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martes, 30 de septiembre de 2014

Galifornia: parecidos razonables entre las dos costas oestes

Incrédulos: dícese de aquellos que tildan el noroeste de la península como un cubito de hielo donde no deja de llover. Galifornianos: dícese de aquellos que rompen con los tópicos y encuentran en Galicia el verano en todo su esplendor, en playas de bandera azul y paisajes paradisíacos. Y que sí, que el agua del Atlántico está helada y que si en Galicia tienen unos 70 términos para definir la lluvia “por algo será”. Pero quien avisa no es traidor: los veranillos del noroeste, son Galifornia pura.


 

PARASOL Y CREMA 


Freak-show a lo Venice Beach 


Al igual que Patti Smith le cantó a Redondo Beach y Coutney Love a Malibu, los Siniestro Total le cantaron a Samil (y a las Cíes). Y no, no es baladí. Las playas de Galicia son otra cosa: algunas más salvajes, casi metidas en el monte (o más bien, como recién salidas de él), otras más típicas y tópicas, como la de Samil en Vigo. La vida en la larga Samil (de casi dos kilómetros) gira en torno al paseo, con sus restaurantes, canchas de baloncesto, terrazas e incluso piscinas. Pero más allá de la mole de cemento (que ocupa unas antiguas dunas naturales...), tiene cierto encanto hortera, tan de merenderos a rebosar de gente, de vacaciones de otra época, de neveras repletas de tuppers, de esa playa de familia numerosa, de típico grupete de amigos ejercitándose sin camiseta en un gimnasio improvisado, echando la pachanga al sol o patinando en las pistas del otro lado del paseo. Es otro mundo. No muy diferente del freak show americano (y digo freak show con todo el 'agarimo') de playas como Venice. 


Playas salvajes a lo Big Sur 


Y luego tenemos las calitas, las playas salvajes, las escondidas entre pinares y carballeiras... Esas son las playas “más Big Sur californiano”, como los acantilados de la Costa da Morte. Esta tierra legendaria de mareas violentas se da un respiro en playas como O Rostro (¿quizás uno de los mejores atardeceres de la Comunidad?) o la de Carnota, siete kilómetros en donde encontramos dunas, marismas y un arenal con unas vistazas al Cabo Fisterra. 

Incluso existen playas que son obras de arte. Es el caso de Arealonga cuyo difícil acceso lleva a una recompensa mayor: la playa está situada junto al castro de Baroña, milenios de historia mezclados con torsos al sol. Esto es Galicia. La playa de las Catedrales es arte natural. Las formaciones rocosas invitan (con la marea baja) a pasear entre grutas, cavernas y galerías creadas por la erosión del bravo mar. 

La guapura continúa hacia el sur, hacia las Rías Baixas, con incontestables reinas de la belleza como Melide, dentro del espacio natural de Cabo Home, o la playa de Barra, recogida e íntima, perfecta para tomar el sol completamente desnudos. Pero además de los arenales, la costa gallega está para investigarla, cala a cala. 



Más allá de C(g)alifornia: el toque caribeño 


Las Islas Cíes y las Islas Ons, más que Galifornia son una suerte de Caribe gallego. Se merecen un punto y aparte: se merecen un par de días de exploración, caminata, playa y achicharramiento al sol. Aquí se encuentran las playas más bonitas (como Rodas o Nosa Señora en Cíes; Melide o Pereiro en Ons) aquí el sol pica hasta quemar y el agua congela hasta entumecer las articulaciones (qué se le va hacer, no podía ser perfecto). Recomendamos ser previsores en épocas veraniegas para reservar plaza en ambos cámpings. Pero más allá de playa, lo suyo es patearse las islas, observar la fauna y las vistas al Atlántico abierto o a las rías. Demasiado. 

FAUNA 


Para los noveles en el arte del playeo gallego, avisamos de la existencia de algún que otro ser marino puñetero. No se trata del tiburón blanco de las costas americanas (aunque dudas, "habelas haylas"). En Galicia son más de golfiños (delfines, pero de los otros 'golfiños' también hay) y de fanecas, unos pequeños peces con espinas venenosas en su cabeza que se esconden bajo la arena esperando a que un pie desnudo las pise. Escuece muchísimo. Llevad cangrejeras si el puesto de la Cruz Roja está lleno de bañistas cojos. Y cuidado con las gaviotas. Se han visto especímenes hiper-evolucionados capaces de robar el típico bocadillo de playa con pasmosa facilidad. De hecho, hay testigos de cómo no le hacen ascos ni al mismísimo papel de aluminio. Están organizadas. Se han especializado. Y hay que temerlas. 


DEL 'BEACH CLUB' AL CHIRINGUITO


Existe una leyenda en Galicia, la del 'lobishome', el hombre lobo que se transforma por las noches y recorre los pueblos buscando víctimas. No muy lejos de la realidad, las noches de Galicia transforman a cualquiera. La cultura del disfrute a la luz de la luna es otra cosa. En verano destacan las fiestas en la playa, los chiringuitos con vistas a las rías, los pueblos que se transforman en verano al igual que esos hombres-lobo. Es el caso de Bayona o Portonovo, conocidos por las discotecas que cierran sus puertas al amanecer. No podemos olvidarnos de mitos playeros como Playa Club en la mismísima Riazor, en la Coruña, o geniales lugares donde tomar un cóctel con la brisa atlántica de protagonista como La Vela o el Pénjamo (Vigo y Nigrán, respectivamente). 


ROAD TRIP


Por la costa, de Los Ángeles a San Francisco:


Hazte la ruta de las Rías Altas (de Ribadeo a la Coruña, por ejemplo, con paradas obligatorias en Viveiro y Ortigueira), o la de las Baixas (Muros, Rianxo, Vilagarcía, Cambados, Sanxenxo, Marín, Bueu, Cangas, Moaña, Vigo, Nigrán, Baiona...), playa a playa (y curva a curva). 

El interior, de Los Ángeles a Las Vegas: 


La diferencia es clara: en Galicia esto de los grandes páramos y desiertos no se estila. Tampoco se estila la palmera: se estila el pino, el carballo (incluso el eucalipto), las grandes fragas... No se estila el motel americano, se estila el hostal de pueblo, la casa de piedra, las poblaciones dispersas. Podríamos proponer miles (da para otro tema), pero os recomendamos un trekking hasta la cascada del río Toxa (Bandeira-Silleda), uno de los enclaves más bellos de Galicia, un paseo por el Bosque do Rexo (marcado por las obras de Agustín Ibarrola) o el recorrido de los molinos del Parque Natural del Río Barosa, entre Pontevedra y Caldas de Reis. 


EL ORANGE COUNTY DE LAS RÍAS BAIXAS 


Por tener, Galifornia tiene hasta su propio 'Orange County': la isla de Toralla en Vigo es un promontorio rocoso y privado, donde los grandes casuplones con piscina y con vistas al infinito de la ría (con las Cíes al frente) son los protagonistas. El acceso es solo para vecinos, pero podrás disfrutar de dos pequeños arenales protegidos por muros (más bien lo que protegen son las casas) bastante menos masificados que la playa del otro lado del puente, el Vao. 


LA ISLA-PRISIÓN 


Alcatraz-San Simón. Si San Francisco presume de destino morboso con la isla – prisión de Alcatraz, los gallegos también. Una antigua cárcel, que también fue horfanato y terminó siendo leprosería ocupaba la isla de San Simón: hoy en día, allí se celebra un festival muy riquiño y con mucho gusto (SinSal San Simón) con cartel secreto hasta el momento en que los artistas rasgan la guitarra. La historia de San Simón está tan llena de anécdotas como Galicia entera, con sus templarios, con su batalla de Rande, su invasión inglesa con el capitán Drake dando el grito de guerra, su uso como campo de concentración durante la Guerra Civil... Si a Alcatraz le han dedicado una serie, con San Simón se pueden hacer una saga entera.

SURF 


Hace unos años no existían escuelas de surf en Galicia. Pero sí surfistas que se subían a las tablas en las playas de Patos, Melide, Malpica, Doniños o Frouxeira. Hoy en día las playas se llenan de neoprenos, aletas, tablas de bodyboard, de kite surf y tablones. No es raro encontrarse con surfistas que se hacen la ruta luso-gallega subidos a una tabla y las escuelas de surf empiezan a hacer mella en los más pequeños. Es el caso de la escuela de la playa de Prado en Nigrán (donde el surfista profesional Gony Zubizarreta empezó a cabalgar las olas), la de la vecina Patos o la Oxigeno Surf School, gestionada por la Federación Galega de Sur en colaboracion con Glass Surf Clube. 


¿UN GOLDEN GATE GALLEGO?


Admitimos que esta afirmación puede estar provocada por un cóctel molotov de sensaciones: esa melancólica que invade a cualquiera que visite la Comunidad gallega y tenga que volver, al alejarse en tren o en coche de los paisajes gallegos y el ver cómo las rías y los montes escapardos se desvanecen dando paso a la meseta española... Vamos, la 'saudade' de toda la vida. ¿Es el Puente de Rande el Golden Gate del noroeste? Este puente 'atirantado' une Redondela con Moaña y su aspecto entre la 'brétema' (la niebla marina), puede ser algo así como una estampa sanfranciscana del Golden Gate. ¿Espejismo o realidad? Galifornia. 


FENÓMENO INSTAGRAM 


Que Galicia es Galifonia y California tiene algo de Galicia, no solo lo decimos nosotros: lo grita Instagram. Levantarse un día en la capital pisando cemento y ver estas fotografías de ese mal llamado noroeste lluvioso nuestro, es un zas-en-toda-la-boca. El mismo Zas! Que ha motivado el artículo. Échenle un ojo y pongan rumbo a Galifornia (con suerte, hará buen tiempo).

Fuente: Traveler

jueves, 4 de septiembre de 2014

Diez lugares de la Galicia Mágica

Es obvio que con sólo diez no bastaban. Después de revisar algunos de los destinos más significativos de la Galicia misteriosa, mitológica y sobrenatural, se nos habían quedado tantos en el tintero que urgía una segunda parte llena también de rocas, montes, iglesias y ríos que hablan a quienes sepan mirarlos. 



Uno de esos lugares bendecidos con un nombre evocador capaz de inspirar incluso a los espíritus más sosos y ortodoxos. Finisterre, el fin del mundo en latín, el final del camino de Santiago primigenio, fue durante unos cuantos milenios el non plus ultra del mundo occidental. Al visitar esta punta, además de esquivar a los peregrinos que queman sus botas en un ritual tan telúrico y simbólico como contaminante, no debemos olvidar visitar las cercanas ruinas de la ermita de San Guillermo, uno de esos lugares poderosos que están al borde del olvido. 

Entre sus restos hay que buscar una piedra rota en forma de sarcófago que al parecer tenía entre sus poderes conseguir que las parejas estériles que yacían en ella fuesen capaces de engendrar. Ya sabemos: muerte, puesta de sol, fin del mundo y renacimiento. Hay lugares que tienen que ser mágicos por lógica pura. 


CUEVA DEL REI CINTOLO


Las cuevas, con sus connotaciones a penetrar en el interior de la tierra, de volver al útero materno y de adentrarse en otro plano de conocimiento son lugares perfectos para las leyendas plagadas de simbología. 

La cueva más grande de Galicia, situada en las cercanías de Mondoñedo, también tiene su historia de princesa con amor prohibido sepultada junto a toda su civilización en el inframundo a la espera de que alguien la rescate. Los voluntarios para esta misión pueden visitar la cueva del Rei Cintolo con un guía tras reservar previamente; una verja muy atmosférica protege la entrada a sus más de siete kilómetros de recorrido entre estalactitas, ríos e intrincadas galerías. 

MONASTERIO DE ARMENTEIRA


La visita a este hermoso monasterio románico es la ocasión perfecta para contar la leyenda del abad que lo fundó junto a cuatro monjes del Císter. Ero (posteriormente San Ero) solía salir a rezar por el monte Castrove, cercano al monasterio, y en uno de sus paseos se quedó ensimismado contemplando un pajarito que cantaba en una rama cercana. Cuando salió de su ensueño, se encontró con que le costaba mucho encontrar el camino al monasterio y al llegar a edificio lo encontró transformado. Más aún, no conocía a ninguno de los frailes, y ellos no le habían visto jamás. Confusión y horror hasta que uno de los nuevos monjes encontró en los archivos una referencia a Ero, fundador del monasterio, desaparecido sin dejar rastro 300 años atrás (un poco como ocurría en El vuelo del navegante). Al descubrir que lo que para él había sido un instante de recrearse en el canto del ave eran en realidad tres siglos, San Ero cayó muerto y su tumba todavía hoy no ha sido encontrada. 

Leyenda aparte (aunque tenga el prestigio de haber sido ya narrada por el rey Alfonso X en sus Cantigas a Santa María), el monasterio es el más depurado ejemplo de románico en Galicia y una muestra perfecta de la vida monástica medieval. 


PENAS DAS RODAS


Dentro del mundo del culto a las piedras una estructura de las más llamativas de Galicia ha llegado a nuestros días sin cristianizar, en un estado similar al de sus propósitos primigenios sin que ninguna capilla o crucifijo le diera la carta de aprobación cristiana. 

Es la formación de dos grandes bolas graníticas conocidas como “penas das rodas” en el ayuntamiento de Outeiro de Rei. Un lugar de culto prehistórico, un calendario solar, un observatorio astronómico… son muchas las teorías de este lugar que impresiona por el tamaño y equilibro de las rocas. El momento perfecto para visitarlo es durante el solsticio de verano, cuando el sol se pone justo entre las dos piedras y las reminiscencias a un altar celta se hacen más fuertes. 


SANTA MARÍA DO CEBREIRO


La primera iglesia que encuentran los peregrinos del camino de Santiago francés al entrar en Galicia es una construcción pre-románica a la que está ligada la leyenda del Santo Grial gallego. En el siglo XIV un cura escéptico ante el milagro eucarístico que transforma el pan y el vino en carne y sangre de cristo, expresó en voz alta sus dudas, momento en el que efectivamente la hostia se contrajo y convirtió en carne y el vino en sangre. El cáliz y la patena en los que se produjo el milagro se conservan en su interior, igual que la talla de la virgen que según la leyenda inclinó la cabeza para contemplar la transubstanciación. 


TÚNELES DEL MONTE DA PENEDA


Más que la sencilla ermita de su cumbre, más que las estupendas vistas de la ría de Vigo que desde aquí se divisan, lo verdaderamente llamativo en este monte son los túneles excavados en roca de los que todavía se desconoce el propósito. 

Aunque en los primeros metros se puede descender y avanzar por ellos, enseguida el paso se hace impracticable y se impone elucubrar sobre su función: una mina de época romana, un túnel que comunica directamente con el cercano castillo de Soutomaior o incluso un laberinto intrincado de los Mouros para esconder sus tesoros… 

A LANZADA


Puede que muchos de los bañistas que disfrutan de la magnífica playa de A Lanzada ignoren que están en uno de los enclaves más llenos de significado de Galicia. En donde hoy se levanta una ermita, se erigieron antaño construcciones prerromanas, romanas y medievales de las que las muestras más llamativas hoy son los restos de un castro, de una necrópolis y de una torre de defensa. 

Más persistente aunque intangible es el ritual de fertilidad que dicta que las mujeres que desean concebir deben bañarse a medianoche en la playa y recibir nueve olas (una por cada mes del embarazo) consecutivas. Sigue habiendo mujeres que lo realizan cada verano, como muestra de una de esas tradiciones capaces de sobrevivir a todo tipo de civilizaciones y creencias. 


DOLMEN DE DOMBATE


Gran parte del patrimonio gallego no está identificado, clasificado ni restaurado como convendría, lo que mantiene numerosos monumentos en un estado de semiabandono que perjudica su conservación pero gusta mucho, por lo que tiene de evocador, a los estudiosos de lo oculto. No es el caso del dolmen de Dombate, que ha sido objeto de una intensa museización y actualmente está rodeada por una estructura de madera y cristal que la protege, no exenta de polémica, sin restarle mucho encanto. Hoy se pueden contemplar los grabados y pinturas que le valieron a este túmulo el nombre de “catedral del neolítico”. 

RUINAS DE SANTA MARIÑA DOZO


De ruinas, piedras derruidas e iglesias en decadencia está llena Galicia, pero pocas tan evocadoras y poéticas, capaces de poner a salivar a un romántico comme il faut, como las de Santa María Dozo, en Cambados. Tras un prolongado deterioro el edificio, ya sin culto desde el siglo XIX, muestra sus arcos góticos al cielo, en las capillas crece la hiedra y las tumbas de los nobles que antaño tenían el privilegio de estar enterrados en el interior de la iglesia están hoy tan desprotegidas como las del cementerio adyacente. 


BRUJAS EN COIRO


En una tierra en la que los sanadores y componedoras eran más habituales que los médicos oficiales, no podía faltar un episodio de brujería. El caso real de un proceso de la Inquisición en el siglo XVII a una mujer de la parroquia de Cangas, María Soliña (personaje real pero ya mítico en el imaginario galaico), torturada hasta que confesó ser bruja y todos sus bienes le fueron confiscados, se mezcla con las leyendas que vivieron hasta tiempos recientes de aquelarres de brujas en la playa de Coiro, donde acudían tras la llamada de la campana de la iglesia que tañía sola. Como en todas las historias de brujería, aparecen la paranoia colectiva, el oscurantismo y los conocimientos ancestrales transmitidos de forma paralela a los cursos oficiales. 

Fuente: Traveler

martes, 29 de julio de 2014

20 motivos para dejarlo todo e irte a Portugal

Portugal es como España, pero en mejor. Aquí te contamos por qué nos gusta muy fuerte el país vecino. 


1) LAS PLAYAS 


Solo tienes que mirar un mapa. Portugal son kilómetros y kilómetros de costa que el Atlántico regala para colmar todos tus deseos playeros posibles. Hay largas extensiones de arena salpicada con sombrillas y pasarelas de madera (como en Comporta), hay calas escondidas semidesiertas (como las del Alentejo) y elegantes playas urbanas de estilo vacaciones a la vieja escuela (como en Cascais). Del norte al Algarve pasando por las islas, siempre habrá una nueva playa portuguesa de esas que pensaban que ya no existían en este continente a punto de convertirse en tu favorita. 

2) LA CERCANÍA


El más vecino de los países vecinos, la nariz del perfil, está literalmente a un paso. A un máximo de hora y media en avión y apto para los que temen volar (las opciones incluyen tren, autobús, coche o un ferry cruzando el Minho), no hay excusas para no acercarse en cualquier momento, al terminar la lectura de este texto mismamente. 


3) OPORTO


Porto es cuestas, ropa tendida, francesinhas, la vista a las bodegas de Vila Nova de Gaia, la librería más de cuento de hadas del mundo, autenticidad por los cuatro costados y descubrir en cada rincón su belleza decadente. 

4) LISBOA


Lisboa es edificios post-terremoto, Bairro Alto y Alfama llenos de rollaco, tranvías amarillos, el agua siempre en el horizonte y sobre todo una luz blanca increíble que la convierte en la ciudad más bonita de la Península Ibérica. 


5) El CAFÉ


Ay, amantes del café, otro hotspot en vuestro (nuestro) mapa, y aquí estamos hablando del producto y del lugar. Se preparan unos magníficos cafés (acuérdate de llamarlo una bica en Lisboa) en las cafeteras cona y se sirven en cafés clásicos y señoriales como el Majestic de Oporto o en nuevos imprescindibles de la modernidad como la Kaffeehaus de Lisboa. Y lo mejor es que no hace falta estar en un sitio bello para tomar un buen café; en el bar más humilde estará delicioso. 

6) EL VINHO


Qué bien están haciendo su trabajo los portugueses. Los vinos de porto o de Madeira son conocidos en todo el mundo (gracias en parte a la colaboración de la marina británica) y en torno a ellos han montado unas rutas enoturísticas que dejan a casi cualquier otra en pañales. Quintas, bodegas, wine resorts hechos para comprender que el vino va más allá del momento en el que se bebe, es cultura, es tradición, geografía y país. Además no se han limitado a explotar (siempre de una forma respetuosa y no masiva) sus productos estrella, si no que cada vez más suenan fuera de sus fronteras el vinho verde o los del Alentejo. Una estancia en uno de los increíbles hoteles basados en la enocultura o una visita a una bodega contemporánea ampliarán horizontes en el paladar y redefinirán nuestro concepto de lo exclusivo. 

7) EL PAN CON MANTEQUILLA QUE PONEN ANTES DE COMER


Y las aceitunas. Y el aceite. Y los quesitos. Está claro: todos los pataniscos que sirven para ir abriendo boca antes de que llegue el caldo verde, el frango assado o el bacalhau que hayamos pedido para comer nos saben aquí más sabrosos y nos sientan mejor que en ningún otro sitio. PD: la manteiga, por supuesto, siempre con sal. 


8) LA ARQUITECTURA


Desde los azulejos (ese elemento decorativo que es ya un símbolo nacional) de una iglesia de Braga a la Casa de Chá de Matosinhos de Álvaro Siza, desde la Casa da música de Porto al estilo manuelino del Monasterio de Batalha, los edificio portugueses destilan un estilo propio que los hace inconfundibles. Patearse el país encontrando humildes y hermosas iglesias rurales o palacios tan misteriosos como la Quinta da Regaleira de Sintra es uno de los mejores planes que se pueden organizar. 


9) LAS COMPRAS


Atrás quedaron los días en los que se viajaba a Portugal a renovar las toallas y las mantelerías… o no. Sigue siendo un lugar magnífico para comprar el ajuar de la casa pero también antigüedades, productos gourmet, moda o diseño. Sus tiendas tienen el punto justo para lograr mantener lo tradicional mezclado con innovación y creatividad, y siempre con un buen gusto impepinable. Y además de los centros comerciales de vanguardia, no olvides nunca los mercadillos callejeros mezcla de rastro y cajón de sastre en los que bucear en busca de tesoros ocultos. 


10) ES OTRO MUNDO 


Sí, la distancia ya no es tanta como en los 90, cuando cruzar la frontera (con el DNI siempre) era como dar un salto atrás en el tiempo, pero a veces te encuentras con situaciones en los que el tiempo parece haberse detenido, como cuando ves a los pescadores llegar a puerto y vender su mercancía allí mismo, el producto más fresco del mundo, o encuentras que las calles principales de las ciudades todavía no están completamente tomadas por las mismas cadenas comerciales que las hacen indistinguibles de París o Madrid. Los horarios son distintos, la gente se recoge antes, no gritan… un mundo de diferencia a un paso. 

11) SIGUE SIENDO UN DESCONOCIDO


Compartimos kilómetros de frontera, un pasado común y una historia similar, pero vivimos de espaldas a ellos. En Portugal se sabe todo sobre España y los famosos locales incluso asoman en sus portadas de revistas, pero absurdamente no se piensa mucho en Portugal desde este lado de la península. Pocos podrían nombrar portugueses vivos que no sean del mundo del fútbol, Durao Barroso o María de Medeiros, y no se lo recorre lo suficiente. Es increíble que un destino tan cercano pueda ser un exótico lugar a descubrir y que todavía tanta gente se sorprenda al ver que ese restaurante ultramoderno no está en Amberes o ese hotel en una casa-árbol en medio del bosque no está en Suecia. Aprovéchalo. 


12) EL BACALAO


La alquimia que consiguen los portugueses cocinando el bacalao es una de las razones principales por las que amamos tanto este país. Ya hablamos aquí de algunas de las infinitas formas de prepararlo, y es oír “pataniscos”, “bacalhau com natas” o “à brás” y ponernos a llorar añorando las tascas y restaurantes de interior o de costa, en una ciudad o una aldeíta, en las que hemos disfrutado de unos siempre deliciosos, siempre en su punto de sal, platos de bacalao. 

13) LOS DULCES


Por supuesto estamos pensando en los archifamosos pasteis de nata (con su toque de canela y a poder ser tomándolos en Belém, en la famosa tienda que ya es una atracción turística), pero también en los dulcísimos papos de anjo, las queijadas o las farófias. La herencia de los conventos con su amor por juntar azúcar y yemas hizo mucho por la tradición gastronómica del país y por el estado de nuestros dientes. 


14) SIMPLICIDAD, ELEGANCIA Y TRADICCIÓN


Visibles en los diseños más pequeños (los jabones, las vajillas de inspiración británica, el gallo de Barcelos, la pasta de dientes Marvis…) y en los edificios más grandes, como las sempiternas Pousadas (el equivalente portugués a los Paradores y el lugar donde siempre acertar a la hora de llevar a tus parientes más clásicos o llevarte a ti mismo ahora que sabes apreciar lo atemporal) o los nuevos hoteles que suben nuestro listón de la calma y el chic. Menos mal que nos queda Portugal. 

15) LA INFLUENCIA COLONIAL


Brasil se independizó hace más de un siglo pero lugares tan exóticos como Goa, Macao, Angola o Mozambique fueron colonias portuguesas hasta antes de ayer, y eso se nota. Desde los ecos que resuenan en el fado a la explicación de por qué hay tan buen café y tan buen chocolate. 


16) LOS PRECIOS


Lisa y llanamente, Portugal es de los pocos países europeos que están tan jodidos como nosotros y que todavía resultan asequibles al bolsillo español medio. Aquí el concepto “relación calidad-precio” se hace visible, tangible y disfrutable. 

17) LAS ISLAS


Salpicaduras de tierra en el Atlántico, los territorios insulares más importantes de Portugal son de esos destinos en los que nunca se piensa y siempre sorprenden. Más allá del vino o del famoso anticiclón, Madeira y el archipiélago de las Azores ofrecen un verde refulgente, cultivos que nacen de piedras volcánicas, playas donde siempre es primavera, huellas de la época de los descubrimientos y una continua llamada a flipar con la naturaleza, en forma de flor exótica o de ballena que se sumerge ante nuestros ojos. 

18 ) LAS OLAS


No se trata de ponerse místicos a lo Pocahontas sino de algo mucho más terrenal: el viento y las olas de la amplísima costa portuguesa la convierten en el lugar idóneo para la práctica de surf, kitesurf, windsurf y todo tipo de derivados con distinto nivel de dificultad. Loops, olas gigantes, tubos y demás muestras de ingeniería del océano para la diversión de los más intrépidos. 


19) LOS PUEBLOS


En todos los pueblos habrá (al menos) una iglesia, una plaza y un café, y arrebujadas junto a un río o sobre un acantilado, casas blancas y cubiertas con azulejos que son el mejor refugio de esa autenticidad que emana el país. Podremos hacer varias selecciones de los más bonitos e imprescindibles, o invitarnos a visitar otros gracias a que en ellos están algunos de los mejores y más modernos hoteles, pero Portugal es inagotable; son tantos los rincones remarcables que, por mucho que volvamos una y otra vez, siempre nos sorprenderemos al encontrar un balneario, un parque, un santuario o una ruina medieval evocadora con la que no contábamos. 

20) SIMPATÍA Y EDUCACIÓN


Si vas dos días seguidos al mismo bar portugués, al tercer día te saludarán por tu nombre y con una sonrisa. Ya no recordamos el tiempo en el que eso sucedía en otros lugares del mundo, y en algunos sitios no llegó a suceder jamás. Gestos como estos son el tipo de promoción turística que nos conquista para siempre.

Fuente: Traveler

jueves, 24 de julio de 2014

Las mejores playas del Algarve

Diez playas del sur de Portugal, algunas de ellas casi desiertas, con extensos arenales y espectaculares acantilados


1. Porto de Mós 



Es una de las playas de Lagos, con un gran arenal entre acantilados. Se tiene un gran panorámica dela playa desde el mirador de Atalaia, desde donde se consigue ver toda la línea de costa hasta Sagres. Incluso se pueden ver las formaciones rocosas de la conocida playa Ponta da Piedade. A pesar de su proximidad con Lagos tiene una envolvente natural muy apreciada por aquellos que prefieren estar alejados de los pueblos y aprecian la tranquilidad. 

Cuando hay mucha humedad se acumula en la zona de las rocas arcilla que según cuentan los habitantes de la zona tiene propiedades medicinales. También se encuentran muchas plantas adaptadas a la sal. Es necesario tener cuidado con los desprendimientos de piedras de los acantilados. Tiene una zona de estacionamiento amplio, restaurantes y baños y cuenta con vigilancia en la época balear. 

2. Ilha Deserta 



La isla desierta es una de las playas mejor conservadas y menos frecuentadas del Algarve. Un área completamente deshabitada de la ría Formosa a la que se accede por el mar. El fin del arenal no se alcanza con la vista, son cerca de 10 kilómetros de silencio y tranquilidad. El acceso por mar se realiza a partir del puerto Porta do Sol, en Faro, y por el camino puedes aprovechar para observar las diversas aves que allí se reúnen, como los flamencos. El cordón de la duna mantiene preservada su vegetación así como su capacidad de abrigar la fauna, sobre todo aves, lejos de los predadores naturales. 

Estaminé es el único restaurante que se encuentra en la isla donde puedes disfrutar de los diferentes pescados procedentes de la propi ría Formosa. Las corrientes son fuertes por lo que se aconseja precaución aunque cuenta con vigilancia durante la época balnearia. 

3. Bordeira o Carrapateira 



Largos arenales y dunas caracterizan a una de las playas menos frecuentadas del Algarve. Está inserida dentro del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina y alberga una gran cantidad de hábitats. Sin apenas personas puedes disfrutar de días de playa tranquilos. Desde hace años se forma un lago perfecto para la división de los más pequeños. 

Se encuentra próxima a la aldea de Carrapateira. En la zona del sur, se mezclan familias de la zona y surfistas llegados de todo el mundo. Ya en la zona norte la playa está menos habitada. 

4. Carvoeiro 



Es la principal playa de Lagoa, zona de pescadores y centro turístico cosmopolita. Una bonita zona que antiguamente era privada, del capitán Carvalho. Está protegida por grandes formaciones de rocas a la derecha y a la izquierda de la playa, lo que garantiza siempre zonas de sombra. 

Uno de sus mayores atractivos es la posibilidad de alquilar barcos para visitar las grutas a islas aisladas. La arena tiene muchas conchas y el agua está muy limpia aunque fresca. 

5. Dona Ana 



Es una de las playas de referencia del Algarve portugués en la zona conocida por Costa de Oro, derivado del color amarillo/oro de las rocas que envuelven esta playa. Está protegida del viento y cuenta con agua tranquila y limpia. Se encuentra entre acantilados rocosos y es un buen local para la práctica del buceo para observar tanto fauna como flora marina. Dentro del agua, con unas gafas y aletas de buceo, descubres un colorido diferente: algas, estrellas de mar, erizos, camarones o bancos de pequeños peces pueblan los bloques rocosos inmersos. Y desde el pequeño mirador al que se llega en el acceso a la playa se pueden apreciar las curiosas formaciones rocosas carbonatadas esculpidas por las aguas dulces y saladas: barrancos, grutas, restos de grutas y cuevas. 

El arenal se desdobla en concavidades generadas por el recorte del acantilado proporcionando rincones resguardados para los bañistas. A pie, por encima del acantilado, es posible llegar a la playa del Pinhão. Es preciso tener cuidado si te colocas cerca de una roca ya que existe la posibilidad de que se produzcan desprendimientos de piedras. Cuenta con aparcamiento amplio y organizado. Baño y restaurantes y está vigilada en época balnearia. 

6. Marinha 



Esta playa ya ha sido escenario de varios anuncios y en el 2007 apareció en la Guía Michelin como una de las mejores cien playas del mundo. Está protegida del exterior por altos acantilados y es uno de los lugares que mantiene su encanto a pesar de estar en una de las zonas más concurridas del litoral portugués. 

Se accede a la playa por una larga escalera en medio de mucha vegetación. Además del entorno Marinha es famosa por la transparencia del agua que permite observar con gran visibilidad toda la biodiversidad de la región: erizos, estrellas de mar, caballos marinos, pulpos y calamares, entre otros. Es un paraíso para los amantes del buceo ya que se han identificado es esta playa más de 50 especies de peces y cerca de tres decenas de invertebrados.

7. Zavial 



Es una playa muy frecuentada por surfistas, próxima a Sagres. La zona del sol naciente es más tranquilo, con riberas muy recortadas y formaciones rocosas que localmente se llaman grutas.. Tiene un largo arenal con una pequeña duda desde la cual se observan muchas plantas. 

Muy próximo a la playa se pueden visitar las ruinas de una fortificación del siglo XVII. Desde en naciente surge la pequeña playa de las grutas, que debe su nombre al recorte de arriba, muy erosionado por los elementos que la componen. 
 

8. Ponta Piedade 



Hay quien diga que es la playa más bonita del mundo, considerada un monumento natural de Lagos. Cuenta con diferentes formaciones rocosas de hasta 20 metros de altura, y es uno de los puntos turísticos de mayor interés fotográfico de la región. 

Para acceder por tierra a esta playa hay que salir del faro de Ponta da Piedade y después ir a pie por las escaleras creadas en las laderas. Desde Lagos se contratan excursiones para esta playa en barco de vela o en pequeños barcos de pesca. 

Los pescadores han ido bautizando a las rocas de esta playa con nombres como General De Gaulle, Chaminé, Catedral, Belas-Artes, Camelo, Museu, Submarino, Cozinha ey Gruta dos Amores. Es una zona donde hay muchas aves como falcones, cuervos o golondrinas. 

9. Lago o Gigi/ Quinta do Lago 



Está integrada en el Parque Natural de Ría Formosa, situada junto a una duna, entre el mar y el río Ancão. Para llegar hasta la arena es necesario atravesar un puente de madera de 300 metros de largo desde donde se aprecia un paisaje único de la ría, con sus lagunas y dunas habitadas por muchas especies animales en un ambiente de naturaleza salvaje que contrasta con la sofisticación de las mansiones y campos de golf de la Quinta de Lago, zona de lujo. 

La playa es muy conocida gracias al restaurante Gigi, famoso por sus pescados y mariscos.

10. Cordoama 



Tiene un extenso arenal rodeado de acantilados y es una playa muy tranquila. Cuenta con excelentes condiciones para la práctica de deportes como surf o bodyboard. Además es un lugar perfecto para largos paseos. 

Está situada al norte del Cabo de San Vicente, al este de la playa de Castelejo y al oeste de la playa de Barriga. En la playa desemboca un riachuelo y es frecuente encontrar la bandera amarilla por tener muchas olas. 

Fuente: ABC