas. En total 20 kilómetros de extensión subterránea (aunque sólo una parte está abierta al público). Lo que hace único a éste lugar son sus formaciones poco comunes, algunas de ellas se pueden ver en una visita guiada. El Soplao está abierta al público desde el año 2005 sumando aún más razones para pensar en Cantabria. 


7. Un palacio Gaudí, en Comillas 


Proyectado por el arquitecto catalán Gaudí, en la localidad de Comillas es posible encontrarse con ésta joya (llamada originalmente como Villa Quijano). Es la respuesta a una solicitud de proyectar una residencia de verano con estilo oriental. Terminada en el año 1885, por su estilo llama la atención aún al más indiferente: 


8. Un salto de agua de 50 metros de altura (El salto de Asón) 


El río Asón brota en un paisaje kárstico, para dar un salto al vacío desde 50 metros de altura y proseguir por un valle glaciar. Una puesta en escena natural magnífica que por sus efectos (en el sitio del salto) se conoce como el “valle donde nace el arco iris”. Para disfrutar de éstas vistas, hay que remontar el camino que sigue el curso del río desde el poblado de Asón, a modo de paraíso para senderistas. 


Fuente: Traveler

jueves, 24 de julio de 2014

Todo lo que hay que saber para exprimir 48 horas en Praga

Romántica. Bella. Siempre es buena ocasión para ir. O para repetir 



Día 1 


9:00 h. Desayunar en el hotel Rocco Forte Agustine. El hotel Rocco Forte Agustine (Letenska 12/33, Praga) es un lujoso cinco estrellas de 101 habitaciones que ocupa un edificio histórico en el centro de la ciudad junto al monasterio agustino de Santo Tomás. Habitaciones decoradas individualmente en estilo cubista checo de principios del s. XX. Excelente desayuno buffet. 


9:30 h. Monasterio y biblioteca de Santo Tomás. Ya que tenemos la suerte de estar hospedados en este hotel, aprovechamos para visitar el contiguo monasterio del siglo XIII y su interesantísima biblioteca. Nos guía el padre Williams, estadounidense, uno de los 5 agustinos que aún viven en el monasterio. Una estancia polvorienta abarrotada con pergaminos e incunables. Por allí para un ejemplar de las Cantigas de Alfonso X el Sabio. Inevitablemente evocamos «El nombre de la rosa» de Umberto Eco. 

10:30 h. Barrio del Castillo. Podemos subir en tranvía (Nº 22 o 91), pero recomiendo hacerlo a pie por las serpenteantes callejuelas empedradas. El Barrio del Castillo debe su nombre a la fortaleza que domina toda la ciudad, construido en el s. IX y considerado el castillo más grande del mundo. Palacios que fueron residencia de los reyes de Bohemia y desde 1918 del presidente de la República Checa. 


Aquí está la Catedral de San Vito, que se empezó a construir en 1344 y no se acabó hasta el s. XX. Se puede subir a su torre de 99 metros por una escalera de caracol. Desde arriba se tiene una vista inmejorable de la «Ciudad Dorada» de «Las Cien Torres». Sin salir de la catedral visitamos la tumba de Wenceslao IV, el Rey Bueno (1361-1419). 

Al bajar a la ciudad, pasamos por el Callejón del Oro (Zlata ulicka), en una de sus casitas de fachadas coloreadas vivió Franz Kafka entre 1916 y 1917. 

13:00 h. Almuerzo en el restaurante Lokal. Lokal es una cervecería típica, tipo mesón, en la calle Dlouha 33 (cerca del Puente de Carlos), tel. 222 316 265. Su techo abovedado le da un aspecto interesante de bodega. Sin lujos, mesas sin manteles y servilletas de papel, ambiente juvenil. Comida sencilla tradicional casera: albóndigas de pan con carne y salsa (knedlíky houskové). Buenas salchichas. Conviene ir pronto pues suele llenarse. Se puede comer por 12 €. 


15:00 h. La calle más estrecha. Muy cerca del Museo de Kafka, inaugurado en 2005, está la que dicen que es la calle más estrecha del mundo, a la altura del número 24 de la calle U Luzického Semináre. Un pequeño pasadizo en cuesta y con escalones por el que apenas cabe una persona. Un semáforo a ambos extremos regula la circulación peatonal. 

La plaza que hay frente al museo tiene una fuente del controvertido artista praguense David Cerny. Colocada allí en 2004, está compuesta por dos estatuas masculinas orinando dentro de un recipiente con la forma del mapa de la República Checa. Los falos se mueven por un sistema mecánico y, supuestamente, escriben con el agua-orina frases que los visitantes envían por SMS desde sus teléfonos móviles. 

15:30 h. Muro de John Lennon. Muy cerca, otra sorpresa. En la plaza de Velkoprevorské Námestí, frente al Palacio Buquoy que alberga la embajada francesa, está el llamado Muro de Lennon, en realidad la tapia de un pequeño cementerio del s. XIV, propiedad de los Caballeros de la Orden de la Cruz de Malta. 

En la época del régimen comunista, en esta pared se escribían proclamas libertarias, pero pocos días después del asesinato de John Lennon (8 de diciembre de 1980) apareció un retrato del Beatle y alguna de las letras de sus canciones «Help! I need somebody» (¡Socorro! Necesito a alguien). Inmediatamente la StB (la policía política) las borraba, pero a la mañana siguiente aparecían nuevos grafitis. Ni la instalación de cámaras de vigilancia acabaron con ellos y muchos piensan que este foro al aire libre contribuyó en alguna medida al triunfo de la «Revolución de Terciopelo» que acabó con el régimen totalitario en noviembre de 1989. 

Hoy es un destino turístico que aparece hasta en las guías oficiales. 


16:30 h. Puente de Carlos. Y por fin llegamos al lugar más visitado y fotografiado de Praga, el Puente de Carlos, que lleva este nombre por el rey Carlos IV de Luxemburgo. Atraviesa el Moldava que divide a Praga en dos: la Ciudad Vieja (Staré Mesto) y la Ciudad Pequeña (Malá Strana). Tiene 500 metros de largo por 10 de ancho, y en su día dispuso de 4 carriles para ordenar el paso de carruajes. Hoy las hordas turistas van a su aire parándose en cualquier sitio a tomar fotografías, cuando no engendros instagrámicos con el teléfono móvil. 

A lo largo del puente hay una treintena de estatuas, muchas de ellas copias de las originales que están en el Museo Nacional. La más famosa es la de San Juan de Nepomuceno, confesor de la esposa del rey Wenceslao IV, que fue arrojado a este río por orden del celoso monarca. Dice la tradición que quien toca con la mano izquierda la base de la estatua y formula cinco deseos, le será concedido uno. 

20:00 h. Teatro Negro Cerné Divadlo. Atravesamos el Puente de Carlos y llegamos a la calle Karlova (De Carlos). En el número 8 está el Palacio Unitaria, sede de una de las atracciones más famosas: el Cerné Divadlo, literalmente Teatro de Luz Negra. 

El Teatro Negro es una especialidad escénica de Praga que se basa en la incapacidad del ojo humano para distinguir negro sobre negro. Heredero de la Caja Negra de Méliès. Aquí reinan las luces y, sobre todo, las sombras. Cortinas negras, trajes fosforescentes, danza, acrobacia, mimo para todos los públicos. 

El espectáculo dura 80 minutos y cuesta 480 coronas (unos 19€) 


22:30 h. Cena en el restaurante Lichfield. El restaurante Lichfield, que toma su nombre del fotógrafo británico Lord Patrick Lichfield (1939-2005), está dentro del hotel Rocco Forte Agustine. Decorado en estilo art decó, está adherido a la cadena Slow Food de Praga, es decir, todo lo contrario de la fast food. La cocina, heredada del chef Richard Fuchs (una estrella Michelín) es moderna e internacional. Recomiendo tomar un menú elaborado exclusivamente con pato. Marzo en este restaurante es el mes del Foie Gras Menu. Delicada sopa de maíz con confit de pato y foie gras. Contundente magret de pato con hígado braseado. Y sorprendente helado de foie gras. Sin olvidar la cerveza negra St. Thomas, producida por los monjes del monasterio. 


Día 2 


9:30 h. Plaza del Ayuntamiento y Ciudad Vieja. Volvemos a atravesar el Puente de Carlos. En cada momento del día ofrece un aspecto diferente, tanto por la luz como por la gente que lo puebla. Desayunamos en alguna cafetería un café con «staroceske trdlo», la típica rosquilla con canela en forma de espiral. «Staroceske» significa «checo viejo» y «trdlo», «manguito». Subimos a la Torre del Puente de Malá Strana, la puerta de entrada al Barrio Pequeño, y a la Torre del Puente de la Ciudad Vieja, en el otro extremo. 

Por la calle Karlova haremos la Ruta Real a la inversa, es decir, el camino que siguió Carlos IV el día de su coronación, pero al revés. Karlova es una calle peatonal en su primer tramo, hasta llegar a la calle Liliová. A ambos lados edificios barrocos que albergan tiendas de recuerdos, de marionetas, joyerías de granates checos (exclusivos de Bohemia), hoteles, restaurantes, museos... 

Llegamos a la Plaza del Ayuntamiento o Plaza de la Ciudad Vieja (Staromestske Namesti), para algunos la plaza más bella de Europa. En una esquina está la torre (a la que se puede subir) del Reloj Astronómico, cuyo carillón de apóstoles autómatas se pone en marcha con las horas. 

11:30 h. Barrio judío. Desde la Plaza del Ayuntamiento es recomendable callejear sin prisas hasta el Josefov, o Barrio Judío, con una interesante sinagoga (la más antigua de Europa aún en funcionamiento) y un cementerio del s. XV con más de 12.000 lápidas, algunas en franco deterioro, y que guarda todos los misterios del Golem. Edificios de arquitectura cubista y art nouveau, especialmente en el Bulevar de París (Boulevard Parizská) donde se concentran las tiendas de las grandes marcas de lujo. 


13:00 h. Almuerzo restaurante Staromestska. Por el Bulevar de París volvemos a la Plaza del Ayuntamiento. En el número 19 en una casa medieval está el Restaurante de la Ciudad Vieja (Staromestska Restaurace). Sin duda un local para turistas con carta en varios idiomas, entre ellos el castellano, pero con una comida más que aceptable. Platos checos tradicionales: vepro knedlo zelo (cerdo asado con chucrut), jamón de Praga, codillo, lengua de vaca ahumada… no perderse lo que llaman «gulash en pan». Me traen una hogaza de pan, que es el recipiente, la parte de arriba está cortada a modo de tapadera, dentro han sacado la miga y lo han rellenado con un sabrosos gulash (guiso caldoso de carne de vaca) que, aunque originario de Hungría, se toma en toda Europa Central. Como bebida una magnífica cerveza checa (Pilsner Urquell), una jarra de medio litro solo cuesta 35 coronas (menos de un euro y medio). 

15:30 Plaza de Wenceslao. Hay que hacer la digestión, y la podemos hacer paseando por la calle Na Prikope (La Zanja). Nos podemos detener en alguna tienda de cristal de Bohemia. Desembocaremos en la Plaza de Wenceslao, que es realidad una calle ancha (750 m. X 60 m.). Lugar para el mercado de animales en el s. XIV y para construir el Museo Nacional en el s. XIX. Aquí arrancó en noviembre de 1989, la gran manifestación popular contra la brutalidad policial, que fue el inicio de la Revolución del Terciopelo y la caída del comunismo. 

19:00 h. Casa Danzante. Siguiendo hacia el oeste por la calle del Centeno (Zitná), volveremos a encontrarnos con el Moldava en su orilla derecha a la altura del Teatro Nacional. Muy cerca está la llamada «Casa danzante», o «Ginger & Fred», por los bailarines Ginger Rogers y Fred Astaire. Un extraño edificio moderno (1966) construido en acero, cristal y hormigón prefabricado por los arquitectos Frank Gehry y Vlado Milunic, y que a muchos les recuerda a una pareja bailando, otros dicen que es un adefesio, pero a nadie deja indiferente. 


20:00 h. Cena en el barco «Matylda». «Matylda» es el nombre de un barco-hotel permanentemente amarrado en la margen derecha del Moldava, 1 km. aguas arriba del Puente de Carlos. Si el tiempo lo permite es muy agradable sentarse en una de sus mesas de la cubierta de popa desde la que vemos la Casa Danzante casi sobre nosotros. En el interior, un amplio comedor con ventanales por los que se ve el río, y wifi gratuito. 

Primero me tomo un gin tonic y compruebo, una vez más, que en muchos sitios de la República Checa no disponen de ese cóctel, pero no hay problema, me traen una tónica y una copa de ginebra y yo me las mezclo a mi gusto. La comida no está a la altura del decorado, pero se deja comer. 

Terminamos la jornada regresando al hotel dando un paseo por Masarykovo Nabrezi, una especie de malecón fluvial con espléndidas casas con fachadas art nouveau. 

Fuente: ABC

viernes, 18 de julio de 2014

Los diez parques naturales más apetecibles del mundo

Horizontes infinitos, naturaleza salvaje, animales en libertad y un cielo que parece desplomarse al atardecer sobre su silueta inolvidable. Los parques naturales te regalarán emociones únicas, fotos para enmarcar y una conexión directa con ese otro mundo que también habita en el nuestro. Un masaje para tu retina cansada de asfalto, una música para tus oídos saturados de ruido y una caricia para tu alma más aventurera. El mundo cuenta con muchos escenarios irrepetibles pero nosotros te proponemos diez imprescindibles, para que vuelvas a conectar con la naturaleza. 


 

1. Galápagos, Ecuador 


Las islas Galápagos son famosas por ese tipo de tortuga que parece poblar toda su extensión, tanto que solo el 3% del archipiélago está habitado por seres humanos, el resto se lo dejan a la naturaleza. Hacen bien. La belleza intacta de sus playas, cascadas y montañas tropicales es única. De hecho el parque, de unos 8000 kilómetros cuadrados de extensión también es Reserva Marina, de ahí el cuidado que ponen las autoridades en preservar cada centímetro de vida. No podrás visitar este parque a tu aire, así que tienes dos opciones: o reservas plaza en un crucero, o decides alojarte en plena naturaleza y sumarte a una visita guiada. Si te gusta la naturaleza esta opción es más que recomendable, los guías te llevarán a descubrir lo mejor del parque y podrás admirar la fauna más espectacular de las islas, incluyendo la tortuga gigante, Galapagos Penguin y la iguana marina. Darte un paseo entre tortugas es una de esas experiencias que sin duda se puede calificar de inolvidable.


2. Etna, Sicilia 


Más de 3000 metros de altura con una boca rugiente de lava imponen a cualquiera, por eso, si te gusta la emoción, el parque natural del Etna cubrirá de sobra tus expectativas. El volcán en si mismo en una presencia constante en Sicilia, una sombra amenazante para el viajero con la que conviven pacífica, y resignadamente los locales. Tanto que te sorprenderá encontrar viñedos en tu ascensión hacía el Centro de Visitantes. La tierra cada vez más negra, parece ser generosa con el que la trabaja. Una vez arriba, los más atrevidos pueden alquilar una ruta en 4X4 para llegar casi hasta la boca del volcán y descargar toda la adrenalina acumulada por la vida.


3. Yellowstone, Estados Unidos 


Fue el primero en inaugurar el concepto de Parque Natural, allá en 1872 y sin lugar a dudas creó tendencia. Repartido entre los estados de Montana, Idaho y Wyoming esta increíble extensión planetaria te ofrecerá momentos únicos y un montón de buenos ratos. Si te gustan los animales salvajes verás osos pardos, lobos, bisontes y alces; si quieres flipar con la naturaleza empieza por el Old Faithful, la foto más buscada, y su impresionante colección de géiseres naturales y fuentes termales. Te faltarán ojos. Para asimilarla lo mejor es que te des un gran paseo por el Gran Cañón de Yellowstone y admires la serenidad de su lago. En este parque está permitido acampar, practicar senderismo, pescar y asistir a los programas organizados por los guardabosques, que siempre llegan cargados de anécdotas. Entenderás perfectamente cómo era Estados Unidos antes de que el hombre se volviera loco levantando rascacielos. 


4. Gran Cañón, Arizona 


Es uno de los Parques Naturales más famosos del mundo y la sola mención de su nombre ya evoca rojas extensiones de roca milenaria apelmazada por la lluvia y el viento, totalmente virgen para el ser humano. El vertiginoso desfiladero comunicará directamente con tus emociones más primitivas y podrás sentirte un poco como los pioneros –solo te faltará la carreta- Sin duda un Parque que merece la pena ver al menos una vez en la vida. 


5. Plitvice, Croacia 


Si llegas desde la Costa Dálmata, tan blanca y azul, te sorprenderá descubrir que el centro de Croacia pueda ser tan verde, tan musgoso, tan acuático. Sin duda es uno de los Parques Naturales sorpresa de Europa, una bellísima extensión de lagos y cascadas donde dejar volar tu imaginación y recrear tu retina. Y aunque tu primer instinto sea tirarte de cabeza a cualquiera de sus 16 apetecibles lagos, recuerda que está terminantemente prohibido. Solo podrás ver en Parque en grupos reducidos y desde de un ingenioso sistema de pasarelas de madera, perfecto para que tu disfrutes y el ecosistema se mantenga por muchos años. 


6. Göreme, Capadocia 


Nada de lo que hayas visto antes puede compararse a la estrambótica imagen de los penachos arenosos de la Capadocia. Para los más poéticos "chimeneas de las hadas", para los más mundanos, elementos algo falocráticos. Para ti, seguro que un delirio visual, un capricho blanco que parece construido por la mano de un Gulliver haciendo castillos de arena que luego se llevaron las olas. Bajo tierra un bosque de cuevas habitables dónde merece la pena alojarse, en el aire una experiencia única: verlo a vista de pájaro en globo. Impresionante. 


7. Kruger, Sudáfrica 


Es uno de los safaris más deseados del mundo, uno de los puntos del planeta más buscados por los amantes de los animales exóticos y de los horizontes infinitos. Si quieres disfrutar de tu experiencia entre tigres, leones y jirafas, éste es tu sitio. Si además te gustan los elefantes puedes reservar un recorrido especialmente diseñado para verlos. También puedes alquilar un coche y descubrirlo a tu aire, te llevarás el plus de interaccionar con las tribus que lo habitan y lo cuidan. Si puedes, es altamente recomendable hacer noche en cualquiera de sus lujosos hoteles, alquilar un safari package y dejar que la noche te sorprenda pensando en quién más puede dormir en tu cama. 


8. Timanfaya, Lanzarote 


Si alguna vez has soñado con visitar Marte, no sigas viviendo con la frustración de no poder pisar todavia el Planeta Rojo. En Lanzarote, el Parque Nacional del Timanfaya te quitará el capricho. La Tierra de Fuego cuenta con más de 20 volcanes para que te regodees. El paisaje rojo y negro, arisco y cortante te dejará sin aliento. Sí, es difícil caminar entre lava, pero curiosamente adictivo. Recuerda que los cráteres y las rocas guardan una temperatura interior elevadísima, tanto que una de sus mejores experiencias es disfrutar de una barbacoa en pleno Parque. 


9. Fiordland, Nueva Zelanda 


Nueva Zelanda esta llena de paisajes de ensueño, rincones casi vírgenes donde la naturaleza explosiona y apabulla. Súmale el exotismo de la lejanía y te encontrarás con un lugar para enmarcar en tus recuerdos. El Parque Nacional de Fiordland, a dos horas y media de Queenstown, es el mayor de la isla y sin duda uno de los más celebrados. Es el reino de las montañas azules, de los lagos cristalinos, de los rápidos de vértigo y de los bosques que susurran, pero también el escenario de fiordos tan cinematográficos como los de Milford y Doubtful Sounds. Practica senderismo, haz kayak o simplemente párate y disfruta del paraís. 


10. Lake District, Gran Bretaña 


El Distrito de los Lagos es uno de los paisajes más evocadores de Gran Bretaña y sin duda uno de los más buscados por los coleccionistas de experiencias románticas. Aquí te encontrarás con la montaña más alta de Inglaterra, Scafell Pike, con el lago más profundo, Wastwater, y con pueblos tan bonitos y olvidados por el tiempo como Keswick y Bowness-on-Windermere. Lo bueno de esta belleza natural hecha de agua y montañas brumosas es que puedes perderte y respirar, investigar entre sus 16 lagos e incluso alquilar un bote para disfrutarlos a tu aire. Hay mucho que ver. 

Fuente: Traveler